TRASTORNO POR DÉFICIT DE
ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)
TDAH trastorno por déficit de atención hiperactividad
Los niños y la hiperactividad, reportaje ilustrativo sobre este trastorno. 5,12 min.
Conceptos generales
El Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad (TDAH), según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales (DSM-IV) (APA, 1994), o Trastorno de la Actividad y la
Atención según la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10)
(OMS, 1992) son los principales términos usados para describir a niños que
presentan serias carencias en su atención sostenida, en la modulación de su
actividad y en la regulación de sus impulsos en muchos de sus contextos de
interacción como pueden ser la familia o la escuela. Este trastorno es el más
frecuentemente diagnosticado en niños en edad escolar, por lo que se estima que
entre un 3 y un 7% de éstos podrían diagnosticarse como hiperactivos y que el
trastorno se da más en niños que en niñas.
En la actualidad este trastorno se divide en tres
subtipos, de acuerdo a las principales características asociadas: falta de
atención, impulsividad e hiperactividad. Los tres subtipos son:
• Trastorno de predominio de déficit de
atención
• Trastorno de predominio de la hiperactividad e impulsividad
• Trastorno combinado (problemas significativos tanto por desatención como
por hiperactividad-impulsividad)
Estos subtipos toman en cuenta el hecho de que a muchos niños con TDAH no les
cuesta mucho sentarse tranquilos ni mostrar conducta de inhibición, pero pueden
ser predominantemente inatentos y, como resultado, tienen mucha dificultad al
mantenerse enfocados en una tarea o actividad. Otras personas con TDAH pueden
poner atención a una tarea pero pierden el enfoque porque pueden ser
predominantemente hiperactivos- impulsivos y, por lo tanto, pueden tener
dificultad en controlar sus impulsos y actividad. El subtipo más prevalente en
el Tipo Combinado. Estos niños tendrán significantes síntomas de las tres
características.
Los niños que padecen este trastorno presentan frecuentes cambios de una
actividad a otra, tienen dificultad para atender en actividades que no
son muy excitantes para ellos, les cuesta esperar su rumo en juegos de
grupo, suelen dar contestaciones irreflexivas y prematuras, sin pensar
en la pregunta, actuan sin pensar en las consecuencias, etc. No suelen
manifestarse todos los síntomas en cualquier situación, sino que existen
variaciones. Suelen empeorar en situaciones que exigen atención
sostenida. En cambio, en las situaciones en que el sujeto está bajo un
control estricto, así como en situaciones nuevas o especialmente
interesantes, los síntomas aparecen mínimamente. También se producen con
mayor frecuencia en situaciones de grupo.
Trastornos asociados
Habitualmente incluyen baja tolerancia a la frustración, arrebatos
emocionales, autoritarismo, testarudez, insistencia excesiva para que se
satisfagan sus deseos, labilidad emocional, disforia, rechazo por los
compañeros y baja autoestima.
También es frecuente el bajo rendimiento escolar, que aparece cuando
aumentan las exigencias para realizar tareas que requieren el mantenimiento
de la atención. En muchas ocasiones son calificados de vagos por los
profesores, y las relaciones familiares se deterioran al basarse los padres
en esa interpretación.
Se encuentran frecuentemente asociados a este trastorno el Trastorno
Negativista Desafiante y el Trastorno Disocial, así como el Trastorno
de la Tourette, trastornos del aprendizaje y Trastorno de la
Comunicación.
Prevalencia
La frecuencia de este trastorno se estima entre el 3 % y el 7 % de la
población en edad escolar. Es más frecuente en varones que en mujeres, en
una proporción que oscila de 4/1 a 9/1, en función de que la población
estudiada sea general o clínica.
Curso e Inicio
Por definición, algunos síntomas están presentes antes de los 7 años. Se
puede observar coincidiendo con el inicio de la marcha, pero debe extremarse
la cautela al diagnosticar en estas edades tempranas. La mayoría de los
casos se diagnostican cuando el niño acude a la guardería o la escuela y su
comportamiento sobresale entre los de sus compañeros. En la enseñanza
primaria, se hacen evidentes los síntomas, al aumentar las exigencias de
atención, reflexión y de permanecer sentados en la escuela. En muchos casos
los síntomas se atenúan conforme avanza la adolescencia, o la vida adulta,
aunque en ciertos casos, pueden mantenerse algunos de los síntomas durante
toda la vida.
Patrón familiar
Se ha observado mayor prevalencia en familiares biológicos de primer grado
al igual que mayor frecuencia de otros trastornos.
Diagnóstico diferencial
Se debe distinguir de los comportamientos propios de edades tempranas, para
lo que es necesario tener una formación sólida respecto a las conductas que
se muestran en cada etapa evolutiva.
La distinción con niños de C.I. bajo a los que se exige mayor atención hacia
cosas que no comprenden, en base a sus actuaciones en otras actividades. En
el caso de Retraso Mental mediante la aplicación de pruebas de inteligencia
estandarizadas.
En los casos de comportamiento negativista, pueden distinguirse mediante la
observación cuidadosa, en la que se pone de manifiesto la reflexión que se
hace patente en diferentes actuaciones.
TRATAMIENTO DEL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN
CON HIPERACTIVIDAD
Evaluación
Entrevistas a los padres y al niño
Uso de cuestionarios, a ser posible cuantificables para establecer
comparaciones con el postratamiento.
Entrenamiento de los padres
Información a los padres sobre las características y pronóstico
del trastorno
Instrucción para comprender las interacciones con el niño,
observando cómo el comportamiento del niño influye en el de los
padres y el de éstos en el del; niño. También se les enseña que su
forma de reaccionar ha ido cambiando a lo largo del tiempo, y se
desdramatiza la sensación de impotencia y de; incapacidad para
manejar la situación.
Entrenamiento en observación del niño mientras comparten con él
alguna; actividad.
Explicación de los objetivos del tratamiento (Reducción de las
conductas; perturbadoras y aumento de conductas adaptativas);
Especificación de las i conductas objetive en las tres áreas de:
Atención. Impulsividad e Hiperactividad); Operacionalización de los
objetivos de cambio; Instrucción en j registro de la conducta.
Entrenamiento en el uso de las diferentes técnicas cognitivas y
de modificación i de conducta (Refuerzo positivo. Programas de
refuerzo. Refuerzo diferencial j de conductas incompatibles. Tiempo
fuera. Coste de respuesta. Economía de fichas), mediante
instrucciones y modelado del terapeuta, aplicándolas bajo sus
indicaciones, en los casos concretos que los padres van presentando.
El terapeuta ofrece feedback constante a los padres respecto a
la ejecución que han desarrollado en las tareas para casa, usando
refuerzo social y reinterpretando los errores que cometan como pasos
en todo aprendizaje.
Entrenamiento del niño
Entrenamiento en relajación
Técnica de la tortuga
Entrenamiento de autocontrol
Se enseña mediante el entrenamiento en solución de problemas, a
lo largo de todo el programa y se gradúan desde enseñar a
solucionar tareas sencillas, generalmente de tipo académico, a
solucionar problemas de tipo impersonal, para por último,
aprender a solucionar problemas de tipo interpersonal. Las
técnicas cognitivo-conductuales que se utilizan son las
siguientes:
Solución de problemas: El aprendizaje de solución
de problemas se realiza mediante la enseñanza de
autoinstrucciones cuyo contenido se estructura en seis
pasos:
Definición del problema
Estructura de aproximación del problema
Focalización de la atención
Elección de alternativa
Reconocimiento y rectificación de errores
Autoevaluación v autorrefuerzo
Autoinstrucciones: Se sigue el esquema
clásico de cinco fases:
Modelado de la tarea por parte del terapeuta con
autoinstrucciones manifiestas
Ejecución de la tarea por el niño con
instrucciones del terapeuta
Realización de la tarea por el niño con
autoinstrucciones manifiestas
Realización de la tarea por el niño susurrrando
las autoinstrucciones
Realización de la tarea por el niño con
autoinstrucciones encubiertas
Costo de respuesta: Al inicio de cada
sesión se le entrega un número; de fichas al niño y
pierde una si:
da una respuesta errónea
olvida; uno de los pasos de la solución de
problemas
realiza la tarea con demasiada rapidez
Refuerzo: El niño gana una ficha
extra por cada ocasión en que ha i utilizado las
técnicas aprendidas fuera de la sesión.
Autoevaluación: Al final de las tres
primeras sesiones, el terapeuta: evalúa la
ejecución del niño, y le explica el porqué de la
calificación adjudicada. A partir de la cuarta
sesión, el niño evalúa su propia ejecución y es
reforzado si coincide con la evaluación del
terapeuta.