Yukio Mishima

Yukio Mishima (1925-1970) fue un escritor japonés, considerado como uno de los mejores del siglo XX; incluso fue finalista para el Premio Nobel de Literatura en 1968.

Yukio Mishima murió joven, aunque fue un escritor muy prolijo, llegando a publicar más de cien obras, entre novelas, ensayos, obras de teatro, etc. Su estilo combinaba la estética moderna con el tradicionalismo japonés.

Yukio Mishima abordó temas polémicos en sus obras, que van desde la sexualidad a la muerte, hasta el cambio político radical. Mishima, defensor del imperialismo japonés, creó una milicia (Tatenokai), con el fin de restaurar el poderío japonés, perdido en 1945 con la derrota en la guerra.

El 25 de noviembre de 1970, Yukio Mishima y varios miembros del Tatenokai tomaron una base militar en el centro de Tokio, hicieron rehén al general, e intentaron convencer a la las tropas para que se unieran al movimiento para devolver la dignidad al Japón.

Fracasado el intento, y cercado por el ejército y la policía, Mishima se suicidó mediante el ceremonial del seppuku (consistente en clavarse una daga en un costado del abdomen, desgarrándolo hasta el lado contrario, para finalmente ser decapitado con una katana, con la ayuda de un camarada). El último samurai había muerto y con él, parte del alma japonesa.

Frases célebres de Yukio Mishima

Las emociones, en efecto, no siguen un orden fijo. Antes bien, y al igual que las partículas del éter, prefieren revolotear con libertad y flotar eternamente trémulas y cambiantes.

¿Queréis tanto a la vida como para sacrificar la existencia del espíritu?

Amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo.

Una promesa es un concepto vago hasta el momento en que entra en juego el concepto de lealtad.

La esencia de la acción es transgredir con una energía irracional el límite en el que está fijado la racionalidad.

La debilidad que mi corazón sentía por la Muerte, la Noche y la Sangre era innegable.

Cuando uno se convence de que, al enamorarse, resulta tremendamente vulnerable, la idea de haber vivido hasta entonces desconocedor de esta verdad le hace estremecerse. Por esta razón, el amor vuelve virtuosas a ciertas personas.

Sin duda es mucho más fácil atacar que defenderse.

Las buenas maneras no presuponen la obediencia a la voluntad ajena.

La vida es un baile en un cráter de un volcán que en algún momento hará erupción.

Cualquier hombre, por fascinante que pueda ser, acaba por convertirse en ridículo a causa de su deseo sexual.

La acción tiene el misterioso poder de compendiar una larga vida en la explosión de un fuego de artificio. Se tiende a honrar a quien ha dedicado toda su vida a una única empresa, lo cual es justo, pero quien quema toda su vida en un fuego de artificio, que dura un instante, testimonia con mayor precisión y pureza los valores auténticos de la vida humana.

La acción más pura y esencial logra retratar los valores de la vida y las cuestiones eternas de la humanidad con una profundidad mucho mayor que un esfuerzo humilde y constante.

La belleza de la ciudad era, ni más ni menos, la belleza de sus heridas.

La belleza viril se ve exaltada justamente por el autocontrol y por la aceptación de las normas de comportamiento.

Mi necesidad de transformar la realidad era una necesidad urgente, tan importante como las tres comidas diarias o dormir.

Siempre me pregunto por qué no soy como los demás. ¿Por qué no experimentan, como me sucede a mí, esa clara separación entre el deseo carnal y el espíritu?

Cuando se reflexiona en exceso, a menudo se acaba por actuar con torpeza.

Hay días en los que uno tiene la impresión de que los hombres viven como ratas y no siente el menor deseo de parecerse a ellos.

En mi profesión existe una gran contradicción, que consiste en tratar racionalmente lo absolutamente indefinible e impalpable: la mente humana.

¿Por qué motivo estamos todos cargados con la obligación extraña de destruir todo, de cambiar todo, de confiar todo a las circunstancias?

Nada había que pudiera satisfacer mis anormales deseos, ni siquiera de la más leve forma posible.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/escritores-en-el-archivo-de-rtve/suicidio-yukio-mishima-1970/1247438/

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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