El problema del queso

Si nos preguntamos de dónde salen las ideas para los acertijos, estaréis de acuerdo en que un buen tema puede aparecer en cualquier situación que nos sorprenda por casualidad o nos parezca ingeniosa. Pero el desarrollo y puesta en práctica de ese esquema puede necesitar mucho tiempo y estudio.

En el día a día algo singular nos llama la atención y naturalmente surge la reflexión, “si esto ya me deja perplejo tal cual, sin que se le haya añadido ninguna dificultad, ¿cómo podría incrementar esa dificultad dándole la forma de un verdadero acertijo donde ocultar ese ingenio?

El problema se puede presentar de manera simpática para que la descripción ayude a explicar los conceptos y al mismo tiempo oculte su verdadera dificultad en lo que Bret Harte llamaría una “simplicidad infantil” en el relato. Esa misma simplicidad puede utilizarse para desviar la atención del truco, o para, como dijo un viejo filósofo, “ars est celare artem” con lo quería decir que el verdadero arte es ocultar el arte. En eso se diferencian los viejos acertijos de los modernos.

Pues bien, estando casualmente en una tienda, vi a un asistente cortando un queso y me quedé fascinado por la manera tan ingeniosa en que lo había dividido. Cuantas más vueltas le dí, más convencido quedé de que estaba en deuda con ese asistente por esa sugerencia que cristalizaría finalmente en forma de acertijo. Felicité al encargado de la tienda por la habilidad de su asistente, a lo que contestó: “¡Ah! Eso no es nada. ¡Deberías verlo cortar un pastel!”.

Nunca tuve la oportunidad de ser testigo de su destreza con las tartas, pero fue como si un trozo de tarta y de pastel de queso se me quedaran en el buche y trastornara mi digestión mental desde ese momento, hasta que un día me llamaron para inventar un acertijo. Dibujé un círculo y lo llamé la leyenda de la pensión, y desde entonces se ha hecho muy famoso.

El corte de un trozo de tarta está relacionado con la superficie y no va más allá de la raíz cuadrada o las dos dimensiones. En el corte del queso vamos más allá, penetramos la superficie y entramos en ecuaciones cúbicas, la profundidad lo convierte en tridimensional.

¿Sabríais decir cuántos trozos salen de estos seis cortes?

El queso se divide en dos partes con primer corte, en 4 con el segundo, 8 con el tercero, 15 con el cuarto, 26 con el quinto, y 42 con el sexto y último corte.

El problema del queso
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