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Drogas y adicciones

DROGAS DE DISEÑO

Las drogas de síntesis son un amplio grupo de sustancias psicoactivas con ciertas características comunes. Se elaboran por síntesis química en laboratorios clandestinos, ya que se fabrican a partir de productos farmacéuticos que fueron relegados por falta de utilidad terapéutica (éxtasis) y otras imitan la estructura química de sustancias de origen botánico.

Sus efectos en el cerebro se parecen a otras drogas conocidas como estimulantes y alucinógenos.

La gran cantidad de derivados tanto por su producto activo como por sus adulterantes los hacen, si cabe, más peligroso.

Hay muchos tipos de drogas de diseño de acción estimulante. Entre ellas el llamado éxtasis o MDMA es la más conocida y consumida.

Pero bajo este epígrafe genérico se consumen otras sustancias de composición química similar y efectos secundarios más graves como el MDA y el MDE. Es frecuente que los nombres técnicos no quieran decir nada y los consumidores las llamen por diferentes nombres de argot como puede ser la píldora del amor, eva, mitsubishi, etc.

Todas las drogas de diseño son derivados de la anfetamina de composición química parecida a la mescalina, conocido alucinógeno, lo que explica la singularidad de sus efectos.

Las drogas de síntesis se distribuyen en forma de comprimidos, tabletas, cápsulas o polvos por lo que su vía normal de administración es por vía oral. Los comprimidos y tabletas suelen tener formas y colores atractivos que hacen de su uso una forma de moda entre la juventud.

Son drogas de carácter social consumidas por personas inmaduras que tienden a juntarse para su uso, forman autenticas manadas que ofrecen al grupo una forma de comunicación y de integración (afinidad, confianza, complicidad) para realizar una fiesta. El consumo de esta forma aumenta en periodos de tiempo libre y ocio, como celebraciones, fines de semana, o vacaciones... pero no es exclusivo.


Éxtasis

El éxtasis es una droga alucinógena de síntesis que se fabrica en laboratorios clandestinos. Son derivados anfetamínicos, capaces de alterar el comportamiento y las funciones vitales del organismo.

Al estar fabricado de forma clandestina y sin ningún control, nunca se sabe la cantidad real de componentes anfetamínicos que llevan, o si llevan otras sustancias psicoactivas, algunas sólo llevan cafeína, pero la gente cree que hay otras drogas y se "colocan" por el efecto placebo. En algunas se ha encontrado que tienen pequeñas dosis de heroína, por lo que sus efectos no son nunca los mismos.

En la presentación de los comprimidos se da una enorme variedad. Se distinguen unos de otros por el tamaño, la forma, el color, así como por los signos que a menudo llevan grabados en su superficie, que sirve como una etiqueta o incluso como una garantía de calidad del laboratorio.

Cuando se consume éxtasis no se puede beber alcohol, ya que existe el riesgo de padecer lo que se llama "golpe de calor" en que el consumidor deja de sudar, no orina, el pulso es rápido (taquicardia), siente mareos, vómitos, calambres, cansancio, nerviosismo y puede sufrir paranoia. Por este motivo sólo toman agua, además cuanta más tomen menor es el riesgo de padecer este síndrome.

Efectos del consumo: tiene una acción estimulante del sistema nervioso central. Algunos consumidores creen que les facilita la comunicación. Producen euforia, fuerza, alucinaciones, quitan el hambre y el cansancio (a este estado le llaman "buen rollo"). En ocasiones perturban el contenido del pensamiento (se le llama tener un "mal rollo").

  • Los efectos más graves:
  • Trastornos del ritmo cardíaco.
  • Dolor de pecho que puede generar angina de corazón o infarto.
  • Convulsiones y ataques epilépticos.
  • Trastornos psicóticos agudos o tipo paranoicos.
  • Accidentes por exceso de confianza, conjuntamente con la pérdida de reflejos y de concentración.
  • Aumento de la presión de la sangre (hemorragias cerebrales).
  • Edema pulmonar.
  • Trastorno de la coagulación de la sangre (CID).
  • Trombosis venosa cerebral.
  • Insuficiencia hepática aguda (necrosis y muerte celular por hepatotoxicidad).
  • Fallo renal agudo.

La duración de los efectos también es imprevisible. El "bajón" puede aparecer en cualquier momento.


Anfetaminas

Derivado químico y potente estimulante del sistema nervioso central.

Vía de consumo: oral y endovenosa.

Efectos del consumo: en dosis normales produce una mayor capacidad de concentración y aumento del rendimiento mental, por eso es muy utilizado en estudiantes. Disminuye el apetito y provoca un estado de bienestar subjetivo con retraso de la aparición de la fatiga. En dosis excesivas aparece inquietud, insomnio, irritabilidad y verborrea.

Tienen un gran poder de adicción y crean una alta dependencia. Su síndrome de abstinencia se caracteriza por depresión, apatía, somnolencia, dolores musculares, intranquilidad, crisis afectivas y riesgo de suicidio.

Patologías asociadas: alteraciones de la nutrición (pérdida de peso), cardiovasculares, neurológicas, motoras (agitación y síntomas parkinsonoides), del sistema nervioso, problemas afectivos y síndromes psicóticos (delirios, alucinaciones, crisis de pánico).

Consecuencias psicosociales: trastornos de la atención y la concentración, insomnio, irritabilidad, cambios de humor, depresiones, desconfianza, inquietud y delirios.

Alucinógenos

Son sustancias capaces de provocar trastornos sensoriales, afectando a las emociones y el pensamiento. Pueden producir ilusiones y alucinaciones (ver o sentir algo que no existe en la realidad).

La droga más conocida dentro de este grupo es el LSD, derivado semisintético de uno de los alcaloides del cornezuelo del centeno (un hongo). Es un líquido incoloro e insípido que provoca su acción a nivel del SNC. Otra droga alucinógena es la mescalina, principio activo obtenido de un cactus que crece en México, llamado peyote y la psilocibina que procede también de ciertos hongos de México y América central.

Existen varias presentaciones: tripis, estrellitas, papeles secantes o en gota líquida echada en un terrón de azúcar.

Los "viajes" o "trips" son el conjunto de efectos que se producen después de la toma. Las primeras sensaciones aparecen entre los 30 y 90 minutos después del consumo, pero no se sabe cuando acaban. En algunas personas el "viaje" puede durar para siempre.

Efectos del consumo: se perciben deformaciones de la realidad (música, colores...) acompañadas a veces de ideas delirantes. Las sensaciones y los sentimientos cambian varias veces viviendo diferentes emociones (se pasa de una emoción a otra con mucha facilidad).

Tener un mal viaje: en algunos casos puede aparecer desorientación temporal y espacial, reacciones de pánico y terror que si perduran durante mucho tiempo, se experimenta confusión, ansiedad, sentimientos de necesidad de ayuda y pérdida de control. Esta situación provoca una necesidad de huida que a veces puede ser fatal (precipitación al vacío, correr y ser atropellado...).

Los efectos son imprevisibles, presentando riesgos muy graves. Algunos pueden confundirse con enfermedades mentales como la esquizofrenia o la paranoia.

Efectos físicos: se observa una dilatación de las pupilas, temblores, aumento del ritmo cardíaco y de la presión arterial. El LSD no produce dependencia física ni tolerancia.

El LSD puede ocasionar lo que se conoce como "flash-bach", que consiste en revivir de nuevo los efectos y sensaciones (el mismo viaje) sin que exista un nuevo consumo.


Inhalantes

Son sustancias químicas volátiles que pueden estar presentes en gran cantidad de productos domésticos (gomas, lacas para uñas, acetona...) o de uso industrial (colas, gasolinas...), y que al aspirarse o inhalarse producen un efecto fundamentalmente depresor del SNC y una toxicidad general.

Vías de consumo: oral y nasal.

Efectos del consumo: los efectos al inhalar estas sustancias son similares a los de una embriaguez o borrachera. Aparece una sensación de aislamiento de la realidad, aparente despreocupación y alegría. A dosis mayores se observan conductas de desinhibición y pérdida de control. También pueden presentarse alucinaciones y delirios.

Los efectos iniciales incluyen tos, sensación de cansancio, problemas respiratorios, picores, pobre coordinación y pérdida de apetito. Algunos vapores de estas sustancias afectan al pensamiento y pueden aparecer lesiones cerebrales. También se han observado problemas hepáticos, renales, respiratorios, etc.

La tolerancia se desarrolla cuando los han consumido regularmente.

La mezcla con otras drogas depresoras (tranquilizantes, somníferos, alcohol) incrementa peligrosamente el riesgo de muerte por sobredosis.

Consecuencias psicosociales: en los consumidores existe un deterioro cerebral que conlleva pérdida de memoria, de atención y concentración, con lo que el rendimiento escolar de los jóvenes consumidores es muy bajo.


Hipnóticos y sedantes

Son sustancias químicas que reciben el nombre de somníferos y tranquilizantes. Actúan como depresoras del sistema nervioso central (SNC).

Vía de consumo: oral y parenteral.

La sintomatología es menos marcada para los tranquilizantes menores como las benzodiacepinas, y más intensa en los barbitúricos. Estos últimos casi han desaparecido ya del mercado por sus importantes efectos secundarios.

Efectos del consumo: en dosis normales provoca somnolencia, cansancio, sueño, relajamiento, pérdida de atención, movimientos incoordinados, inhibición de reflejos y mareos. En dosis excesivas produce depresión respiratoria, hipotensión, psicosis tóxica, confusión, náuseas y vómitos, incoordinación motora shock e incluso coma.

Síndrome de abstinencia: este síndrome se caracteriza por provocar insomnio, desmayos, temblores, fiebre, fatiga, ansiedad, agitación, convulsiones, disturbios visuales y auditivos, anorexia, delirio, psicosis, deshidratación y coma.

Patologías asociadas: alteraciones del SNC, apatía afectiva, riesgo de sobredosis y potenciación de otros productos, alteraciones respiratorias y cardiovasculares.

Consecuencias psicosociales: interferencias en la coordinación motora, el aprendizaje y la percepción, confusionalidad, apatía, depresiones, cambios bruscos de humor, irritabilidad, conducta infantil, deterioro intelectual, accidentes, sobredosis y suicidio por la tendencia a la automedicación.


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