La historia de “Butcher Boy”

La historia de Butcher Boy

¿Os acordáis del general Grant? Pues al precio al que se subastan los autógrafos del general Grant, me enorgullece decir que soy el poseedor de la que parece ser la última firma que el general hizo. La historia de ese autógrafo introduce un problema muy bonito y, de paso, aprovecho para rendir homenaje a la enorme habilidad matemática de Ulises S. Grant. También aprovecho para decir aquí que después de haber caminado por la vida y de haberme topado con todo tipo de gente, he llegado a la conclusión de que, con raras excepciones, los hombres de éxito son los que tienen una buena facultad mental aritmética. Luego están los ablandahigos que viven a salto de mata, precipitándose imprudente sobre las decisiones más importantes. Podría contaros un montón de anécdotas que ilustrarían la habilidad de los grandes hombres para el cálculo. Pero esta bastará para convenceros del genio de Grant con los números.

El profesor Agnell, maestro de matemáticas de West Point, donde estudió Grant y con quien yo solía jugar al ajedrez, decía que Grant tenía un gran amor por las matemáticas y por los caballos. Cuando a Grant le gustaba mucho un caballo, podía captar, con un solo vistazo, las cualidades de dicho animal, y ¡pobre de aquél que abusara de un animal lisiado!

Mi historia se centra en un incidente que contó un tal Ike Reed que trabajaba en la vieja tienda de caballos de Johnson & Reed. Reed me dio el autógrafo de Grant de su libro de registro ventas, como podéis ver en el dibujo. Un día, durante el último periodo de su presidencia, el general Grant volvió a su hotel de su campaña a caballo, y le comentó al regente del hotel que por el camino había visto pasar el carro del carnicero a tal velocidad, que hacía parecer a su equipo de élite una pandilla de pachorrudos. Quiso saber quién era el dueño del caballo y si estaba en venta.

Lo encontró y compró el caballo a un alemán poco refinado, por la mitad de lo que habría pedido por él si hubiera sabido que el comprador era el presidente de los Estados Unidos. El caballo era de color claro y desde ese momento se convirtió en el favorito del general. Lo llamó “Butcher Boy” en recuerdo de su encuentro.

Bien, pues varios años después, tras la catástrofe de Wall Street, que tanto perjudicó las finanzas de la familia Grant, “Butcher Boy” y su pareja se vendieron en las subastas de Johnson & Reed por un total de 493,68$. El señor Reed dijo que podía haber sacado el doble si le hubieran dejado decir quién era el dueño del caballo. Pero el general Grant le había prohibido expresamente que lo hiciera público.

“Sin embargo,” le dijo Reed a Grant, “ha ganado usted un 2%, ya que ganó un 12% con Butcher Boy y perdió un 10% con el otro caballo”. “Supongo que así lo calculan algunas personas” contestó el general. Pero por cómo se rió, demostró que era mejor con los números que muchas personas.

Mi pregunta es ¿cuánto sacó por cada caballo si perdió un 10% con uno y ganó un 12% con el otro, pero con una ganancia de un 2% en toda la transacción?

“Butcher Boy” costó 264$ y fue vendido por 295,68$, con un beneficio del 12% (31,68$). El otro caballo costó 220$ y fue vendido por 198$, con una pérdida del 10% (-22$). Costo total: 484$; total recibido: 493,68$, con un beneficio total del 2%.

La historia de “Butcher Boy”
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