Síndrome de Excitación Sexual Persistente

El Síndrome de Excitación Sexual Persistente (conocido como PGAD en inglés) se trata de un trastorno en el cual la persona, normalmente mujer, sufre una sensación persistente de excitación genital, sintiendo una total incoherencia y falta de control de su cuerpo.

Síndrome de Excitación Sexual Persistente

Es una reacción o respuesta de excitación sexual desajustada e involuntaria, ya que sucede en contextos que la persona que lo sufre no interpreta como eróticos, causándole malestar tanto físico como psicológico. Aunque es más persistente en mujeres, también hay casos de varones que lo sufren, aunque en el caso de los hombres, las erecciones espontaneas muchas veces son vividas como placenteras y no como invasivas. El factor psicológico es este caso es importante, según explica la Dra. Francisca Molero, miembro de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS); la mujer lo considerará como algo no deseado y, debido a esto, aparecerá una reacción psicológica de rechazo.

Según Molero, algunas mujeres son capaces de una rápida respuesta sexual y pueden experimentar sensaciones genitales de excitación sin necesidad de la sensación subjetiva de excitación sexual, esto puede hacer que estas tengan especial facilidad para excitarse y tener orgasmos.

Características del PGAD

Más que una patología con una etiología definida, el PGAD se extrae de una serie de testimonios, en su mayoría femeninos, que manifiestan un malestar clínico consistente en una súbita e involuntaria excitación, que puede acabar generando un orgasmo sin que dicha respuesta se produzca por el deseo, o sea, sin que la persona tenga ningún motivo para ello. Puede ocurrir en cualquier lugar, público o privado, como trasporte público, en una ceremonia religiosa, en una reunión de trabajo. La persona que lo sufre no tiene ningún control en la reacción fisiológica genital.

Las características principales serian las siguientes:

  • La excitación sexual se siente como intrusiva.
  • Las sensaciones duran horas e incluso días y no se alivian, aunque la persona consiga el orgasmo.
  • El orgasmo se percibe como incómodo, produciendo sensaciones de angustia y ansiedad.
  • No existe por parte de la paciente una sensación subjetiva de que haya ningún estímulo sexual desencadenante.

Causas de este trastorno

La etiología o causas que lo producen no parecen estar definidas hoy por hoy. Tampoco parece existir datos fiables sobre la incidencia en la población, aunque se conocen muchos más casos entre las mujeres que en entre los varones.

De las causas que lo podrían originar, podemos numerar los traumatismos localizados en la base de la columna, un mal funcionamiento de los nervios sensoriales o una alteración de la comunicación genitales-cerebro, variaciones en el nervio pudento que se extiende por la región pélvica, genitales y ano o los llamados “quistes de Tarlov” que afectan a las raíces nerviosas de la parte inferior de la columna. Respecto a estos quistes, el profesor Barry Komisaruk, publicó un trabajo en la revista Journal of Medicine en el cual se relaciona la presencia de estas protuberancias en la columna vertebral con el PGAD.

Lo que no se debe de asociar este trastorno es al deseo sexual hipoactivo ni a la adicción al sexo, ya que la sensación que produce es de malestar en la persona y no se busca en ningún momento la satisfacción sexual, sino que se la rechaza. Este síndrome altera todas las fases de la respuesta sexual, incluido el deseo, lo que significa que pueden comportar una pérdida del apetito sexual.

El gran problema de las mujeres que sufren PGAD es la tendencia a aislarse porque piensan que los demás se pueden dar cuenta. Aunque esto puede no ocurrir, es más lo que siente la mujer y cómo reacciona que lo que perciben los demás.

Tratamiento para el PGAD

Debido a sus múltiples causas, por hoy no existe un tratamiento generalizado para este trastorno. Como en otros trastornos con base multifactorial para el abordaje terapéutico se recomienda

Y siempre acompañar el tratamiento con terapia sexual, para que las personas que sufren PGAD sean conscientes de la diversidad de estímulos sexuales que hay en el entorno y sepan reaccionar de la manera más positiva posible. Así es necesario atender médica, psicológica y sexualmente a quien lo padece y a su pareja, ya que la dinámica sexual se verá trastocada por este trastorno.

La persona se llegará a sentir como una depravada sexual, cuando en realidad no es así. La autoimagen se verá seriamente dañada, es fundamental tratar la angustia y la ansiedad y ayudar a construir una visión positiva de la sexualidad, ayudándole a que aprenda a discriminar los estímulos que le puedan resultar estimulantes sexualmente. Solo así la persona podrá disfrutar de una vida sexual sana.

Bibliografía

Bohannon, C. (2016). Síndrome de la excitación sexual persistente. Mente y cerebro, N.º. 76, págs. 76-80. ISSN 1695-0887

Memorias XXIV Congreso Colombiano de Medicina interna, Barranquilla 2016 recuperado el 14 de diciembre de 2019

http://www.actamedicacolombiana.com/anexo/articulos/2016/03S-2016-06.pdf.

Komisaruk, B. (2011). Women’s Clitoris, Vagina, and Cervix Mapped on the Sensory Cortex: fMRI Evidence. The Journal of Sexual Medicine, N.º 8, págs. 2822-2830

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here