En la madrugada del 14 al 15 de Abril de 1912 comenzó la tragedia, pero también dio el pistoletazo de salida la historia y la leyenda del barco más famoso de todos los tiempos. El Titanic, el barco más lujoso hasta la época, entraría en la lista negra de tragedias, pero al mismo tiempo se instalaría en nuestras mentes para siempre. Todavía ahora, más de cien años después, sin que quede ningún superviviente de aquel evento, se sigue recordando el hundimiento del Titanic como un acontecimiento trágico pero cargado de significado. La pregunta que cabe hacerse es obvia: si han ocurrido más tragedias de este tipo, ¿por qué el Titanic sigue tan presente y sigue levantando tanta fascinación?

¿Qué tiene que ver el Titanic con la psicología? En un principio puede parecer complicado establecer la relación, pero sin duda la tiene. ¿Cuál? La fascinación. ¿Por qué algo capta tanto nuestra atención? ¿Qué tiene esta historia que nos sigue interesando más de un siglo después? ¿Qué ocurre en nuestra mente para que el Titanic siga presente? Si fuera la única tragedia con tantos muertos quizá sería más comprensible, pero han ocurrido otras y ninguna de ellas ha tenido este impacto social y colectivo. ¿Analizamos qué puede haber detrás de este fenómeno? ¡Comencemos! 


Titanic: ¿se podría haber evitado?

Una de las primeras cuestiones que más nos intriga es si se podría haber evitado la tragedia. De hecho, existen simulaciones con ordenadores a través de las cuales se plantearon posibles hipótesis sobre la reacción del capitán y su maniobra final. ¿Chocar de frente contra el iceberg? ¿Desviarse sin invertir la marcha? Cualquiera que fuera la hipótesis planteada, llega más de 100 años tarde. Esta incógnita, que se convierte en todo un acertijo para los expertos y para los no expertos, trae consigo que sigamos cuestionando si se podría haber evitado con alguna maniobra maestra.

Otras tragedias como la de Lusitania fueron más veloces y sin capacidad de reacción. Esta embarcación fue torpedeada el siete de Mayo de 1915 y se hundió en dieciocho minutos. Murieron unos 1200 pasajeros. En este caso, el factor humano en cuanto a salvamento era más reducido, por lo que el dilema de si se podría haber evitado es inexistente. Sin embargo, el Titanic sí contó con la posibilidad de evitar la tragedia. En primer lugar, tuvo aviso de presencia de icebergs en la zona y, al parecer, desechó la información. En esta decisión entra en juego la primera cuestión: ¿se habría evitado la catástrofe si hubieran cambiado el rumbo? 

Como se ha expuesto, otra de las decisiones importantes fue la maniobra una vez avistado el enorme trozo de hielo. ¿Hubiera cambiado algo? ¿Podrían haber habido menos bajas humanas? Otra cuestión que inquieta a la opinión pública es el número de botes salvavidas.  Con el número de botes se podían salvar un poco más de la mitad de pasajeros, en concreto 1178. Pensaban que el Titanic era insumergible, así que, ¿por qué estropear la estética con tantos botes? Cabe añadir que algunos botes no fueron llenados completamente, con la posibilidad de haber salvado más vidas.

Titanic: un reflejo de la sociedad

Otro aspecto clave fueron los pasajeros. En el Titanic viajó tanto gente adinerada como clase obrera. De alguna forma, quien más o quien menos, puede verse reflejado en la tragedia. Las clases pudientes actuales pueden pensar que se hubieran salvado. La clase obrera puede pensar que hubiera fallecido. Según los documentos históricos, los ricos gozaron de más privilegios y de mejor trato a la hora de salvarse, por lo que todos podemos vernos reflejados en esta actuación de salvamento.

Dos horas y cuarenta minutos

El hundimiento del transatlántico comenzó a las 23:40 al impactar contra un iceberg y duró dos horas y cuarenta minutos. Algunas tragedias ocurren en un corto espacio de tiempo, otras se pueden alargar un poco más y dan pie a recibir ayuda externa. En el caso del Titanic, el hundimiento no fue rápido, pero tampoco tan lento como para ser socorridos. Se puede decir que ocurrió en un tiempo clave para que surgiera todo tipo de estrategias a la hora de abandonar el barco. Dio tiempo a organizarse y a abandonar el barco lentamente. ¿Pero qué ocurrió?

Una tragedia suele estar acompañada de tensión, de nerviosismo y de caos. A esto se le añade que los botes salvavidas eran insuficientes. Así pues, ¡sálvese quién pueda! ¿Qué hubiéramos hecho nosotros en este caso? ¿Hubiéramos cedido nuestro puesto a otra persona? ¿Hubiéramos luchado hasta el final por un asiento en un bote salvavidas? Sin duda, casi de forma automática intentamos revivir aquella situación y cavilamos cuál habría sido nuestra actuación. En una situación tan desesperada y con casi un 50% de posibilidades de sobrevivir, un desalojo lento y sosegado no fue posible. La desesperación y la lucha por la supervivencia estaba asegurada.

Pudieron ser salvados

Otro aspecto fundamental y uno de los que más indigna a los conocedores de la historia, es el papel del barco «SS Californian«. En el momento de la tragedia se encontraba a unas 20 millas. Sin embargo, debido a una serie de circunstancias no acudió al auxilio de los supervivientes. Al parecer la comunicación entre el Titanic y el SS Californian no fue la apropiada. La información sobre lo que ocurrió todavía es difusa y no está del todo clara. Lo que sí apuntan algunas fuentes, es que si hubiera ido al rescate de los pasajeros del Titanic, se podrían haber salvado muchos más o incluso todos.

Conclusión

La historia del Titanic, sin duda, engloba diferentes aspectos que todavía nos resuenan. El primero de ellos es el hecho de que se podría haber evitado la tragedia. Como se ha repasado en el artículo, la falta de previsión de botes, el no hacer caso a los mensajes de presencia de icebergs, facilitaron la tragedia. También se recoge un panorama social y económico en el que todos estamos representados, desde más ricos a más pobres. Por otro lado, nos enfrentamos a la incertidumbre de poder salvarnos, por lo que, ¿cómo actuaríamos nosotros?

Cabe destacar que el 1 de Septiembre de 1985 sus restos fueron descubiertos a 4.000 metros de profundidad y grabados. Este hecho no hizo más que avivar la leyenda de este gran transatlántico. Más si cabe, en 1997 se estrenó la película Titanic de James Cameron, que prolongó el mito del barco, película que cosechó un enorme éxito en taquilla. Por último, es importante señalar que cuando una historia de este tipo se vuelve tan popular, que con el paso de los años acaba adquiriendo un halo de misterio que agranda todavía más la figura del transatlántico más famoso de todos los tiempos.

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