Mujer pensativa

Hablar de emociones implica reconocer y asumir un todo innegable en nosotros. Los seres humanos somos emoción, todo implica actividad en nuestra configuración emocional y ésta es determinada en mucho, por el ¿cómo enfrentamos la vida?

Las emociones son parte de la experiencia humana. A veces como un impulso, otras como una reacción asociada a los hechos y otras como una reacción alineada a nuestro ser social y nuestras interacciones con el mundo.

Claro, en esto pesan nuestros pensamientos, percepciones y conceptualización sobre nosotros mismos y nuestro entorno.

¿Podemos administrar nuestras emociones?

Es interesante pensar que podemos administrar nuestras emociones. En la física cuántica, se afirma que cuando le damos forma a un objeto en la mente, desarrollamos una estructura del pensamiento, creamos un concepto. Entonces, nos apropiamos de ese concepto, por tanto, pasa a formar parte de nuestras categorías mentales e interviene en nuestro análisis.

Analizando el tema en esta misma línea, si nosotros trabajamos por tener una configuración emocional consciente, podemos generar una vivencia emocional, más sana, menos conflictiva.

Precisamente de esto quiero hablar en este artículo. No de vivir presos de emociones, que van y vienen en automático, sino de desarrollar una consciencia emocional, que nos permita integrar las emociones como un núcleo que opera en todas las esferas de interacción que tenemos en la vida.

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El valor del reconocimiento emocional

Reconocer nuestras emociones, es decir, poderlas identificar sin reparo alguno o solapadas con otras emociones, creando confusión.

Se convierte en algo vital, pues nos permite sentir con autenticidad ¿A qué me refiero?

  • Sentís tristeza, hay que vivir la tristeza.
  • El miedo forma parte de tu experiencia, hay que vivirlo.
  • Estás enojado(a), hay que darle espacio al enojo.

Así con cualquier otra emoción. Lo cierto es que resulta interesante observar que cuando nosotros tenemos una emoción que llamamos fuerte o negativa, con esto le damos significado a la emoción, y dependiendo del cómo lo razonemos en ese momento, adquirirá un matiz positivo o negativo.

Esta definición que hacemos de nuestro estado de ánimo no es la emoción en sí, y lo hacemos a partir de nuestras ideas, aunque muchas veces con esto lo que pretendemos es taparla, evadirla, pero no necesariamente asumirla o entenderla.

Reconocer es un proceso que nos ayuda mucho, pero para ello hay dos pasos clave: reconocer y comprender.

¿Cuándo podemos reconocer la emoción?

Entender lo que la emoción significa, cómo se desarrolla y a partir de qué se desarrolla, entonces podemos abrazar la emoción sin complicaciones. Estoy enojado, porque me siento frustrado por una traición, a partir de este reconocimiento, puedo entonces darme cuenta del valor positivo que tiene el enojo o esa frustración, entonces reconozco que está ahí, y hay que gestionarla, para ver el mundo sin entrar en conflicto por dicha emoción.

Comprender la emoción, qué implica

Esther nos cuenta lo que está pasando, hay frustración, porque está enojada, esa configuración emocional, es válida, la está sintiendo.

Ahora veamos el fundamento de dicha emoción, pues a veces éste no es del todo válido. A qué me refiero. Esther está enojada por un capricho, ella reconoce el enojo. Su molestia se deriva de una situación que no puede controlar, las variables se escapan de sus manos.

Ella vive intensamente el enojo ¿es válido? ¡No del todo! No podemos experimentar enojo por aquello que no está en nuestro control. Ella está frustrada, esto es válido, pero le toca comprender, soltar y aceptar, que no hay nada que pueda hacer, el mundo no se acomoda a nuestros caprichos.

Este conflicto, con el que ella se permite tener un enojo abierto, podría gestionarse si ella asume que responde a eso, un capricho. Éste es real, lo siente, pero no tiene fundamento.

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Reconocer y comprender

Intentemos reflexionar de forma consciente, esta reflexión provoca que, a partir del reconocimiento, antes de terminar haciendo un drama explosivo, nos tomemos un tiempo para pensar, analizar y llegar a esta pregunta, que no es nada heroica pero sí clarificadora ¿este enojo qué me está enseñando?

Pero cuando evadimos la emoción, o tratamos de tapar el sol con un dedo, puede que el enojo se acreciente, la reflexión no llegue, no se entienda el por qué y el conflicto se exacerbe, dando paso a un hervidero emocional incomprensible.

Una configuración emocional consciente

¿Por qué pelearse con el enojo? La reflexión nos sirve para regular nuestra intensidad emocional, es una opción, esto es tener un actuar consciente.

Reconocer, es reconfigurar la mente

Hoy nadie discute el valor positivo que tiene el hecho de lograr estructurar nuestros pensamientos, emociones y acciones.

Es decir, procurar que estén en equilibrio, una mente positiva que enfrenta la vida desde el agradecimiento, posiblemente tenga reacciones bioquímicas más adaptativas y posiblemente se recupera más rápido ante los golpes de la vida a nivel interpersonal, social, intrapsicológico.

El pensamiento positivo genera categorías más comprensivas, menos conflictivas, y más abiertas. Cuando tenemos conciencia emocional y procuramos vivir las emociones desde la conciencia, entonces nos damos cuenta lo que nos está pasando.

Por tanto, no peleamos con ello, lo abrazamos, para entenderlo y desarrollamos empatía, para con nosotros mismos y los demás.

Esto no es otra cosa que apropiarse de lo que estoy sintiendo, de esta forma lo ubicamos en un contexto, en una situación, se abre paso al análisis y nos permitimos vivir esa emoción sin una intensidad desbordada.

Efectivamente, sí habrá una curva de mejora, si a la par de la emoción, se abre paso al análisis del por qué se da, cómo lo siento y cómo me afecta, para luego llegar a esto ¿Cómo gestiono la emoción? Que no es otra cosa que vivenciar la misma, sin que implique un desborde emocional intrapsicólogico e interpersonal complejo.

El análisis favorece a mejorar nuestras habilidades adaptativas, nuestra estructura de pensamiento, impacta de forma positiva la comunicación y contribuye a que haya patrones de autorregulación más sanos, reales, pues se expresan las emociones de forma más adecuada, y esto está muy lejos de pensar en el autocontrol como represión emocional.

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Analicemos el caso de Silvia

Ella afirma en una sesión:

“Me siento profundamente herida, triste y traicionada, es simplemente, él se fue, sin importarle lo que yo pienso, estoy muy dolida, me duele muchísimo perderlo. Sé que esto no funcionaba, sé que no estaba bien, pero no nos dimos la oportunidad de resolver las cosas, y ya se fue, y ahora qué hago yo con mi vida, no sé estar sino es en esta relación, que sé que no funciona.”

Es normal, hay un duelo, hay una pérdida, la felicidad está rota, según ella. A Silvia la deja su pareja sin reparo alguno, de forma radical. Ella hace una lectura de dolor y se concentra en el abandono:

  • ¿Será esta la lectura correcta?
  • ¿Qué provocó esta ruptura?
  • ¿Su relación era un cuento de hadas, tal y como lo ve a partir del dolor?
  • ¿Ella se está permitiendo reconocer el porqué de sus emociones en un contexto real?
  • ¿Será que está comprendiendo lo sucedido, lo estará analizando?
  • ¿Su lectura será solo desde la experiencia emocional?

Ella empieza a pelear con el abandono, tratando de tapar esta emoción, culpándolo a él por irse, lo que la hace evadir el contexto de la relación, ella dice “esto no funcionaba”, pero el abandono, es la norma de interpretación, ahí está la fuente de su dolor y mientras no reconozca y comprenda, se va a quedar ahí.

Tener conciencia emocional implica entender ese sentimiento de abandono para ella, pero luego tiene que ubicarlo en la realidad, pues puede que, si hace un buen proceso de análisis, logre ver la ruptura no como algo para llorar, sino como un motivo para replantear su vida, dado que ella misma dice “sé que lo nuestro estaba mal”. Esto es tener consciencia emocional sana.

Puede dolerle la pérdida, pero no es, o no debería ser, la emoción central de este proceso.

Creo que ella quizá deba, comprender el concepto soledad, reconocerlo, quizá esto es lo que más le asusta, verse sola, desde ahí se siente herida, se frustra y le enoja, pero su relación estaba mal, su comprensión desde esta posición será muy baja, si no contextualiza y gestiona sus emociones asociada a los hechos.

Mientras continúe pensado en abandono, quedándose en este concepto, el conflicto será mayor.

  • ¿Qué pasa con ella que no asume?
  • ¿Por qué se niega a ver la realidad?
  • ¿Por qué se inventa una historia, que no se sostiene en los hechos?

Sintiéndose abandonada va a pelear con la vida, con esta emoción, después quizá, en cada pensamiento y acción, la va a ir depositando la culpabilidad en su ex pareja.

Así, difícilmente no va a encontrar soluciones. Ella no va a salir de ahí. Ella necesita someter el abandono a la toma de conciencia emocional: Reconocer y comprender en un marco situacional específico, para poder gestionar sus emociones de forma más adaptativa.

Silvia debe reconocer que el abandono es una idea que la paraliza y la conecta con enojo, emoción que acalla sus pensamientos, quizá la liberan de culpa, pero la estancan en el amor.

Flor sequía

Ella también necesita reconocer y comprender el miedo a enfrentar la vida sola. Ahora, no se trata solo de identificar la emoción, para enfrentar el miedo hay que entender el miedo, a la par de que ella puede reconocer y comprender las capacidades que ya tiene para enfrentarse a la soledad.

Ahora puede vivir el abandono sin pelear con él, pero posiblemente se estanque, pues dejará de reconocer y comprender la calidad de la relación que tenía y va a abrazar el dolor, y este ciclo se alimenta desde la autojustificación, pues ella no quiere asumir, le resulta más fácil evadir, aunque el dolor sea mayor, pero es un dolor creado por su falta de análisis y contextualización.

Al punto que, aunque este dolor ya estaba mientras duraba la relación, para ella era más cómodo evitar el abandono, quizá le resultaba hasta más satisfactorio, que salir de una relación problemática.

Abrazar la emoción implica un análisis objetivo, de la calidad de su relación, desde acá podría darse cuenta que también quizá le duela el orgullo, la ruptura radical, la incomunicación, sentirse sustituida, desplazada, pero este no es el centro de su proceso, su centro es asumir que requiere construir relaciones sanas, centradas en la realización y no en la evitación del abandono.

Pero también necesita configurar su mente, quizá analizar desde lo emocional en una primera fase, pero desde el reconocimiento y la comprensión, se podría permitir incorporar otras emociones como:

  • Libertad de poder sentir conciencia de su dolor.
  • Abrir paso a transformarlo en una oportunidad.
  • Expresar sus ideas para escucharse con más esperanza.

Desde el abandono, tal vez entender que hay matices de orgullo y que podría reconfigurar su autonomía para reconocer y comprender sus emociones, con un único objetivo:  cambiar sus patrones de pensamiento y reconciliase con este proceso, que en alguna medida implica agradecer una ruptura de algo que no funcionaba, para abrirse al aprendizaje de configurar sus patrones de relación y reconstruir su vida, desde la realización y no desde un “modo existencial”

Tener conciencia emocional es comprender

No se trata de diluir las emociones o negarlas, se trata de vivirlas en un proceso de autoanálisis que favorecen la objetividad y alivianan nuestro corazón.

  • De esta forma se hace de nuestra experiencia algo profundamente humano.
  • Teniendo presentes nuestras reacciones emocionales, sin ponernos etiquetas o poniéndole a los demás.

Vivir nuestras emociones sin pelear con ellas.

  • Desde la comprensión, el auto análisis se convierte en una catapulta para el desarrollo emocional, que acelera los procesos de apropiación, es decir hago mías las emociones, las contextualizo, pienso y tomo decisiones.
  • Uno de los graves errores que cometemos los seres humanos, es sustituir nuestras emociones sin comprenderlas.
  • Creyendo que cuando distraigo mi mente, en otras cosas, que me generan emociones momentáneas, mi parte emocional se aliviana, pensado que de esta forma queda resuelto el tema.

Evitar comprender las emociones es negarse a entenderlas, es crear falsos patrones de pensamiento, distorsionando nuestras percepciones y los conceptos desde los cuales vivimos nuestra historia.

Desarrollar conciencia emocional implica incorporar en nuestro glosario psicológico palabras claves:

  • Comprensión, hay que entender el origen del porqué de cada emoción.
  • Agradecimiento, todo tiene un aprendizaje.
  • Integrar la emoción como una realidad de nuestra vida.
  • Reconceptualización para apropiarnos de la emoción.
  • Merecimiento como una posición psicológica que nos libera de falsas expectativas

¿Estás listo(a) para incursionar en este mundo, en el que tener conciencia emocional puede ser profundamente liberador?

Dr. Rafael Ramos
DR. Rafael Ramos, psicólogo, psicoterapeuta, escritor, conferencista, director Centro CEDHI. Autor del Libro Simplifícate, y el “Ascenso”. Autor de diversos ebooks: El amor y tus enredos mentales. Hablar para joder comunicarse para crecer. Guía práctica para construir un amor sano. Vos lo podés cambiar. No pasa nada, pero pasa mucho. Hablá con vos mismo.

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