Sincronicemos nuestros relojes

Un hombre que no tenía reloj de pulsera ni de bolsillo tenía un reloj de pared muy exacto que sólo se paraba cuando se olvidaba darle cuerda.

Cuando esto ocurría, iba a casa de un amigo suyo, pasaba la tarde con él y al volver ponía el reloj en hora.

¿Cómo es posible?

Al salir de su casa, con el reloj parado, da cuerda al reloj y escribe la hora en un papel. Cuando llega a casa de su amigo apunta la hora que es en ese momento y cuando se marcha vuelve a apuntarla.

Al llegar a casa mirando el reloj puedo saber cuánto tiempo ha estado fuera. Restando de ahí el tiempo que había estado en casa de su amigo puede calcular lo que ha tardado en ir y venir. Sumando la mitad de ese tiempo a la hora que era cuando salió de la casa de su amigo pede averiguar la hora correcta.

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