zoofilia
Zoofilia

La zoofilia es una parafilia sexual muy controvertida. Pero, como todo en esta vida, lo primero que hay que hacer para hablar de algo, es conocerlo. Así que… ¡Presta atención!

¿Qué es la zoofilia?

Pocas dudas caben de que la sexualidad es una parte fundamental del ser humano, sin la cual estaríamos “cojos”. Lo habitual es que aquello que nos despierta el deseo sea otra persona con la suficiente capacidad y madurez como para tener relaciones. Sin embargo, esto no siempre es así.

En algunos casos, la persona en cuestión experimenta una atracción sexual por alguien o algo que no solo no es típico, sino que puede llegar a ser ilegal y/o dañino para sí mismo o para los demás (incluido el propio objeto del placer, claro).

En la mayoría de esos casos, la persona se siente mal al realizar dicha actividad sexual, puesto que es consciente de que está realizando algo que la sociedad rechaza (y, en ocasiones, incluso el propio sujeto lo rechaza, pero no puede evitarlo).

En el caso concreto de la zoofilia, además de ser algo que rechaza la sociedad y que, por tanto, hace que el sujeto se sienta mal, se trata de una parafilia que daña a otro ser vivo. Es decir, daña al animal en cuestión.

Y es que, entrando ya en materia, la zoofilia es la parafilia según la cual el sujeto siente atracción afectiva y sexual hacia los animales. Hay que señalar que hay una diferencia entre zoofilia y bestialismo, aunque, a veces, se confunden.

La zoofilia es la atracción afectiva y sexual hacia los animales, sin más. El bestialismo es el acto de tener sexo con un animal. Es decir, cuando se consuma la fantasía parafílica. Es por ello que puede haber zoofílicos que jamás hayan tenido sexo con animales (aunque es raro).

¿Es algo malo?

Esta pregunta tiene dos formas de responderse. Por un lado, podemos hablar de si es algo bueno o malo en un sentido genérico, y, por otro lado, podemos hablar de si es bueno o malo para la persona que tiene esta parafilia.

Por el lado de si es bueno o malo en un sentido genérico, como bien sabemos, lo que es bueno o malo depende de lo que considere la sociedad. Y la sociedad tiende a considerar que sí es malo. Malo, aberrante y, en muchos casos, digno de ser perseguido legalmente.

De hecho, en muchos códigos legales se considera una forma de maltrato animal (y con razón). Por lo tanto, podemos decir que, en ese sentido genérico, sí es algo malo.

Ahora bien, ¿y qué hay de la persona que es zoofílica? Para él también es algo malo, porque, en general, tiende a avergonzarse de los actos que comete, y eso le provoca ansiedad y malestar.

Además, en la medida en que sea una fijación irreparable, lo normal es que esa sensación de malestar le lleve a repetir la práctica, entrando en un círculo vicioso que suele acabar deteriorando su vida a nivel social y laboral.

Causas  de la zoofilia

Por la parte de las causas, todavía hoy no se conocen con exactitud las causas de la zoofilia, aunque se tienen algunas intuiciones e hipótesis. En general, se suelen plantear dos hipótesis:

Por un lado, puede ser una relación entre conductas sexuales y animales que se da por pura casualidad y el cerebro las asocia (por ejemplo, tener la etapa masturbatoria en un lugar con animales). Por el otro, puede ser debido a la soledad y la falta de contacto humano (esto explicaría que la zoofilia se dé más en las zonas rurales que en las ciudades).

Esta última hipótesis es la más fuerte, puesto que, además, se apoya en el hecho de que la persona suele ser quien cuida esos animales, desarrollando una conexión especial hasta el punto de humanizar al animal.

Tratamiento de la zoofilia

En cuanto al tratamiento, también es algo sujeto a debate. Sin embargo, en la actualidad, se asume que la única forma efectiva de tratar esta parafilia es a través de la terapia psicológica.

En las terapias se busca atender a las secuencias conductuales y cognitivas del individuo, tratando de potenciar otro tipo de excitación sexual  y tratando de eliminar los elementos eróticos de su parafilia.

Hay que mencionar que, a diferencia de otras parafilias que no implican un daño a terceros, la zoofilia sí merece y debe ser tratada, porque, en la práctica, implica la violación de un animal (puesto que no es capaz de dar consentimiento).

Así pues, la zoofilia es una parafilia poco o nada tolerada por nuestras sociedades (pese a que haya algunas excepciones) y, además, suele conducir a hacer daño a animales. Por lo tanto, lo mejor es someterse a un tratamiento para dejar de ser zoofílico.

Zoofilia: conoce sus causas y tratamiento
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