Las Escenificaciones Emotivas, ¿qué son?

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Desde que somos pequeños todos o casi todos padecemos algún tipo de fobia. Algunos le temen a la oscuridad, otros a los insectos, a los espacios cerrados, etc. Si vivimos en una gran ciudad y le tenemos fobia a las serpientes, posiblemente no tengamos porque preocuparnos por ello. Pero si nuestro hijo le tiene fobia a la oscuridad y no quiere dormir solo, quizá sea momento de poner en práctica las escenificaciones emotivas.

Recordemos que una fobia específica, según el DSM-V, es un “miedo persistente, excesivo o irrancional ante la presencia o anticipación de objetos o situaciones concretas”. Se trata de un miedo muy investigado por la literatura psicológica científica ya que, en principio, se trata de algo irracional. La agorafobia o la fobia a los payasos también son de las más conocidas.  ¿Por qué surgen? ¿Cómo surgen? Y, sobre todo, ¿Cómo le podemos hacer frente? 



Escenificaciones emotivas

Una de las técnicas utilizadas para reducir y/o eliminar la fobia son las escenificaciones emotivas. Se aplica sobre todo en niños. Es una técnica que se basa en una exposición gradual a la situación temida a través de actividades de juego.

“El temor surge de una debilidad de la mente y, por tanto, no pertenece al uso de la razón”.

-Saruch Spinoza-

El terapeuta le pide al niño que escoja un héroe de películas o dibujos que sea de su agradado y despierte su admiración. El terapeuta le explica al niño cómo se desarrollará el juego y quién va a representar cada personaje en la historia. De esta forma, establece y despierta en él comportamientos valientes.

Antes de la aplicación de la técnica de escenificaciones emotivas, se debe construir un programa jerárquico combinando variables físicas. Entre las que podemos encontrar, tiempo de exposición o la intensidad de la luz. Esta jerarquía sirve para establecer las situaciones que se afrontarán, desde las menos a las más temidas.

Como indica el equipo de Méndez Carrillo (2003), “se programa un sistema de reforzamiento, consistente en la administración de refuerzo social (por ejemplo, frases de ánimo, sonrisas, guiños de ojo) y refuerzo material cuando el niño supera para ítem de la jerarquía”. En relación al sistema de reforzamiento se suele emplear la economía de fichas. Consiste en premios que el niño puede conseguir y se encuentran relacionados con la fobia tratada.

Cuando el niño se encuentra en pleno juego, el terapeuta le pide que de el primer paso de la jerarquía como si se tratara de un episodio de la trama. ¿Qué ocurre si el niño lo afronta de forma acertada? Se le refuerza material y socialmente. Pero si se niega a llevar a cabo la acción que se le propone, se interrumpe la exposición antes de que acabe el tiempo establecido o antes de que muestre miedo. Posteriormente se le anima al niño a repetir la acción.

Contracondicionamiento

Detrás de esta técnica se esconde un proceso de aprendizaje conocido como contracondicionamiento. ¿En qué consiste? Si ante un estímulo que provoca una respuesta de miedo se pone en marcha una respuesta opuesta, el estímulo perderá fuerza y dejará de elicitar miedo. Esto es, si ante el miedo a la oscuridad se asocia al juego, diversión o risa; la oscuridad dejará de provocar este miedo y tendrá un valor neutro o positivo.

¿Cómo sabemos si funciona y cuánto dura?

Según Méndez Carrillo (2003), “se considera superado un ítem cuando el niño realiza la conducta un par de ensayos sucesivos sin necesidad de ayudas y sin manifestarmiedo. Poco a poco, el terapeuta va introduciendo nuevas situaciones hasta completar la jerarquía.

El número de sesiones del programa es variable y depende de la gravedad de la fobia. La duración de cada sesión puede ser entre 30 y 45 minutos con una frecuencia de 2 a 3 sesiones semanales. También se ofrecen instrucciones a los padres para que fomenten en casa las conductas apropiadas a través del refuerzo.

Una vez que acaba el programa se suelen organizar algunas sesiones para afianzar el progreso obtenido. Las situaciones que le han resultado al niño más difíciles de superar se repiten para evaluar cómo se desenvuelve. También se planifican varias sesiones para comprobar que se mantienen en el tiempo los logros. Por último, se resuelven problemas en caso de que surja alguno.

Trabajar en casa con los más pequeños las escenificaciones emotivas

Normalmente suele empezarse con instrucciones a los padres para que lean al niño una historia en la que el personaje principal tenga el mismo temor que él. Sin embargo, este personaje se va exponiendo poco a poco a las situaciones temidas. Al mismo tiempo, el niño también va realizando las mismas conductas en forma de juego.

“No juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas”.

-Robert Louis Stevenson-

En este caso, tanto el héroe como los padres representan modelos de comportamiento. De esta forma, se produce un modelado de afrontamiento en el que las situaciones temidas se van superando poco a poco. La ventaja de usar un personaje ficticio es que puede coincidir en edad y características con el niño. A medida que el niño avance, se le irán dando fichas que acumulará para conseguir premios motivadores.

El trabajo en casa es fundamental. Es donde el niño pasará la mayor parte del tiempo y donde posiblemente se manifieste la conducta de miedo a la oscuridad. Por eso, el trabajo y la compenetración entre el terapeuta y los padres será un aspecto clave del proceso.

Bibliografía

Méndez, X., Orgilés, M. y Espada, J. (2004). Escenificaciones emotivas para la fobia a la oscuridad: un ensayo controlado. International Journal of Clinical and Health Psychology, 4, (3), 505-520.

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