Tradicionalmente se ha considerado que hay dos grandes orientaciones sexuales, la homosexualidad y la heterosexualidad siendo una la negación de la otra.

Ampliando horizontes

El estudio que realizó entre la década de los 40 y 50 del siglo XX el biólogo Alfred Kinsey niega esta afirmación. A partir de este estudio fue cuando la bisexualidad y otras opciones empezaron a cobrar importancia y por vez primera la monosexualidad quedó desplazada por la diversidad y se reconoció que la mayor parte de las personas tienen un grado mayor o menor de bisexualidad en los comportamientos sexuales y que el porcentaje de personas situadas en los extremos de la escala es muy pequeño.

Orígenes de la escala

La escala Kinsey se creó a partir del informe que se realizó a miles de voluntarios de ambos sexos a finales de los 40 y principios de los 50 en los Estados Unidos. Este informe y la consiguiente escala se pudieron realizar gracias al cambio de actitudes hacia la sexualidad que provocaron en Norteamérica las ideas de Freud quien fue pionero en hablar abiertamente de los diversos problemas sexuales que pueden afectar a las personas.

A partir de entrevistas a más de 5000 estadounidenses sobre sus prácticas sexuales, Kinsey escribió dos libros “Conducta sexual del varón” (1947) y “Conducta sexual de la mujer” (1953) Su estudio concluyó que el sexo biológico no siempre está ligado al sexo emocional. También defendió que los comportamientos sexuales que se consideran desviados son normales considerándose anormalidad ser exclusivamente heterosexual y que esto ocurre producto de condicionamientos sociales e inhibiciones culturales. Así, concluyó que esta dicotomía era demasiado limitante, ya que había muchas personas que no encajaban en ninguno de los dos polos, sino que los estados intermedios eran mucho más abundantes de lo esperado, existiendo todo un abanico de orientaciones sexuales.

Aunque su estudio fue criticado por usar una metodología estadística sesgada, una aportación novedosa de Kinsey y sus colaboradores fue que cuantificaron la heterosexualidad y homosexualidad en una escala continua de 0 a 6, basándose en la experiencia y reactividad heterosexual y homosexual de cada sujeto. Se asignó 0 en dicha escala a los individuos cuyos contactos y experiencias sexuales tenían lugar exclusivamente con individuos del sexo opuesto y 6 a los individuos exclusivamente homosexuales.

En qué consiste la escala

Esta escala mide el grado de homosexualidad en función de rasgos determinados de personalidad y hábitos sexuales.

La escala cuenta con 7 niveles que van desde la heterosexualidad a la homosexualidad más pura. También se incluye un apartado para aquellas personas que son asexuales.

Estos serian los ítems de la escala.

  1. Exclusivamente heterosexual. Nunca ha mantenido relaciones homosexuales y ni tan siquiera se lo plantea.
  2. Predominantemente heterosexual, pero accidentalmente homosexual. En un principio son heterosexuales y no piensan en mantener relaciones con personas de su mismo sexo, pero sienten curiosidad y pueden manifestar alguna experiencia homosexual a lo largo de su vida.
  3. Predominantemente heterosexual, pero más que accidentalmente homosexual. Personas homosexuales reprimidas, sienten una gran atracción por su propio sexo, aunque sus relaciones amorosas acostumbren a ser con personas del sexo contrario.
  4. Igualmente homosexual y heterosexual
  5. Predominantemente homosexual más que accidentalmente heterosexual. Personas homosexuales que llevan un estilo de vida heterosexual y que pueden sentir curiosidad o mantener relaciones esporádicas con personas del otro sexo.
  6. Predominantemente homosexual, accidentalmente heterosexual. Persona homosexual con algún tipo de relación heterosexual a lo largo de su vida
  7. Exclusivamente homosexual.
  8. Sin relaciones sexuales o asexuales. No sienten atracción sexual por ninguno de los dos sexos.

Entonces, ¿Somos casi todos bisexuales?

Como hemos podidos observar según la escala de Kinsey, es muy común tener algún grado de bisexualidad, esta es más común que la heterosexualidad o la homosexualidad en estado puro.

La escala Kinsey en el momento de su aparición supuso una perspectiva diferente sobre la sexualidad humana ya que rompía con la idea dicotómica y cerrada de hombre- mujer, con sus roles de género asociados.

Esta escala ha supuesto la inspiración en lo que respecta a los estudios de género porque supera la idea de la heteronormalidad, y no sitúa la heterosexualidad en el centro de las conductas sociales.

En definitiva, gracias a esta escala, la heterosexualidad como algo normal se considerará una construcción social demasiado simplificada. Esta heteronormalidad se ha visto como una excusa para ejercer presión social a las minorías que están fuera de esta orientación sexual normalizada.

La importancia de la escala Kinsey

Poniendo en duda los conceptos tradicionales de hetero y homosexualidad, Kinsey generó una gran polémica pero, al mismo tiempo, permitió que muchas personas que no encajaban en la clasificación binaria, comenzaran a aceptar su sexualidad, que hasta entonces se consideraba anormal.

Quizá en algún futuro hasta la escala de Kinsey pierda vigencia, dejando lugar a un entendimiento de la sexualidad mucho más amplio y variable, hasta entonces esta escala es una forma de reivindicar la diversidad sexual.

Bibliografía

https://www.kinseyinstitute.org/research/publications/kinsey-scale.php

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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