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Psicología cotidiana


LA SEXUALIDAD

Toda persona tiene la capacidad de dar y recibir amor, y la sexualidad es una parte fundamental de nuestras vidas. En la edad adulta, con la formación de parejas este sentimiento se puede traducir en relaciones de tipo sexual. La adecuada satisfacción de las necesidades sexuales son un medio de equilibrio personal y social. Es muy saludable mantener relaciones sexuales gratificantes. El placer sexual es algo deseado y buscado como complemento indispensable en la vida de pareja. En ocasiones, el mal funcionamiento sexual y erótico en una pareja puede llevar a la ruptura de la misma.

Al ser una de las más importantes fuentes de placer del ser humano y eje de muchas de sus acciones, merece una delicada y profunda consideración. Existen innumerables mitos, tabúes y prejuicios acerca del sexo, que han determinado muchas conductas represivas y psicopatológicas.

La sexualidad de cada individuo esta íntimamente relacionada con sus características biológicas personales, su autoconcepto y su educación. El hecho de formar una pareja amorosa y disfrutar de las relaciones sexuales con ella sin tabúes, depende tanto de nosotros mismos y nuestras experiencias, como de las expectativas que esperamos encontrar en la otra persona y en el acto sexual en sí.

El sexo ya no es vivido, especialmente en las sociedad desarrolladas, como una vía de reproducción biológica, sino que es un acto de placer, comunicación íntima y satisfacción personal.

En un matrimonio no consumado suelen vincularse alteraciones sexuales de algún miembro de la pareja: disfunción erectiva o eyaculación precoz ante portas en el varón con dispareunia o vaginismo en la mujer. En estos casos, pueden ser parejas que hayan tenido relaciones sexuales durante años, manteniendo la respuesta sexual completa, pero sin haber llegado a la penetración, tradicionalmente llamado "consumación matrimonial".

Los motivos de esta situación pueden encontrarse en causas orgánicas, pero son sostenidas largamente por cuestiones emocionales de ambos. La penetración necesita de cierta dosis de agresión sana para ser llevada a cabo, si un varón teme dañar, no penetrará. Si una mujer teme ser dañada, no permitirá ser penetrada. Incluso esta dificultad puede no ser motivo de preocupación hasta que la pareja desea tener un hijo o si alguno de los dos comienza a hacer modificaciones personales que lo ubican en un lugar diferente al que tenía cuando hizo el ?pacto inconciente de no agresión?.


Clasificación de los trastornos sexuales:

Parafilias
  • Zoofilia: es aquella desviación de la atracción sexual, en la que el individuo obtiene la excitación de forma preferente o exclusiva con animales, que a la vez pueden ser utilizados para el coito o entrenados para que tengan participación activa.

  • Exhibicionismo: la persona siente excitación ante la exposición de los propios genitales a un extraño que no lo espera. El exhibicionista no intenta mantener contacto directo con la persona, se limita a exhibirse y an algunos casos a masturbarse en ese acto. El desorden suele manifestarse alrededor de los veinte años, y suele decrecer después de los cuarenta.
  • Voyeurismo: El voyeurista obtiene excitación y placer sexual al observar ocultamente a personas desnudas, desnudándose o que se encuentran en plena actividad sexual. No hace intentos de relación con las personas observadas. Suele tratarse de personas tímidas y no reconocen que esto sea en modo alguno un tipo de trastorno, sólo se les descubre cuando son detenidos.
  • Fetichismo: es un desorden sexual en el que el individuo consigue la excitación sexual a través del estímulo con un objeto (fetiche). Los objetos fetiche más frecuentes son la ropa interior, los zapatos o los adornos de mujer. La mayoría de veces este trastorno se produce en hombres, como en el resto de parafilias. El papel del fetiche se refuerza después al utilizarlo, en la realidad o la fantasía en el acto masturbatorio. Este objeto puede llegar a ser el único partícipe en la actividad sexual, o utilizarlo en presencia de la pareja, pues sin el fetiche no obtiene la erección. Provoca sentimientos de humillación y culpa, y decepción o resentimiento en la pareja.

  • Frotteurismo: son aquellos comportamientos ligados al hecho de tocar y rozar una persona en contra de su voluntad. Normalmente se produce en hombres que obtienen el placer sexual frotando sus órganos sexuales primarios contra el cuerpo de una mujer.
  • Travestismo: en el travestismo existe una satisfacción sexual específica por vestirse con ropas del sexo opuesto (es más frecuente en hombres). Al inicio, el varón suele ser heterosexual y realiza el travestismo con alguna prenda femenina ocasionalmente o en privado. Progresivamente empieza a moverse, hablar y comportarse como alguien del sexo contrario y las relaciones tienden a ser homosexuales. Este desorden de inicia en la infancia, y algunos travestidos evolucionan hacia el transexualismo.
  • Pedofilia: la persona tiene fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños prepúberes o niños algo mayores (generalmente de 13 años o menos). Estas fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos pueden ser hacia niños o hacia niñas, estos segundos son más frecuentes. En numerosas ocasiones se limitan a mirar a los niños, desvestirles y tocarles. Provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  • Masoquismo sexual: son impulsos sexuales o comportamientos que implican el hecho (real, no simulado) de ser humillado, pegado, atado o cualquier otra forma de sufrimiento. Pueden existir casos graves en que se llegue ha provocar mutilaciones o incluso la muerte de la persona.
  • Sadismo sexual: el individuo consigue la excitación sexual con comportamientos que implican actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de la pareja/víctima es sexualmente excitante para el individuo. En los casos graves tienden a una progresiva intensificación del sufrimiento provocado, llegando a peligrar la integridad física e incluso la vida de la otra persona. Puede estar toda la vida en un plano de fantasía acompañado imaginariamente de relaciones normales en apariencia o evolucionar a su materialización. Son de muy difícil tratamiento.

En esta página encontrarás un listado completo de filias y parafilias.


Disfunciones sexuales

En las disfunciones sexuales no existe, como en los casos anteriores, desviación del objeto sexual, sino una inhibición del deseo, la capacidad de excitación, orgasmo o satisfacción sexual.

  • Deseo sexual hipoactivo: consiste en una disminución (o ausencia) de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente. El juicio de deficiencia o ausencia debe ser efectuado por el clínico, teniendo en cuenta factores que, como la edad, el sexo y el contexto de la vida del individuo, afectan a la actividad sexual. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal.
  • Aversión al sexo: el individuo sufre una aversión extrema y persistente todos (o prácticamente todos) los contactos sexuales genitales con una pareja sexual.
  • Excitación sexual inhibida en la mujer. Frigidez: fracaso en la obtención de la respuesta fisiológica normal durante el acto sexual en que no se produce o no se mantiene la lubricación y tumefacción genital.
  • Excitación sexual inhibida en el hombre. Impotencia: fracaso en la obtención de la respuesta fisiológica normal durante el acto sexual falta el reflejo de erección.
  • Orgasmo femenino inhibido: ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal. Las mujeres muestran una amplia variabilidad en el tipo o intensidad de la estimulación que desencadena el orgasmo.
  • Orgasmo masculino inhibido: es la ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo, tras una fase de excitación sexual normal, en el transcurso de una relación sexual normal.
  • Dispareunia: dolor genital recurrente o persistente asociado a la relación sexual, como por ejemplo en la penetración. Este trastorno puede ser de origen orgánico (inflamación o infección genital) o sexológico, la causa más común de este dolor genital es debido a una excitación inadecuada, por lo cual, al no producirse la lubricación, la penetración resulta dolorosa.
  • Vaginismo: se produce por la contracción involuntaria de la musculatura del tercio externo de la vagina, que impide o perturba el coito.
  • Eyaculación precoz: eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona lo desee.

Trastornos de la identidad sexual

  • Transexualismo: identificación acusada y persistente con el otro sexo (no sólo el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con las costumbres culturales). El transexual es una persona que repudia su sexo anatómico y decide cambiarlo. En los adolescentes y adultos la alteración se manifiesta por síntomas tales como un deseo firme de pertenecer al otro sexo, ser considerado como del otro sexo, un deseo de vivir o ser tratado como del otro sexo o la convicción de experimentar las reacciones y las sensaciones típicas del otro sexo.

Tratamiento

La terapia sexual en pareja es utilizada cuando existen disfunciones sexuales que no están asociados a otros trastornos psicopatológicos. Se parte de la consideración que ambos cónyuges están implicados en los problemas sexuales que sufren, por lo deben participar juntos en el programa terapéutico.

En numerosas ocasiones un problema sexual es un reflejo de otros desacuerdos o desequilibrios en la pareja. Los problemas sexuales muchas veces implican una falta de comunicación, escasa información o ideas erróneas sobre el mismo. El terapeuta debe tratar la relación conyugal en su conjunto, utilizando siempre una actitud educativa, sugiriendo actividades sexuales específicas para que puedan ser puestas en práctica por la pareja en la intimidad.En todo momento se potencia la comunicación fluida entre la pareja, así como la expresión de las necesidades mutuas. Gradualmente, la pareja va ganando confianza y aprende a comunicarse verbal y sexualmente.

También existe la terapia conductual, que se basa en el supuesto de que la disfunción sexual es una conducta aprendida, por lo tanto modificable. El terapeuta anima al paciente a que controle su ansiedad sexual a través de un programa de desensibilización sistemática.

La terapia grupal proporciona un sistema de apoyo para los pacientes que se sienten avergonzados, ansiosos o culpables de algún problema sexual concreto. Es el contexto ideal para desmentir mitos sexuales, corregir ideas erróneas y ofrecer información adecuada sobre el sexo.
 


VERDADES Y MENTIRAS SOBRE EL SEXO

Falso
  • Para que una relación sexual sea buena, ambas personas han de llegar al orgasmo.
  • La relación sexual sólo es plena cuando hombre y mujer llegan al orgasmo a la vez.
  • Los orgasmos simultáneos son más placenteros que los orgasmos que los experimentados en forma separada.
  • La mujer no necesita descargar sus necesidades sexuales como el hombre.
  • Si la mujer no disfruta en las relaciones sexuales es culpa del hombre.
  • Unas copitas de más estimulan el deseo y animan a las personas a acercarse y a desempeñarse mejor sexualmente.
  • Existen dos tipos de orgasmos diferentes en la mujer: uno vaginal y otro clitorial.
  • La vida sexual de la mujer termina con la menopausia.
  • El deseo y la potencia sexual disminuyen considerablemente a partir de los 40 ó 50 años.
  • La masturbación es una práctica casi exclusiva de los hombres.
  • La masturbación en el hombre o en la mujer es señal de que algo no va bien en su sexualidad.
  • La masturbación disminuye la potencia sexual.
  • La masturbación muy frecuente conduce a la homosexualidad. La ausencia del himen prueba que una mujer no es virgen.
  • La mujer llega al orgasmo al sentir la penetración del pene.
  • La esterilización reduce el impulso sexual de la mujer.
  • El hombre de edad avanzada, carece de ventajas con relación al joven, en lo relacionado a la satisfacción sexual.
  • Impotencia significa pérdida de virilidad.
  • La impotencia es natural e irreversible en el hombre de edad avanzada.
  • El hombre siempre está dispuesto a tener relaciones sexuales.
  • Si el hombre no se excita en una situación sexual es que tiene problemas de funcionamiento.
  • Un hombre que disfruta de la estimulación de su zona anal es homosexual o tiene tendencia a serlo.
  • El orgasmo y la eyaculación en el hombre son el mismo fenómeno.
  • Un hombre con un pene pequeño no puede proporcionar el mismo placer a una mujer que otro con un pene grande.
  • En las relaciones homosexuales uno hace el papel de hombre y el otro de mujer.
  • A los homosexuales les obsesiona el sexo más que a los heterosexuales.
  • La homosexualidad se debe a una perturbación en la infancia.
Verdadero
  • El orgasmo está caracterizado por una elevación de la presión arterial, un aumento de la frecuencia cardíaca, una respiración más profunda y rápida, congestión de los tejidos especiales con sangre (los cuerpos cavernosos peneanos en el hombre y clítoris y zona perivaginal en la mujer) y finalmente, la liberación explosiva de tensión nerviosa acumulada. Esta liberación va seguida de inmediato por un rápido retorno o involución del cuerpo al estado normal. La sensación subjetiva de orgasmo está centrada, predominantemente, en la región pélvica, en el pene, en la próstata y en las vesículas seminales en los hombres y en el clítoris, en la vagina y el útero de las mujeres. El orgasmo es una experiencia de corta duración, de no más de diez o doce segundos, con una intensidad difícil de explicar.
  • El alcohol tiene un claro efecto deshinibidor, ya que actúa sobre la corteza cerebral, deshinibiendo a la persona y su deseo sexual. Sin embargo, el alcohol tiene esos efectos sólo si se ingiere en poca cantidad y por un breve espacio de tiempo. Cuando supera determinados límites de dosis, el efecto es totalmente contrario y perturbador del deseo sexual, ya que impide una buena erección, produciendo trastornos eyaculatorios. En las mujeres también perturba la capacidad orgásmica. Además el consumo repetido de alcohol entraña muchos otros peligros como la lesión de los centros superiores del cerebro y el hígado entre otros. Muchas mujeres y hombres alcohólicos comenzaron consumiendo alcohol para estimularse, desinhibirse y atreverse al contacto primero social y luego sexual.
  • El deseo sexual no tiene porqué disminuir con la edad. El hombre, incluso en edades avanzadas, es capaz de tener erecciones buenas y estar en perfectas condiciones para tener relaciones sexuales con penetración, aunque el número de erecciones no sea tan abundante como en edades anteriores no es significativo de "falta de calidad".
  • Cada vez hay más mujeres que no se avergüenzan e disfrutar de su propio cuerpo con la masturbación. Tanto hombres como mujeres lo practican a lo largo de su vida, sin que esto signifique en absoluto que sus vidas sexuales sean precarias ni que disminuya su potencial sexual. Al contrario, muchas parejas pueden encontrar nuevas maneras de placer primero de forma individual y luego ponerlas en práctica en común.
  • Popularmente han existido mitos y tabúes en todas las épocas y lugares sobre la menstruación, que han provocado vergüenza y hasta repulsión con un hecho tan natural. Para muchas religiones las relaciones sexuales están prohibidas durante el período de la menstruación, llegando en grados extremos a obligar a las mujeres al aislamiento, para preservar a su marido de sus malos influjos. Hay mujeres que se niegan a hacer el amor en esos días por asco o vergüenza, y hombres que también se creyeron el mito y apoyan a sus mujeres en ese acto mensual de higiene y buenas costumbres. La menstruación debe ser vivida con naturalidad y seguridad, no hay razón para no tener relaciones sexuales durante este período.
  • Una de las quejas más comunes de las mujeres que buscan ayuda de los terapeutas sexuales, es la incapacidad de alcanzar el orgasmo durante el coito, a pesar de una respuesta plena ante otras formas de estimulación sexual. Que las mujeres no tengan la misma facilidad de tener orgasmo que los hombres, no tiene nada que ver con la manera de obtenerlos. El bloqueo psicológico y la mala educación, parece ser la respuesta a esa dificultad. La cualidad de un orgasmo, es decir, la intensidad, duración y placer global, puede variar de un coito al otro. La originalidad y la frecuencia de la ocurrencia, pueden influir sobre la calidad de la siguiente experiencia sexual, como pueden influir también, factores tales como la ansiedad, la culpa, la ira o la depresión. Juegan importante papel, la indiferencia al compañero y el contexto donde se realiza la relación amorosa.
  • Los orgasmos femeninos pueden ser obtenidos acariciando el clítoris o la zona cercana a él. El clítoris es la parte apenas visible y palpable de un órgano muy complejo y extenso, que hunde sus raíces cabalgando sobre la entrada del conducto vaginal, por detrás de los labios mayores y menores de la vulva.
  • En el orgasmo femenino siempre interviene el clítoris. Inclusive en aquellas mujeres que dicen que sólo logran el orgasmo con la penetración, se sorprenderían si supieran que lo obtienen porque el pene roza la entrada de la vagina y da pequeños golpes con el hueso pubiano y las bolsas testiculares, la zona de la vulva. Esto quiere decir, que se excita el clítoris de muchas maneras, porque se encuentran en él los cuerpos cavernosos (igual que en el pene) que se llenan de sangre con la excitación y el roce. Todo lo que "siente" la vagina, lo siente porque "se lo presta" el clítoris, que rodea la entrada del conducto vaginal.
  • La ausencia de himen en una mujer no significa necesariamente que ésta no sea virgen. El himen es un pliegue de mucosa, piel y tejido fibroso situado en el conducto vaginal. Éste puede estar ausente, ser pequeño, delgado y flexible o, raramente, duro y denso, ocluyendo completamente el orificio vaginal, en cuyo caso habría que intervenirlo quirúrgicamente pues ni siquiera la menstruación puede traspasarlo. Tiene por tanto muchas formas, y excepto en raras anomalías es traspasable por el fluido vaginal, incluso por algo mayor como puede ser el pene, llegando a no romperse hasta que la mujer da a luz.
  • No es cierto que el hombre necesite descargar su energía sexual más que la mujer, no es extraño que un hombre diga alguna vez que no. Este mito muchas veces genera que el hombre tenga relaciones sexuales, aún sin ganas, provocando así encuentros frustrados. El hombre también puede tener falta de deseo sexual.
  • La zona anal es una zona erógena, que no hace diferencia entre hombres y mujeres. Esta zona puede ser la preferida de un hombre y esto no indicar homosexualidad en absoluto. Muchos hombres reprimen o ignoran el placer sentido en esta zona por el hecho de que no lo consideren "raro" en sus preferencias.
  • Generalmente la eyaculación y el orgasmo ocurren juntos, pero no siempre es así. En algunos pacientes neurológicos como los parapléjicos, si la lesión de la médula espinal es alta y no ha dañado la zona nerviosa responsable directa de la emisión, la persona puede a llegar a eyacular pero sin obtener orgasmo.
  • Tanto la erección como la eyaculación pueden ocurrir sin estimulación física alguna. Un ejemplo de esto son las eyaculaciones nocturnas (poluciones) y, por supuesto, la aparición de erecciones matinales o nocturnas.
  • El hombre no tiene porque tener una erección total para tener orgasmo. Este error que se traduce del mito que supone que el orgasmo y la eyaculación en le hombre son la misma cosa. Como en general el orgasmo y la eyaculación coinciden en tiempo suele pensarse que son el mismo fenómeno. Puede haber orgasmos sin eyaculación, así como también eyaculación sin orgasmo.
  • La satisfacción orgásmica femenina no se encuentra afectada por el tamaño de pene. Creer que un hombre es más potente que otro por el hecho de tener centímetros de más en su pene, no tiene ningún fundamento científico. El tamaño peneano, no tiene nada que ver con la satisfacción sexual de la compañera. Curiosamente, y aunque parezca mentira, muchas mujeres comparten con los hombres estas ideas erróneas.
  • Se considera que el hombre con un pene grande, es más potente sexualmente que el hombre con uno pequeño. Los hombres suelen preocuparse en demasía, por el tamaño de su pene, debido a que así los han condicionado culturalmente, asociando tamaño con "masculinidad", "fuerza" o "valentía" y siendo el pene muchas veces comparado con otros.
  • No es cierto que a los homosexuales les obsesione más el sexo que al resto de personas. Esto depende de la forma de ser de cada uno, hay personas heterosexuales muy obsesionadas por este tema, lo que ocurre es que popularmente está más "bien visto" e incluso "permitido" que se haga evidente entre heterosexuales que entre homosexuales.


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