Un grito y cuatro disparos: el crimen del pantano de Susqueda

Verificado Redactado por Vanessa Viqueira. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 30 abril 2021.

Iba a ser un gran día… Marc Hernández y Paula Mas, de 23 y 21 años respectivamente, compartían su pasión por la naturaleza y eran habituales sus jornadas de excursión, en las que dormían en la parte trasera del coche de Paula, al que habían puesto un colchón.

El 24 de agosto del año 2017, habían planeado pasar el día en un paraje tan remoto como idílico y poco poblado que rodea las casi 500 hectáreas de agua del embalse: el pantano de Susqueda, en la provincia de Girona (España). En el coche llevan el kayak de Marc, con el que pretenden navegar por las aguas verdosas y turbias del pantano.

Ese mismo día, una cámara de un cajero automático los graba mientras retiran 40€ y también pasan por una cafetería (reconocidos posteriormente por la camarera). Su actitud es tranquila y relajada, tal como estaría cualquier persona justo antes de empezar un par de días de asueto y desconexión.

Estas serán las últimas imágenes en las que aparece la pareja con vida.

Marc y Paula cuando fueron a sacar dinero a un cajero automático | Mossos d'Esquadra
Marc y Paula cuando fueron a sacar dinero a un cajero automático | Mossos d’Esquadra

A las 10.18, la cámara de la presa de Susqueda graba su Opel Zafira adentrándose en la zona.

A las 10.27, Paula envía a su madre un WhatsApp. Esa comunicación fue la última noticia que se tuvo de Paula y de Marc. 

Rumbo a un destino final

El destino de Paula y Marc era un sitio de gran belleza, pero el acceso era complicado, pues para llegar hasta allí tenían que recorrer una carretera sinuosa que se transforma en una pista de tierra difícil de transitar rodeada de extensa vegetación. Seguramente el acceso fue complicado pero la emoción del momento merecía la pena.

La zona del pantano de Susqueda en la que fueron hallados los cuerpos de los dos jóvenes asesinados (Pere Duran / NORD MEDIA)
La zona del pantano de Susqueda en la que fueron hallados los cuerpos de los dos jóvenes asesinados (Pere Duran / NORD MEDIA)

Se trata de una zona de caza mayor, que atrae tanto a cazadores con licencia como a multitud de furtivos. Además, hay unas cuantas masías abandonadas, algunas de ellas reutilizadas por gente del movimiento okupa.

Lo que sigue a continuación son conjeturas basadas en indicios y pruebas que tratan de juntar las piezas sueltas de un puzzle que siguen sin encajar.

Será en ese momento cuando primero el móvil de Paula y después el de Marc, perderán la señal. Tal vez decidieron apagarlos y formaba parte del plan de desconexión, o tal vez alguien los apagó de forma expeditiva.

Se mire como se mire, la soledad que la pareja buscaba se convirtió en su principal enemigo cuando algo terrible sucedió.

Fue esa mima noche cuando la familia de Paula empezó a inquietarse tras no recibir mensajes y encontrarse con un teléfono que seguía desconectado.

La intranquilidad fue creciendo hasta que, finalmente, decidieron dar aviso a las autoridades.

Un coche sumergido, un kayak pinchado y dos cadáveres

La búsqueda comenzó y no se encontró nada relevante en los tres primeros días. Sin embargo, cuatro días más tarde, el equipo de búsqueda encontró sumergido a siete metros de profundidad, y en una zona remota, el Opel Zafira de Paula. En el coche se encuentra la mayoría de los efectos personales, como los sacos de dormir, la ropa, la documentación, las tarjetas de crédito de ambos, etc.

El vehículo rescatado del pantano con la piedra del acelerador | E.E.
El vehículo rescatado del pantano con la piedra del acelerador | E.E.

Tenía las ventanillas abiertas, los asientos traseros tumbados, la marcha engranada y una piedra en el acelerador. Este dato hace pensar que quien o quienes se ha/n deshecho del vehículo conoce/n muy bien la zona, porque ese es el único lugar del pantano en el que un coche puede ser lanzado al agua desde la orilla.

Poco después, y a dos horas del lugar donde aparece el coche, encuentran el kayak a la deriva, había sido rajado con tres cortes y tenía los tapones de los compartimentos estancos abiertos.

Inevitablemente, la sensación empieza a ser compartida: se espera lo peor.

Finalmente, el 26 de septiembre, encuentran a Paula sobre un fondo de lodo, pues debido al descenso del nivel del agua del pantano, había dejado el cadáver a la vista. Estaba desnuda, su cuerpo mostraba signos de violencia y presentaba una herida mortal en la sien por arma de fuego. Su cuerpo, a diferencia de Marc, estuvo un día entero fuera del agua. El calor aceleró la descomposición y por ello no se pudo determinar si sufrió agresión sexual.

A las pocas horas y a unos cuentos metros, encuentran el cadáver de Marc. Estaba desnudo y con el tórax cubierto de heridas y golpes. También presentaba signos de tres disparos, uno en la espalda. Enredada entre sus brazos estaba su mochila, con la ropa que llevaba puesta ese día y unas piedras pesadas para hundir el cuerpo. Sin embargo, la putrefacción del cadáver y los gases hicieron que la bolsa se desprendiese y el cuerpo finalmente acabara flotando, incluso con el lastre.

También sospechan que algo parecido pasó con Paula, sólo que, en su caso, su mochila aún sigue en algún punto del fondo del pantano. 

Las incógnitas a partir de aquí se acumulan.

Un grito y cuatro disparos

Las investigaciones posteriores recogen que un ciudadano belga que vive en una caravana a poco más de un kilómetro del lugar de los hechos afirma que el día de la desaparición de Marc y Paula, sobre el mediodía, oyó tres disparos casi consecutivos en la zona del pantano. Posteriormente, oyó un grito (de angustia, según él) y un disparo más.

Los Mossos realizan un trabajo laborioso visualizando las cámaras de seguridad, las cuales junto con los teléfonos móviles sirvieron para descartar a todas las personas que el 24, 25 y 26 de agosto estaban en el pantano y llevaban un teléfono móvil.

¿Tal vez la persona/s asesina/s no llevaban teléfono móvil consigo en el momento del crimen?

Ese estudio de las cámaras arroja una primera pista muy importante. Se comprueba que el Opel Zafira de Marc y Paula llega al pantano a las 10.18 de la mañana. Y media hora antes, a las 9.46, es grabado un Land Rover blanco que se convierte en el primer vehículo sospechoso por sus continuos movimientos desconcertantes. El mismo coche está en la zona los dos días siguientes.

La primera conclusión es que esos dos vehículos, el de Marc y Paula y el Land Rover blanco, coinciden varias horas en el pantano el día de la desaparición.

Además, los Mossos llevan a cabo una simulación que servirá para ubicar el escenario del asesinato: una zona conocida como La Rierica, donde hay una masía semiderruida. Pero, además, en una foto tomada por un excursionista se aprecia un Land Rover blanco situado justo encima de esa zona.

Ya hay un lugar del crimen y un vehículo que parece relacionado con el asesinato. Lo siguiente, lógicamente, es vincular ese coche a una persona.

La detención de Jordi Magenti

Los Mossos estudian 739 Land Rover y las pesquisas se centran finalmente en uno. A finales de noviembre de 2017, los Mossos ya tienen un sospechoso: Jordi Magentí.

Jordi Magentí | EFE
Jordi Magentí | EFE

Jordi Magentí cuenta con antecedentes, pues el 4 de diciembre de 1997 asesinó fríamente a la que era su esposa, Josefina García, de 35 años, cuando ésta volvía del trabajo. Cuando ella se bajó del autobús, él la estaba esperando y con una escopeta le pegó tres tiros, para posteriormente rematarla en el suelo. Ella le había denunciado por malos tratos en dos ocasiones.

Cuando el 4 de diciembre los Mossos acuden a su casa para tener una entrevista informal con él, niega haber estado en el pantano el día de la desaparición de Marc y Paula.

Los Mossos saben que miente: las grabaciones le delatan.

Al día siguiente, el 5 de diciembre, Magentí hace una declaración formal en sede policial y ya varía algo su historia. A partir de ese momento le vigilan y estudian a quien ya es su principal sospechoso. Recopilan todos sus informes psiquiátricos, en los que se especifica que es una persona impulsiva, agresiva e incluso paranoica. 

Finalmente, Magentí es detenido el 26 de febrero, guarda silencio en todo momento y no colabora con los investigadores limitándose a decir, incluso a voz en grito en sus traslados, que no tiene nada que ver con el crimen.

El 1 de marzo es enviado a prisión, pese a que aún no hay una prueba contundente contra él, sino un cúmulo de indicios.

Sin embargo, tras nueve meses en prisión preventiva, la Audiencia de Girona tumbó los indicios que hacían que Magentí siguiera retenido y decretó su puesta en libertad.

Las pruebas no eran concluyentes nueve meses después de su detención.

Una ejecución sin resolver

Hasta el día actual, son varias las teorías que se han manejado y aún se tienen en cuenta. Tal vez, ¿estaban Marc y Paula en el lugar menos indicado en el peor momento posible? Puede ser.

La principal es que Paula y Marc, una pareja tranquila, fueron testigos de algo que no deberían haber visto y pagaron con su vida por ello. En este caso tuvo que ser algo lo suficientemente terrible como para que la persona o personas autoras llegaran a la conclusión de que no quedaba más remedio que acabar con sus vidas y tratar de borrar todas las pistas.

Desde un primer momento se descartó la posibilidad de que la pareja hubiera sido víctima de un robo, pero no se ha podido determinar si Paula fue víctima de una agresión sexual.

¿Lo que sí se sabe con seguridad? Aquello fue una ejecución.

De momento sólo las aguas lóbregas del pantano de Susqueda tienen la respuesta de lo que realmente sucedió a sus orillas aquel caluroso 24 de agosto.

Vanessa Viqueira es Psicóloga (Col. O-02483), Criminóloga (Col. M-0099) y Especialista en Psicopatología y Salud. Dispone de amplia experiencia en el ámbito de la Psicología Forense, está habilitada como Perito Judicial TSJ Madrid y es miembro del Área de Psicología Jurídica COP España. Además trabaja como Docente presencial y Tutora e-Learning. Es Autora experta en ADR Formación y también es Redactora en la Editorial Paraninfo.

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