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La interpretación de los sueños

Sigmund Freud

LA ELABORACIÓN ONÍRICA
(8ª parte)

La comunidad que justifica y, por tanto, crea la unificación de las dos personas, puede hallarse o no representada en el sueño. Lo general es que la identificación o la formación de persona mixta sirva precisamente para ahorrar la representación de dicha comunidad. Así, en lugar de repetir: A es enemigo mío y B también, construimos en el sueño una persona mixta con las de A y B o nos representamos a A en un acto que caracteriza a B. La persona onírica así constituida se nos muestra en el sueño dentro de una nueva relación cualquiera, y la circunstancia de representar a A como B nos da derecho a incluir, en el lugar correspondiente de la interpretación, aquello que es común a ambas, o sea su hostilidad hacia mí. De este modo conseguimos con frecuencia una extraordinaria condensación del contenido onírico, pues podemos ahorrarnos la representación de circunstancias complicadísimas enlazadas a una persona cuando hallamos otra que participa también en ellas, pero en un grado mucho menor. Fácilmente se ve hasta qué punto puede servir también esta identificación para eludir la censura de la resistencia que tan duras condiciones impone a la elaboración de los sueños. Así cuando lo que repugna a la censura reposa precisamente en aquellas representaciones enlazadas, dentro del material onírico, a una de las personas y hallamos otra que, encontrándose también en relación con el material rechazado, lo está tan sólo con una parte del mismo. El contacto en los puntos no libres de censura nos da derecho a constituir una persona mixta, caracterizada, en ambas direcciones, por rasgos indiferentes. Esta persona mixta y de identificación resulta entonces apropiada, por estar libre de censura, para pasar al contenido manifiesto, y de este modo habremos satisfecho, mediante el empleo de la condensación, las exigencias de la instancia censora.

Cuando en el contenido manifiesto de un sueño hallamos representada una comunidad de las dos personas, habremos de interpretarlo como una indicación de la existencia de otra comunidad oculta cuya representación no ha sido permitida por la censura. En estos casos ha tenido efecto, en cierto modo, un desplazamiento de la comunidad en favor de la representabilidad. Del hecho de sernos mostrada la persona mixta en el sueño, con un elemento común indiferente, debemos deducir la existencia de otra comunidad, nada indiferente esta vez en las ideas latentes.

La identificación o la formación de personas mixtas sirve, por tanto, en el sueño para diversos fines: 1º Para la representación de una comunidad de las dos personas. 2º Para la representación de una comunidad de desplazada. 3º Para expresar una comunidad simplemente deseada. Dado que el deseo de que entre dos personas exista o quede establecida una comunidad coincide frecuentemente con un intercambio de las mismas, es expresado también en el sueño tal deseo por medio de la identificación. En el sueño de la inyección de Irma deseo cambiar a esta paciente por otra; esto es, deseo que otra persona llegue a incluirse, como Irma, en el número de mis pacientes. El sueño atiende este deseo, mostrándome una persona que se llama Irma, pero que es sometida a un reconocimiento médico en circunstancias correspondientes exclusivamente a la otra. En el sueño del amigo, que es mi tío, queda constituido este intercambio en centro del sueño y me identifico con el ministro, tratando y juzgando tan adversamente como él a mis colegas.

Sin excepción alguna, he podido comprobar que en todo sueño interviene la propia persona del sujeto. Los sueños son absolutamente egoístas. Cuando en el contenido manifiesto no aparece nuestro yo y sí únicamente una persona extraña, podemos aceptar sin la menor vacilación que se ha ocultado por identificación detrás de dicha persona y habremos de agregarlo al sueño. En cambio, otras veces que nuestro yo aparece en el contenido manifiesto, la situación en que se nos muestra incluido nos indica que detrás de él se esconde por identificación otra persona. Con esto nos advierte el sueño que en la interpretación deberemos transferir a nosotros algo referente a dicha otra persona y que nos es común con ella. Hay, por último, sueños en los que nuestro yo aparece entre otras personas, las cuales revelan ser, una vez solucionada la identificación, otras tantas representaciones suyas. Al interpretar estos casos habremos de enlazar a nuestro yo deduciendo de tales identificaciones determinadas representaciones a las que la censura ha puesto el veto. Así, pues, podemos representar múltiplemente nuestro yo en el sueño, directamente una vez, y otras mediante su identificación con personas distintas. Por medio de unas cuantas identificaciones de este género puede obtenerse la condensación de un abundantísimo material.

Las identificaciones de lugares de nombre determinado son aún más sencillas de solucionar que las de personas, pues falta en ellas la perturbación que siempre introducen en el sueño las poderosas energías del yo. En uno de mis sueños de Roma sé que me encuentro en esta ciudad, pero me asombra ver en una esquina numerosos carteles anunciadores redactados en alemán. Esta última imagen constituye una realización de deseos, a la que asocio en seguida Praga. El deseo en sí procede de un juvenil período de nacionalismo. Días antes de este sueño me había propuesto un amigo mío encontrarnos en Praga. La identificación de Roma y Praga se explica, pues, por una comunidad deseada. Quisiera reunirme con mi amigo en Roma mejor que en Praga, e intercambiar estas ciudades para nuestro encuentro.

La posibilidad de crear formaciones mixtas es uno de los factores que más contribuyen a dar el sueño su frecuente carácter fantástico, pues con tales formaciones pasan al contenido manifiesto elementos que no pudieron ser jamás objetos de percepción. El proceso psíquico correspondiente a la formación mixta en el sueño es, evidentemente, el mismo que se desarrolla en el estado de vigilia, cuando nos imaginamos un centauro o un dragón. La única diferencia consiste en que la creación fantástica de la vigilia se rige por la impresión que nos proponemos produzca su resultado, mientras que la formación mixta del sueño queda determinada por un factor exterior a la conformación; esto es, por la comunidad existente en las ideas latentes. La formación mixta onírica puede ser constituida de diversos modos. En su composición más desprovista de arte aparecen representadas únicamente las cualidades de uno de los objetos, y esta representación se nos muestra acompañada de la convicción de que se refiere, al mismo tiempo, a otro objeto. Una técnica más cuidadosa reúne los rasgos de ambos objetos en una nueva imagen, utilizando para ello, hábilmente, las analogías que los mismos pueden poseer en la realidad. La nueva creación puede resultar totalmente absurda o constituir, por el contrario, una bella fantasía, según las condiciones del material y el ingenio que presidía a la fusión. Cuando los objetos que han de ser condensados en una unidad son demasiado heterogéneos, se limita frecuentemente la elaboración onírica a crear un producto mixto con un nódulo preciso, al que se agregan determinantes más borrosas. En estos casos ha fracasado la síntesis en una sola imagen, y las dos representaciones se superponen, engendrando algo semejante a una lucha entre dos imágenes visuales. Si intentamos representarnos gráficamente la formación de un concepto sobre la base de imágenes de percepción, obtendremos una imagen análoga.

Los sueños se muestran, como era de esperar, plagados de tales formaciones mixtas. En los ejemplos analizados hasta aquí hemos señalado ya.algunas, a las que ahora agregaremos varias más. El sueño últimamente expuesto, que describe la vida de la paciente, «con la flor» o «desflorada», nos muestra al yo onírico, llevando en la mano una florida rama, que, según averiguamos ya, significa, al mismo tiempo, inocencia y culpabilidad sexuales. Dicha rama recuerda, además, por la distribución de las flores, a las de los cerezos en flor, y las flores, aisladamente consideradas, son camelias. Por último, rama y flores, tomadas en conjunto, dan la impresión de una planta exótica. Las ideas latentes nos revelan la comunidad existente entre los diversos elementos de esta formación mixta. La rama florida está constituida como un compuesto de alusiones a los regalos que movieron a la sujeto, o debieron moverla, a mostrarse complaciente. Así, en su infancia, las cerezas, y en años posteriores, una planta de camelias. Lo exótico es una alusión a un naturalista que había viajado mucho y pretendido un tiempo a la sujeto, regalándole en una ocasión un dibujo de una planta. Otra paciente creó en un sueño un lugar intermedio entre las casetas de los baños de mar, las garitas en que suele hallarse instalado el retrete en las casas campesinas y los sotabancos de nuestras viviendas ciudadanas. Los primeros elementos tienen común relación con la desnudez, y por su unificación con el tercero habremos de concluir que también el sotabanco de la casa en que la paciente vivió de niña fue testigo de escenas de dicho género. Un individuo creó en sueños de dos lugares - mi gabinete de consulta y el local público en el que conoció a su mujer- una localidad mixta. (La comunidad entre los dos elementos de esta formación mixta queda proporcionada por la palabra Kur (cura y corte). A mi gabinete de consulta acudía el sujeto a someterse a una «cura», como antes acudía al otro local a hacer la «corte» a la mujer a la que más tarde hizo su esposa.) Una muchacha a la que su hermano ha prometido traerle caviar sueña que dicho hermano tiene ambas piernas cubiertas de granitos, negros como los huevecillos del caviar y de la misma forma y tamaño. Los elementos contagio en sentido moral y el recuerdo de una erupción que padeció en su infancia y sembró sus piernas de puntitos rojos, en lugar de negros, se han unido aquí con los huevecillos de caviar para formar un nuevo concepto, el de aquello que ha recibido de su hermano («que su hermano le ha contagiado»). En un sueño comunicado por Ferenczi hallamos una formación mixta compuesta por la persona de un médico y un caballo, imagen que además lleva puesta una camisa de dormir. El análisis reveló la comunidad existente entre estos elementos después de demostrar que la camisa de dormir constituía una alusión al padre de la sujeto en una escena de la infancia de esta última. En los tres casos se trataba de objetos de su curiosidad sexual. Siendo niña, la había llevado varias veces su niñera a una yeguada militar, lugar en el que tuvo ocasión de satisfacer su curiosidad sexual, aún no coartada.

He afirmado antes que el sueño carece de medios para representar la relación de antítesis u oposición -el «no»-, y voy ahora a contradecir, por vez primera, tal aserto. Una parte de los casos que hemos de considerar como de «antítesis» y podríamos colocar bajo la rúbrica de inversamente o por el contrario , alcanza su representación en el sueño del modo siguiente, que casi podríamos calificar de chistoso. El «inversamente» no llega de por sí al contenido manifiesto, sino que exterioriza su existencia en el material con la inversión -como a posteriori- de un fragmento del contenido manifiesto, relacionado con él por motivos distintos. Este proceso es más fácil de ilustrar que de describir. En el.bello sueño «de arriba abajo», descrito anteriormente, la representación onírica del subir muestra la inversión de la escena de Safo, que constituye su modelo en las ideas latentes. En el sueño la subida es penosa al principio y luego fácil, al revés de lo que sucede en dicha escena de la novela de Daudet. Los términos «arriba» y «abajo» referidos al hermano del sujeto son también representados inversamente en el sueño, y todas estas circunstancias indican la existencia de una relación contradictoria o antitética entre dos fragmentos del material de ideas latentes, relación consistente, según vimos, en que la fantasía infantil del sujeto le mostraba llevado en brazos de su nodriza, inversamente a como en la novela llega el protagonista en brazos a su amada. También mi sueño del ataque de Goethe contra M. entraña una tal inversión, que hemos de deshacer para conseguir interpretarlo. Su contenido manifiesto expone que Goethe ha hecho objeto de un violentísimo ataque literario a un joven escritor, el señor M. La realidad, tal y como se halla contenida en las ideas latentes, es que un amigo mío, hombre de reconocido talento, ha sido atacado por un joven escritor nada conocido. En este sueño establezco un cálculo tomado como punto de partida al año de la muerte de Goethe; en la realidad partía el cálculo del año en que nació el paralítico. La idea dominante del material onírico resulta ser mi oposición a que se trate a Goethe como a un demente, y el sueño me dice: «Lo que sucede es todo lo contrario; si no alcanzas a comprender este libro, el imbécil eres tú y no el autor.» En todos estos sueños de inversión parece además hallarse contenida una relación a un sentimiento despectivo («volver la espalda a alguien»); así, en el sueño de Safo, con respecto al hermano del sujeto. Es, por último, digna de mención la frecuencia con que tales inversiones aparecen en los sueños provocados por sentimientos homosexuales reprimidos.

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