La puerta a nuestra pareja para que pueda comenzar a contar los suyos es decir la animaremos a que sea más proclive a contarnos nuestros problemas a sus problemas y por lo tanto podremos saber mejor que le ronda por la cabeza.

Cuando nos enfrentamos a la terapia de pareja, puede ser por diversas causas. Puede ser para imponer nuestras reglas además de la de nuestra pareja, o porque esta se siente muy cansada, se siente muy estresada y está dándole una gran importancia, lo cual ha afectado de forma negativa a nuestra relación.

Por ello, conviene afrontar esta nueva etapa de la pareja sin prejuicios y sin pensar que por el mero hecho de acudir a una terapia de pareja la relación está rota. Es más, numerosos estudios demuestran que esta última afirmación es falsa, ya que se ha demostrado que las parejas que van a terapia suelen ser más felices.

Esto es porque consiguen hablar de los problemas y logran solventarlos a diferencia de otras parejas en las que el resquemor y en virtud de ello el rencor aumenta por no sentarse hablar.

Acudid voluntariamente, no obligados

El primer consejo que debo dar es el evidente; conviene acudir a terapia de pareja si nuestra relación está en el borde del precipicio. Pero es que no solo hay que acudir a la terapia cuando nuestra relación esté ya en una situación catastrófica, sino que hay que anticiparse a esta misma, ya que así la terapia es la más efectiva.

Es por ello que debemos centrarnos en resolver nuestros problemas y no sólo en resolverlos, sino además hacerlo de manera eficaz. La ayuda de un terapeuta será fundamental, ya que es un profesional especializado en la materia y nos hará verlos con mejor perspectiva.

Cuenta vuestra historia y vuestra vida en común

El segundo consejo es contarle a nuestro terapeuta nuestra historia. Esto es importante porque permitirá rememorar los buenos momentos en la pareja, es decir, aquellos momentos en los que la pareja funciona perfectamente y en los que apenas había problemas.

Si el terapeuta conoce nuestros problemas, puede ayudarnos mejor y además es una buena y bonita forma de demostrar el amor que sentimos hacia nuestra pareja, ya que si recordamos los todos los momentos de nuestra relación sabrá que hemos estado interesados en ella, sabrá que hemos volcado todos nuestros esfuerzos en la relación y además verá que tenemos un notable interés en recuperar la llama de nuestro extinguido amor.

Sed sincero con tus sentimientos

En tercer lugar, debemos afrontar cuáles son nuestros sentimientos actuales respecto a nuestra pareja. El elemento personal es indispensable y fundamental en la terapia, ya que a pesar de que la pareja es una unión de dos personas, siempre viene bien saber cuál de los engranajes es el que está pudiendo fallar. Un motor no puede funcionar si una sus piezas no están carburando adecuadamente.

Afrontar nuestros sentimientos nos hará más proclives además a entender cuáles son los sentimientos de nuestra pareja, es decir, seremos más empáticos. Y ser más empáticos es la única actitud que podemos tomar para solventar y entender los problemas que tiene nuestra relación.

No debemos sentirnos mal por decir cuáles son nuestros problemas, no es un acto egoísta, ya que todos tenemos problemas y además nuestra pareja también querrá contarnos los suyos. Es por tanto un acto de necesidad. Es un acto de necesidad ya que contando los problemas y tratándolos en común podremos liberar ese estrés y agobio que tanto se apodera de nosotros en más ocasiones de las que queramos admitir.

Sed sinceros con las expectativas

El cuarto consejo que debemos tener en cuenta son las expectativas que tenemos en la terapia. Puede ser que acudamos a la terapia con una actitud abierta y conciliadora, o puede ser que este hecho no se produzca, sino que nos mostremos esquivos y lanzando evasivas. A terapia de pareja no se va a perder el tiempo, sino solucionar los problemas.

Es necesario y trascendental que ambos traten de solventar la situación, ya que, si sólo uno tira del carro, el carro no va a moverse. Esto va a repercutir sin lugar duda en la relación y hará que la pareja acabe por desgastarse completamente, que sufra de forma excesiva, y que la otra parte acabe por sentirse culpable al ser consciente de que realmente no ha hecho nada para poner fin a todos los problemas cuando tuvo la oportunidad.

Sed específicos, lo genérico no ayuda

Otro objetivo fundamental de la terapia de pareja es que las partes involucradas en ellas sean específicas. Es decir, no podemos pretender que nuestra pareja cambie si no decimos exactamente en qué cambiar, o qué partes de su actitud debe corregir. Por ello, es muy importante hacer un compromiso tanto con nuestra pareja como nosotros mismos para saber exactamente qué es aquello en lo que ambos podemos ceder. Si ambos nos involucramos en solventar los problemas de la relación, seguro que lo conseguiremos.

Es como firmar una especie de contrato en virtud del cual vamos a esforzarnos y a poner parte de nuestro mejor empeño es lograr hallar los problemas de la relación. Pero no se trata de intentar cambiar absolutamente todas las cosas que nos molestan de la otra persona hasta el más mínimo detalle, sino de tratar de centrarnos en aquellos aspectos que realmente nos afectan. Es decir, no podemos pretender que nuestra pareja sea perfecta.

Por ello, es fundamental hacer un esfuerzo en el sentido de que hay que ser valiente, tanto como para hacer las críticas, como para tener el valor necesario para aceptarlas y no juzgar negativamente a nuestra pareja.

Criticad, pero de forma constructiva

Es muy importante no criticar a nuestra pareja, ya que hay que pensar que se está trabajando por el bien de la relación, es decir, lo que no se busca es limar o perfeccionar las asperezas de nuestra pareja ya que como humanos todos tenemos defectos y apreciarlos es una virtud. Se decía que el amor no era el hecho enamorarse de las virtudes nuestra pareja, sino enamorarse de sus defectos.

No faltéis nunca al respeto

Otro consejo fundamental es actuar con respeto. El respeto tiene que ser la principal máxima de una pareja, pero sobre todo lo debe ser en una terapia de pareja. En la terapia de pareja se viven en momentos y sentimientos muy intensos, de tal forma que si no los gestionamos bien pueden dar lugar a encontronazos muy fuertes, encontronazos que pueden poner en peligro nuestra relación de manera definitiva.

Por ello, el respeto debe ser el principal signo del proceso en el que se pretende reavivar la llama del amor, y por lo tanto hacer que nuestra pareja vuelva.

Sed pacientes, lo bueno se hace esperar

No podemos pensar que este va a ser un proceso rápido, sino que tenemos que afrontarlo con paciencia y con perseverancia. Es muy normal que la gente sea impaciente, es más, muchas de las parejas que han pasado por terapia de pareja han dejado patente que una de sus características fundamentales es la impaciencia, el hecho de querer tener todo resuelto en el acto.

Este rasgo es muy frustrante a la hora de discutir o hablar de un tema, ya que éstas se volvían hostiles o se ponían a la defensiva, lo cual impedía toda forma de comunicación. Pero este no es el principal problema; el principal problema es que fruto de esta impaciencia se puede perder el respeto, que es fundamental en una relación de pareja.

Sed conciliadores, demostrad que no sois el enemigo

El séptimo consejo que debo dar es el de demostrar a nuestra pareja que no somos el enemigo, es decir, ante todo somos la persona que le quiere y que quiere que este barco vuelva a navegar y que no naufrague.

Por ello, siempre debemos adoptar una posición conciliadora. En ningún caso debemos volvernos hostiles ni agresivos, ni mucho menos debemos adoptar el rol que adoptan algunas mujeres y también algunos hombres de madre o padre que pretenden infantilizar a su compañero sentimental.

Por lo tanto, hay que demostrar a nuestra pareja que estamos de su lado. Hay que demostrarle todo lo bueno que nos ha aportado y todos los momentos bonitos que hemos disfrutado gracias a él o gracias a ella.

Esto nos situará en un punto en el que el otro esté más receptivo a las críticas y se muestre más colaborativo para resolver los problemas de la relación.

No te culpes sólo a ti del fracaso

El octavo y último consejo, es el que se refiere al hecho de que debemos saber que si la relación finalmente fracasa no tenemos que atribuir la culpa a la otra parte, ni tampoco tenemos que atribuirnos toda la culpa a nosotros mismos.

Es decir, hay que ser una persona muy madura que sepa reconocer tanto sus errores como sus aciertos. Y en caso de que venga una nueva relación, saber aplicar lo aprendido. Ante todo, la vida es un proceso de aprendizaje que se basa en el acierto y el error, no podemos pretender borrar los errores como tampoco podremos pretender borrar nuestro pasado.

Espero que este último consejo no lo tengáis que llevar a la práctica y que vuestra pareja, gracias a la terapia de pareja, vuelva a disfrutar junto con vosotros de una relación feliz basada en la confianza y en el respeto mutuo, la honestidad y construida bajo unos sólidos cimientos de amor.

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