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Poder complacer a la pareja en la cama es muy importante para la mayoría de hombres, es por eso por lo que muchos temen el llamado “gatillazo”, que no es otra cosa que la pérdida de la erección momentánea y esporádica durante el acto sexual. Se estima que alrededor de la mitad de los varones lo sufrirán en algún momento de su vida.

La erección es la respuesta fisiológica automática que tiene el cuerpo masculino cuando recibe estímulos eróticos. A su vez el varón pone en marcha un cúmulo de expectativas y creencias sobre lo que debe de ocurrir en ese momento. El problema ocurre cuando el hombre se somete a presión con pensamientos amenazantes sobre si está a no a la altura de lo cree que quiere o necesita su pareja, este nivel de exigencia y el miedo a no dar la talla hace que segregue adrenalina y esta crea una contracción vascular con la que el hombre perderá la erección. Aunque por lo general, suele ocurrir de forma ocasional, no deja de ser una situación incómoda ya que puede poner en duda la virilidad del hombre que sufre el episodio.

Si tengo un “gatillazo”, ¿Soy impotente?

No, tener un “gatillazo” no significa ser impotente, ya que la impotencia se caracteriza por la pérdida de erección permanente. Aun así, si los gatillazos se empiezan a producir de forma habitual, se debería de buscar ayuda para descubrir cuál es la causa del problema.

Normalmente, a los hombres les suele preocupar el gatillazo ya que lo entienden como una falta de virilidad. Pero obsesionarse con ello solo conseguirá que vuelva a producirse en el nuevo encuentro sexual. Cuanta más presión y expectativas ponga el varón en dicho encuentro, más posibilidad habrá de que vuelva a ocurrir.

Causas del gatillazo

Hay distintos motivos que pueden desembocar en esta falta de erección, tanto de origen físico como psicológico;

Factores físicos

El tabaco, beber alcohol en exceso, las enfermedades arteriales o causas hormonales son los factores físicos más frecuentes. También puede estar relacionado con la mala alimentación.

Factores psicológicos

Son los factores más comunes. Implican desde el estrés y la ansiedad que pueden provocar los problemas económicos y/o familiares, hasta la presión que sufren algunos hombres ante el miedo de no cumplir las expectativas en el encuentro íntimo. Uno de los motivos principales es la falta de comunicación con la pareja. Las malas experiencias previas también pueden generar ansiedad anticipatoria a que la situación no salga bien.

También hay hombres que sufren esta pérdida de erección cuando han de usar el preservativo, ya que este les genera actitudes negativas. Ocurre debido a la interrupción de la relación sexual para ponerse el condón, ya que si en algún momento han tenido dificultades en su colocación, anticiparan de nuevo tal dificultad y esto le generará la bajada de la erección. Además, está la creencia que el preservativo quita sensibilidad, cuando realmente el órgano sexual es el cerebro y es este el que se tiene que estimular para que el hombre tenga sensaciones placenteras.

Soluciones para el gatillazo

La socialización sexual son las ideas, conocimientos y valores sobre la sexualidad que adquirimos viviendo en sociedad. La primera fuente de socialización serán los padres, seguido de la escuela y, al crecer, estas fuentes serán los amigos y los medios de comunicación. Dentro de esta socialización se incluyen los mensajes referidos a tópicos y expectativas de cómo debe de funcionar las relaciones sexuales. La transmisión de esta información puede ser en ocasiones mensajes muy sutiles y ambiguos, que pueden llegar a crear fuentes de confusión importantes.

Así, muchos mitos que tienen los hombres asumidos de lo que significa “ser un hombre de verdad”, en realidad no son más que mitos alimentados por las películas y algunos medios de difusión que lo único que hacen es producir inseguridad en muchos varones.

Para solucionar el problema del “gatillazo” hay que saber la causa que lo origina. Un aspecto, por ejemplo es el tipo de personalidad. Según estudios, los sujetos muy perfeccionistas, con tendencia a preocuparse excesivamente, muy exigentes consigo mismos y que suelen tener ansiedad en otras facetas de su vida, son candidatos a sufrir este problema. De hecho, los niveles de ansiedad elevados se correlacionan con mayores dificultades en sus relaciones sexuales en general. Los expertos recomiendan no centrarse en la genitalidad y no ver el sexo como un examen a pasar sino como una forma de experimentar sensaciones placenteras con otra persona.

La comunicación con la pareja nos ayudará a disminuir y superar estos momentos tan incómodos. Es importante conocernos a nosotros mismos sexualmente y saber comunicar a la pareja lo que gusta y lo que no. Lo de “si me quiere ya debe saber lo que me gusta” no es cierto. No podemos dejar nuestro placer en manos del otro, ni los hombres ni las mujeres.

Finalmente, la mejor manera de buscar solución es impedir que el problema se cronifique, buscar ayuda lo antes posible para que la intervención sea lo más corta posible. No hay que tener miedo a acudir al especialista si la situación se repite en el tiempo más de lo que quisiéramos.

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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