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Actualizado: 4 de octubre, 2024
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Repercusiones y consecuencias del acoso

El acoso puede tener consecuencias a largo plazo para víctimas, espectadores y acosadores. Es una experiencia adversa con efectos potenciales.

El acoso (escolar o bullying, laboral o mobbing, psicológico, sexual, físico o stalking, Ciberacoso o ciberstalking, acoso inmobiliario, etc.) puede tener efectos a largo plazo a todas las personas implicadas: la víctima, los espectadores que están presentes en el acoso y el acosador. El acoso forma parte las experiencias adversas, sucesos potencialmente traumáticos que pueden tener resultados nocivos y perdurables en el proceso evolutivo de la persona. Las investigaciones confirman que los niños que han vivido más experiencias de sucesos adversos son más proclives a manifestar futuras conductas de acoso.

Acoso escolar, características y consecuencias

Un aspecto importante del bullying (acoso escolar) es la persistencia de la persecución, se manifiesta ante un grupo que puede permanecer como observador pasivo, que habitualmente no colabora para impedir este acoso ya que consideran la posibilidad de ser víctimas en otro momento (Harris y Petrie, 2003).  Para Olweus (1998), en el desigual. El joven que es víctima de esta realidad manifiesta dificultades o bloqueos para defenderse, y en determinada forma se sienta indefenso ante el acosador o acosadores (Olweus, 1998). Por lo tanto, el bullying se diferencia como una manera de agresión crónica y periódica, ejercitada por uno o diversos adolescentes sobre otro u otros (Loredo-Abdalá y colaboradores, 2008). El bullying se representa como maltrato, (Olweus, 1993; Smith y Sharp, 1994) como conducta de agresión física o emocional que el joven ejecuta sobre otro que tiene dificultades para protegerse o resolver este suceso (Ortega, 2000; Del Rey & Ortega, 2001).

En el Estudio Cisneros X ‘Violencia y Acoso escolar’, publicado en 2007. afirma que  un 23,2% de los niños españoles (uno de cada cuatro), es decir unos 1.750.000 que asisten a centros educativos viven  alguna forma de bulling.

Este estudio añade, un 53,7% de las víctimas de bulling exhiben síntomas de estrés postraumático (pesadillas, ansiedad, miedo intenso, insomnio, flash back, etc.), el 54,8% tienen síntomas de depresión, y el 53% tienen una baja autoestima.

Por otro lado, el acoso escolar o bullying puede tener resultados negativos para la salud a largo plazo, psicopatologías, problemas de conducta, trastornos de la alimentación, consumo de sustancias adictivas, abuso de la automedicación, etc. Según la publicación del estudio elaborado por el Instituto de las Víctimas del Crimen en la Universidad Estatal Sam Houston de EEUU.

Respuestas adaptativas y defensa de las víctimas

Gini y colaboradores (2008), hallaron que la defensa de la víctima se relacionó con alta habilidad de respuesta empática, social y alta niveles de auto conciencia y auto capacidad, por otro lado el espectador pasivo se relacionó con la empatía alta, pero bajos niveles sociales de auto-capacidad. Esta consecuencia podría explicar que, que aunque es extremadamente relevante  la empatía sobre los defensores pro-sociales, no es en sí mismo un factor decisivo, y que otras variables (la auto-capacidad, creencias en el contexto de las relaciones interpersonales, además de otras características relacionadas) son fundamentales para beneficiar o definir el comportamiento de los jóvenes para auxiliar a sus compañeros víctimas. Los jóvenes pueden observar el malestar de la víctima y percibir que su situación es negativa, pero pueden no actuar si no poseen un sentido de compromiso para intervenir (Bandura, 1991; Pozzoli & Gini, 2010).

Bullying Acoso Nino

En 2014, el Centro para Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), confirmó que a corto y medio plazo, los resultados pueden manifestarse en depresión, baja autoestima, ideación e intento suicida. A largo plazo puede traducirse en dificultades psicosociales, mayor probabilidad de tener enfermedades cardiovasculares, dificultades monetarias, visión más negativa de la vida y una percepción subjetiva de ser tratado de manera más injusta.

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Estrategias de apoyo a las víctimas

Se puede apoyar a las personas que sufren acoso a través de ciertas pautas, algunas de ellas se destacan a continuación:

  • Aportar seguridad y apoyo incondicional. Garantizar que  esté a salvo y buscar maneras para impedir y prevenir prácticas de acoso desde la familia, docentes, amigos y compañeros.
  • Fomentar la comunicación. Hablar de lo sucedido y posibles motivos para apoyarlo a través del entendimiento de las  percepciones equivocadas sobre su papel en el suceso traumático.
  • Estrategias de relajación y afrontamiento del estrés. Aprender  técnicas de relajación y gestión del estrés para afrontar soluciones de forma más efectiva.
  • Asertividad. Aprender formas de ser más asertivo. Inclusión. Aprender ser inclusivos, la inclusión, comienza en casa. Construir mundo más equitativo y respetuoso frente ante las diferencias, romper con los prejuicios y etiquetas. Valorar el aporte de cada persona.
  • Fomentar la defensa de la víctima, Responsabilidad y seguridad en intervenir,  auto concepto positivo, auto capacidad, habilidades sociales, asertividad, empatía, tolerancia, diversidad y solidaridad.

No hay gesto más devastador que el hecho de que alguien te dé la espalda. Rachel Simmons

Conclusiones

Frecuentemente los abusadores se apoyan en la soporte de los otros para proceder, sin este apoyo este abuso no sería viable.

Muchas veces  es necesario solicitar ayuda profesional para tratar el malestar prolongado del acoso, sucesos asociadas u otras experiencias traumáticas.

Investigadores de la Universidad de Copenhague, dirigido por Tianwei Xu, examinaron información de casi 80.000 empleados (mujeres y hombres) en Suecia y Dinamarca. Entre el 8% y el 13% de los estudiados confirmaron haber sufrido acoso laboral poseían 1,59 veces más probabilidades que el resto en manifestar una enfermedad relacionada con el corazón o un derrame cerebral. Por lo tanto, el acontecimiento de dificultades asociadas con el corazón incrementó en un 59% en las personas que habían sufrido acoso en comparación con los que no lo habían padecido. Los comportamientos que componen acoso contienen discriminación a un compañero, degradaciones, humillaciones, amenazas o incluido minimizarlo delante. Además, desvelaron una asociación entre el sufrimiento y la respuesta: las personas que afirmaban que habían sido acosados habitualmente, manifestaban mayor riesgo de sufrir problemas cardíacos.

En un estudio similar  en Suecia, Dinamarca y Finlandia, los investigadores de Xu revelaron el haber vivido  acoso laboral estaba relacionado con un riesgo de 1,46 veces mayor de tener diabetes tipo 2 en los 10 sucesivos años.

El abuso consiste en que la persona menos competente y más agresiva proyecta su incompetencia en la persona más competente y menos agresiva. Anónimo

  • Bandura, A. (1991). Social cognitive theory of selfregulation. Organizacional Behavior and Human Decision Processes, 50, 248-287.
  • Del Rey R. & Ortega R. (2001). La formación del profesorado como respuesta a la violencia escolar. La propuesta del modelo Sevilla anti-violencia escolar (SAVE). Revista Interuniversitaria de formación del profesorado, (41), 59-71.
  • Gini, G., Pozzoli, T., Borghi, F. & Franzoni, L. (2008). The role of bystanders in students’ perceptions of bullying and sense of safety. Journal of School Psychology, 46, 617-638.
  • Harris, S. & Petrie, G. (2003). El acoso en la escuela. Los agresores, las víctimas y los espectadores. México: Paidós
  • Loredo-Abdalá, A., Perea-Martínez, A. & López-Navarrete, G. E. (2008). “Bullying”: acoso escolar. La violencia entre iguales. Problemática real en adolescentes. Acta Pediatr Mex. 29(4): 210-4.
  • Olweus, D. (1980). Familial and temperamental determinants of aggressive behavior in adolescent boys: A causal analysis. Developmental Psychology, 16, 644-660.
  • Olweus, D. (1993). Bullying at school: What we know and what we can do. Cambridge, Massachusetts: Blackwell. ED 384-437
  • Ortega, R. (2000). A Global, Ecological and Cultural Model for Dealing with Problems of Violence in Europan Compulsory School. Paper presented in 6th Meeting of TMR Programme. Cruz –Quebrada- Dafundo. Lisboa. Native and Prevention of Bullying and Social Exclusion.
  • Pozzoli, T. & Gini, G. (2010). Active Defending and Passive Bystanding Behavior. In: Bullying: The Role of Personal Characteristics and Perceived Peer Pressure. J Abnorm Child Psychol., 38, 815–827.
  • Romaní, F. & Gutiérrez, C. (2010). Auto-reporte de victimización escolar y factores asociados en escolares peruanos de educación secundaria, 2007. Rev. Perú. Epidemiol, 14(3): 9.
  • Smith, P. K. & Sharp, S. (1994). School Bullying. Insights and Perspectives. London. Routledge.
Susana Merino

Licenciada en Psicología, Especialidad en Psicología Clínica por la UNED. Máster en Psicología y Psicoterapia Clínica. Máster en Psicología Infantil y Adolescente. Ha trabajado, y colaborado en distintas clínicas, asociaciones , centros y emisoras de radio. Trabaja e investiga distintos ámbitos relacionados con las adicciones, trastornos alimenticios, TEPT, enfermedades crónicas, terapia de grupo, cuidadores formales e informales, coach y formadora. Autora de los libros: "Manual para padres: Educar y entender las emociones de nuestros hijos" y "Descubre tus fortalezas" de la Editorial Verbum. Actualmente es profesora de Bircham International University y directora del Centro de Psicología y Formación Mente y Coaching.