Un empujón al vacío: ¿Quién asesinó a Helena Jubany?

Verificado Redactado por Vanessa Viqueira. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 26 enero 2021.

Sin duda: es actualidad. Un juez de Sabadell ha reabierto la investigación de la muerte de Helena Jubany, la joven que tenía 27 años cuando fue lanzada desde una azotea en el año 2001. En el año 2005 se sobreseyó el caso pero ahora, las nuevas pruebas aportadas por la familia Jubany han motivado su reapertura.

Días antes de su muerte, estaba asustada: alguien la acosaba, y a ello se unía que había recibido dos anónimos en la puerta de su casa con bebidas envenenadas. ¿Quién o quiénes están detrás de estos anónimos? ¿Quién o quiénes la mataron?

¿Te gustaría conocer más acerca de esta intrigante historia repleta de incógnitas que aún no se ha resuelto? ¡Continúa leyendo para averiguarlo!

Una familia que necesita cerrar el duelo

A día actual, siguen siendo demasiadas las incógnitas que envuelven a este caso.

Su cuerpo fue encontrado sin vida, pero nunca se supo qué persona o qué personas la mataron y después la lanzaron con vida al vacío a un patio interior.

Su familia se ha volcado desde entonces en la reapertura del caso. Creando una página web, con apariciones públicas e investigaciones propias, jamás se han cansado de luchar por la celebración de un juicio, ¿tendrá finalmente lugar?

No por venganza, sino para cerrar el duelo, según dicen.

La familia aguarda la esperanza de que en esta nueva oportunidad se eviten las contradicciones y los errores que, según ellos, tuvo la primera investigación y así se pueda desmontar definitivamente la coartada de los presuntos autores del crimen.

Un empujón al vacío

El cuerpo de Helena apareció a primera hora del 2 de diciembre de 2001 precipitado en un patio interior y será un vecino quien alertará del ruido de la caída. Ve el ya cadáver  de Helena y avisa a la policía. Ya en el escenario del crimen, la Policía Nacional encuentra indicios que hacen más posible la opción del homicidio que la del suicidio, aunque durante un tiempo se barajó la versión de un posible suicidio.

Helena presentaba quemaduras a la altura de la ropa íntima y también en parte del cuero cabelludo. Además, en la azotea desde la cual fue empujada (porque Helena no se suicidió), los agentes identifican mechones de pelo con las puntas quemadas y varias cerillas, una sin encender. La policía científica determina que la persona o personas que cometieron el crimen utilizaron colonia para acelerar la combustión y quemar a la joven en determinadas partes de su cuerpo. 

Los primeros resultados de la autopsia confirmaron el homicidio: la sangre de Helena contenía una combinación de benzodiacepinas en dosis de entre 13 y 35 veces más que la terapéutica.

Esta cantidad habría dejado a Helena en un estado de sueño profundo o en coma y claramente es imposible pensar que se desplazara por sí misma hasta la azotea desde donde fue precipitada.

Según el informe forense «la movilización del cuerpo debió ser realizada o bien por una persona de gran fuerza física o, más probablemente, por varias personas«, ya que para subir a la azotea hay que avanzar por una escalera relativamente estrecha. Además, sostiene que Helena fue arrojada con vida al vacío y posiblemente estaba en coma.

Su ropa y sus zapatos se encontraron en la azotea de la escalera contigua y el informe forense determinó que Helena fue desnudada en la azotea.

Su familia tardó en conocer lo sucedido, pues un día más tarde será Joan, el padre de Helena, quien se acerque a la comisaría de la Policía de Sabadell para denunciar la desaparición de su hija, y es precisamente en ese instante cuando le confirman el peor de sus temores.

Helena vivía sola y cuando los agentes investigan su piso… encuentran pruebas inquietantes.

Los anónimos

Encuentran dos mensajes anónimos.

El primer anónimo fue encontrado por Helena en la puerta de su domicilio el 17 de septiembre dice así:

«Helena, ¡sorpresa! Pasábamos por aquí y hemos dicho ‘a ver Helena, ¿qué se explica?’ ¿Quiénes somos? Te llamaremos. A comérselo todo”.

Nota Anonima Para Helena Jubany
La primera nota anónima que encuentra Helena (HELENA.JUBANY.CAT)

Las últimas palabras hacen referencia a una botella de horchata que alguien le había dejado junto a esa nota. Pero no era una bebida cualquiera: era la que a Helena le gustaba (quien dejó esa nota y esa bebida, conocía los gustos de Helena).

El segundo anónimo estaba escrito esta vez por dos personas e indicaba a Helena que sus autores son miembros de la Unió Excursionista Sabadell, curiosamente la misma a la cual también pertenecía ella.

En este anónimo también prometen “destapar el misterio” en una tercera nota aún por recibir.

Nota Anonima Helena Jubany
Segundo anónimo (HELENA.JUBANY.CAT/)

Además, le pedían que se tomara el zumo de melocotón que habían dejado junto a la nota. Helena decidió tomárselo en la biblioteca de Sentmenat mientras trabajaba, pero le sentó muy mal. Posteriormente lo llevó a analizar: fue así como descubrió que contenía dosis de benzodiacepina, un potente somnífero.

El acoso por internet

Cuando Helena se mudó a Sabadell, un año antes de su muerte, comenzó a conocer gente por Internet bajo el pseudónimo ‘Lenn’.

Resulta inquietante el hecho de que dos meses antes del crimen, rechazó hasta en dos ocasiones seguidas a un internauta que respondía al nickname ‘Rius_canw’.

Afirmó que le asustaba, y así se lo comentó a un amigo: «El tío comenzó a investigar mi vida».

A día de hoy, ni siquiera su familia sabe quién se escondía detrás de Rius_canw’, pero tal como explicó el hermano de Helena, Joan Jubany:

«Había llegado a suplantar su identidad haciéndose pasar por ella para conseguir información de ella. Es una persona que estaba asediando a Helena virtualmente».

Las personas sospechosas

Volvamos al 30 de noviembre, el día en que Helena fue vista por última vez, dos días antes de que se encontrara su cadáver, ¿qué pasó en esos dos días en los que no se tuvo noticia de Helena?

La policía comenzó con la toma de declaración a su círculo más cercano. Los primeros fueron Montserrat Careta y Santi Laiglesia, pareja y compañeros de la bibliotecaria en la Unió Excursionista de Sabadell.

Según la versión de la Policía Nacional, las declaraciones de Montserrat y Santi coinciden en todo menos en lo que hicieron ese día.

Al día siguiente, ambos solicitan modificar sus declaraciones (y así es como consiguen acercar ambas versiones a una misma y única versión).

Montserrat en esos momentos vivía en el mismo bloque del patio en el que apareció Helena y quedó constancia de su no colaboración con los agentes cuando estos llamaron puerta por puerta para saber si Helena vivía en la escalera cuando fue encontrada.

Pero estas incongruencias y el cambio en las declaraciones no son lo único que alerta a los agentes. Otros dos amigos de Helena y también compañeros de la unión excursionista, Xavi Jiménez y Jaume Sanllehí, son interrogados y sus versiones no coinciden, pero al igual que en el caso anterior, acuden al día siguiente para modificar ambas versiones y tal es así que ahora sí coinciden.

De esta manera, la policía estrecha el cerco sobre el grupo de amigos de la Unió Excursionista Sabadell, pero especialmente sobre Montserrat.

La investigación centra su foco

Cuando la investigación avanza, dos peritos caligráficos comparan la letra de las notas anónimas con las fichas de inscripción a la unión excursionista y atribuyen la autoría de los mensajes a Montserrat y a otra compañera: Ana Echaguivel. Entonces el juez ordena la detención de ambas en 2002: Ana será puesta en libertad y posteriormente volverá a ser acusada de redactar las notas; por su parte, Montserrat será acusa de un delito de homicidio.

Cuando los agentes investigan el piso de Montserrat encuentran dos cajas de comprimidos de Noctamid: una entera y otra vacía. Precisamente, este medicamento favorece el sueño y contiene el mismo componente presente en la sangre de Helena. Además, también encuentran una caja del mismo tipo de cerillas que las encontradas en la escena del crimen.

A medida que sigue avanzando la investigación, también se centra en determinar si Santi vivía en el domicilio. A pesar de que oficialmente no consta como tal, Montserrat había comprado los muebles para una habitación doble y la policía sostiene que, en la práctica, compartían piso.

Finalmente, tiene lugar un suceso determinante: Montserrat se suicida en los lavabos de la cárcel a los tres meses de estar en prisión, defendiendo su inocencia y dejando una nota que dice así:

«Soy inocente porque no he causado la muerte de Helena y, para ser homicida, hay que ser ejecutor de una muerte. Me voy con la conciencia tranquila».

La hermana de Montserrat, Inma Careta, sigue defendiendo su inocencia: «Todo está plantado, lo hemos dicho siempre», «Yo siempre decía al inspector que llevaba el caso que era como el cuento de Pulgarcito, todas las miradas llevan a Montse», añade.

Del sobreseimiento a la reapertura de la investigación

El 7 de octubre de 2005, el juez instructor decreta el sobreseimiento provisional de la causa sin haber podido llegar a la celebración de un juicio. Aún así, apunta a «indicios evidentes» de que este se debería celebrar y deja «las puertas abiertas a nuevas circunstancias» que permitan volver a la investigación.

15 años después, el 3 de agosto de 2020, el juez ha aceptado nuevas pruebas aportadas por la familia que apuntan a la participación del principal sospechoso de los hechos.

Son nuevos testimonios que prometen desmontar la coartada de Santi Laiglesia, abogado y criminólogo, y demostrar que fue él quien compró el Noctamid, presuntamente utilizado para dormir a Helena.

Durante la primera investigación, el sospechoso aseguró vivir todavía en casa de su madre y no se pudo demostrar que no decía la verdad, y que en realidad vivía con Montserrat.

Ahora hay alguien que asegurará que mintió.

También la versión del organizador de una protesta ecologista que se celebró aquel mismo fin de semana, quien asegura que Santi no acudió a la misma, en contra de lo que declaró en su día.

Y finalmente, también personal farmacéutico del barrio declarará que era Laiglesia y no Montserrat quien compraba sedantes así como también testigos aportados por una hermana de Montserrat.

¿Serán todas las pruebas presentadas más que suficientes para hacer justicia a Helena?

Recursos

Vanessa Viqueira es Psicóloga (Col. O-02483), Criminóloga (Col. M-0099) y Especialista en Psicopatología y Salud. Dispone de amplia experiencia en el ámbito de la Psicología Forense, está habilitada como Perito Judicial TSJ Madrid y es miembro del Área de Psicología Jurídica COP España. Además trabaja como Docente presencial y Tutora e-Learning. Es Autora experta en ADR Formación y también es Redactora en la Editorial Paraninfo.

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