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La insatisfacción con la teoría y la práctica psicoanalítica y el desarrollo de la psicología del aprendizaje fueron los dos principales factores que incidieron en la aparición de la terapia de conducta.

El punto de partida de la terapia de conducta es la consideración de que la mayor parte de la conducta, incluyendo la conducta inadaptada es aprendida y, por tanto, los principios que se derivan de las teorías del aprendizaje son aplicables a los tratamientos.

Pasos de los programas de intervención en Terapia Conductual

  • Plantear el problema en términos conductuales: Planteamientos como “mi hijo se porta mal”, “es desordenado”…no están definidos en términos conductuales, y resultan vagos e imprecisos. Las definiciones conductuales deben ser los más específicas posible, tienen que especificar las condiciones bajo las cuales sepamos que la conducta se ha cumplido, como “mi hijo le grita a su hermana cuando entra en la habitación” o “no responde cuando le pido que baje a la tienda”.
  • Identificar los objetivos conductuales.
  • Desarrollar medidas conductuales y tomar medidas de la línea base.
  • Observar al cliente en su ambiente para determinar las contingencias y refuerzos eficaces para él.
  • Especificar las condiciones bajo las cuales de introducirá el tratamiento.
  • Revisar los resultados comparando los índices de respuesta actuales con las medidas de la línea base, para determinar la eficacia de la intervención

Las principales técnicas terapéuticas que se utilizan son las siguientes.

Desensibilización sistemática (DS)

Esta técnica fue creada por Creado por Wolpe (1958), y se trata de exponer al sujeto, cuando se encuentra  en estado de relajación profunda, gradualmente y en la imaginación, a las situaciones temidas.

Consta de 4 pasos:

  1. Entrenamiento en el empleo de la Escala de Unidades Subjetivas de Ansiedad (EUSA), para que la persona aprenda a referir con precisión, la magnitud de su respuesta de ansiedad. Escala de 0 a
  2. Completo análisis conductual y desarrollo de una jerarquía de miedos (lista de estímulos evocadores de ansiedad, relacionados y ordenados de menor a mayor). Se construyen atendiendo a una dimensión estimular (temporal o espacial). Suelen constar de entre 10-20 escenas, ordenadas en una escala de 10 puntos en cuanto a la ansiedad que provocan.
  3. Entrenamiento en relajación: Generalmente, se utiliza el método de relajación progresiva.
  4. Sesiones de sensibilización sistemática: En estado de relajación profunda, se presentan, en la imaginación, las escenas de la jerarquía.

Cómo se ejecuta la DS

Para llevar a cabo la desensibilización sistemática se presenta al paciente una primera escena, que es la de menor ansiedad:

Si la persona experimenta alguna ansiedad debe indicarlo, y se le pide que se detenga en la imaginación de tal escena, y retorne a una escena relajante.

Si no muestra ansiedad, debe seguir imaginando la escena durante 10 segundos, y, si sigue sin mostrar ansiedad, se repite la escena 2 veces más y se procede de igual modo con las siguientes  escena de la jerarquía.

Las sesiones suelen durar entre 15-30 minutos.

Cuando la desensibilización de una ansiedad ha concluido con éxito, se recomienda al sujeto que compruebe su eficacia en situaciones in vivo, con aproximaciones graduales y sucesivas.

La DS se ha aplicado con éxito a: Miedo y ansiedad ante situaciones sociales, enfermedades, muerte, animales y relaciones sexuales, pesadillas, obsesiones y compulsiones, depresiones, tartamudez, etc.

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Se han desarrollado variaciones de la técnica original como son:

  • Desensibilización in vivo.
  • Desensibilización automatizada: La persona escucha las escenas en una grabación.
  • Desensibilización por autocontrol: Se utiliza la desensibilización como una estrategia de afrontamiento que la persona puede autoadministrarse.

Los mecanismos por los cuales funciona la DS, han sido un tema muy controvertido, algunos psicólogos han dicho de ella lo siguiente:

  • Wolpe: La relajación muscular reduce la ansiedad por medio del mecanismo que hace que el sistema parasimpático inhiba al sistema simpático (actualmente cuestionada).
  • Marks (1981): El elemento clave reside en la exposición al estímulo temido.
  • Rachman (1980): La desensibilización facilita un procesamiento emocional que permite al sujeto integrar los estímulos temidos.

El entrenamiento asertivo

Este tipo de técnica fue desarrollada por Wolpe (1973), Rimm y Masters (1974), y Goldfried y Davison (1976), esta técnica es indicada para tratar las fobias sociales.

La conducta asertiva es aquella cuya “Expresión adecuada de cualquier emoción distinta a la ansiedad hacia otra persona”.

Wolpe considera que la asertividad y la ansiedad son respuestas incompatibles, por eso, por medio del entrenamiento asertivo se puede recondicionar la ansiedad ante situaciones sociales.

Antes de iniciar el entrenamiento, hay que evaluar el nivel de asertividad del cliente.

Una vez que se ha determinado la necesidad de un entrenamiento asertivo, se elaboran situaciones en las que la persona tiene dificultades para ser asertiva. Se realizan ensayos de conducta sobre dichas situaciones, en los que interviene el modelado (el terapeuta) y la retroalimentación del terapeuta, y se acaba con la prescripción de tareas en el contexto real del paciente.

Técnicas de implosión e inundación

La técnica de exposición por implosión fue creada por Stampfl (1961), siguiendo las ideas de Mowrer.

Antes de llevarlo a cabo, es necesario evaluar las situaciones temidas y elaborar, una jerarquía de claves de evitación.

El terapeuta expone al cliente de un modo continuo y repetido a los estímulos temidos (en vivo o imaginariamente), con el fin de producir una respuesta emocional intensa, y facilitar el proceso de extinción (la respuesta de ansiedad desaparecerá con la exposición repetida del EC sin que vaya seguido del EI).

La técnica de inundación se lleva a cabo presentando los estímulos temidos, durante largos periodos de tiempo, mientras se impide la respuesta de evitación. Las escenas suelen ser menos exageradas.

Estas técnicas se han utilizado con éxito para el tratamiento de la ansiedad y las fobias a las situaciones sociales, las heridas, los animales, la agorafobia, las obsesiones, las compulsiones y la ansiedad generalizada.

Técnicas de moldeado para establecer conductas

Se han creado procedimientos que se apoyan en las respuestas ya existentes para crear otras nuevas.

El moldeado o método de las aproximaciones sucesivas

Consiste en reforzar las conductas que más se aproximan a la conducta deseada a lo largo de un continuo de aproximación, hasta que la persona realiza la conducta deseada (se escoge un nivel de variación de una respuesta ya existente y se refuerza a la vez que se elimina el refuerzo a otros niveles). Se utiliza para establecer conductas sencillas: vestirse, asearse, etc.

Técnicas para incrementar conductas

Son las más conocidas y se utilizan, además de en el ámbito clínico, en el educativo y social.

Refuerzo positivo

Este tipo de refuerzo consiste en ofrecer un estímulo positivo a la persona cuando realiza la conducta deseada (pueden ser estímulos verbales como felicitaciones, reconocimiento, o materiales como premios de cualquier tipo). Es más eficaz si se administra mientras se produce la conducta e inmediatamente después de producirse ésta. Antes de administrarlo, es necesario identificar los reforzadores más útiles para cada persona, para que puedan ser utilizados. El refuerzo general, más comúnmente utilizado es el refuerzo social.

Control del estímulo

Consiste en el control de las condiciones antecedentes de una conducta reforzada, para incrementar su probabilidad de aparición. Los antecedentes pueden ser: La instrucción verbal sobre las reglas que se han seguido para obtener el refuerzo, los estímulos facilitadores, y los estímulos discriminativos, que han estado asociados a la respuesta reforzada.

El contrato de contingencias

Con esta técnica se establece entre dos partes (madre/hijo, pareja, terapeuta/cliente) para controlar las consecuencias de la conducta. En él se especifican las conductas deseadas y los refuerzos mutuos que se dispensarán.

La economía de fichas

Ayllon y Azrin (1968) utilizaron por primera vez esta técnica para motivar a pacientes mentales, con objeto de que actuaran de modo más competente.

Las fichas se administran como refuerzo inmediato y contingente a la realización de las conductas deseadas y, posteriormente, se cambian por refuerzos “reales”. Pueden acumularse para obtener un refuerzo más valioso.

Para que ésta técnica resulte eficaz en cualquier contexto, es importante que todo el personal implicado en el trato con el paciente cooperen con el terapeuta. Se fomenta la figura del co-terapeuta.

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Técnicas para disminuir una conducta

La extinción

Consiste en dejar de reforzar la conducta que se desea disminuir, por ejemplo retirar un refuerzo como es la atención a un niño que ha aprendido a llorar para obtener la atención de los padres.

A la hora de aplicar un programa basado en la extinción, es conveniente reforzar a la vez respuestas deseables alternativas.

El castigo

Esta técnica consiste en administrar estimulación aversiva de modo contingente a la aparición de una respuesta.

Se considera que solo debe utilizarse cuando se trata de conductas que suponen un peligro físico para el sujeto o para otras personas de su medio, y que no pueden modificarse por medio del control o de las consecuencias reforzantes. Se ha utilizado con éxito para eliminar el consumo de alcohol.

El coste de la respuesta

Es una forma de castigo en la cual se pierden refuerzos previamente adquiridos, de modo contingente con la realización de una respuesta. Es conveniente reforzar conductas apropiadas alternativas.

El tiempo fuera de reforzamiento

Consiste en eliminar las oportunidades de obtener refuerzos positivos de modo contingente a la realización de una conducta (Ej: aislando al sujeto durante un tiempo en una habitación vacía). Se utilizan para reducir conductas de alteración del orden. Está indicado que se combine con el refuerzo de las conductas deseadas.

Reforzamiento de conductas incompatibles

Se trata de disminuir la frecuencia de la aparición de la conducta objeto de tratamiento, a partir del refuerzo de conductas incompatibles con ella.

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Terapia de la Conducta, fundamentos y técnicas de intervención
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