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Técnicas de estudio


Cómo tomar apuntes en clase

Para que las clases impartidas por los profesores las podamos aprovechar al máximo, existen unos factores previos al escuchar que son: tener a punto el material complementario que nos hayan podido proporcionar (fotocopias, libros...), tener una actitud de interés y aceptación hacia el profesor, mantener una postura física correcta y estar en silencio.

También son necesarios otros factores de orden intelectual, tales como saber de qué tratará la clase, saber tomar apuntes y repasarlos en el período de tiempo adecuado.

Para tomar apuntes de forma efectiva, hemos de ajustarnos a las siguientes normas:

  • Ordenar las notas de forma atractiva visualmente
     
  • Escribir sólo las ideas principales, ya que transcribir literalmente lo que dice el profesor a veces es imposible por falta de tiempo y posteriormente nos muestra una lectura poco comprensible.
     
  • Tomar apuntes en limpio: orden, claridad y subrayado.
     
  • Encontrar un orden para cada asignatura
     
  • Utilizar una letra legible para nosotros (hemos de poder leerlos tan rápido como un libro)
     
  • Antes de cada clase hay que revisar los apuntes anteriores.
     
  • Escribir literalmente sólo las definiciones.
     
  • Anotar las referencias bibliográficas por si necesitamos más información.


Cómo desarrollar un tema por escrito

Un trabajo por escrito ayuda al estudiante de varias formas:

  • Le obliga a organizar el pensamiento
     
  • Le capacita para medir sus fuerzas y descubrir los puntos débiles
     
  • Puede practicar la redacción, tan útil en los exámenes.

Para evitar las dificultades que se puedan presentar al escribir un trabajo, éste debe planificarlo cuidadosamente. Esta planificación consta de los siguientes pasos que debemos seguir por orden:

  1. Decidir el tema concreto del trabajo
  2. Recogida de material
  3. Planificación del trabajo
  4. Realizar una primera redacción
  5. Realizar una segunda redacción después de la lectura de la primera, suprimiendo, modificando y añadiendo lo que sea preciso
  6. Adecuar una presentación externa seria y atractiva Una vez decidido el objetivo del trabajo hay que pensar o escribir algunas preguntas que nos orienten en la búsqueda del material. Hay que empezar rápidamente a trabajar y tener un cuaderno de apuntes donde anotar cuantas ideas referentes al caso se nos ocurran. La mayor fuente de información será la lectura, pero no hay que descuidar otras como las conversaciones con profesores, compañeros, seminarios, etc..que pueden hacer aportaciones de importancia.

Antes de pasar a la confección del trabajo es necesario seleccionar el material y confeccionar un esquema. Con un esquema bien planificado más las notas extraídas de la investigación, se puede comenzar la redacción. Una forma es empezarla por el último párrafo del trabajo, porque da buena orientación al escrito al saber exactamente a la conclusión que lleva y asegura que el trabajo termine de una forma firme y decidida.

En la redacción hay que escribir lo mejor posible, pero sabiendo que tendremos que rectificar lo que sea necesario. El estilo debe ser directo y claro. La composición del escrito debe reflejar la estructura del esquema y para ello usaremos títulos y subtítulos. No hay que olvidar la ayuda de los gráficos y, algo importante, distinguir perfectamente entre las ideas propias y las de otros autores. Al finalizar adjuntar una bibliografía extensa.

Una vez hecha esta primera redacción es conveniente dejar pasar unos días para volver a retomarla y hacer una valoración crítica sobre la misma e inclusive darlo a leer a un compañero para que también haga una valoración.

Como orientación para efectuar una crítica, están las siguientes preguntas:

  • ¿Responde el trabajo a la cuestión del tema que nos hemos planteado?
  • ¿Trata los puntos esenciales con suficiente profundidad?
  • ¿Es correcto y significativo el contenido?
  • ¿Se ha utilizado lógicamente el material?
  • ¿Está cada punto bien ilustrado con ejemplos?
  • ¿Se distinguen las ideas propias de las de otros autores?
  • ¿Se citan todas las fuentes?
  • ¿Es adecuada la extensión del trabajo respecto de su objetivo?
  • ¿Está escrito con claridad y sencillez?
  • ¿Está correcto gramaticalmente?

En ningún caso hay que descuidar la presentación externa del trabajo. Una manera de motivarnos en su realización conviene pensar en el trabajo, no como un obstáculo a superar, sino como un medio de agudizar el ingenio y una expresión personal del nivel de conocimientos y comprensión.


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