La disgrafía, o trastorno de la expresión escrita: 15 características

Verificado Redactado por Marta Guerri. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 4 febrero 2021.

La disgrafía es un trastorno neurológico que le dificulta al individuo expresarse de forma escrita. La escritura es uno de los pilares fundamentales dentro del sistema educativo. Sin embargo, no se da tan fácil para todos.

Quienes padecen de disgrafía suelen tener problema al momento de recordar cómo se forman las palabras, o cómo es el trazo de las letras.

Por supuesto, al ser la escritura una competencia elemental, esto trae consigo frustración en el estudiante y es importante destacar que no se trata de que el alumno tenga desmotivación, sino que involucra aspectos de su cerebro.

Es por ello que, a muchos niños les cuesta tomar el papel y el lápiz y comenzar a hacer trazos como lo hacen el resto de sus compañeros.

La disgrafía

La palabra disgrafía proviene del término griego “dys que significa ‘impedido’ y grafía, que se traduce como ‘hacer forma de letras a mano’. De allí que la disgrafía también sea considerada como una alteración significativa de la capacidad de expresión escrita.

Es destacable que la disgrafía no se debe a un déficit cognitivo o al haber recibido una escolaridad inadecuada, sino que es multifactorial.

Esta condición, de igual modo, suele presentar una combinación de déficits en la composición de textos escritos, mostrando errores gramaticales o de puntuación, organización pobre de los párrafos, múltiples errores ortográficos, y grafía muy deficitaria. No se debe diagnosticar si sólo existen faltas de ortografía o mala caligrafía.

La escritura es una habilidad fundamental en el sistema de enseñanza y, tal como se ha enfatizado, la disgrafía puede hacer que los niños disminuyan sus progresos en el aprendizaje, que la comunicación con sus profesores merme, o que se le dificulte resolver actividades y ejercicios académicos, en tanto que no se puede expresar correctamente de forma escrita.

La mayoría de los niños con esta alteración se fatigan en el aula, dado que escribir requiere un gran esfuerzo para ellos; también, les lleva a la falta de atención y a sentir frustración al no poder seguir al mismo ritmo que sus compañeros.

Algo tan aparentemente “sencillo”, como controlar el tamaño o las formas de las letras, puede ser muy agotador para los pequeños con disgrafía y esto, al final, pudiese llevarle incluso al querer abandonar sus estudios.

En cuanto a los tipos de disgrafía se debe acotar que existen dos divisiones: la disgrafía adquirida, que consiste en una dificultad para la escritura en personas que ya sabían escribir, pero, luego han sufrido lesiones celébrales y han perdido la capacidad.

Esta disgrafía adquirida se debe distinguir con la disgrafía evolutiva, la cual se suele ver más en los pequeños, hasta los siete años de edad, aproximadamente, cuando se comienzan a observar los signos durante el proceso de aprendizaje.

Características de la disgrafía

En cuanto a las características de la disgrafía, suelen observarse las siguientes:

  1. Desde que inicia el proceso escolar, a los niños les toma mucho esfuerzo escribir y lo hacen más despacio que el resto de la clase.
  2. Aparece al inicio de la escolarización y puede ir en aumento;
  3. Los trazos no son uniformes;
  4. Diferentes tamaños en las letras y las palabras en general;
  5. Movimientos lentos al escribir, rígidos y tensos;
  6. Dificultad para organizar cada letra dentro de una palabra, o una palabra dentro de una oración;
  7. Postura incorrecta al momento de escribir;
  8. Falta de control en la presión que se ejerce en el lápiz;
  9. Letra, o grafía, muy difícil de comprender;
  10. Escritura en forma de espejo, es decir, como si fuesen un espejo, al revés;
  11. Espacios irregulares o incorrectos en las letras, palabras, o sílabas;
  12. Presentación deficiente de los trabajos como consecuencia de haber hecho varios intentos al borrar las palabras para reescribirlas;
  13. Uso incorrecto de letras mayúsculas y minúsculas;
  14. Omisión de letras;
  15. Texto con inclinaciones, entre otras.

Un buen diagnóstico de disgrafía se debe hacer con un especialista, pues, tal como se ha destacado, es una condición multifactorial y no se trata solo de tener una mala ortografía.

Trastornos asociados a la disgrafía

Suele presentarse asociado al Trastorno de la Lectura o al del Cálculo. Pueden también existir déficits de lenguaje y de la perceptomotricidad. Prácticamente siempre se encuentra asociado a otros Trastornos del Aprendizaje.

Prevalencia de la disgrafía

Se conoce muy poco sobre la prevalencia del trastorno.

Inicio y Curso de la disgrafía

Aunque pueden notarse signos en preescolar o al principio del curso 1 ° de básica, no se suele diagnosticar hasta finalizar este curso, y es habitual que el trastorno se ponga de manifiesto en el 2º curso. Se conoce poco sobre su pronóstico a largo plazo.

Diagnóstico diferencial de la disgrafia

El diagnóstico diferencial debe realizarse con el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación, ya que en éste no aparecerían faltas de ortografía tan evidentes.

Su distinción de las variaciones normales del rendimiento académico se hace patente cuando terminan las causas que motivaban éste.

La distinción de este trastorno con la falta de oportunidad, con la enseñanza deficiente y con factores culturales que dificulten el aprendizaje de la expresión escrita, se puede realizar por los medios descritos en el caso del Trastorno de la Lectura o del Trastorno del Cálculo.

En resumen

Antes de llamar a un chico “descuidado” o “perezoso”, se debe observar qué sucede realmente con su desempeño, ya que este tipo de descalificativos suelen afectar su autoestima, así como también les causa una mayor ansiedad, adicional a la que ya viven en el aula.

Asimismo, se debe comprender que existen diferentes métodos que se pueden aplicar en conjunto con un especialista para mejorar la disgrafía.

Es importante también que el niño descanse antes de proceder con la revisión de su texto. Igualmente, se sugiere hacer una lista ordenada que incluya algunas tareas como, comprobación de la ortografía, gramática, orden de ideas, limpieza, entre otros.

En casa, también se pueden hacer algunas tareas adicionales, tales como practicar usando el teclado; descargar aplicaciones de voz para que las palabras sean traducidas a texto y el pequeño observe, entre otras. Pero, sobre todo, se debe evitar lesionar las emociones de los pequeños que viven con esta condición de digrafía.

Te recomendamos aprender la diferencia de la disgrafía con la dislexia

Bibliografía

  • Orza, J. G., Lazcano, M. M., & Alvarez, F. V. (2002). Alteraciones del procesamiento de la escritura: la disgrafía superficial. Revista española de neuropsicología4(4), 283-300.
  • Pérez, J. A. P., & Quirós, J. M. S. (1990). Rehabilitación de la disgrafía. Ciencias de la Educación Preescolar y Especial.
  • Torres, R. M. R., & Fernández, P. F. (2004). Dislexia, disortografía y disgrafía. Pirámide.
  • Viso, J. R. (2003). Prevenir y reeducar la disgrafía. Madrid, España: Publicaciones ICCE.

Psicóloga con Máster en Terapia de la Conducta y la Salud. Máster en RRHH. Diplomada en Enfermería con postgrado en Salud Mental. Psicóloga especializada en terapia con familias con vulnerabilidad social en el Servicio de Orientación y Acompañamiento a Familias (SOAF).

2 comentarios en «La disgrafía, o trastorno de la expresión escrita: 15 características»

  1. Ser positivo es estar positivo… Una sonrisa no solo mantiene la positividad de uno sino que la despierta en los demas. Sonría..!

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