Para mucha gente la infidelidad es vista como una de las situaciones más graves dentro de la pareja y es, en muchas ocasiones, motivo de ruptura.

Pero hay un tipo de fetichismo que se está expandiendo y que busca este tipo de engaño con el objetivo de conseguir aumentar el morbo en la relación, su nombre es el “cuckolding” que sería la traducción de “cornudo” del idioma inglés al castellano. Lo que empezó siendo una tendencia con muy poca participación se ha transformado en un fenómeno masivo gracias a Internet.

¿De qué trata el cuckolding?

Los practicantes suelen ser parejas heterosexuales y consiste en que una mujer tenga relaciones sexuales con otro hombre y que su pareja sea espectador pasivo de estas sentándose a observar el acto o bien que, tras el juego, ella le cuente la experiencia a su novio o marido. Esto creará un morbo que hará que la pasión de la pareja se reavive y cobre intensidad.

¿Pero entonces tiene parecido con hacer un trío? No, son cosas diferentes, estaría más relacionada con prácticas BDSM que con los tríos. El “cornudo” jamás participa, solo observa.

Es un movimiento que empieza a tener fuerza en internet a partir de los foros y comunidades dedicados al intercambio de pareja.

Esta práctica que se considera fetichista despierta mucho interés entre los profesionales de la psicología que se preguntan por qué hay hombres que disfrutan de ver a sus parejas con otro hombre o que les cuenten con detalle la experiencia.

¿Cómo se practica?

Se habla del cuckolding como un estilo de vida alternativo. Ha sufrido un gran crecimiento y las parejas lo incorporan dentro del juego de rol de fantasía o como realidad. Mucha gente lo define como el “fetichismo intelectual”.

La persona que lo practica se excita sexualmente por la fantasía o la realidad de ver a su pareja, a la que considera atractiva, manteniendo relaciones sexuales con otra persona, generalmente alguien parecido a su alter ego.

La excitación puede ser provocada por la experimentación vicaria de la relación sexual en la que se está acostumbrado a estar como protagonista, ejercer de espectador aumenta los niveles de excitación además del morbo que despierta la transgresión tanto para el hombre como para la mujer ya que se está rompiendo el contrato de fidelidad de la pareja

¿Qué motiva a realizar esta práctica?

No podemos encontrar una única motivación para practicar este fetichismo, a continuación se exponen las explicaciones más comunes:

  • Es una forma de humillación. Si se entiende como una forma de sadomasoquismo, es razonable que se sienta placer al ser humillado. No solo se es humillado también sería una forma de humillar ya que es el varón cornudo quien decide con quien y en qué condiciones le es infiel su pareja. Aunque, no todos lo pueden ver como una humillación sino como una forma de reforzar su autoridad, ya que el hombre presta a su mujer, a la que imagina como una diva o estrella porno dispuesta a ofrecer su sexualidad a un hombre deseoso de disfrutar de ella. Por lo que la mujer se ofrece a otros hombres pero el propietario sigue siendo el cornudo y así el juego se convierte en una forma de mostrar y compartir el poder y un símbolo de estatus.
  • El cornudo se siente bien ya que permite a su mujer disfrutar plenamente de su sexualidad.
  • Es una especie de escapismo, ya que se delegan las responsabilidades amatorias a otra persona.
  • También hay expertos que lo consideran una bisexualidad enmascarada, el ver a otro hombre manteniendo relaciones sexuales es lo que realmente excita al espectador. (Es por eso por lo que muchas veces se buscará hombres con penes más grandes que el del propio cornudo).
  • El llamado cornudo está en pleno control de la infidelidad, es posible que esta atracción esté originada por el miedo del hombre a que su mujer le sea infiel y es una manera de prepararse psicológicamente ante esta hipotética situación.
  • Incluso está la teoría de la competición del esperma. Al parecer a determinados hombres sentirse cornudos les haría mejorar la calidad de su esperma. Esta teoría es muy controvertida por ser biologicista.

Como suele ocurrir seguro que en la mayor parte de los casos que se practica es una mezcla de diferentes motivaciones y causa y podemos encontrar factores sociales, biológicos y culturales.

Conclusiones

Sea el motivo que sea quienes lo practican disfrutan de este fetiche. Es una opción personal como todo en el sexo llevarlo o no a cabo.

Como siempre para disfrutar ha de ser algo consentido entre los dos miembros de la pareja, esto hará que sea una experiencia positiva para muchas parejas. Es también importante que la pareja se tenga gran confianza y respeto a la hora de consentir este tipo de juegos, deben de disfrutar ambos, sin exigencias ni presiones.

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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