Una buena socialización es fundamental para que los niños desde pequeños se relacionen con su entorno de una manera adecuada. Una conducta demasiado desinhibida del menor en la relación con los demás podría ser indicativa de un trastorno de relación social desinhibida, también conocido con las siglas de TRSD

¿Cómo se define este trastorno?

Hasta no hace mucho el trastorno de relación social desinhibida se incluía dentro de un diagnóstico más amplio conocido como Trastorno reactivo de la vinculación de la infancia. La última etiqueta se ha realizado a raíz de la quinta actualización del DSM, Manual de referencia de los trastornos de conducta.

Es un tipo de alteración psicológica exclusiva de la niñez y se caracteriza porque el menor no presenta ningún tipo de temor o reparo para iniciar el contacto con adultos desconocidos presentando una conducta social completamente desinhibida.

Este patrón de conducta se presenta a partir de los 9 meses y antes de los 5 años y tienden a persistir en el tiempo de manera independiente a los cambios en el entorno del niño o niña.

La característica principal es que implica un comportamiento social inadecuado en el que hay implícita más confianza de la que sería esperable por el tipo de relación.

Este trastorno se puede diagnosticar a partir de los 9 meses de edad, no se ha descrito en los adultos y puede coexistir con retrasos en el desarrollo cognitivo y de lenguaje, estereotipias y desatención de las conductas de apego que a menudo persisten, aunque ya no haya abandono. Las consecuencias para los niños que sufren el trastorno suelen ser bastantes negativas ya que dificulta la relación de estos niños con los adultos y sus iguales.

Criterios diagnósticos

El principal evaluador de este tipo de trastorno es el DSMV. Los principales síntomas son de naturaleza conductual y se concreta en la manera que tiene el niño de relacionarse con las otras personas, muy especialmente con los adultos. Un tipo de comportamiento que se presenta en estos casos es que el niño realiza conductas de búsqueda de apego que revelan que el pequeño puede formar vínculos de apego con cualquier persona, incluso desconocidos.

Aunque las características de este trastorno se puede llegar a confundir con conductas más típicas del TDAH, el Trastorno desinhibido del apego tiene los siguientes requisitos diagnósticos:

  1. Conductas de aproximación e interacción activa con adultos extraños con ausencia parcial o completa de desconfianza para interaccionar con adultos desconocidos y ajenos para el menor. Patrones de conducta verbal y/o física demasiado familiares según las normas sociales y culturales

Falta de la necesidad de cuidador tras la exposición a situaciones desconocidas. Disposición a marcharse con un adulto extraño. Pueden presentarse conductas sociablemente desinhibidas.

  1. El niño ha vivido situaciones de falta de apego y cuidado. Situaciones de negligencia. Cambios constantes en la custodia o cuidadores principales. Propio de instituciones con gran cantidad de niños por cuidador.
  2. La edad del niño varía de los 9 meses a los 5 años.
  3. Las conductas deben de permanecer al menos durante 12 meses

A partir de los cuatro años las conductas de apego evolucionan por demandas constantes de atención y por manifestaciones de cariño y afecto desproporcionadas

¿Por qué ocurre?

Hay algunas teorías que atribuyen el trastorno a algún defecto de origen genético o biológico como alteraciones específicas en la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo o la corteza prefrontal que puede llegar a dar pie a cambios en el comportamiento e incapacidad del menor para comprender que ocurre a su alrededor, pero a pesar de que pueda existir una predisposición genética, sobretodo, las principales causas del desarrollo del trastorno se basan en un historial de negligencia social y falta de cuidado. Estos niños a menudo presentan problemas de negligencia social en los primeros meses de vida. Este trastorno se ha observado en niños cuyos padres manifiestan cuidados insuficientes, maltrato, relaciones sociales pobres o sucesos traumáticos. Muy común en niños que han pasado los primeros años de vida en instituciones infantiles.

Estos signos parecen ser especialmente evidentes cuando el niño interactúa con adultos. Y las interacciones con su grupo de iguales se ven afectadas en la adolescencia, ya que es en esta etapa cuando se hacen evidentes los comportamientos desinhibidos y los conflictos.

¿Hay tratamiento?

Dentro de las intervenciones se puede encontrar servicios de apoyo psicosocial para la familia, intervenciones psicopedagógicas y supervisión por servicios sociales de la seguridad del menor dentro del ambiente familiar.

La intervención recomendada seria:

Proporcionar una figura de apego emocionalmente disponible ya que se asume que los niños con este trastorno tienen modelos internos de relación sumamente distorsionados. El tratamiento sería en crear interacciones positivas con el cuidador de referencia.

Los programas y estrategias para los problemas que presentan los niños diagnosticados se basan en la llamada teoría del apego y se concentran en incrementar el grado de reacción y la sensibilidad del cuidador. Los programas incluyen una detallada evaluación del estado de apego o respuestas del cuidador adulto.

El objetivo no solo sería modificar la conducta del menor sino también de los padres, respecto a los padres se debería de trabajar la transmisión de seguridad, la permanencia de la figura de apego y la disponibilidad emocional serían los tres pilares fundamentales

Además del trabajo con los progenitores, también se debería hacer un trabajo con el niño para que pueda reconstruir la sensación de seguridad y que pueda reconstruir un vínculo lo más sano y positivo posible.

Bibliografía

Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (5 ª ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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