familia feliz

La Teoría ecológica de Bronfenbrenner se basa en la idea de que para comprender completamente el desarrollo se debe tener en cuenta la forma en que las características únicas del niño interactúan con los entornos de ese niño.

Se considera al entorno como una serie de estructuras anidadas que se extienden desde el marco más próximo del hogar pasando por otros contextos en los que el niño pasa su vida, como la escuela y el vecindario, y llegando hasta el más remoto de la cultura más amplia.


Se plantea que cada uno de estos niveles (representados gráficamente como círculos concéntricos) tiene un potente impacto en el desarrollo del niño.

Teoría Ecológica de Bronfenbrenner

El microsistema

El nivel más interno es denominado microsistema y se refiere a las actividades, roles y relaciones en los contextos inmediatos al niño (el niño en la familia, en la escuela, con los iguales, en el vecindario, en la iglesia, etc).

Estas relaciones cambian con el tiempo y con el desarrollo de la persona. Tradicionalmente los especialistas en el desarrollo del niño enfatizan los efectos de los adultos sobre el niño cuando estudian las relaciones entre dos personas en el nivel del microsistema.

Bronfenbrenner señala que no sólo los agentes adultos afectan a la conducta del chico, sino que el niño también influye en la conducta de los adultos. En otras palabras, todas la relaciones diádicas son bidireccionales y recíprocas.

Hoy, muchas investigaciones reconocen el impacto de las características del niño en la forma en que los demás reaccionan hacia él. También la interacción diádica se ve influida indirectamente por la presencia de terceras partes.

Por ejemplo, cuando los padres animan a las madres respecto al cuidado de sus hijos, éstas son más efectivas en tareas como la alimentación del niño. En contrapartida, la tensión y el conflicto marital se asocia con niños más ineptos respecto en las destrezas alimentarias. Por tanto, el desarrollo de los niños debe ser entendido en términos de estas interacciones complejas.

El mesosistema

El segundo nivel de la Teoría Ecológica de Bronfenbrenner es el mesosistema. Se refiere a las relaciones entre microsistemas tales como el hogar, la escuela o el vecindario.

El autor mantiene que el desarrollo del niño se facilita mediante las interconexiones entre estos marcos. Así, por ejemplo, la capacidad del niño para aprender a leer puede depender no sólo de las actividades de aprendizaje que se realizan en primero de educación primaria, sino también del grado en que estas actividades se llevan a cabo y se estimulan en el hogar.

La interacción de la madre con su hijo puede verse afectada por las relaciones del niño con sus cuidadores en la guardería y viceversa. Las relaciones madre-niño y cuidador-niño pueden favorecer el desarrollo del niño cuando existen vínculos entre esos contextos, por ejemplo, en forma de visitas mutuas e intercambios de información entre el hogar y el centro.

Las investigaciones que se sitúan al nivel del mesosistema intentan captar de manera comparativa las influencias de varios de estos marcos sobre el comportamiento. Una de las preocupaciones recurrentes en este ámbito ha sido la de mostrar la influencia que padres y compañeros tienen en distintos aspectos de la conducta de los niños.

El Exosistema

El exosistema se refiere a los marcos sociales que no contienen de forma concreta al niño, pero que afectan a sus experiencias en sus marcos inmediatos.

Los exosistemas pueden ser formales, como el lugar de trabajo de los padres o los servicios de salud de la comunidad. También pueden ser informales como la red de relaciones sociales de los padres con los amigos o con la familia más retirada, que proporciona apoyo y consejo sobre las prácticas de crianza del niño.

Bronfenbrenner enfatiza la importancia de las metas y actividades dentro del exosistema ya que influyen en el bienestar y en el desarrollo del niño. Así, por ejemplo, la flexibilidad de los horarios de trabajo, la posibilidad de bajas por maternidad y permisos para padres cuyos hijos están enfermos son formas que pueden ayudar a los padres en sus roles, e indirectamente estimular el desarrollo del niño.

La investigación también ha demostrado el impacto potencialmente negativo de una ruptura de las actividades en el exosistema. Así, por ejemplo, las familias que se aíslan socialmente, esto es, que mantienen pocas relaciones personales o en su comunidad, o las familias afectadas por el desempleo muestran una mayor incidencia de abusos de menores.

El Macrosistema

El nivel más externo de la Teoría Ecológica de Bronfenbrenner es el macrosistema. Este no es un contexto ambiental específico, ya que se refiere a la ideología, los valores, las leyes, las regulaciones y las costumbres de una cultura particular.

La prioridad concedida por el macrosistema a las necesidades evolutivas de los niños es especialmente crucial en la determinación de las experiencias de éstos en los niveles inferiores de la estructura ambiental.

Así, por ejemplo, en aquellos países en los que se da prioridad al desarrollo de altas normas de calidad respecto al cuidado de los niños y que destinan fondos públicos para asegurar que se alcancen los criterios promulgados, es más probable que haya niños que experimenten interacciones estimulantes con sus iguales, cuidadores y adultos.

Valoración de la Teoría Ecológica de Bronfrenbrenner

En los últimos años han proliferado las investigaciones evolutivas que han integrado el entorno en sus análisis. El énfasis que se le ha concedido al entorno tiene  múltiples razones entre las cuales cabe destacar la reacción ante la predominancia de enfoques individualistas (como el de Freud y Piaget) en el estudio del desarrollo desde mediados de siglo. Estos enfoques han sido criticados por los defensores de perspectivas más contextualistas como la ecológica.

Como críticas a la orientación ecológica se pueden apuntar que, a excepción de la propuesta de Bronfenbrenner, este enfoque se caracteriza por la ausencia de una teoría unificadora y coherente que dirija los estudios que replantean el papel del entorno en el desarrollo.

De esta forma hay una multiplicidad de estudios empíricos que, aunque se preocupan por el entorno, no constituyen propuestas novedosas teóricamente. Por otra parte, muchos de los estudios ecológicos analizan la influencia del entorno de manera global y exterior sin interesarse por el proceso psicológico, y hay que tener en cuenta que sólo este proceso podrá dar cuenta de la manera en que el sujeto interactúa con el entorno.

Referencias

  • Bronfenbrenner, U. (1994). Ecological models of human development. Readings on the development of children2(1), 37-43.
  • Bronfenbrenner, U. (1992). Ecological systems theory. Jessica Kingsley Publishers.
  • Ryan, D. P. J. (2001). Bronfenbrenner’s ecological systems theory. Retrieved January9, 2012.
  • Stiling, P. D. (1996). Ecology: theories and applications (Vol. 4). Upper Saddle River: Prentice Hall.
Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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