chico rebelde


Desde la prehistoria del hombre, no hemos entendido los padecimientos mentales.

Cada cabeza es un mundo. No hay dos cerebros que piensen exactamente igual. Y, es un hecho que nuestro cerebro puede enfermarse como cualquier otro órgano. La forma como se conectan nuestras neuronas de manera individual (sinaptoma) está influida por nuestro pasado, nuestro contexto y nuestras experiencias personales, todo ello corresponde a la forma como se dan las conexiones de las neuronas en el cerebro (conectoma) y como individuo nos distingue de todos los demás.



Las conexiones cerebrales y la conducta humana

Sebastián Seung, neurocientífico de la Universidad de Princenton, es uno de los principales impulsores de la conectómica. La conectómica, busca trazar el conectoma o mapa global de las conexiones neuronales del cerebro; la cartografía de la actividad cerebral, que trata de describir el tráfico bioeléctrico que fluye por las autopistas del conectoma, y la simulación a gran escala del cerebro, que persigue explicar nuestras funciones mentales a partir de modelos biofísicamente realistas capaces de reproducir las computaciones y algoritmos que genera el cerebro (DeFelipe, 2017).

Nuestras funciones mentales pueden cambiar a lo largo del tiempo, fortaleciendo algunas conductas cuando se llevan a cabo constantemente y debilitando otras sino se practican o se dejan al olvido. En el infortunio, algunas conductas también nos llevan a tener un cerebro enfermo como el consumo de drogas, los traumas de la infancia, el sedentarismo o la violencia.

La idea de que algunos acontecimientos de la vida pueden producir en los individuos una enfermedad mental hasta la primera mitad del siglo anterior era una simple creencia sin fundamentos científicos. También lo fue a lo largo de la historia en donde eventos azarosos eran asociados a cierto tipo de condiciones mentales. La locura; era producto de Dios o del diablo, de brujería o de espíritus, de la influencia de la luna (lunáticos) o de los planetas (marte). Los enfermos mentales no tenían cura y su vida era de maltrato, sufrimiento y de una eterna tortura.

La segunda mitad del siglo anterior fue cuna de adelantos en materia de analizar y sistematizar la información referida a los eventos de la vida cotidiana y su impacto en el cerebro. Así, en 1967, los psiquiatras Thomas Holmes y Richard Rahe, examinaron los registros médicos de más de 5.000 pacientes como una forma de determinar si los eventos estresantes pueden provocar enfermedades (Asociación Libertad Emocional, 2010).

Contexto del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), representa una conducta compleja, multifactorial y requiere un enfoque transdisciplinario en su análisis y un tratamiento multidisciplinario en consecuencia.

En esta complejidad del TLP se sincretizan muchos fatores:

  • familiares (compulsión a la repetición e impronta familiar),
  • personales y ambientales como los analiza la neurociencia social (el cerebro influye en el ambiente y el ambiente en el cerebro en lo bueno y en lo malo),
  • condiciones genéticas,
  • eventos; físico, químicos y eléctricos,
  • neurológicos, y
  • un proceso de socialización complejo que va desde: la gestación, la niñez, la adolescencia y la edad adulta.

El concepto de criticalidad autoorganizada

El análisis de esta complejidad obedece a una interacción intrincada de diferentes sistemas, es una dinámica entre sistemas, es una conducta multifactorial con muchas dificultades o también podría entenderse como una criticalidad autoorganizada, para este caso, son en apariencia diferentes manifestaciones de sistemas en desequilibrio, pero que corresponden a una misma realidad, el TLP.

El concepto de criticalidad autoorganizada, viene de la física, descubierto en 1987 por los investigadores Per Back, Chao Tang y Kurt Wiesenfeld en el Laboratorio Nacional de Brookhaven en Nueva York. Un modelo muy sencillo que permite entender la propuesta de Back y sus colaboradores, “es una pila de arena”. Al dejar caer arena sobre una superficie grano a grano, estos se acumularán y formarán un montículo cada vez mayor. Con el tiempo, sin embargo, la pila alcanzará por sí sola un punto crítico: uno en el que se tornará tan inestable que podrá desmoronarse a causa de la caída de un solo grano (Valverde & García, 2016).

Hoy día, se aplica a ramas como la sociología, la neurobiología y más recientemente en la psicología. Un ejemplo de ello en la física es el electromagnetismo, estudiado por James Clerk Maxwell. Así, se supo que; la electricidad, el magnetismo y la luz, son manifestaciones de lo mismo, que se presentan bajo fenómenos aparentemente diferentes pero todos ellos intrínsecamente relacionados.

Las neuronas del cerebro, por ejemplo, se activan cuando un estímulo externo sobrepasa cierto valor. Niveles de estimulación muy bajos dan lugar a un sistema inerte, mientras que el exceso de actividad ocasiona una sobrecarga e incluso fallos. En la frontera entre estos dos regímenes aparece un comportamiento muy similar al que se produce durante las transiciones de fase en los sistemas físicos (Valverde & García, 2016).

Otro más es la ley de gravitación universal descrita por Isaac Newton en el siglo XVII. Eventos como la gravedad terrestre, el movimiento de los planetas y el movimiento de las mareas son parte de lo mismo.

Un primer enfoque de la criticalidad autoorganizada y el TLP

La criticalidad autoorganizada para el caso del TLP, implica que diferentes sistemas aparentemente sin relación y en desequilibrio se reúnen en este trastorno. Como podemos observar más adelante, se puede observar, cómo sistemas diferentes coinciden o desembocan en una misma realidad

  • Por ejemplo, en la compulsión a la repetición (Laplanche & Pontalis, 1996) los conflictos de los abuelos son inconscientemente repetidos por los padres y posteriormente por los hijos. Al parecer no solo heredamos el aspecto de nuestros antepasados, también sus vivencias podrían influir en nuestra conducta presente. Iris-Tatjana Kolassa, directora del Departamento de Psicología Clínica y Biología de la Universidad de Ulm, señala: Cuando una joven deprimida se sienta frente a mí, a menudo no tardo en descubrir que su madre también sufría depresión. Existen familias en las que las madres de generaciones sucesivas murieron por suicidio. Al parecer, las vivencias traumáticas no solo sobrecargan a la persona afectada, sino que incluso pueden transmitirse de generación en generación.
  • Actualmente en la epigenética (ciencia que estudia el modo en que se regula la actividad de los genes) se debate hasta qué punto una persona puede transmitir sus vivencias a los descendientes a través de las modificaciones epigenéticas. Las marcas epigenéticas cambian bajo la influencia de las experiencias de vida acumuladas. Los investigadores definen estas como todos los factores que repercuten en el organismo, sea la alimentación, el estrés, el consumo de drogas o la felicidad (Gebhardt, 2018).
  • En la impronta familiar, esto es, el sello sensorial asociado en la familia a las primeras experiencias de socialización y contacto el íntimo, queda grabado y se ha comprobado que los padres afectuosos influyen en que sus hijos tengan en el futuro relaciones afectivas más sanas. Y, por el contrario, el mal trato (físico o psicológico), el abandono o la indiferencia hacia los hijos, les influye negativamente para elegir inconscientemente en la adolescencia y en la edad adulta relaciones conflictivas, de violencia y muy posiblemente de separación y con efectos traumáticos. En resumen: Por un lado, el buen trato de los padres o cuidadores, o los conflictos y la negligencia afectiva durante la infancia afectan a la salud en la edad adulta (Chant, 2013). Los sujetos con este trastorno pueden llegar a realizar frenéticos esfuerzos para evitar un abandono real o imaginario. La mayoría de estas personas la pasan muy mal cuando están solos, incluso por periodos muy cortos de tiempo.
  • Son muy sensibles a las circunstancias ambientales. La percepción de una inminente separación, rechazo o la pérdida de la estructura externa, pueden ocasionar cambios profundos en la auto-imagen, afectividad, cognición y comportamiento.
  • De la misma forma en el TLP, y a través de la perspectiva de la neurociencia social, se ha comprobado que la influencia de un ambiente de violencia y negativo hace que un cerebro sano, se vea en la necesidad de sobrevivir reduciendo la posibilidad de desarrollarse y mostrar todas sus capacidades para seguir creciendo. Los ambientes sanos influyen en el cerebro y le permiten vivir más plenamente y de manera más sana, sacando sus talentos sin mucha dificultad.
  • Sentir dolor emocional, Entendiendo el circuito del dolor (es signo de alarma, sufrimiento y en sí mismo es una enfermedad), presenta una dinámica integrada en donde las enfermedades pueden provocar un dolor físico (diabetes mellitus, artritis reumatoide, neuropatía diabética, dolor por cáncer, por ejemplo) y el dolor emocional puede provocar enfermedades (trastornos psicosomáticos). Muy probablemente el efecto más importante en el físico y emocional es el deterioro de la calidad de vida de quién lo padece. El dolor físico y el dolor emocional es captado por el cerebro en las mismas áreas. Investigaciones en el campo de las neurociencias demuestran cómo el dolor emocional es procesado en el cerebro por la misma área que procesa el dolor físico: la corteza cingular anterior, que se encuentra en la corteza prefrontal, la zona en donde se producen funciones más evolucionadas y humanas (Castro, 2013). Un aspecto esencial en el manejo del dolor emocional es: entenderlo, controlarlo y eliminarlo o aliviarlo.
  • Comorbilidad, este es otro aspecto importante. El término médico refiere a la presencia de dos o más trastornos mentales además de la enfermedad o trastorno primario. Y, a la presencia de alguna otra enfermedad. Ello, por supuesto que agrava la identificación del paciente y su tratamiento. Además, de que puede empeorar su condición con el TLP. Es muy frecuente que el diagnóstico borderline no aparezca solo, sino ligado a uno o más trastornos del estado de ánimo: Trastorno por estrés postraumático, Trastornos de pánico y ansiedad, Abuso de sustancias, Trastornos de la alimentación, Trastorno obsesivo-Compulsivo y al Trastorno por déficit de atención.
  • La personalidad es otro evento asociado al TLP, se describe en otra sección independiente.

En fin, todos estos eventos o sistemas aparentemente inconexos y otros más que serán mencionados más adelante forman el caldo de cultivo del Trastorno Límite de la Personalidad.

Entendiendo los trastornos

Para la Asociación Americana de Psicología, un trastorno es un grupo de síntomas que involucran conductas o condiciones fisiológicas anormales, aflicción persistente o intensa o una alteración del funcionamiento fisiológico (APA, 2010).

Trastorno es, por otra parte, la acción y efecto de trastornar (invertir el orden regular de algo o perturbar el sentido o la conducta de alguien). Un trastorno psicológico, por ejemplo, hace referencia a un desequilibrio del estado mental de una persona. Por lo general, quien sufre de este tipo de trastornos acude a un especialista (el psicólogo) para recibir tratamiento (a través de la psicoterapia y otras técnicas) (Definición.de, 2019).

Un trastorno se entiende como una alteración del estado de salud asociado o no a una enfermedad. En psicología, hablamos de muchos trastornos relacionados con cambios desadaptativos que afectan algunas áreas de la vida personal y cotidiana.

Un trastorno de personalidad implica un patrón desadaptado y duradero de experiencia interna y conducta, que data de la adolescencia o la adultez joven, y que se manifiesta al menos en dos de las siguientes áreas: 1) cognición, 2) afectividad, 3) funcionamiento interpersonal y 4) control de los impulsos (Halguin & Krauss, 2004).

El término trastorno, es un concepto polisémico y tiene diferentes usos. Puede hacer referencia a una alteración leve de la salud o a un estado de enajenación mental, a una perturbación mental, a un desequilibrio del estado mental, a un patrón desadaptado de conducta, a una serie de síntomas asociados a una condición mental, por ejemplo. La definición del TLP, se describe más adelante.

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¿Qué papel juega la personalidad en el TLP?

¿Qué es la personalidad?

Podemos definir la personalidad como un patrón de comportamiento que incluye sentimientos y pensamientos los cuales se mantienen a lo largo de la vida de un individuo. Además de los rasgos positivos o negativos de la persona, luego entonces son las características de una persona que la distinguen de las demás.

Así decimos, él o ella es así, ¡ya sabes cómo es!, ¡tiene mecha corta!, ¡es muy sentimental!, ¡de todo se enoja!, ¡nada toma en serio!, ¡todo le parece mal…!, ¡es muy bromista y divertido!

Etiología de la personalidad

El desarrollo de la personalidad se inicia desde la temprana infancia y va adquiriendo forma y consistencia hasta la edad de la adolescencia.

A través de diversos estudios se ha podido observar que: la herencia, el medio ambiente, la educación y la socialización influyen en la adquisición de la personalidad.

Sin embargo, algún acontecimiento traumático en la vida cotidiana puede alterar la personalidad de alguien.

Se han determinado categorías o clases de personalidad entre las cuales están:

  1. Extrovertido: persona espontánea, efusiva, comunicativa, aventurera y sociable.
  2. Afable: amable, cálido, cooperativo, servicial y compasivo.
  3. Dependiente: organizado, responsable, eficiente, práctico, esmerado y confiable.
  4. Estable emocionalmente: objetivo, tranquilo, calmado y seguro de sí mismo.
  5. Inteligente: curioso, analítico, sagaz, ingenioso, creativo, hábil y culto.

¿Existe la personalidad limítrofe?

Dentro de la descripción del TLP, se mezclan explicaciones que corresponden a diferentes rasgos de personalidad y algunas personas, los describen por los rasgos asociados a este trastorno. Se mezcla, por un lado, la manera como ellos perciben la realidad y por otro la manera como son vistos por los otros: “Son bien difíciles de tratar”, “te ven tan bueno como un Dios y en seguida eres tan malo como un demonio”, “son sumamente volubles”, “se molestan de cualquier cosa”, “si digo a algo que no les gusta, me ven como su peor enemigo”.

Vale la pena puntualizar que la percepción de una persona con TLP, ve a quienes le rodean de manera teseleada, como los ángeles o demonios del artista holandés Mauritis Cornelis Escher: o veo ángeles o veo demonios.

Una doble percepción más, es descrita por el psicólogo evolucionista Robert Kurzban y Profesor de Psicología de la Universidad de Pennsylvania, en su explicación de ¿cómo funciona la mente?. Bajo el concepto de modularidad, señala que hay distintas partes del cerebro que hacen cosas diferentes, todas las áreas del cerebro interactúan de manera compleja. Y, muchas veces los módulos no se comunican entre ellos. Nuestra cabeza está repleta de ideas contradictorias. El cerebro humano puede albergar dos creencias incompatibles mutuamente a la vez. Los humanos creemos en muchas cosas contradictorias, desde la percepción hasta la moralidad. Nuestros cerebros se dedican a interpretar nuestra experiencia (Redes, 2012). Esto es, dependiendo de cómo interpretamos la realidad, actuamos en consecuencia. Si el mundo es percibido como malo, nos defendemos y si es bueno, no queremos desapegarnos de él.

Y, en esa misma evaluación dicotómica se autopercibe generando conflictos en la interacción social con los otros y en su propio autoconcepto (percibe ángeles o percibe demonios). Generando un constante desequilibrio en las relaciones con los otros y por parte de quien lo padece. Presentan cambios bruscos y dramáticos de la auto-imagen, caracterizados por cambios de objetivos, valores y aspiraciones personales o profesionales.

Existe un cierto acuerdo entre los expertos en personalidad en afirmar que la personalidad puede categorizarse en estos 5 grandes rasgos que fueron descritos en la teoría del Big Five personality traits, del Psicólogo británico Raymond Cattell (Prevención Integral, 2017).

En su acrónimo en inglés se refiere a la palabra OCEAN. A continuación, se describen las categorías correspondientes a los “Cinco Grandes” y su opuesto.

Acrónimo en inglés OCEAN

  • O (Open) Apertura a las nuevas experiencias personales, Prefieren romper con la rutina. Su opuesto es la Cerrazón a la Experiencia (o al Cambio).
  • C (Responsabilidad) en el factor “C”, es un individuo organizado, con capacidad de concentración, que termina sus tareas y que piensa antes de tomar una decisión. Su opuesto es la irresponsabilidad.
  • E (Extroversión) Búsqueda de emociones, sociabilidad o el optimismo, el factor “E” examina cuánto le agrada a un sujeto estar rodeado de otras personas, cuánto le gusta expresarse ante los demás, etc. Su opuesto es la introversión.
  • A (Amabilidad) Es el grado en que la persona se muestra respetuosa, tolerante y tranquila. La persona amable, es aquella que confía en la honestidad de los otros individuos, tiene vocación para ayudar y asistir a quien lo necesite, se muestra humilde y sencillo, y es empático hacia las emociones y sentimientos ajenos. Su opuesto es la persona aborrecible o antipática.
  • N (Neurotismo o Inestabilidad emocional) Define en qué grado una persona afronta sin problema las situaciones complicadas de la vida. Los sujetos tranquilos, no muy proclives a sentir rabia o a enfadarse, suelen permanecer animados y gestionan muy bien sus crisis personales. El opuesto del neurótico es la persona relajada (Regader, 2019).

El término científico se ha vulgarizado tanto que le llamamos neurótico a cualquier persona que pierde fácilmente el control emocional y reacciona más con las emociones que con la razón.

  • ¡Ojalá que hoy no haya tráfico en el periférico! confunden la realidad con sus deseos
  • ¿O estás a mi favor o estás en mi contra?
  • No pueden esperar y quieren recompensas inmediatas,
  • Son extremistas ¡se la estoy guardando, ahora que lo vea le voy a decir hasta de lo que se va a morir!
  • Son exageradamente rígidos en sus acciones y pensamientos. ¡por supuesto que soy indispensable en mi trabajo!
  • Son hostiles y vengativos. ¡Qué no me estén molestando!, ¿fui yo?, ¿fui yo?, son muy discutidores y aparentemente analíticos y nunca llegan a nada.

Rasgos de personalidad y autoconcepto

Continuando con esa misma estrategia, si comparamos los adjetivos que describen los rasgos de personalidad en la escala de autoconcepto de La Rosa y Díaz-Loving (1991), una persona con TLP se vería afectada en su propia imagen en todos los factores de los que consta la escala, presentando también esa misma efervescencia entre lo positivo y negativo, esa misma dicotomía, esa misma: modularidad. En resumen, esa misma criticalidad autoorganizada.

Factores de la escala:

Se enlistan solo los adjetivos calificativos negativos de la escala, pues son los que, en mi experiencia con este tipo de pacientes, más se exacerban.

  • Ocupacional-educacional: Incumplido, perezoso, incapaz, inepto, irresponsable, ineficiente, impuntual, flojo.
  • Ético-moral: desleal, deshonesto, mentiroso, corrupto, falso, apático, voluble, lento, pasivo, inaceptable, desagradable, no honrado.
  • Sociabilidad Afiliativa: Irrespetuoso, Grosero, Indecente, Hostil, Pedante, Malcriado, Descortés, desatento, Antipático.
  • Sociabilidad Expresiva (comunicación): Introvertido, callado, Aburrido, tímido, Inhibido, Reservado, Solitario, No sociable o Inaccesible.
  • Estado de ánimo: Desanimado, Triste, Frustrado, Pesimista, deprimido, Fracasado, Melancólico, Amargado.
  • Emociones y sentimientos interpersonales: Odioso, Seco, Frío, rudo, Indiferente e insensible.
  • Salud emocional: Rencoroso, Temperamental, Agresivo, Nervioso, Impulsivo, Voluble, Conflictivo, Miedoso, Egoísta y Ansioso.

Cuando los rasgos de la personalidad condicionan el comportamiento de la persona en todo momento dificultando la adaptación social de individuo, entonces hablamos de la posibilidad de un trastorno de la personalidad.

Como una categoría, no existe la personalidad limítrofe, pero en ocasiones la constante variabilidad en los rasgos de personalidad, que presentan quienes tienen TLP, son vistos como síntomas efervescentes y en constante variación entre los comportamientos positivos y negativos, que pueden asociarse a otros síntomas más generales llamados: “cambios constantes en el estado de ánimo”.

El TLP, como se verá más adelante presenta diversos aspectos que lo caracterizan entre ellos se destacan: dificultad para adaptarse socialmente, un patrón exacerbado en el manejo de las emociones (inestabilidad emocional, miedo al abandono, bajo control de impulsos, tristeza profunda o depresión) y una vida caótica. Tienen respuestas impredecibles, consistentes en cambios bruscos de humor o repentinas explosiones emocionales. Pueden mostrar sarcasmo extremo, amargura persistente o explosiones verbales.

Como colofón de este apartado, ha de entenderse en esta nueva aproximación, que son síntomas asociados a estados alterados o patrones desadaptados que provienen de diferentes sistemas en desequilibrio, aparentemente inconexos (criticalidad autoorganizada) y que se reúnen en las personas que lo padecen como se ha mencionado con anterioridad. Además del estigma histórico: “no hemos entendido las enfermedades mentales”.

Definición del TLP

El Trastorno Limite de la Personalidad (TLP), forma parte de los llamados trastornos de personalidad.

En el DSM-IV-TR se describen 10 Trastornos de la Personalidad, que, en función de una similitud de características, se dividen en 3 grupos (A, B y C).

  • El grupo A incluye los trastornos: paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad, que suelen parecer raros o excéntricos;
  • El grupo B incluye los trastornos: antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad que suelen ser percibidos como dramáticos, emotivos o inestables;
  • El grupo C incluye los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad que suelen ser descritos como ansiosos o temerosos (Mosquera, 2009).

Según el DSM-IV, la característica esencial del trastorno límite de la personalidad es un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la auto-imagen y la afectividad, y una notable impulsividad que comienza al principio de la edad adulta (adolescencia) y se da en diversos contextos (Mosquera, 2009).

La complejidad y en ocasiones la ambigüedad del término ha hecho para tener una mayor precisión se recurra a los síntomas generales presentes en estas personas.

Etiología de los Trastornos de personalidad

En su complejidad en general, pueden presentar patrones diversos y complicados de conducta. Aunque cada uno de ellos es distinto, tienen en común la dificultad en las interacciones sociales que día a día realizan.

Ello se refleja en una dependencia excesiva con los otros, un miedo aterrador a la experiencia de intimidad, por otro lado, una incapacidad de inteligencia emocional en el manejo de las emociones, con patrones extremos de rabia, frustración, enojo, tristeza o incluso felicidad extrema, lo que da como resultado un estado constante de infelicidad y desadaptación social. Su exacerbada emocionalidad les hace difícil entenderse y ser entendidos por otros.

Debido a que los trastornos de personalidad involucran la esencia del individuo, se les relaciona con los rasgos de personalidad propios de cada sujeto, con la singularidad exacerbada en el manejo de las emociones (positivas o negativas), la historia de vida de la persona, el tiempo de inicio de esta condición, la cronicidad y la agudeza en las experiencias conductuales y con la calidad de las sus relaciones sociales.

Características de los pacientes con TLP

A principios de la década anterior se les conocía como pacientes límite, a todos aquellos casos más complejos y resistentes a los tratamientos. Después se les consideró a los que estaban entre la neurosis y la psicosis, en los linderos de la esquizofrenia. Luego se les categorizó en los que no encajaban en ninguna otra categoría existente de la época.

En los ochentas se le consideró un hibrido entre la esquizofrenia y los trastornos de los estados de ánimo.

Sin embargo, en todos estos esfuerzos por entender y clasificar el trastorno, el rasgo fundamental o prototipo cognitivo son: las relaciones interpersonales inestables. Les afectan situaciones sociales irrelevantes para el común de las personas y exacerba su experiencia: cognitiva, fisiológica, social e individual. Mediadas por distorsiones cognitivas, comunes en todas las personas, pero vistas de manera más superlativa por ellos y en general por cualquier persona con un padecimiento mental alterado.

En un primer impacto de convivencia, pueden desde su perspectiva creer que una persona es totalmente buena o mala, donde no existen puntos medios, fenómeno que se conoce como “escisión”. Y ello les lleva, a polarizar sus experiencias llevándolas a experimentar, un amor inefable, la furia más inaudita, una tristeza absoluta, todo en los extremos y pueden pasar de un momento a otro de polo a polo por pequeñas acciones buenas o malas percibidas en su interacción social con los demás. No es un trastorno bipolar, cabe hacer la aclaración.

chico sentado triste

Su estado intenso y cambiante en experimentar las emociones, también impacta su propia identidad. Es común debido a ello, que se autoperciban como personas sin rumbo en la vida, al menos en cuanto a su identidad se refiere.

En consecuencia, es normal que tiendan a cambiar constantemente de: amigos, carrera, trabajo, pareja, valores, gustos y metas en la vida, incluyendo sus preferencias sexuales.

La intensidad de experimentar estas emociones y sentimientos extremos, no les permite identificar propiamente los suyos y los de las personas que le rodean, haciéndoles verse y sentirse como si fueran uno mismo. Otra característica más en este rubro es que un día se sienten las personas más lindas, importantes y maravillosas del mundo y en un instante pasan a sentirse el peor engendro de la humanidad.

La mayor parte de quienes padecen este trastorno son mujeres, mientras que es más común encontrar hombres diagnosticados con trastornos narcisistas, antisociales y obsesivos compulsivos (Akhtar, 1996; citado en Halguin & Krauss, 2004). Sin embargo, esta condición podría asociarse al menos en los hombres en la presencia de conductas más violentas en la condición de no tener herramientas de inteligencia emocional.

La intensidad con la que viven sus emociones, en ocasiones, les hace proclives a intentos de suicidio, en donde no se busca morir sino solo llamar la atención de las personas con las que interacciona, esto se conoce como conductas “parasuicidas”. Algunas conductas de riesgo asociadas son: el cortarse o consumir medicamentos, como un acto de agresión hacia sí mismos. La paradoja de estas acciones es que las personas con este trastorno lo hacen para probar que están realmente vivos.

Quienes sienten una vida social pobre y una capacidad pobre también en la resolución de conflictos o sin conexiones en las relaciones personales, se une el sentir dolor emocional, similar al dolor físico, sin solución y les orilla también a estas prácticas.

Después de experimentar emociones extremas hacia alguien o hacia sí mismos, pueden sentirse avergonzados o culpables, lo que les autoconvence de su naturaleza malsana. Como una manera de resolver este conflicto tienen a aislarse de los demás y a disociarse de sí mismos.

Es importante destacar que estas personas suelen ser inteligentes, agudas, graciosas e ingeniosas.

Epidemiología del Trastorno Limítrofe de la Personalidad

En las estimaciones de los estudios epidemiológicos de varios países el trastorno limítrofe de la personalidad se encuentra entre el 1.1 y el 4.6% de la población general.

¿Cuál es el origen del Trastorno de Personalidad Límite o Limítrofe?

En general se puede identificar un esquema ortodoxo transdisciplinar con enfoques superpuestos desde la biología, la psicología y de patrones socioculturales (Véase también la explicación de la criticalidad autoorganizada).

Perspectiva Epigenética

La genética es parte de la biología que estudia los genes y los mecanismos que regulan la transmisión de los caracteres hereditarios.

Un adulto que padece un trastorno límite de la personalidad, que fue abusado en su infancia, pasa ese patrón de paternidad a la siguiente generación, la cual entonces se vuelve vulnerable a padecer esta alteración (Halguin & Krauss, 2004). En mi experiencia clínica se encuentra pacientes cuyos padres vivieron episodios traumáticos de guerra, muerte o tragedias familiares y eventos catastróficos naturales como sismos, incendios, etc.).

Sin embargo, la epigenética está por arriba de la genética.

La epigenética, es el estudio de los mecanismos moleculares mediante los cuales el entorno controla la actividad génica, es hoy en día una de las áreas más activas de investigación científica. El biólogo celular Bruce Lipton (2010), señala, “de pronto me di cuenta de que la vida de una célula está regida por el entorno físico y energético, y no por sus genes. Los genes no son más que planos moleculares utilizados para la construcción de células, tejidos y órganos. Es el entorno el que actúa como el contratista que lee e interpreta esos planos genéticos y, a fin de cuentas, como el responsable último del carácter de la vida de una célula. Es la percepción del entorno de la célula individual, y no sus genes, lo que pone en marcha el mecanismo de la vida.

La epigenética puede explicar el ¿por qué? ciertos acontecimientos traumáticos durante el embarazo repercuten con un impacto negativo en los embriones y en consecuencia en el futuro de una persona adulta.

Algunas personas expuestas a un estrés agudo (por dificultades económicas prolongadas, abusos sexuales o físicos, entre otras muchas causas) desarrollan problemas psicológicos o de salud posteriores. Otros individuos, en cambio, afrontan la situación con mayor resiliencia (Nestler, 2018). El estrés deja su huella molecular. Los traumas afectan a cada persona de forma distinta. El motivo de tal diversidad reside, en parte en la epigenética.

Los acontecimientos estresantes en los primeros años de vida de una persona, como desprecios o malos tratos, pueden acarrear un impacto psicológico en la adultez. Estos efectos pudieran persistir en los hijos de los afectados, incluso los nietos (Arnold, 2018).

Perspectiva Biológica

Aun cuando la mayoría de las explicaciones sobre el trastorno limítrofe son de origen psicológico. También existen una serie de explicaciones relacionadas con el comportamiento psicológico y sus correlatos biológicos mediados por los mensajeros químicos conocidos como neurotransmisores.

Un cerebro agresivo de acuerdo con el Dr Humberto Nicolini, jefe de la Unidad de Genética Molecular Psiquiátrica de la UNAM, presenta descargas eléctricas anormales, además de elevados niveles de testosterona (hormona que activa los circuitos del sexo y la agresividad) (Brice, 2000).

Tener una comunicación adecuada o una madurez en la expresión de las emociones (amígdala cerebral) y los impulsos es cuestión de raciocinio (corteza prefrontal).

Guido Frank (2007), en la Universidad de California, menciona la relación entre las actitudes violentas y la agresividad: Las personas que no controlan sus emociones, muestran una mayor actividad en la amígdala cerebral (centro de las emociones) y una menor actividad en el lóbulo frontal, región cerebral vinculada a la capacidad de razonamiento y de toma de decisiones, así como al auto-control (Castro-Pera, 2007).

Las personas con Trastorno Límite de la Personalidad muestran un funcionamiento simpático alterado que puede interactuar con una predisposición a la impulsividad, debido a anormalidades en los receptores serotoninérgicos en el cerebro. Las conductas autodestructivas e impulsivas de los individuos con este trastorno, combinadas con la aflicción que experimentan debido a su tendencia a reaccionar de manera excesiva ante los eventos de la vida, puede producir las características del Trastorno Límite de la Personalidad (Figueroa & Silk, 1997).

Perspectiva Psicológica

El estrés y el desamor en el hogar suponen a los niños un daño evidente durante su crianza. Decenios de investigación han permitido documentar, además, las consecuencias psicológicas en la edad adulta de tales experiencias (entre ellas, depresiones latentes y dificultades para mantener relaciones afectivas). Estudios actuales confirman que una vida familiar conflictiva provoca efectos fisiológicos graves en el desarrollo neural (Chant, 2013).

En una investigación llevada a cabo en la Universidad de Oregón se tomaron resonancias magnéticas en familias en conflicto que discutían en presencia de sus hijos cuando estaban durmiendo. Se encontró que las voces acaloradas, agresivas o airadas, excitaban en los niños las áreas responsables de las emociones y el estrés. Los niños aprenden despiertos o dormidos, como se puede observar.

La Psicóloga Alice Graham, señala que: “deberíamos tener en cuenta que lo que ocurra en el ambiente puede estar, literalmente, configurando las conexiones físicas en su cerebro”. Las disputas afectivas no dejan huellas externas, pero si configuran la arquitectura interna de quien está expuesto a ellas, por supuesto, incluyendo a los niños.

Otro estudio de la Universidad de Yale, encontró mediante resonancia magnética funcional que el desamor y el abuso emotivo en la infancia reducen la densidad celular posterior de las regiones cerebrales que regulan las emociones, teniendo repercusiones negativas incluso en la edad adulta.

Una encuesta llevada a cabo en adultos en el Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago identificó que la desatención emotiva en la infancia eleva el riesgo de accidente vascular cerebral al envejecer.

Los expertos piensan en la infancia como en la época en la que muchos de estos individuos experimentan relaciones parentales caóticas y perturbadas, que interfieren con su desarrollo emocional e interpersonal. Experiencias como el abuso sexual, el abuso físico, el rechazo y el abuso de sustancias o conducta criminal de los padres suelen reportarse en las historias infantiles de los individuos que después presentan un trastorno límite de la personalidad (Guzder, Paris, Zelkowitz, y Marchessault, 1996).

La idea inicial para explicar el trastorno límite de la personalidad en su perspectiva psicológica corresponde a su asociación con un trauma de la infancia: abuso (físico, psicológico o sexual), una crianza afectiva nula, distante o descalificadora, por parte de los padres o cuidadores principales. Indicios de patrones paternales perturbados o tóxicos y con pensamientos desadaptados.

La buena noticia es, qué si se detectan estos factores de riesgo a tiempo, se pueden detener los daños a nivel psicológico y físico. En el futuro las nuevas terapias muy probablemente estén orientadas a revisar los escáneres cerebrales para observar las áreas dañadas o con hiperactividad de los pacientes. El ejercicio y la terapia orientada a resolver los ciclos traumáticos de la infancia sin resolver, muy probablemente podrán ayudar los pacientes a deshacer los daños provocados por el desamor, la desatención o todos aquellos eventos sociales que generaron cerebros enfermos.

Perspectiva cultural

Millón y Davis (1996) sostienen que las presiones de la sociedad contemporánea, que provocan tensión en las familias de los individuos, pueden exacerbar una paternidad deficiente que, a su vez, puede causar este trastorno.

Los patrones de la impronta familiar, es decir el sello sensorial que los padres aprendieron ellos mismos desde su infancia, positivos o negativos en cuanto al apego o desapego afectivo, afectan a la descendencia. Generalmente, una desatención en el desapego o una crianza con maltrato físico o emocional siembran la semilla para establecer una cohesión social familiar pobre y en consecuencia también social.

Su falta de cohesión psíquica refleja la inestabilidad existente dentro de la sociedad y la falta de normas y expectativas culturales claramente definidas… El niño que se ve sujeto al conflicto parental tiende a sentirse dividido internamente y empieza a cuestionar supuestos básicos acerca de la estabilidad y los aspectos predecibles de la vida (Halguin & Krauss, 2004).

Las enfermedades mentales de otros miembros de la familia (incluyendo el Trastorno Límite de la Personalidad), un ambiente desestructurado, unido a diversos episodios de violencia incluida la violencia pasiva, sienta las bases de la compulsión a la repetición. Esto es, un concepto tomado del psicoanálisis, cuyo fundamento es que en las familias terminamos repitiendo las conductas, sueños, pensamientos e incluso las situaciones desagradables e incluso dolorosas de nuestros antecesores. Distorsionar la realidad, es algo normal por decirlo así, en todos y cada uno de nosotros, se llaman distorsiones cognitivas y no son exclusivas del Trastorno Límite de la Personalidad. Sin embargo, en esta condición y con un caldo de cultivo relacionado con el conflicto, aquí se exacerban.

Así, las emociones asociadas a eventos positivos o negativos toman un rumbo superlativo e instantáneo, como podemos verlo en está situación en distorsiones cognitivas. Una distorsión cognitiva es un sesgo cognitivo en donde se cometen errores al procesar la información. Un ejemplo de tales distorsiones presentes en este trastorno, en otros trastornos y pacientes con depresión han sido señaladas por diversos autores (Beck, 1979; Yurica y DiTomasso, 2004), entre ellas se destacan:

  • Adivinación. Pronosticar un resultado negativo, una emoción o un acontecimiento futuro y creerse esas predicciones como verdaderas. Ejemplo: “Estoy seguro de que, aunque estudie me pondré nervioso en el examen” o “seguro que fallo el penalti”.
  • Abstracción selectiva. Proceso de focalizarse solo en un aspecto, detalle o situación negativa, de manera que se magnifica su importancia poniendo la situación entera en un contexto negativo. Ejemplo: “Soy lo peor, he perdido la goma de borrar”, “Seguro que repruebo el examen, se me ha olvidado el bolígrafo de la suerte”.
  • Afirmaciones con “Debería”. Son las expectativas o demandas internas sobre las capacidades o habilidades personales o de otros, pero sin analizar si son razonables en el contexto en el que se dicen. Ejemplo: “Debería haberse dado cuenta de que estaba mal y no seguir preguntándome”.
  • Catastrofismo. Se da lugar cuando se evalúa una situación con el peor resultado posible, tanto de lo vivido como de lo futuro. Ejemplo: “Es mejor que no haga el examen porque lo suspenderé y seré lo peor”.
  • Comparación. Cuando se produce una tendencia a compararse con los demás de manera que se llega a la conclusión de que se es mucho peor que los demás. Ejemplo: “A pesar de que estudio no consigo sacar mejores notas que mi compañero”.
  • Construcción de la valía personal en base a opiniones externas. Cuando mantenemos una valía personal en función de terceros. Ejemplo: “Mi entrenador me dice que son muy malo con el balón, seguro que tiene razón” (espero que ningún entrenador le diga eso a un niño) o “Mi novio dice que soy tonta, seguro que tiene razón”.
  • Descalificación de lo positivo. Cuando se descalifican las experiencias o rasgos positivos de la persona. Ejemplo: “Aprobé el examen, pero fue por suerte.”
  • Etiquetado. Cuando una persona se etiqueta a uno mismo o a otros de forma peyorativa. Ejemplo: “Soy feo”, “Soy el peor jugador del mundo”.
  • Inferencia arbitraria. También denominada como “saltar a las conclusiones”. Es el proceso de obtener una conclusión negativa en ausencia de una evidencia empírica que la pueda avalar de forma suficiente. Ejemplo: “No voy a aprobar el examen porque soy un desastre”.
  • Leer la mente. Cuando una persona cree que otra está pensando negativamente en ella sin evidencia de ello. Ejemplo: “Mi padre piensa que soy un inútil, aunque no lo diga”, “El entrenador en el fondo no confía en mí”.
  • Magnificación. Tendencia a exagerar lo negativo de un rasgo, situación, acontecimiento o persona. Ejemplo: “He fallado, se acabó mi carrera.” o “No le ha gustado el regalo sorpresa, seguro que me deja”.
  • Minimización. Proceso por el cual se minimiza o quita importancia a algunos sucesos, rasgos o circunstancias. Ejemplo: “Me ha dado un beso de buenas noches, pero podría haberme dado más”, “me han llamado tres veces para salir, pero podrían haberme llamado más veces”, “Solo me ha regalado una flor, no me quiere”.
  • Pensamiento dicotómico. Es decir, cuando el pensamiento o es blanco o negro. Se colocan las experiencias propias o de los demás en categorías que solo tienen dos opciones opuestas (bueno/malo; positivo/negativo; posible/imposible). Ejemplo: “Si no saco un 10 en el examen seré un perdedor”.
  • Perfeccionismo. Cuando se realiza un esfuerzo constante porque una representación interna o externa de perfección se cumpla sin examinar si es razonable, muchas veces por evitar una experiencia subjetiva de fracaso. Ejemplo: “Para no sacar diploma, mejor no voy a la competencia”, “Si no me sale la comida perfecta es mejor dejar de cocinar”.
  • Personalización. Cuando se asume una causalidad personal a una situación, evento o reacciones de otros sin que haya evidencias que lo apoyen. Ejemplo: “Pepe y Manuel se están riendo, seguro que es de mi”, “La profesora me mira mientras corrige, seguro que me suspende”.
  • Razonamiento emocional. Cuando las opiniones son formadas sobre uno mismo basándose solo en las emociones que experimenta el sujeto. Ejemplo: “Tengo miedo a subir al avión, es muy peligroso volar” o “No voy a tocar a ese perro, los perros muerden”. La ira y la lógica no se mezclan. El enfado es más fácil que el miedo y les hace menos vulnerables. Cuando un enfermo está alterado, no se puede esperar que actúe con lógica, no porque no quiera, sino porque no puede. Un simple enfado parece igual que uno tremendo y es difícil distinguir.
  • Sobregeneralización. Se trata de extraer conclusiones basándose en unas pocas experiencias o aplicarlas a una gama de situaciones no relacionadas. Ejemplo: “Se me ha quemado la comida, nunca sabré hacer nada correctamente”, “Si mi esposo no me habla, seguro que está preparando la demanda de divorcio”.

Síntomas

  • Actos de autolesión, como hacerse cortes en las muñecas o sobredosis.
  • Cambios frecuentes en el estado de ánimo.
  • Cambios de identidad, alterando metas y valores.
  • Distorsión de la propia imagen.
  • Experimentar miedo al abandono (real o imaginario) llegando a medidas extremas para evitar una separación.
  • Impulsividad reflejada en abuso o consumo de sustancias, relaciones sexuales sin protección, conducción de vehículo de forma imprudente, oniomanía o compras compulsivas, atracones, autosabotaje (por ejemplo: tratar mal a la pareja cuando nos trata bien o cometer fallar de forma deliberada una vez que se consiguió el trabajo deseado).
  • Intolerancia a la soledad.
  • Pérdida de contacto con la realidad.
  • Ven todo bueno o malo.
  • Ven a los otros como admirables (idealizar) y si perciben que cometen alguna falla o, no va de acuerdo a lo que ellos mismos piensan en su segundo son o se vuelven personas despreciables (Menospreciar)
  • Son inseguras.
  • Sentimientos de vacío y aburrimiento, cambios de humor que van de la felicidad a la tristeza, irritabilidad, vergüenza y ansiedad.
  • Manifestación de ira inapropiada, incluye peleas verbales o físicas.

Criterios diagnósticos

Diagnóstico: la presencia de 5 o más puede indicar la existencia de este trastorno

  • Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo inestables.
  • Comportamientos intensos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación.
  • Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario.
  • Ideación o pensamientos constantes y repetitivos paranoide de desconfianza, persecución o temor transitorias, relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.
  • Impulsividad en al menos dos áreas que son potencialmente dañinas para sí mimo: (Ej..: gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida…)
  • Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (por ej.: episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y raras veces unos días).
  • Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (por ej.: muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas, caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación (eres mi cielo y mi infierno).
  • Sentimientos crónicos de vacío (estar acompañado y sentirse solo).
  • Estas características deben de ser de larga duración (años), persistentes e intensas para que se pueda diagnosticar este trastorno e interfieran la calidad de vida de manera importante la persona (Halguin & Krauss, 2004; Mosquera, 2009).

Complicaciones

El Trastorno Límite de la Personalidad puede dañar muchos aspectos de tu vida. Puede afectar negativamente las relaciones íntimas, el trabajo, el estudio, las actividades sociales y la imagen que tienes de ti mismo y dar como resultado lo siguiente:

  • Cambios o pérdidas del puesto de trabajo frecuentes.
  • Causarte daño a ti mismo, como cortes o quemaduras, y hospitalizaciones frecuentes.
  • Embarazos no planificados, infecciones de transmisión sexual, accidentes automovilísticos y peleas debido a una conducta impulsiva y riesgosa
  • Intento de suicidio o suicidio logrado.
  • Múltiples problemas legales, por ejemplo, ser condenado a prisión.
  • No finalizar tu formación educativa.
  • Relaciones conflictivas, problemas en tu matrimonio o divorcio
  • Involucrarte en relaciones abusivas
  • Además, podrías sufrir otros trastornos mentales, por ejemplo:
    • Depresión, Consumo inadecuado de alcohol u otras sustancias, Trastornos de ansiedad, Trastornos de la alimentación, Trastorno bipolar, Trastorno de estrés postraumático (TEPT), Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH),
  • Otros trastornos de la personalidad (Mayo Clinic, 2018).

Tratamiento

El paciente necesita hacer consciente su trastorno y estar realmente motivado al cambio.

Generalmente se hace un trabajo multidisciplinario con diferentes especialistas y se involucra al paciente, a su pareja y a su familia.

Se le enseña al paciente a establecer límites o una estructura externa que le permita adaptarse a la convivencia cotidiana.

Se llegan a recetar ansiolíticos por parte de los especialistas correspondientes.

Se les enseñan nuevas formas de canalizar sus emociones:

  • Con estrategias de inteligencia emocional
  • Les damos psicoterapia tecnológica, es una combinación de terapia psicológica con campo electromagnético pulsante de baja frecuencia:
    • los beneficios de campo electromagnético es que ayuda a regular el funcionamiento de la amígdala cerebral, que es el centro en donde se producen las emociones.
    • Equilibra las cargas eléctricas de todas las células del paciente y le proporciona un estado placentero de relajación y reduce los niveles de cortisol,
    • Mejora el sistema inmunológico y la microcirculación sanguínea,
    • Permite recuperar sus estados normales de sueño y descanso,
    • Aumenta el ATP celular y se experimenta una sensación de energía,
    • Mejora la capacidad de transporte de oxígeno y nutrientes a través del flujo sanguíneo y realiza una función analgésica,
    • Baja los niveles de tensión y ansiedad, y
    • es una terapia completamente natural y sin efectos secundarios (Barrera, 2008).

Se trabaja la visualización creativa construyendo escenarios más funcionales de adaptación a las conductas que les generan estados intensos de tristeza, rabia o la ira.

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Trastorno Limítrofe de la Personalidad, todo lo que debes saber
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Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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