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TÉCNICAS DE ESTUDIO
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Introducción
En la actualidad nos encontramos inmersos en una sociedad donde para
llegar a ser unos adultos plenamente integrados es imprescindible la
adquisición de conocimientos teóricos y prácticos tan complejos que nos
es preciso escolarizarnos, ya no es suficiente con las antiguas
tradiciones de traspasar los conocimientos de padres a hijos para llevar
una vida plena. Esta es una escolarización, por otro lado, obligatoria
en los países desarrollados, y observamos entonces como a muchos jóvenes
les resulta tremendamente difícil en ocasiones conseguir los objetivos
imprescindibles para terminar con éxito sus estudios. |
Hay alumnos que parece que
“se les de bien” estudiar, pero a otros les cuesta mucho y esto puede se
debido a múltiples factores, pero en la mayoría el problema reside en una
mala técnica de estudio.
Para empezar hemos de tener en cuenta que el término estudiar no es sinónimo
de “empollar”, ni mucho menos. Si bien es cierto que en muchas ocasiones el
estudio incluye la memorización de parte del temario, esta memorización no
puede carecer de comprensión. Estudiar es un trabajo en el cual es necesario
adquirir y dominar una serie de destrezas, habilidades y técnicas, que se
aprenden con el ejercicio y que permiten la consecución del objetivo
propuesto, en este caso del estudio.
Conseguir ser un buen estudiante hoy, nos supone una preparación para el día
de mañana ser también un buen profesional, responsable, dinámico y con una
alta capacidad de adaptación.
El fin principal del estudio, desde el punto de vista del desarrollo humano
y cultural, es la formación integral de la persona, capacitándola para
llevar una vida plena, tanto a nivel individual como colectivo. Hemos de
tener en cuenta que cualquier acto que realicemos en el desarrollo de
nuestras vidas cotidianas no es en sí mismo un acto aislado, sino que se
encuentra en conjunción con todo lo que nos rodea. Por este motivo, el hecho
estudiar no se desliga del continuo vital y se halla inmerso en el
comportamiento global personal, colaborando en conseguir el bienestar físico
y psicológico de todo ser humano. Para obtenerlo, no obstante, es necesario
responsabilizarse frente a esta tarea.
Por tanto, aprender a estudiar correctamente no se trata únicamente de
ofrecer una metodología de trabajo, sino que es preciso dotarla de calidad
humana, de creatividad e incorporarla a la dinámica de nuestra vida.
Estudiar no significa llenar nuestro cerebro de datos al azar, sino adquirir
una buena formación mental que nos posibilite integrarnos en el mundo e
interpretar la realidad de forma coherente y global. Esta habilidad mental
podría definirse con las siguientes características: flexibilidad, agilidad,
capacidad crítica, creatividad, curiosidad y sensibilidad intelectuales,
capacidad para el análisis y síntesis y facilidad de lectura y expresión.
Estas características pueden potenciarse y organizarse de modo que nuestro
objetivo, estudiar, se cumpla plenamente.
Lo importante, por tanto, no es la cantidad de estudio, sino la calidad del
mismo. Saber estudiar significa saber cómo hay que pensar, observar,
concentrarse, organizar y analizar, en suma ser mentalmente eficiente.
El estudio persigue dos objetivos
fundamentales:
• La adquisición de conocimientos.
• La puesta en práctica de estos conocimientos.
A continuación vamos a ofrecer unos consejos prácticos para que aprendamos a
estudiar de la manera más eficiente posible.
Familia: Todo estudiante
se ve muy influenciado por las personas que le rodean y conviven diariamente
con él. Si desde pequeños vivimos con unos padres que nos aportan
estabilidad, armonía y crean un clima positivo hacia el acto de estudiar, el
niño, y posteriormente el joven, lo integrará como un acto natural y su
rendimiento escolar será mayor.
Escuela: Los compañeros y los profesores también ejercen una enorme
influencia para que los temas a estudiar se muestren interesantes a los ojos
del alumno, y esto puede ayudar en gran medida en el deseo de aprender más.
Individuo: Las condiciones internas propias de la persona como su nivel de
motivación hacia el estudio, el interés hacia un objetivo final al que se
quiere llegar y por qué, la capacidad para afrontar los problemas y
solucionarlos, el convencimiento de que el estudio es una verdadera
profesión y tiene sus dificultades, también son esenciales para el futuro
éxito del estudiante.
Ambiente físico: aquí incluiríamos tanto nuestras condiciones físicas
(cuando nos sentimos enfermos no somos capaces de integrar de igual forma
cualquier información nueva) como el lugar de estudio (éste debería ser
sereno y a la vez que estimule el deseo de estudiar).
Consejos básicos:
Para empezar un día de estudio con buen pie hemos de tener varias cosas en
cuenta, en primer lugar a nivel personal nuestro el cuerpo ha de encontrarse
en óptimas condiciones: es mejor no estudiar después de una comida fuerte,
una emoción intensa o después de beber alcohol. Tampoco es aconsejable fumar
mucho o tomar mucho café. Dormir mucho o demasiado poco provocará que no
estemos al 100% de nuestras capacidades. En general debemos mantener el
cuerpo en forma haciendo ejercicio moderado, practicando una buena
respiración, siguiendo una dieta sana y durmiendo lo necesario.
En cuanto al espacio físico, el sitio donde se desarrolla generalmente el
acto de estudiar es frente a un escritorio o mesa de trabajo. Es aquí dónde
se debe conseguir obtener las mejores condiciones posibles, como el
silencio, una correcta iluminación (que evite las sombras y no sea demasiado
intensa para no crear deslumbramientos que puedan cansar la vista), muebles
cómodos (con la mesa a una altura adecuada, que no tengamos que encorvar la
espalda ni sentirnos bajitos, y con una silla que nos mantenga una postura a
90º), material al alcance de la mano, así como un toque personal que
proporciones bienestar y calidez a la zona de estudio de cada uno. Además si
se toma el hábito de estudiar en el mismo lugar, el proceso de concentración
acabará siendo más rápido y eficaz.
| Organización
y planificación del estudio |
Para empezar debemos
planificar las horas de estudio, pues así tendremos un control y nos
podremos organizar mejor el resto de tareas personales. Tener un horario
adecuado nos aportará:
• Alivio psicológico.
• Evitar malgastar el tiempo y estudiar más de lo necesario.
• Permite la concentración.
• Ayuda a crear el hábito del estudio.
• Permite estudiar lo justo en el tiempo justo.
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Para planificar nuestro horario personal
debemos tener en cuenta lo siguiente:
• Hacer una primera valoración de nuestras actividades cotidianas y el
tiempo que nos ocupa.
• Estructurar semanalmente nuestro horario de estudio en relación a dichas
tareas, para que las unas no interfieran en las otras.
• Hacer una escala de valoración de las asignaturas según el grado de
dificultad que representan para nosotros, para dedicarle más tiempo a unas
que a otras.
• Las asignaturas que son parecidas nunca deben estudiarse seguidas, para
evitar confusiones.
• Dejar cada día un rato para el ocio.
• Hacer ejercicio físico habitualmente.
• Ser realista y ajustarse a nuestro ritmo de vida.
• Tener en cuenta que su carácter es provisional, en cuanto se acabe la
época de exámenes el plan de estudios desaparecerá.
• Una vez planificado, hay que cumplirlo.
Existen dos causas principales que hacen
fracasar el horario:
• La distracción, que puede ser interna (pensamientos) o externa (ruidos,
familia, amigos,...)
• El hecho de no valorar como importante el horario, lo que conduce a su
incumplimiento.
Las estrategias que podemos llevar a cabo para
facilitar el cumplimiento horario son:
• Efectuar períodos más breves de estudio, pero manteniendo el nivel de
horas establecido.
• Tener las metas y los propósitos concretizados al máximo.
• Intercalar más descansos.
• Adecuar mejor el lugar de estudio.
• Estudiar en las mejores horas para cada uno.
• Controlar el pensamiento.
• Hacer comprender a la familia y a los amigos la importancia de estudiar,
para que respeten dicha actividad.
• Conseguir "hacer nuestro" el lugar donde trabajamos.
• Acudir asiduamente a una biblioteca.
Estudiar de forma adecuada crea cansancio y
existen unas técnicas que ayudan al descanso del trabajo intelectual y al
mismo tiempo favorecen la concentración:
• Cuando paramos el trabajo y hacemos los descansos correspondientes,
existen tres niveles progresivos de desconexión del mismo: cambio de trabajo
intelectual, cambio mental completo y cambio de ocupación total. Existen una
serie de ejercicios de relajación que pueden practicarse para conseguir la
completa desconexión mental:
o Relajación física de los sentidos: mirar durante 20" alguna cosa
a una distancia de dos o más metros. Con tranquilidad, pasivamente, con el
pensamiento centrado en lo que se mira como si fuera visto por primera vez.
o Relajación de los músculos de la cabeza: mover los músculos de la
frente varias veces hasta cansarlos, dejarlos ir y sentirlos relajarse.
o Cambios de postura física para movilizar los músculos inactivos
durante el estudio.
o Ejercicios respiratorios: respirar honda y profundamente de
manera lenta durante 1-2 minutos.
• Si nos sentimos cansados durante el trabajo intelectual no pienses que
estás fatigado, te cansarás más. Distráete del cansancio, primero observa si
hay tensiones internas que nos restan energía, mira si estás aplicando bien
las técnicas de lectura y relaja la vista mirando hacia otro lado. Si aún
así no puedes seguir trabajando, posponlo durante 15 o 20 minutos, realiza
actividades completamente distintas de estudiar.
Podemos definir la
atención como la capacidad para centrarse de manera persistente en un
estímulo o actividad concretos. Un trastorno de la atención puede
manifestarse por distraibilidad fácil o por dificultad para realizar tareas
o concentrarse en el trabajo.
Existen dos tipos de atención:
Involuntaria: es aquella en la que no ponemos intención. Por ejemplo, un
sonido fuerte, una voz conocida, una luz.
Voluntaria: es aquella que requiere una elección por nuestra parte y por
tanto un esfuerzo evitar la atracción que ejercen otros estímulos hacia
nosotros. Este tipo de atención es indispensable para obtener rendimiento al
estudiar.
La concentración es el mantenimiento prolongado de la atención. Para
aumentar la capacidad de atención hay que trabajar sobre cinco puntos:
• Ejercitar la voluntad y el interés por el estudio, esto es, estar motivado
hacia él. Pensar a menudo porqué estudias, buscar la utilidad concreta que
pueda tener lo que estás haciendo ahora, volver siempre a la tarea sin
nervios ayuda a reforzar la voluntad.
• Tratar adecuadamente los asuntos personales, esto puede hacerse de dos
modos: anotarlos y posponer su atención para después del estudio, o bien, si
es una cuestión importante o irritante, darse un tiempo de 15 minutos para
pensar en ella y luego volver al estudio.
• Entusiasmarse uno mismo con lo que está haciendo, teniendo en cuenta el
poder que tienen los pensamientos, de modo que éstos deben ser positivos
respecto a la tarea para que podamos sentirnos a gusto.
• Procurar mantenerse físicamente en forma y sin tensiones a la hora de
estudiar.
• Hacer ejercicios específicos para mejorar la atención. Por ejemplo: Contar
todas las "a" de una página de un libro teniendo en cuenta el tiempo que
tardas en hacerlo. Observar un objeto cualquiera durante un minuto
intentando recordarlo en el mínimo detalle. Dibujarlo sin el modelo
intentando buscar la exactitud de los detalles.
Aprender algo significa
realizar un cambio en nuestros conocimientos y forma de pensar sobre una
cuestión concreta, con relativa permanencia, y que no se puede atribuir sólo
al proceso de desarrollo de la persona. Depende de las circunstancias
personales y el momento evolutivo en que se encuentre.
Hay cuatro condiciones básicas para conseguir
un óptimo aprendizaje:
• Querer aprender, de forma voluntaria y libre.
• Tener motivación para aprender, sabiendo el esfuerzo que supone y estar
dispuesto a realizarlo.
• Tener un método que sistematice los conocimientos.
• Distribuir de forma adecuada del tiempo, de manera que impida perderlo
innecesariamente.
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Además hemos de saber que
existen una serie de
leyes sobre el funcionamiento del aprendizaje:
• Ley del parecido: Una imagen evoca a aquellas que se le parecen.
• Ley del contraste: Una imagen evoca a la contraria.
• Ley de la continuidad: Una imagen evoca a otra próxima en el espacio o en
el tiempo.
• Ley de las relaciones íntimas: Una imagen evoca otras que tienen relación
con ella.
• Ley del interés: Una imagen se une intensamente a un efecto si la emoción
sentida por ella es agradable.
Así, cuanto más relacionemos lo que aprendemos con estas leyes más lo
retendremos.
Para posteriormente saber combinar, integrar y extraer de los datos que
hemos aprendido, es necesario crear una síntesis de los mismos. De aquí
surgen unas leyes mentales que es necesario poner en práctica al estudiar y
son:
• Ley del Efecto: procurar asociar sentimientos agradables a todo lo
referente al estudio, ya que se recordará mejor.
• Ley del Ejercicio: la repetición continuada y el repaso hace muy fuerte la
conexión entre los elementos estudiados, reduciendo mucho el olvido.
• Ley de la Predisposición o del Fin:
una vez aceptada una meta, el camino hacia ella se hace agradable, por tanto
hemos de clarificar cuanto sea posible nuestras metas en el estudio.
La memoria se define como
la capacidad mental de conservar y evocar cuanto se ha vivido. Es un
fenómeno psíquico muy complejo en el que entran en juego el psiquismo
elemental (rastros que las sensaciones dejan en el tejido nervioso), la
actividad nerviosa superior (creación de nuevas conexiones nerviosas por
repetición, es decir, reflejos condicionados) y el sistema conceptual o
inteligencia propiamente dicha. Es una actividad específicamente humana en
cuanto comporta el reconocimiento de la imagen pasada como pasada.
La memoria está en estrecha relación con el interés y la atención, así como
con la adecuada operatividad del cerebro. Es imprescindible para la vida, ya
que sin ella la existencia se desarrollaría en un presente vacío de
significados.
La eficacia de la memoria depende de los
siguientes factores:
• Factores físicos: aquí se incluye una alimentación equilibrada, descanso
suficiente y correcta respiración.
• Factores psíquicos: ser realistas en nuestras metas y aspiraciones,
controlar el pensamiento y afrontar las situaciones problema y
solucionarlas.
• Factores intelectuales: debe existir verdadera motivación e interés en
aprender para efectuar la comprensión de los datos.
Para facilitar el proceso de la memorización podemos utilizar los siguientes
consejos:
• Asociación de ideas: significa organizar los datos en unidades con
sentido, agrupándolos de acuerdo a un principio básico general, ya que así
una idea evocará a otra.
• Recodificar el material: Imponer nuestra propia estructura al material,
cuidando que esa estructura sea adecuada al contenido y utilizar nuestras
capacidades sensoriales de modo interrelacionado.
• Fragmentar el material: El material a memorizar debe ser fragmentado en
unidades con sentido que memorizaremos una a una. Cuando hayamos terminado,
realizaremos una globalización de lo fragmentado.
• Utilizar el interés del estímulo: La curiosidad y el verdadero interés por
un tema. La ausencia de nervios y el evitar la memorización sin sentido
ayudarán a que el proceso de memorizar sea verdaderamente eficaz.
• Repetición regular: Este es el mejor medio para garantizar la fortaleza
del estímulo.
• Características personales: Es necesaria la intención de aprender y la
voluntad de asimilar, de modo que es conveniente que nuestros estudios
coincidan con nuestros gustos personales.
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