Once hombres para diez camas

Once hombres y diez camas

De vez en cuando, me escriben hoteleros haciéndome preguntas organizativos de este tipo.

Un hostelero tuvo una repentina afluencia de huéspedes. Le llegaron 11 de una vez pidiéndole cada uno una cama. El hostelero sólo tenía 10 camas, ¿cómo los acomodó?

Puso a dos en la misma cama, no sin antes aclararles, que uno de ellos tendría una cama para él solo en cuanto hubiera ubicado al resto. Entonces puso al tercero en la segunda cama, al cuarto en la tercera cama, y así hasta el décimo, al que colocó en la novena cama. Tenía aún una cama vacía, que ocupó el hombre número once, y que había sido colocado temporalmente en la primera cama. ¿Cómo puede ser?

Como podéis ver, este acertijo no tiene una gran dificultad matemática. Se basa en una proposición paradójica. Pero está tan bien escondida que a veces se nos escapa.

El truco está en que el segundo hombre que ubica en la primera cama también resulta ser también el onceavo que ubica en la décima cama por lo que en realidad únicamente está ubicando diez personas y por eso caben todas en 10 camas.

Once hombres para diez camas
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