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Título: El Estrés Autor: PsicoActiva Página web: http://www.psicoactiva.com |
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El Estrés
Otros autores no están de acuerdo con la teoría del estrés considerado como un estímulo o como respuesta tensional fisiológica. Dicen que si se considera como estímulo se olvidan las características personales y si sólo se considera como respuesta fisiológica, habría que tener en cuenta que estas mismas respuestas ocurren en situaciones como el enamoramiento, y sin embargo este sobreesfuerzo es positivo para el cuerpo. Para estos autores lo importante es como la persona percibe esta situación. Hoy en día todo el mundo utiliza esta palabra para referirse al agobio que produce una excesiva cantidad de trabajo o a la desmesurada presión que se puede sufrir en cualquier situación de la vida cotidiana. FACTORES DE ESTRÉS Los psicólogos Holmes y Rahe en 1967 construyeron una escala con 43 ítems, recogieron los acontecimientos vitales más estresantes en la vida de las personas y les otorgaron una puntuación que iba del 0 al 100; lo llamaron Life events. Para estos autores el estrés significaba una adaptación al cambio, por lo que estos eventos o cambios pueden ser tanto positivos como negativos para nuestra vida y es posible que una persona se encuentre en más de una situación estresante al mismo tiempo. En la siguiente tabla están expuestos los acontecimientos vitales estresantes descritos por ellos, que van desde el nº 1 con una puntuación de 100, hasta la 43 con una puntuación mínima de 11. Hemos de tener en cuenta que para cada persona y cultura puede verse modificada la valoración personal del estrés:
Otra fuente de estrés también pueden ser las pequeñas cosas que nos ocurren cada día, los acontecimientos de la vida cotidiana, las presiones externas (en el trabajo, estudios...) y nuestra autoexigencia personal. Finalmente, la frustración se produce cuando no conseguimos llegar a una meta o un objetivo, a un deseo personal en definitiva, también puede generar estrés. Delante de la frustración aparece ansiedad, nerviosismo, intranquilidad y angustia, lo cual nos puede producir reacciones inadecuadas y sensación de malestar. En numerosas ocasiones un acto agresivo hacia nosotros mismos o hacia los demás, deriva de una frustración previa. Pero existen otros calificativos del estrés muy poco conocidos popularmente, que son el distrés utilizado cuando nos referimos a las consecuencias perjudiciales de una excesiva activación psicofisiológica, y eustrés cuando hacemos alusión a la adecuada activación necesaria para culminar con éxito una determinada prueba o situación complicada. El prefijo eu- (eu = bien, bueno) ya se utiliza en castellano en palabras como, eufemismo, euforia, eugenesia, eutanasia, etc. El prefijo dis- (dis = imperfección, dificultad) tiene una extensa aplicación como disgusto, displacer, disartria, etc. Sin embargo, el hecho de que el eustrés cause mucho menos daño que el distrés demuestra gráficamente que es el "cómo te lo tomes" lo que determina, en último término, si uno puede adaptarse al cambio de forma exitosa". No todas las personas responden igual al estrés, depende de la personalidad y reacciones individuales, de los mecanismos de defensa que se ponen en marcha y de las circunstancias socioambientales de cada momento. Para afrontar el estrés de forma positiva, en primer lugar hay que conocer aquello a lo que nos enfrentamos, las exigencias y las posibles consecuencias del mismo. Es importante valorar las propias aptitudes a la hora de seleccionar nuestro modo de vida y nuestras actividades. Conviene prepararse para cada situación esperando de ella lo que va a traer consigo, ni más ni menos. No exigirnos demasiado ni plantarnos objetivos inalcanzables, pues nos ayudará a no obtener frustraciones innecesarias en nuestra vida diaria. Debemos mantener una vida sana, llevando una dieta equilibrada, realizando ejercicio físico y evitando la sobrecarga de tensiones estresantes. Mantener una situación afectiva estable y satisfactoria es básico para afrontar el estrés, así como llevarse bien con los amigos y con quienes nos rodean, pues tendremos un apoyo en ellos en caso de necesidad. En numerosas ocasiones las técnicas de relajación nos pueden ayudar a mantenernos tranquilos en situaciones de especial agobio o intranquilidad. Otros consejos interesantes para sentirnos menos estresados son, por ejemplo, programarnos las actividades diarias sin agobios, no hacer más de una cosa a la vez y no empezar una nueva hasta no haber acabado la anterior, evitar excesivas responsabilidades, aprender a tomarse un tiempo para cada cosa, dedicar diariamente un tiempo a las propias aficiones (leer, escuchar música, pasear, ir al cine, etc.) y sobretodo, tener en cuenta que nada es definitivo ni irremplazable.
Bibliografía: Valdés, M. De Flores, T. (1985). Psicología del estrés. Barcelona. Martínez Roca SA. Vila, J., Fernández, M. (1990). Activación
y conducta. Madrid. Alhambra. | |||||