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¿Quién no ha abierto alguna vez la nevera de madrugada y ha empezado a comer de forma desmesurada? O durante el día. ¿Quién no se ha dado un buen atracón de comida aún sin tener hambre? Este tipo de conducta no debería conllevar ningún problema si se produce de forma ocasional. En un momento de estrés o ansiedad podemos comer en cantidad sin tener hambre. El problema se presenta cuando esta conducta se presenta con demasiada frecuencia. En este caso, podríamos estar hablando del Trastorno por Atracón.

En este artículo abordaremos este trastorno al mismo tiempo que se irán plasmando las diferencias con la bulimia. Aunque este trastorno pueda parecer “menos grave” porque la conducta es la de comer en exceso, el hecho de comer no es tanto el problema sino todo lo que se esconde detrás. Además de las consecuencias que pueden derivarse de los atracones en sí.



Criterios del Trastorno por Atracón según el DSM-V

El DSM-V es un Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA). En él se encuentra una clasificación detallada de los diferentes trastornos mentales así como una descripción diagnóstica de éstos. Según el DSM-V, los criterios para el diagnóstico del Trastorno por Atracón son los siguientes:

A. La ocurrencia de episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por los dos hechos siguientes:

  1. Ingestión, en un periodo determinado de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias parecidas.
  2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio.

B. Los episodios de atracones se asocian a tres (o más) de los hechos siguientes:

  1. Comer mucho más rápidamente de lo normal.
  2. Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
  3. Comer grandes cantidades de alimentos cuando no se siente hambre físicamente.
  4. Comer solo, debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere.
  5. Sentirse luego a disgusto con uno mismo, deprimido o muy avergonzado.

C. Malestar intenso respecto a los atracones.

D. Los atracones se producen, de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.

E. El atracón no se asocia a la presencia recurrente de un comportamiento inapropiado, como en la bulimia nerviosa, y no se produce exclusivamente en el curso de la bulimia nerviosa o anorexia nerviosa.

Según el DSM-V también se pueden clasificar los atracones desde leve a extremo:

  • Leve: 1-3 atracones a la semana.
  • Moderado: 4-7 atracones a la semana.
  • Grave: 8-13 atracones a la semana.
  • Extremo: 14 o más atracones a la semana.

¿Quién puede sufrirlo y qué implica?

Este trastorno se presenta en persona con peso normal, sobrepeso y obesidad. No se aconseja equiparar la obesidad al trastorno ya que la mayoría de las personas obesas no llevan a cabo este tipo de conducta con frecuencia. Afecta más a las mujeres y suele presentarse en un rango del 2% al 5% de la población general.

Su aparición suele hacer acto de presencia en la adolescencia o al inicio de la edad adulta. Aquí podemos encontrar una diferencia con la bulimia o anorexia nerviosas, ya que los pacientes con Trastorno por Atracón suelen tener una edad superior a éstos cuando acuden a consulta.

Este trastorno lleva asociado un deterioro notable de la calidad de vida, problemas de adaptación social, mayor mortalidad y morbilidad y mayor riesgo de desarrollar obesidad. Suele presentar comorbilidad con el trastorno bipolar, la depresión y la ansiedad. También existe cierta comorbilidad con el consumo de sustancias, pero en menor medida.

Otra de las diferencias entre este trastorno y la bulimia es que quienes lo padecen no controlan este exceso de comida mediante el abuso de laxantes, diuréticos o el vómito.

¿Qué puede favorecer el Trastorno por Atracón?

  • Romper una dieta. Cuando se salta una de las pautas de la dieta, el sentimiento de culpa puede ser tal que desencadene una ingesta compulsiva.
  • Sentimientos negativos. Sentirse decaído, solo, irritado, aburrido… son factores que pueden facilitar una ingesta desmesurada de alimentos.
  • El hambre de la dieta. Cuando alguien está a dieta su ingesta de alimentos se reduce de forma notable en comparación a su día a día. Las personas con estos trastornos suelen llevar la dieta a un extremo tal que comen muy poco fuera de los atracones. Así pues, esta privación de alimento genera tal tensión psicológica y fisiológica que impulsa al individuo a una ingesta desmesurada y con un bajo autocontrol.
  • Estrés, ansiedad y/o depresión. Unos elevados niveles de estrés y ansiedad pueden favorecer este tipo de conductas y llevar al individuo a saciar su angustia vital a través de la comida.
  • Disforia y malestar psicológico.
  • Personalidad anancástica. Este tipo de personalidad se caracteriza por una preocupación patológica por el orden y el perfeccionismo. Falta de flexibilidad y apertura mental.
  • Trastorno de pánico.
  • Bulimia nerviosa.
  • Trastorno de la personalidad borderline
  • Sobreestimación de la imagen corporal. La sobreestimación de la talla en este trastorno es menos importante que en personas con anorexia o bulimia nerviosa.
  • Insatisfacción con la propia imagen corporal. Existe una relación positiva entre los atracones y la insatisfacción corporal de los sujetos obesos.

Tratamiento

En el caso del Trastorno por Atracón será recomendable un tratamiento psicológico para ofrecer a la persona herramientas para controlar los impulsos que le llevan a comer de forma desmesurada. Al mismo tiempo, se trabajará en todos los aspectos de fondo que lleven al sujeto a realizar este tipo de conducta.

Un abordaje desde la farmacología puede ser recomendado en fases iniciales del tratamiento para controlar la ansiedad por la falta de comida. Sin embargo, el trabajo principal radica en solucionar aquello que provoca este tipo de conducta, para que desaparezca la necesidad de atracones.

Bibliografía

  • García Palacios, A. (2014). El trastorno por atracón en el DSM-V. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría de enlace, 110, 70-74.
  • Guisado, J. y Vaz, F. (2001). Aspectos clínicos del trastorno por atracón “binge eating disorder”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 21 (77), 27-32.
  • Kupfer, D. J., Regier, D. A., Arango López, C., Ayuso-Mateos, J. L., Vieta Pascual, E., y Bagney Lifante, A. (2014). DSM-5: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5a ed.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
El Trastorno por Atracón, qué es y en qué se diferencia de la bulimia
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