Solo para terapeutas sistemicos: 6 Criterios del proceso espiritual – Bateson

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Anónimo hace 7 años, 7 meses.

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    Anónimo

    😉 Hola a todos, propongo a los terapeutas sistemicos de este foro, que hablemos sobre cómo entendemos los 6 criterios del proceso espiritual que Bateson da a conocer en su libro: Espiritu y Naturaleza. Yo los entiendo así: La diferencia es un fenómeno no sustancial, no localizado en el espacio o el tiempo. Este libro es un estudio sobre cómo pensar acerca del pensamiento. También el libro busca diferenciar los fenómenos del pensamiento de aquellos fenómenos más simples llamados: sucesos materiales. Primer criterio Un espíritu es un agregado de partes o componentes interactuantes Un proceso espiritual (un proceso mental) es siempre una secuencia de interacciones entre  partes. La explicación de los fenómenos espirituales debe residir siempre en la organización e interacción de múltiples partes. Es afirmar que hay en el universo complejidades de acción que son inexplicables porque existen independientemente de toda complejidad que las sustente. En otras palabras es afirmar que en el universo existen muchas complejidades que son inexplicables porque existen independientemente de las explicaciones complejas que se les dan. Las totalidades son constituidas por esa interacción combinada. No puede atribuirse una función espiritual a un organismo cuyo sistema nervioso tenga insuficiente complejidad. La teoría del espíritu es holística porque tiene como premisa la diferenciación e interacción de las partes; la idea de que todas las propiedades de un sistema dado, no pueden ser explicados por partes que los componen por si solas. Aristóteles resumen este principio: el todo es más que la suma de sus partes. Su explicación reside siempre en la organización. 2. La interacción entre las partes de la mente es desencadenada por la diferencia. Según algunos autores, un organismo vivo conoce un mundo mediante el establecimiento de distinciones. Y que lo que conocemos como mente deriva de un patrón de distinciones y éstas son percepciones de diferencias. Una bacteria, por ejemplo: percibe diferencias de concentración química y temperatura. Para Bateson las diferencias son características objetivas del mundo. Toda recepción de información es necesariamente una recepción de noticias de diferencia, y toda percepción de diferencia queda limitada por un umbral. Las diferencias presentadas de modo demasiado ligero o lento no son perceptibles. Así pues, en opinión de Bateson, las diferencias son características objetivas del mundo, pero no todas resultan perceptibles. Denomina «diferencias potenciales» a las no percibidas y «diferencias efectivas» a las que lo son. Las diferencias efectivas se convierten en fragmentos de información, explica Bateson, ofreciendo la siguiente definición: «La información consiste en diferencias que marcan la diferencia.» Bateson enfatiza también que distintos organismos perciben distintas clases de diferencias y que por tanto no existen información ni conocimiento objetivos. Sin embargo, mantiene la noción de que la objetividad existe «ahí fuera», en el mundo físico, aunque no podamos conocerla. La idea de las diferencias como características objetivas del mundo es aún más explícita en los dos últimos criterios de Bateson para el proceso mental. 3. El proceso espiritual (mental) requiere energía colateral. Con este criterio, Bateson resalta la distinción entre las formas en que los sistemas vivos y los no vivos interactúan con sus entornos. Bateson lo explica en términos de energía. «Cuando das un patada a un objeto», supones que «das energía al objeto y se mueve con esta energía; pero Bateson dice que esta teoría es un profundo disparate; que no hay tal Dar; porque la energía ya está disponible en el objeto que responde, antes del impacto de los sucesos. Y si le pegas una patada a un perro; supones que responderá con la energía [recibida] de [su] metabolismo.» pero Bateson dice que no hay ningún responder en esto; En otras palabras; la energía para la respuesta o efecto ya estaba en lo que produjo esa respuesta antes de que ocurriera el suceso que la desencadenó.  Bateson dice que  el origen de esta energía  no amerita explicación, y por ello no lo aborda. 4. El proceso mental requiere cadenas circulares (o más complejas) de determinación. Este criterio es fundamental en la medida que reúne dos propiedades básicas e intrínsecas del proceso mental: la estabilidad y la respuesta. La estabilidad, entendida como la habilidad del sistema para mantener su identidad y la capacidad de responder ante las diferencias. Estas dos propiedades son consecuencia directa de las cadenas circulares de determinación. La estabilidad en este caso, es producto de la repetición de un ciclo de cambios menores que retoman el sistema a un mismo estado después de cualquier perturbación. Y la respuesta es producto de que los efectos de sucesos que se producen en un punto cualquiera del circuito sean trasladados a los largo de éste hasta generar un cambio en el punto de origen. Este criterio le permite a bateson sostener que “la organización de las cosas vivas depende de cadenas circulares o más complejas de determinación”. La cosa viva elude el cambio ya sea corrigiéndolo, modificándose a sí misma para hacerle frente o incorporándolo en forma permanente a su propio ser. 5. En el proceso mental, los efectos de la diferencia deben ser vistos como transformaciones (es decir, versiones codificadas) de  sucesos que los han precedido. Aquí Bateson asume explícitamente la existencia de un mundo independiente, que consta de rasgos objetivos tales como objetos, acontecimientos y diferencias. Esta realidad externa independiente es luego «transformada» o «codificada» en una realidad interior. En otras palabras, Bateson acepta la idea de que la cognición crea representaciones mentales de un mundo objetivo. El último criterio de Bateson desarrolla aún más su posición «representacionista». 6. La descripción y clasificación de estos procesos de transformación revelan una jerarquía de prototipos lógicos inmanentes en  los fenómenos. Para ilustrar este criterio, Bateson utiliza el ejemplo de dos organismos comunicándose entre sí. Siguiendo el modelo informático de cognición, describe la comunicación en términos de mensajes -es decir, señales físicas objetivas tales como sonidos-, que son enviados de un organismo a otro y luego codificados, es decir, transformados en representaciones mentales. En semejantes comunicaciones -argumenta Bateson-, el intercambio de información consistirá no sólo en mensajes, sino también en mensajes sobre la codificación, que constituyen una clase distinta de información. Se trata de mensajes sobre los mensajes o «metamensajes», que Bateson caracteriza como de un «prototipo lógico» distinto, tomando este término prestado de los filósofos Bertrand Russell y Alfred North Whitehead. Esta propuesta le conduce naturalmente a postular «mensajes sobre los metamensajes» y así sucesivamente, o dicho en otras palabras, una «jerarquía de prototipos lógicos». La existencia de dicha jerarquía de prototipos lógicos constituye el último criterio de Bateson para el proceso mental. En opinión de Maturana, los códigos de Bateson, sus «transformaciones» y sus prototipos lógicos -sus dos últimos criterios-, son características, no de la cognición en general, sino de la consciencia humana en particular. Invito a los terapeutas familiares sistemicos de este foro a opinar.

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