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La interpretación de los sueños

Sigmund Freud

LA ELABORACIÓN ONÍRICA
(20ª parte)

En toda una serie de casos ha demostrado Rank que los sueños de nacimiento se sirven de igual simbolismo que los de estímulo vesical. El estímulo erótico es representado en ellos como vesical y la estratificación de sus significados corresponde a una serie de cambios de sentido, por los que el símbolo ha pasado desde la época infantil.

Podemos retornar aquí el tema del papel que los estímulos orgánicos perturbadores del reposo desempeñan en la formación de los sueños, tema que antes dejamos interrumpido. Los sueños constituidos bajo tales influencias no se limitan a mostrarnos claramente la tendencia a la realización de deseos y el carácter de sueños de comodidad, sino que presentan muchas veces un simbolismo por completo transparente, pues no es nada raro que nos haga despertar un estímulo cuya satisfacción simbólicamente disfrazada ha sido ya intentada inútilmente. Esto es aplicable a los sueños de polución y a los provocados por la necesidad de evacuar la vejiga o el intestino. El singular carácter de los sueños de polución nos permite desenmascarar directamente determinados símbolos sexuales reconocidos ya como típicos, pero aún muy discutidos, sin embargo, y nos convence, además, de que algunas situaciones oníricas, aparentemente inocentes, no son sino el preludio simbólico de una escena groseramente sexual, la cual no llega, sin embargo, casi nunca a una representación directa sino en los sueños de polución, relativamente raros, transformándose, en cambio, con frecuencia, en un sueño de angustia que conduce igualmente a la interrupción del reposo.

El simbolismo de los sueños de estímulo vesical es especialmente transparente y ha sido adivinado desde muy antiguo. Hipócrates suponía ya que los sueños en que el sujeto veía surtidores y fuentes indicaban algún trastorno de la vejiga (H. Ellis). Scherner estudió también la diversidad del simbolismo del estímulo vesical y afirmó ya que «el intenso estímulo vesical queda siempre transformado en excitación de la esfera sexual y en formaciones simbólicas correspondientes… El sueño de estímulo urinario es también, con frecuencia, el representante del sueño sexual».

O. Rank, cuyas observaciones en su trabajo sobre «la estratificación de símbolos en el sueño provocado por un estímulo que acaba interrumpiendo el reposo» hemos seguido aquí, ha hecho muy verosímil la atribución de una gran cantidad de sueños de estímulo vesical a un estímulo sexual que intenta satisfacer primero por el camino de la regresión a la forma infantil del erotismo uretral. Especialmente instructivos son aquellos casos en los que el estímulo urinario así constituido conduce a la interrupción del reposo y a la evacuación de la vejiga, no obstante lo cual continúa luego el sueño, exteriorizando ya entonces su necesidad en imágenes eróticas no encubiertas.

De un modo totalmente análogo encubren los sueños de estímulo intestinal el simbolismo correspondiente y confirman simultáneamente la conexión de los conceptos oro y excrementos, de la cual testimonian también numerosos datos de la psicología de los pueblos. «Así, una mujer que se halla sometida a tratamiento médico a causa de una perturbación intestinal, sueña con un avaro que entierra su tesoro cerca de una chocita de madera semejante a aquellas en que es situado el retrete en las casas aldeanas. Un segundo fragmento de este sueño muestra a la sujeto limpiándole el trasero a su hija, una niña pequeña que se ha ensuciado.» A los sueños de nacimiento se agregan sueños de salvamento. Salvar a alguien, sobre todo extrayéndolo del agua, es equivalente a parir, cuando es una mujer quien lo sueña, y modifica este sentido cuando es un hombre. (Nota de 1911: Véase un sueño de este género en el trabajo de Pfister: Ein Fall von psychoanalytischer Seelensorge und Seelenheilung. Evangelische Freiheit, 1909.) Sobre el símbolo de «salvar», véase mi conferencia «El porvenir de la terapia psicoanalítica» (Zentralblatt f. Psychoanalyse, número 1, 1910) y el ensayo titulado «Aportaciones a la psicología de la vida erótica. I. Sobre un tipo especial de la elección de objeto en el hombre» (Jahrbuch, f. Ps., tomo I, año 1910), Los ladrones, los asaltantes nocturnos y los fantasmas de los que se siente miedo antes de acostarse y con los que luego se sueña a veces, proceden de una misma reminiscencia infantil. Son los visitantes nocturnos que han despertado al niño para ponerle en el orinal y evitar que mojase la cama o han levantado cuidadosamente las sábanas para observar la posición de sus manos durante el reposo. En el análisis de algunos de estos sueños de angustia he logrado que el sujeto reconociese la persona del visitante. El ladrón era, casi siempre, representación del padre, y los fantasmas correspondían más bien a personas femeninas vestidas con el largo camisón de dormir.

f) Algunos ejemplos. El cálculo y el discurso oral en el sueño. Antes de situar el cuarto de los factores que rigen la formación de los sueños en el lugar que le corresponde, quiero comunicar algunos de los ejemplos por mí reunidos que esclarezcan la acción conjunta de los otros tres factores hasta el momento examinados, aporten pruebas de afirmaciones anteriormente consignadas y permitan deducir conclusiones incontrovertibles. En la exposición de la elaboración onírica que venimos desarrollando, nos ha sido muy difícil demostrar por medio de paradigmas la exactitud de nuestras deducciones. Los ejemplos correspondientes a cada uno de los principios establecidos, sólo dentro de la totalidad de un análisis onírico conservan toda su fuerza probatoria. Separados de su contexto, pierden casi por completo su atractivo. Pero una interpretación total -aunque no sea muy profunda- adquiere en seguida amplitud más que suficiente para hacer perder al lector el hilo de la cuestión a cuyo esclarecimiento se la destinaba. Este motivo técnico explica y disculpa que acumulemos ahora una gran cantidad de casos y ejemplos, cuyo único lazo de unión es su general relación con el texto del apartado precedente.

Comenzaremos con algunos ejemplos de formas de representación extrañas o poco corrientes. Una señora sueña lo que sigue: «La criada esta subida en una escalera, como para limpiar los cristales de la ventana, y tiene a su lado un chimpancé y un gato de Gorila (luego rectifica: de Angora). Al acercarse la sujeto, coge la criada aquellos animales y se los arroja. El chimpancé se abraza a ella, haciéndole experimentar una gran sensación de repugnancia.» Este sueño alcanza su objeto por un medio extraordinariamente sencillo; esto es, tomando en sentido literal, y representándola conforme al mismo, una corriente expresión figurada. La palabra «mono» es, en efecto, a más de un nombre zoológico, un insulto usual, y la escena del sueño no significa otra cosa que ir arrojando insultos a diestro y siniestro. En mi colección de sueños existen, como veremos, otros muchos ejemplos del empleo de este sencillo artificio por la elaboración onírica. Muy análogamente procede este otro sueño: «Una mujer con un niño de cráneo singularmente mal conformado. La sujeto ha oído que este defecto obedece a la posición que el niño ocupó en el seno materno. El médico dice que por medio de una compresión podía corregirse la deformidad, aunque corriendo el peligro de dañar el cerebro del niño. La sujeto piensa que tratándose de un chico tiene menos importancia tal defecto.» Este sueño contiene la representación plástica del concepto abstracto impresiones infantiles, oído por la sujeto en las explicaciones relativas a su tratamiento.

En el ejemplo siguiente adopta la elaboración onírica un camino algo distinto. El sueño contiene el recuerdo de una excursión al lago de Hilmteich, cerca de Graz: «Fuera hace un tiempo horrible. El hotel es malísimo; las paredes chorrean agua y las camas están húmedas.» (La última parte del contenido aparece en el sueño menos directamente de lo que aquí la exponemos.) El significado de este sueño es superfluo (überflüssig). La elaboración onírica hace tomar forzadamente un sentido equívoco a este concepto abstracto, contenido en las ideas latentes, sustituyéndolo por rebosante (überfliessend) o descomponiéndolo en über-flüssig (super-líquido o más liquido) y lo representa luego por medio de una acumulación de impresiones análogas: agua fuera (un tiempo horrible); agua chorreando en las paredes y agua (humedad) en las camas; todo líquido y más que líquido (flüssig und über-flüssig). No podemos extrañar que la representación onírica relegue a la ortografía a segundo término, ateniéndose en el primero a la similicadencia para el cumplimiento de sus fines, pues la rima nos da ya un ejemplo de tales libertades. En un extenso sueño de una muchacha, muy penetrantemente analizado por Rank, va la sujeto paseando por entre los sembrados y corta bellas espigas de cebada y de trigo. Luego ve venir a un joven amigo suyo y procura evitar encontrarse con él. El análisis muestra que se trata de un «beso inocente». (Ein Kuß in Ehren = un beso inocente; ein Kuß in Ähren = un beso entre las espigas.) Las espigas, que no deben ser arrancadas, sino cortadas, sirven en este sueño, y tanto por sí mismas como por su condensación con honor (Ehre) y honras (Ehrungen) para la representación de toda una serie de otros pensamientos.

Hay, en cambio, otros casos en los que el sueño ve extraordinariamente facilitada la representación de sus ideas latentes por el idioma, el cual pone a disposición toda una serie de palabras usadas primitivamente en sentido concreto y ahora en sentido abstracto. El sueño no tiene entonces más que devolver a estas palabras su anterior significado o avanzar un poco más en su transformación de sentido. Ejemplos: un individuo sueña que su hermano se halla encerrado en un baúl. En la interpretación queda sustituido el baúl por un armario (Schrank) y la idea latente correlativa revela ser la de que su hermano debiera restringir sus gastos (sich einschränken); literalmente, «estrecharse, meterse dentro de un armario». Otro sujeto sube en su sueño a una montaña, desde la cual descubre un panorama extraordinariamente amplio. El análisis nos muestra que el sujeto se identifica de este modo con un hermano suyo, editor de una revista (Rundschau) que se ocupa de nuestras relaciones con los países del Lejano Oriente, o sea con el hombre que pasa revista al espacio que le rodea (Rundschauer).

En la novela de G. Keller, `Der Grüne Heinrich', se relata un sueño: `un brioso caballo iba y venía por una hermosa pradera de avena, cada grano de la cual estaba formado por almendra, uva y una moneda nueva de un penique… todo envuelto en seda roja y atado con un trozo de cerda'. El autor (o soñante) nos da una inmediata interpretación de este cuadro onírico; el caballo sintiendo una agradable cosquilla gritaba: `Der Hafer sticht mich' (`me pica la avena', giro que significa: `estoy loco de alegría'.

Las primitivas sagas nórdicas hacen, según Henzen, abundantísimo empleo de estos sueños de frase hecha o juego de palabras, hasta el punto de no encontrarse en ellas casi ninguno que no contenga un equívoco o un chiste. La reunión de tales formas de representación y su ordenamiento conforme a los principios en que se basan constituiría una labor especial. Muchas de estas representaciones podrían ser calificadas de chistosas, y experimentamos la impresión de que no hubiésemos logrado nunca solucionarlas si el sujeto mismo no nos las hubiese explicado.

1. Un individuo sueña que le preguntan un nombre del que le resulta imposible acordarse, por más esfuerzos que hace. El sujeto mismo nos da la interpretación siguiente: Esto no puede ocurrirseme ni en sueños (1911).

He mencionado `cuidado de la representabilidad' como uno de los factores que influencian la formación de sueños. En el proceso de transformar un pensamiento en una imagen visual se evidencia una facultad especial del soñante y un analista raramente se iguala en seguirlo con su adivinación. Por lo que será de real satisfacción si la percepción intuitiva del soñante -creador de estas representaciones- es capaz de explicar su significado. (Nota que precedía a los sueños 2, 3 y 4 en el trabajo de 1911: `Nachträge zur Traumdeutung', que ha sido incorporado a `La interpretación de los sueños'. Nota del E.)

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