Actividades

Tests infantiles

Material didáctico

Recursos

Etapas del Desarrollo Infantil

Disciplina positiva: herramienta para los padres

Miedos infantiles

Técnicas de estudio

Consejos para padres e hijos

Trastorno por déficit de atención con Hiperactividad

Altas capacidades y superdotación

Enuresis y encopresis

Trastorno de la lectura / Dislexia

Trastorno del cálculo

Trastorno de la expresión escrita / Disgrafía

Trastorno fonológico

Trastorno del lenguaje expresivo

Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo

Tartamudeo

Mutismo selectivo

Trastorno negativista desafiante

Trastorno disocial

Trastorno de movimientos estereotipados

Pica y Trastorno de rumiación

Trastorno desintegrativo infantil

Trastorno de Asperger

Trastorno Autista

Trastorno de Rett

Retraso mental

Miedos y fobias infantiles

TÉCNICAS DE ESTUDIO

Introducción

En la actualidad nos encontramos inmersos en una sociedad donde para llegar a ser unos adultos plenamente integrados es imprescindible la adquisición de conocimientos teóricos y prácticos tan complejos que nos es preciso escolarizarnos, ya no es suficiente con las antiguas tradiciones de traspasar los conocimientos de padres a hijos para llevar una vida plena. Esta es una escolarización, por otro lado, obligatoria en los países desarrollados, y observamos entonces como a muchos jóvenes les resulta tremendamente difícil en ocasiones conseguir los objetivos imprescindibles para terminar con éxito sus estudios.

Hay alumnos que parece que “se les de bien” estudiar, pero a otros les cuesta mucho y esto puede se debido a múltiples factores, pero en la mayoría el problema reside en una mala técnica de estudio.

Para empezar hemos de tener en cuenta que el término estudiar no es sinónimo de “empollar”, ni mucho menos. Si bien es cierto que en muchas ocasiones el estudio incluye la memorización de parte del temario, esta memorización no puede carecer de comprensión. Estudiar es un trabajo en el cual es necesario adquirir y dominar una serie de destrezas, habilidades y técnicas, que se aprenden con el ejercicio y que permiten la consecución del objetivo propuesto, en este caso del estudio.

Conseguir ser un buen estudiante hoy, nos supone una preparación para el día de mañana ser también un buen profesional, responsable, dinámico y con una alta capacidad de adaptación.

El fin principal del estudio, desde el punto de vista del desarrollo humano y cultural, es la formación integral de la persona, capacitándola para llevar una vida plena, tanto a nivel individual como colectivo. Hemos de tener en cuenta que cualquier acto que realicemos en el desarrollo de nuestras vidas cotidianas no es en sí mismo un acto aislado, sino que se encuentra en conjunción con todo lo que nos rodea. Por este motivo, el hecho estudiar no se desliga del continuo vital y se halla inmerso en el comportamiento global personal, colaborando en conseguir el bienestar físico y psicológico de todo ser humano. Para obtenerlo, no obstante, es necesario responsabilizarse frente a esta tarea.

Por tanto, aprender a estudiar correctamente no se trata únicamente de ofrecer una metodología de trabajo, sino que es preciso dotarla de calidad humana, de creatividad e incorporarla a la dinámica de nuestra vida. Estudiar no significa llenar nuestro cerebro de datos al azar, sino adquirir una buena formación mental que nos posibilite integrarnos en el mundo e interpretar la realidad de forma coherente y global. Esta habilidad mental podría definirse con las siguientes características: flexibilidad, agilidad, capacidad crítica, creatividad, curiosidad y sensibilidad intelectuales, capacidad para el análisis y síntesis y facilidad de lectura y expresión. Estas características pueden potenciarse y organizarse de modo que nuestro objetivo, estudiar, se cumpla plenamente.

Lo importante, por tanto, no es la cantidad de estudio, sino la calidad del mismo. Saber estudiar significa saber cómo hay que pensar, observar, concentrarse, organizar y analizar, en suma ser mentalmente eficiente.

El estudio persigue dos objetivos fundamentales

  • La adquisición de conocimientos.
  • La puesta en práctica de estos conocimientos.

A continuación vamos a ofrecer unos consejos prácticos para que aprendamos a estudiar de la manera más eficiente posible.

Ambiente de estudio

Familia: Todo estudiante se ve muy influenciado por las personas que le rodean y conviven diariamente con él. Si desde pequeños vivimos con unos padres que nos aportan estabilidad, armonía y crean un clima positivo hacia el acto de estudiar, el niño, y posteriormente el joven, lo integrará como un acto natural y su rendimiento escolar será mayor.

Escuela: Los compañeros y los profesores también ejercen una enorme influencia para que los temas a estudiar se muestren interesantes a los ojos del alumno, y esto puede ayudar en gran medida en el deseo de aprender más.

Individuo: Las condiciones internas propias de la persona como su nivel de motivación hacia el estudio, el interés hacia un objetivo final al que se quiere llegar y por qué, la capacidad para afrontar los problemas y solucionarlos, el convencimiento de que el estudio es una verdadera profesión y tiene sus dificultades, también son esenciales para el futuro éxito del estudiante.

Ambiente físico: aquí incluiríamos tanto nuestras condiciones físicas (cuando nos sentimos enfermos no somos capaces de integrar de igual forma cualquier información nueva) como el lugar de estudio (éste debería ser sereno y a la vez que estimule el deseo de estudiar).

Consejos básicos

Para empezar un día de estudio con buen pie hemos de tener varias cosas en cuenta, en primer lugar a nivel personal nuestro el cuerpo ha de encontrarse en óptimas condiciones: es mejor no estudiar después de una comida fuerte, una emoción intensa o después de beber alcohol. Tampoco es aconsejable fumar mucho o tomar mucho café. Dormir mucho o demasiado poco provocará que no estemos al 100% de nuestras capacidades. En general debemos mantener el cuerpo en forma haciendo ejercicio moderado, practicando una buena respiración, siguiendo una dieta sana y durmiendo lo necesario.

En cuanto al espacio físico, el sitio donde se desarrolla generalmente el acto de estudiar es frente a un escritorio o mesa de trabajo. Es aquí dónde se debe conseguir obtener las mejores condiciones posibles, como el silencio, una correcta iluminación (que evite las sombras y no sea demasiado intensa para no crear deslumbramientos que puedan cansar la vista), muebles cómodos (con la mesa a una altura adecuada, que no tengamos que encorvar la espalda ni sentirnos bajitos, y con una silla que nos mantenga una postura a 90º), material al alcance de la mano, así como un toque personal que proporciones bienestar y calidez a la zona de estudio de cada uno. Además si se toma el hábito de estudiar en el mismo lugar, el proceso de concentración acabará siendo más rápido y eficaz.

Organización y planificación del estudio


Para empezar debemos planificar las horas de estudio, pues así tendremos un control y nos podremos organizar mejor el resto de tareas personales. Tener un horario adecuado nos aportará:

  • Alivio psicológico.
  • Evitar malgastar el tiempo y estudiar más de lo necesario.
  • Permite la concentración.
  • Ayuda a crear el hábito del estudio.
  • Permite estudiar lo justo en el tiempo justo.


Para planificar nuestro horario personal debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Hacer una primera valoración de nuestras actividades cotidianas y el tiempo que nos ocupa.
  • Estructurar semanalmente nuestro horario de estudio en relación a dichas tareas, para que las unas no interfieran en las otras.
  • Hacer una escala de valoración de las asignaturas según el grado de dificultad que representan para nosotros, para dedicarle más tiempo a unas que a otras.
  • Las asignaturas que son parecidas nunca deben estudiarse seguidas, para evitar confusiones.
  • Dejar cada día un rato para el ocio.
  • Hacer ejercicio físico habitualmente.
  • Ser realista y ajustarse a nuestro ritmo de vida.
  • Tener en cuenta que su carácter es provisional, en cuanto se acabe la época de exámenes el plan de estudios desaparecerá.
  • Una vez planificado, hay que cumplirlo.

Existen dos causas principales que hacen fracasar el horario:

  • La distracción, que puede ser interna (pensamientos) o externa (ruidos, familia, amigos,...)
  • El hecho de no valorar como importante el horario, lo que conduce a su incumplimiento.

Las estrategias que podemos llevar a cabo para facilitar el cumplimiento horario son:

  • Efectuar períodos más breves de estudio, pero manteniendo el nivel de horas establecido.
  • Tener las metas y los propósitos concretizados al máximo.
  • Intercalar más descansos.
  • Adecuar mejor el lugar de estudio.
  • Estudiar en las mejores horas para cada uno.
  • Controlar el pensamiento.
  • Hacer comprender a la familia y a los amigos la importancia de estudiar, para que respeten dicha actividad.
  • Conseguir "hacer nuestro" el lugar donde trabajamos.
  • Acudir asiduamente a una biblioteca.

Estudiar de forma adecuada crea cansancio y existen unas técnicas que ayudan al descanso del trabajo intelectual y al mismo tiempo favorecen la concentración:

  • Cuando paramos el trabajo y hacemos los descansos correspondientes, existen tres niveles progresivos de desconexión del mismo: cambio de trabajo intelectual, cambio mental completo y cambio de ocupación total. Existen una serie de ejercicios de relajación que pueden practicarse para conseguir la completa desconexión mental:
    • Relajación física de los sentidos: mirar durante 20" alguna cosa a una distancia de dos o más metros. Con tranquilidad, pasivamente, con el pensamiento centrado en lo que se mira como si fuera visto por primera vez.
    • Relajación de los músculos de la cabeza: mover los músculos de la frente varias veces hasta cansarlos, dejarlos ir y sentirlos relajarse.
    • Cambios de postura física para movilizar los músculos inactivos durante el estudio.
    • Ejercicios respiratorios: respirar honda y profundamente de manera lenta durante 1-2 minutos.
  • Si nos sentimos cansados durante el trabajo intelectual no pienses que estás fatigado, te cansarás más. Distráete del cansancio, primero observa si hay tensiones internas que nos restan energía, mira si estás aplicando bien las técnicas de lectura y relaja la vista mirando hacia otro lado. Si aún así no puedes seguir trabajando, posponlo durante 15 o 20 minutos, realiza actividades completamente distintas de estudiar.

Atención y Concentración

Podemos definir la atención como la capacidad para centrarse de manera persistente en un estímulo o actividad concretos. Un trastorno de la atención puede manifestarse por distraibilidad fácil o por dificultad para realizar tareas o concentrarse en el trabajo.

Existen dos tipos de atención:

Involuntaria: es aquella en la que no ponemos intención. Por ejemplo, un sonido fuerte, una voz conocida, una luz.

Voluntaria: es aquella que requiere una elección por nuestra parte y por tanto un esfuerzo evitar la atracción que ejercen otros estímulos hacia nosotros. Este tipo de atención es indispensable para obtener rendimiento al estudiar.

La concentración es el mantenimiento prolongado de la atención. Para aumentar la capacidad de atención hay que trabajar sobre cinco puntos:

  • Ejercitar la voluntad y el interés por el estudio, esto es, estar motivado hacia él. Pensar a menudo porqué estudias, buscar la utilidad concreta que pueda tener lo que estás haciendo ahora, volver siempre a la tarea sin nervios ayuda a reforzar la voluntad.
  • Tratar adecuadamente los asuntos personales, esto puede hacerse de dos modos: anotarlos y posponer su atención para después del estudio, o bien, si es una cuestión importante o irritante, darse un tiempo de 15 minutos para pensar en ella y luego volver al estudio.
  • Entusiasmarse uno mismo con lo que está haciendo, teniendo en cuenta el poder que tienen los pensamientos, de modo que éstos deben ser positivos respecto a la tarea para que podamos sentirnos a gusto.
  • Procurar mantenerse físicamente en forma y sin tensiones a la hora de estudiar.
  • Hacer ejercicios específicos para mejorar la atención. Por ejemplo: Contar todas las "a" de una página de un libro teniendo en cuenta el tiempo que tardas en hacerlo. Observar un objeto cualquiera durante un minuto intentando recordarlo en el mínimo detalle. Dibujarlo sin el modelo intentando buscar la exactitud de los detalles.

El aprendizaje

Aprender algo significa realizar un cambio en nuestros conocimientos y forma de pensar sobre una cuestión concreta, con relativa permanencia, y que no se puede atribuir sólo al proceso de desarrollo de la persona. Depende de las circunstancias personales y el momento evolutivo en que se encuentre.

Hay cuatro condiciones básicas para conseguir un óptimo aprendizaje:

  • Querer aprender, de forma voluntaria y libre.
  • Tener motivación para aprender, sabiendo el esfuerzo que supone y estar dispuesto a realizarlo.
  • Tener un método que sistematice los conocimientos.
  • Distribuir de forma adecuada del tiempo, de manera que impida perderlo innecesariamente.
CD Relajación niños
Además hemos de saber que existen una serie de leyes sobre el funcionamiento del aprendizaje:

  • Ley del parecido: Una imagen evoca a aquellas que se le parecen.
  • Ley del contraste: Una imagen evoca a la contraria.
  • Ley de la continuidad: Una imagen evoca a otra próxima en el espacio o en el tiempo.
  • Ley de las relaciones íntimas: Una imagen evoca otras que tienen relación con ella.
  • Ley del interés: Una imagen se une intensamente a un efecto si la emoción sentida por ella es agradable.

Así, cuanto más relacionemos lo que aprendemos con estas leyes más lo retendremos.

Para posteriormente saber combinar, integrar y extraer de los datos que hemos aprendido, es necesario crear una síntesis de los mismos. De aquí surgen unas leyes mentales que es necesario poner en práctica al estudiar y son:

  • Ley del Efecto: procurar asociar sentimientos agradables a todo lo referente al estudio, ya que se recordará mejor.
  • Ley del Ejercicio: la repetición continuada y el repaso hace muy fuerte la conexión entre los elementos estudiados, reduciendo mucho el olvido.
  • Ley de la Predisposición o del Fin: una vez aceptada una meta, el camino hacia ella se hace agradable, por tanto hemos de clarificar cuanto sea posible nuestras metas en el estudio.

La memoria

La memoria se define como la capacidad mental de conservar y evocar cuanto se ha vivido. Es un fenómeno psíquico muy complejo en el que entran en juego el psiquismo elemental (rastros que las sensaciones dejan en el tejido nervioso), la actividad nerviosa superior (creación de nuevas conexiones nerviosas por repetición, es decir, reflejos condicionados) y el sistema conceptual o inteligencia propiamente dicha. Es una actividad específicamente humana en cuanto comporta el reconocimiento de la imagen pasada como pasada.

La memoria está en estrecha relación con el interés y la atención, así como con la adecuada operatividad del cerebro. Es imprescindible para la vida, ya que sin ella la existencia se desarrollaría en un presente vacío de significados.

La eficacia de la memoria depende de los siguientes factores:

  • Factores físicos: aquí se incluye una alimentación equilibrada, descanso suficiente y correcta respiración.
  • Factores psíquicos: ser realistas en nuestras metas y aspiraciones, controlar el pensamiento y afrontar las situaciones problema y solucionarlas.
  • Factores intelectuales: debe existir verdadera motivación e interés en aprender para efectuar la comprensión de los datos.
  • Para facilitar el proceso de la memorización podemos utilizar los siguientes consejos:

  • Asociación de ideas: significa organizar los datos en unidades con sentido, agrupándolos de acuerdo a un principio básico general, ya que así una idea evocará a otra.
  • Recodificar el material: Imponer nuestra propia estructura al material, cuidando que esa estructura sea adecuada al contenido y utilizar nuestras capacidades sensoriales de modo interrelacionado.
  • Fragmentar el material: El material a memorizar debe ser fragmentado en unidades con sentido que memorizaremos una a una. Cuando hayamos terminado, realizaremos una globalización de lo fragmentado.
  • Utilizar el interés del estímulo: La curiosidad y el verdadero interés por un tema. La ausencia de nervios y el evitar la memorización sin sentido ayudarán a que el proceso de memorizar sea verdaderamente eficaz.
  • Repetición regular: Este es el mejor medio para garantizar la fortaleza del estímulo.
  • Características personales: Es necesaria la intención de aprender y la voluntad de asimilar, de modo que es conveniente que nuestros estudios coincidan con nuestros gustos personales.