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El mundo del marketing abarca conocimientos en diferentes disciplinas algunos de estas pueden ser: economía, informática (o tecnología), administración, derecho, sociología y psicología.Dentro de esta última mencionada algunas entidades olvidan su grado de importancia, lo cual puede traer serias consecuencias a nivel de indicadores. La Psicología del Consumidor, también conocida como Psicología del Marketing, se define como aquella rama de la Psicología encargada del estudio de la forma de pensar y de comportarse del consumidor, con ello se puede identificar sus actitudes, motivaciones, valores y creencias.

Hoy en día con el desarrollo tecnológico constante esto se ve no solamente en grandes empresas, sino en espacios como las redes sociales; de allí radica su importancia y correcta aplicación. Por tal motivo en esta ocasión hablaremos sobre cuáles son las técnicas más útiles desde la Psicología en el mundo del marketing.



La utilidad de las emociones

Seguramente alguna vez habrás visto en cine, televisión o internet alguna campaña publicitaria que moviera algo en tu mente y tu corazón, todo esto parte de la influencia emocional que provocaron en ti. A través de la empatía se permite que los posibles consumidores sientan que las marcas entienden o lo que estan buscando y para qué lo necesitan.

Por ejemplo: si deseas irte de viaje con tu familia te gustaría una empresa confiable que brindará la mayor cantidad de beneficios posibles para hacer de tus vacaciones una excelente experiencia, por tanto, la publicidad de una agencia de viajes que te venda eso será la que seleccionarás para el servicio que deseas adquirir.

Sé sincero con lo que ofreces y lo que no

Algunos expertos en marketing consideran un riesgo mencionar las ventajas y desventajas que ofrece un producto, bien y/o servicio; esto no debe ser algo que se oculte a los posibles clientes. Tengamos presente que, si desea crearse un ambiente de confianza, debe garantizarse que al ofrecer algo se brinda toda la información que tiene derecho a conocer la población objetivo que podría convertirse en clientes.

Por ejemplo: si yo tengo una empresa de productos naturales y digo que estos productos sanan el cuerpo de cualquier enfermedad, también es importante que sepa si tienen alguna contraindicación de forma que los que manifiesten interés en lo que vendo sepan si les servirá o no para lo que necesitan. Eso es honestidad y las personas valoran mucho eso a la hora de realizar una compra o pago por algún servicio, producto o bien que se ofreció.

Hay que dar para poder recibir

Hace miles de años el mercado funcionaba a través del trueque o intercambio, donde como solo existían las tiendas o mercados físicos si quería comprar un cargamento de arroz lo debía intercambiar por cierta cantidad de cabezas de ganado. Más adelante cuando apareció el dinero (tanto en billete como en monedas) este fue el recurso principal para dar a cambio de la prestación de un servicio, ya sea tangible como comprar frutas en el mercado o intangible como asistir a una consulta médica.

En el ámbito del marketing debe existir algún tipo de beneficio que se ofrezca al cliente de forma que se mantenga dentro de la cartera de clientes de una entidad, lo cual se puede reflejar así: hay algunas tiendas que ofrecen a sus clientes fijos ciertos descuentos y/o bonos de compra (o de regalo) de forma que por ser clientes exclusivos de la tienda son los únicos que tienen acceso a este beneficio, esto crea fidelidad y confianza, junto con muchos más beneficios que se regresan a la marca que adoptó esta técnica psicológica de marketing.

En conclusión…

Una relación o intercambio comercial ya sea de un bien, producto o servicio debe garantizar una prestación de calidad y garantía de forma que no solo se brinde algo tangible o intangible al posible cliente, sino entrar a ver la forma de vender una increíble experiencia antes, durante y después de la compra lo cual muchas entidades han comenzado a ejecutar durante los últimos años obteniendo en retorno ganancias tanto económicas como psicológicas. Tengamos presente que “el cliente siempre tiene la razón” y si él/ella está satisfecho atraerá a más personas a lo que ofrezco y será un beneficio bidireccional y estable en el tiempo.

Bibliografía





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