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El Trastorno Psicótico Breve, como se verá a lo largo del artículo, es de corta duración y puede presentar delirios y alucinaciones. El equipo de José Carlos Minguote (2007), asegura que este tipo de trastornos suelen afectar a personas con trastornos de la personalidad. Sobre todo, a pacientes con trastorno límite de la personalidad, trastorno histriónico, esquizotípico, esquizoide o pacientes con mayor fragilidad biológica y/o psicológica.

A lo largo del artículo, abordaremos el trastorno psicótico breve y se desmenuzará en sus elementos principales. También se indagará en el tratamiento tanto farmacológico y psicológico. A pesar de no ser un trastorno tan incapacitante como otros semejantes, sin duda, merece ser investigado para intentar minimizar su repercusión y comprenderlo con mayor profundidad.


Trastorno Psicótico Breve

Según el DSM-V, para poder diagnosticar el Trastorno Psicótico Breve como tal, deben cumplirse varios criterios. El primero de ellos, es la presencia de uno o más de los síntomas de los que se detallan a continuación. Al menos, uno de ellos debe ser el 1, 2 o 3:

  1. Delirios.
  2. Alucinaciones.
  3. Discurso desorganizado.
  4. Comportamiento muy desorganizado o catatónico.

No se debe incluir si un síntoma es una respuesta aprobada culturalmente. Por otro lado, la duración de un episodio del trastorno debe ser de al menos un día, pero inferior a un mes. Una vez que ha ocurrido el episodio, se retorna al grado de funcionamiento previo a la enfermedad.

El trastorno no se explica mejor por un trastorno depresivo mayor o bipolar con características psicóticas, u otros trastornos psicóticos como esquizofrenia o catatonia. Tampoco se debe a los efectos fisiológicos de algunas sustancias o a alguna afección médica.

Se debe especificar:

  • Si hay presencia de factores de estrés notables (psicosis reactiva breve): si los síntomas se producen en respuesta a sucesos, por separado o juntos, causarían mucho estrés prácticamente a todo el mundo en circunstancias similares en el medio cultural del individuo.
  • Si no hay factores de estrés notables: si no se produce lo anterior.
  • Con inicio posparto: si comienza durante el embarazo o en las primeras cuatro semanas después del parto.
  • Si hay presencia de catatonia.
  • También se debe detallar la gravedad actual.

Componentes del Trastorno Psicótico Breve

Como recoge la literatura especializada, este tipo de trastorno puede presentar: delirios, alucinaciones, discurso desorganizado y comportamiento desorganizado o catatónico. Sin embargo, ¿en que consiste cada aspecto? ¡Profundicemos en ello!

Delirios

Como afirma el equipo de José Carlos Mingote (2007), en su artículo “El Paciente que padece un trastorno psicótico en el trabajo: diagnóstico y tratamiento”, un delirio es “una alteración del contenido del pensamiento que supone la aparición de una idea falsa y vivida con total certeza subjetiva, que no se modifica con la argumentación lógica”.

Es decir, la persona toma como cierto un pensamiento falso y es incapaz de cambiarlo a pesar de que se le demuestre que no es verídico. Por ejemplo, alguien cree durante un largo periodo de tiempo que le persiguen para robarle todo el dinero. Sin embargo, es falso. Su entorno se lo hace ver pero el sujeto sigue con su convicción de que alguien le quiere robar.

“Los pacientes que mostraban delirio estaban casi siempre en pabellones médicos o quirúrgicos, no en pabellones neurológicos ni psiquiátricos, pues el delirio generalmente señala un problema médico, una consecuencia de algo que afecta a todo el cuerpo, el cerebro incluido, y que desaparece en cuanto el problema médico se soluciona”.

-Oliver Sacks-

Los autores prosiguen: En ocasiones esta idea o creencia tiene un tema prácticamente imposible (influencia de seres extraterrestres en mi cuerpo) pero también podemos ver delirios con temas cotidianos (celos, culpa, persecución); en cualquier caso el paciente vive su delirio con la misma certeza de realidad que las ideas normales”. En el caso del ejemplo se trataría de persecución, pero el delirio también podría basarse perfectamente en que alguien cree que los gnomos vigilan su casa por la noche.

Alucinaciones

El equipo de Paniagua Calzón (2007), en su artículo “Protocolo diagnóstico del paciente con alucionaciones”, define alucinación como “una percepción falsa, que no es una distorsión sensorial, que ocurre en ausencia de un estímulo apropiado, que tiene toda la fuerza de impacto de una percepción real y no es susceptible de ser controlada voluntariamente por el sujeto que la está experimentando”.

Como destaca Emilio Gómez, profesor de la Universidad de Granada, podemos encontrar alucinaciones: visuales, auditivas, olfativas, táctiles, gustativas y somáticas. Un ejemplo de alucinación auditiva podría ser aquella que sufren algunos pacientes con esquizofrenia y que afirman escuchar voces en sus cabezas.

Discurso desorganizado

El discurso desorganizado también se conoce como habla desorganizada o trastornos formales del pensamiento. Algunas de estas alteraciones más comunes suelen ser:

  • Fuga de ideas. Consiste en el cambio constante de un pensamiento a otro sin ninguna lógica aparente o sin conexión significativa entre estos. La capacidad asociativa de los pensamientos se ha perdido. Una forma de observarlo es a través del habla incoherente y respuestas extrañas, así como presión en el habla, esto es, expresión verbal abundante, irrefenable y rápida.
  • Descarrilamiento. Es semejante a la fuga de ideas. En este caso, el individuo pierde la idea central de su discurso de forma que no es capaz de seguir de enlazar unas ideas con otras de forma ordenada y comprensible.
  • Perseveración. Se trata en volver una y otra vez a la misma idea.
  • Prolijidad. Ofrecer un número excesivo de detalles.
  • Tangencialidad. El individuo no responde a las preguntas y se “anda por las ramas”.
  • Neologismos. El paciente inventa palabras nuevas que solo entiende él.
  • Incoherencias. Las frases carecen de sentido a nivel de contenido y/o a nivel sintáctico.
  • Bloqueos. Una vez iniciado el discurso, el paciente se bloquea y no sabe seguir.
  • Lenguaje antagónico. Consiste en utilizar conceptos contrarios a los correctos en el momento. Por ejemplo, decir “sí” cuando se quiere decir “no”.

Comportamiento muy desorganizado o catatónico

El cuadro clínico está dominado por al menos dos de los siguientes síntomas:

    1. Inamovilidad motriz tal como aparece en los cuadros catalépticos o en los estados de estupor.
    2. Actividad motriz excesiva que no tiene ninguna finalidad ni está determinada por estímulos externos.
    3. Negativismo externo o mutismo.
    4. Movimientos voluntarios peculiares que se ponen de manifiesto mediante posturas inapropiadas o extrañas, movimientos estereotipados, manienrismos o muecas.
    5. Ecolalia o ecopraxia.

Tratamiento del Trastorno Psicótico Breve

Debido a que el trastorno o episodio psicótico breve puede estar desencadenado por situaciones externas y por una falta de recursos del individuo, el tratamiento puede abordarse desde dos vías diferentes. Por un lado, la farmacológica y por otro la psicológica.

Farmacéutico

Pérez, A., Gil, S., Pina, L. y García-Cabez, I. (2010), en su artículo “Psicofarmacología de la Psicosis: Elección del Fármaco, Adherencia al Tratamiento y Nuevos Horizontes”, destacan que antes de administrar un medicamento antipsicótico se deben tener en cuenta una serie de características personales del paciente:

  • Edad.
  • Estado clínico actual: nivel psicopatológico y somático.
  • Preferencias del paciente hacia un fármaco.
  • Curso clínico: frecuencia, gravedad y consecuencia de los episodios (y de los episodios anteriores si los hubiera).
  • Eficacia de la medicación sobre síntomas positivos y negativos.
  • Efectos adversos de los tratamientos previos.

Por otro lado, y en referencia a los episodios agudos o breves como es el caso que nos ocupa, los autores destacan que los antipsicóticos clásicos como el haloperidol pueden ser de más ayuda que los atípicos. Afirman que en algunas ocasiones los antipsicóticos clásicos ofrecen ventajas, por ejemplo en aquellos casos en que lo prioritario sea un rápido inicio de acción (episodios muy agudos, tratamiento de la agitación psicótica, etc.)”. 

Psicológico

El tratamiento psicológico también cobra gran importancia ya que el brote psicótico breve puede estar desencadenado por factores externos. Así pues, entre estos estímulos y el escaso control sobre sí mismos que pueden llegar a tener este tipo de pacientes, el control emocional se torna fundamental. De esta forma, a través de la terapia cognitivo-conductual apoyada con mindfulness, podría ser una buena elección para aprender a tolerar las situaciones adversas e impedir que surjan este tipo de brotes.

La terapia cognitivo-conductual se basa en el hecho de que cualquier experiencia y/o acontecimiento es experimentado y vivido de forma diferente en función de cómo lo interprete cada persona. Ante una situación concreta, se ponen en marcha determinados pensamientos y creencias que van a condicionar nuestros sentimientos y emociones que nos guiarán hacia un tipo de comportamiento. De esta forma, reestructurando la forma de interpretar lo que nos ocurre, podemos llegar a tener un comportamiento más adaptativo.

“Los sentimientos van y vienen como las nubes en un cielo ventoso. La respiración consciente es mi ancla”.

-Thich Nhat Hanh-

Para Jon-Kabat Zinn, médico y referente mundial en esta disciplina, aquellos que practican mindfulnessestán ‘aprendiendo a ser’. Por una parte, interrumpen deliberadamente toda actividad y se relajan en el presente, sin tratar de llenarlo. Dejan que su cuerpo y su mente, independientemente del contenido de esta y de lo que sienta aquel, descansen en el presente. Conectan con la experiencia básica de vivir. Se dan permiso para estar en el momento con las cosas tal cual son sin tratar de modificar absolutamente nada”. La persona aprende a conectarse consigo misma, conocer sus pensamientos, reacciones, emociones, de este modo, gestionar mucho mejor situaciones estresantes.

Blibliografía

  • American Psychiatric Association. (2013). DSM-V. Manual diagnóstico y estadísticos de los trastornos mentales. Editorial Médica Panamericana.
  • Caballo, V., Salazar, I. y Carrobles, J. (2014). Manual de psicopatología y trastornos psicológicos. Madrid: Ediciones Pirámide.
  • Jon Kabat-Zin. (2016). Vivir con plenitud las crisis. Como utilizar la sabiduría del cuerpo y de la mente para enfrentarnos al estrés, el dolor y la enfermedad. Barcelona: Kairós.
  • Mingote, J., Del Pino, P., Huidobro, A., Gutiérrez, D., De Miguel, I. y Gálvez, M. (2007). El paciente que padece un trastorno psicótico en el trabajo: diagnóstico y tratamiento. Medicina y Seguridad del Trabajo, 53 (208), 1-23.
  • Paniagua, G., Villa, R., García, L. y Sánchez, S. (2007). Protocolo diagnóstico del paciente con alucinaciones. Medicine, 9(85), 5510-5512.
  • Pérez, A., Gil, S., Pina, L. y García-Cabez, I. (2010). Psicofarmacología de la Psicosis: Elección del Fármaco, Adherencia al Tratamiento y Nuevos Horizontes. Clínica y Salud, 21, (3), 271-283.


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