No puedo olvidarme de mi amiga

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Maryam Otero hace 5 meses, 2 semanas.

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    Maryam Otero
    Participante

    Mi historia no tiene ninguna pregunta en concreto. Es solo una forma de desahogarme. A quien la lea, gracias.

    Cuando era pequeña no tuve más que una amiga. Además era mi prima segunda y mi vecina, y hasta hoy siempre hemos sido inseparables. En la escuela no jugaba prácticamente con los demás niños, no hice amigos hasta que llegué al instituto. Allí (12 años), rápidamente conocí a una niña con la que me llevaba de maravilla. En unos meses nos volvimos inseparables. Compartíamos muchas cosas y nos llevábamos muy bien. Pero especialmente compartíamos soledad, porque ninguna de las dos encajaba en nuestra clase. Los dos primeros años fueron horribles. Ya se habían reído de mí en el colegio, pero aquello lo superó con creces. Se reían, me insultaban, me tiraban cosas en clase, me pegaban cosas en el pelo (es rizado), y yo no hacía nada. Sólo mi amiga lo sabía (mis padres siguen sin saberlo). Cuando fue pasando el tiempo la cosa fue mejorando, básicamente porque se cansaron de mí. Creo que fue en esa etapa cuando empecé a depender demasiado de mi amiga. Me daba miedo estar sin ella, quedarme sola, era la única persona que tenía. Nunca he tenido la autoestima alta, pero entonces estaba por los suelos. Siempre me vi diferente porque no me gustaban las mismas cosas que a los demás niños, era muy tímida y me sentía tonta.

    Siempre he sido muy buena estudiante, y como creía que solo servía para eso, buscaba destacar en las notas. Sin embargo, mi amiga estaba delante. Siempre. Ella era perfecta: guapa, lista (acabó bachillerato con una media de 10), con estilo, simpática. Para los demás yo era como su complemento. Muchas veces estando yo delante se dirigían a ella preguntándole por mí, como si yo no supiera hablar o no me hubieran visto. No me siento orgullosa de decirlo, pero tampoco voy a ocultarlo: le tenía envidia, porque todo lo que yo hacía bien, ella lo hacía mejor. Y mientras yo me sentía mal por las dos cosas, por no ser nadie y por tenerle envidia, hice muchas cosas que ojalá no hubiera hecho. Me enfadaba con ella sin motivo, no le hablaba, dejaba de hacerle caso. Me convertí en la típica persona tóxica con autoestima baja que intenta hundirte con ella, y me daba cuenta, y entonces me sentía peor. A ella nunca pareció importarle nada si yo dejaba de hablarle o no. Simplemente esperaba a que se me pasara.

    Visto desde ahora, me pregunto si en esta época de verdad éramos amigas o era solo una relación de conveniencia, de supervivencia, porque ella misma dijo una vez que ella necesitaba una amiga que le sirviera para estudiar y ayudarle con las cosas de clase. En primaria ella había tenido una amiga que no había llegado al instituto con nosotros porque había repetido sexto de primaria, y cuando llegó, aunque estaba en otro curso, yo pensé que hablarían, pero luego vi que mi amiga parecía no conocerla de nada, como si se hubiera olvidado de ella. Esto no es extraño porque solo tenían 12 años, pero luego me hizo pensar cosas.

    Hacia los 15 sin embargo esto se me fue pasando, empecé a ser más “razonable”. A esa edad parecía que todo el mundo empezaba a emparejarse y a tener una especie de “despertar sexual” que parece ser normal. Pero yo seguía igual, y fue por entonces cuando empecé a cuestionarme si me gustaba mi amiga. Algo que me hizo pensarlo en primer lugar fue que siempre he sido muy posesiva con ella. Con mi otra amiga, y con nuevas que aparecerían con el tiempo, nunca he sido ni soy así. No soy celosa con los amigos de mis amigas, pero con ella sí. Siempre lo he sido y mucho. Todavía hoy lo soy aunque ya no seamos nada. Eso me confundía mucho en ese momento, porque además no entendía por qué a mi no me pasaba lo mismo que a los demás. No parecía tener interés por nadie, y mucho menos por los chicos. Empecé a plantearme que tal vez me gustaban las chicas (odio la palabra gay o lesbiana), pero tampoco sentía especial atracción por ellas. Digamos que si me dieran a escoger, antes chica que chico.

    Esto nunca llegó a preocuparme seriamente porque sabía que era muy joven y que se me pasaría con el tiempo. Nuestros 15 años fueron muy felices. Creo que fue ahí cuando realmente dejé de lado el egoísmo y empecé a quererla. Pero a los 16 años enfermé, y luego vino la depresión. Después de varios meses mis médicos decidieron que tomase antidepresivos, a pesar de ser muy joven. A partir de entonces tuve muchos bajones, y muchos los pagó mi amiga también. Volví a empezar a portarme mal con ella como antes, y al mismo tiempo me preocupaba más y más que de verdad me gustaba. Hacia los 18 ya estábamos en segundo de bachillerato. Yo estaba mucho mejor, me daba cuenta de lo mal que me había portado a veces con ella y mejoré mucho. Algo que me hizo cambiar fue tener una amiga nueva, también compañera de clase, a la que quiero mucho aún hoy, con la que me lo pasé genial, pero que también me ayudó a ver lo mucho que quería a mi otra amiga y lo especial que era. Al abrirme a otra gente nuestra relación mejoró mucho y creo que entonces sí empezó a gustarme de verdad.

    Curiosamente fue entonces cuando todo cambió y se fue a pique. Sin decir nada, ni discutir nunca, ni dar explicaciones, mi amiga se alejó de mí de una forma muy extraña. De repente era como si no me conociese de nada, era fría conmigo, y no solo conmigo, también con otras dos compañeras con las que habíamos entablado amistad hacía ya años. Era fría y distante con todos. Por algún motivo, supe que se había acabado, y fueron los peores meses de mi vida. Porque sentía como dejaba de quererme (si es que alguna vez me quiso), y de verdad que sentí dolor. Pensarlo me dolía tanto que no era capaz de hacer nada. Al acabar el curso, supe que nunca más volvería a saber de ella. Tras selectividad, yo me fui a un viaje muy especial con mi amiga de toda la vida y sus padres. Cuando volví tenía un mensaje suyo diciéndome adiós. No podíamos ser amigas y cada una debía hacer su vida. Me bloqueó en todas las redes sociales y nunca más he vuelto a hablar con ella ni he entendido que pasó aquellos últimos meses de nuestra relación.

    Entonces descubrí cosas que no esperaba. Por ejemplo, que todo lo que yo había confiado en ella, ella se lo había contado a sus padres, que sabían mi vida de cabo a rabo. Me molestó mucho, porque ahí había cosas muy personales. De alguna forma siempre pensé que podíamos terminar así. A los 18 se volvió una persona mucho más fría, con todos, y de alguna forma, a mi me parecía también más calculadora. Me pareció que no necesitaba amigos, que nunca los había necesitado, y que terminado el instituto, ni a mí ni a nuestra otra amiga nos quería para nada. No pienso que hayamos terminado por eso, pero creo que algo influyó. Durante esos años, ella nunca tuvo amigos aparte de mí, y a mí nunca me contó sus problemas. Entonces ya sentía que en realidad a ella no le hacía falta nadie salvo para las cosas de clase. Hace poco vi por casualidad un par de fotos de ella en redes sociales y veo que sigue con esa mirada fría y autosuficiente, veo que ya no es la misma persona. He pensado que a lo mejor eso es lo que pasó, que simplemente se dio cuenta de que ya no teníamos nada que ver. Sin embargo nunca llegó a explicármelo. Fue muy cruel los últimos meses y cuando terminó todo estaba muy enfadada y sentía que la odiaba. Por lo que he contado aquí parece que siempre la he estad tratando mal, pero no ha sido así. La mayor parte del tiempo habíamos sido muy felices, y yo y mis padres la habíamos ayudado mucho también.

    Tengo casi 22 años. Estudio en la universidad, tengo varias amigas a las que quiero muchísimo, me relaciono con más gente, y con ninguna siento nada parecido a la envidia o los celos. Si alguna vez fui una persona tóxica dejé de serlo, creo que simplemente mejoré mucho con el tiempo. Mis relaciones son sanas y no siento dependencia de nadie. Soy feliz y me siento feliz. Pero no he podido olvidar a mi amiga. Pienso mucho en ella, me gustaría hablar con ella. Me gustaría que volviésemos a ser amigas. Muchas veces siento que si eso pasara, sentiría la mayor felicidad del mundo. Nada se puede comparar con ella. Ahora todo sería muy diferente, y me gustaría que lo supiera. Pero eso no va a pasar nunca, es más, estoy convencida de que no siente ningún apego por mí, de que ni siquiera se acuerda. Y me duele mucho querer tanto a una persona que no me quiere nada. En el plano sentimental, todo sigue igual. Nunca he sentido ningún tipo de atracción por nadie. Antes me decía que ya me pasaría con el tiempo, pero ya no lo creo. No entiendo nada de mí misma. No sé si alguna vez me gustó mi amiga, o si todavía me gusta, y ya no lo voy a poder descubrir. ¿Es normal que no me guste nadie? ¿Por qué no puedo olvidar a mi amiga y cada vez parece que la quiero más?

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