Las esposas de los holandeses

Aún se conservan en este país algunas viejas costumbres holandesas tales como intercambiar ganado, aves de corral y productos de granja en cantidades y números disparatados, comprando huevos por veintenas otras cosas por docenas, puñados, montones o pequeñas medidas como azúcar de a tres libras y media y cosas por el estilo.

Un antiguo y curioso problema publicado hace un par de siglos en una única colección de anécdotas acerca del viejo Manhattan ilustra la complicada manera en que los colonizadores holandeses hacían sus compras.

En palabras de este extraño libro: Vinieron a verme tres holandeses amigos míos quienes, como acababan de casarse, trajeron consigo a sus esposas. Los nombres de los hombres eran Hendrick, Claas y Cornelius y las mujeres se llamaban Geertring, Catrun y Anna, aunque he olvidado quién era la esposa de
quién.

Me dijeron que habían ido al mercado a comprar cerdos y que cada persona había comprado tantos cerdos como chelines pagaron por cada animal. Hendrick compró 23 cerdos más que Catrun y Claas compró 11 más que Geertring. También comentaron que cada hombre había pagado tres guineas (o 63 chelines) más que su esposa.

Lo que deseo saber es si es posible a partir de esta descripción de sus compras, saber cuál es el nombre de cada una de las esposas de cada uno de mis amigos.

Es un curioso problema que se puede resolver fácilmente con métodos experimentales ingeniosos.

Geertring compró 1 cerdo por 1 chelín y su esposo, que debe ser Cornelius, compró 8 cerdos por 8 chelines cada uno.

Catrun compró 9 cerdos por 9 chelines cada uno mientras que su esposo Claas compró 12 por 12 chelines cada uno.

Ana compró 31 cerdos grandes por 31 chelines cada uno, mientras su esposo Hendrick compró 32 a 32 chelines cada uno.

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