«Postureo» y suicidio, ¿qué relación existe?

Verificado Redactado por Xevi Molas. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 17 septiembre 2021.

El famoso «postureo» del que todo el mundo habla últimamente puede entrañar más peligro del que parece: el suicidio. A pesar de lo pretencioso que puede parecer la frase de entrada de este artículo, es importante abordar el tema. El suicidio ha dejado de ser tabú en la sociedad, por lo que es hora de abordar todo aquello que puede empujar a llevar a cabo esta conducta. Si bien es cierto que el «postureo» por sí mismo no provoca una conducta suicida, sí puede favorecerla si coincide con otros ingredientes psicológicos de peso.

Si nos metemos en las redes sociales podremos observar muy fácilmente a una gran cantidad de gente exponiendo vidas idílicas. Unas vidas casi de ensueño en las que observamos viajes, playas paradisíacas, trabajos maravillosos, fotos e historias siempre llenas de sonrisas, etc. Es todo tan bucólico que cuando comparemos nuestras vidas con lo que vemos podemos sentirnos tristes. ¿Y qué hacemos muchas veces ante eso? Idear también nuestra vida idílica y mostrarla en las redes sociales. Pero ahí se esconde uno de los peligros del «postureo», cuando comparamos la vida que nos hemos creado con la real. ¡Veamos qué hay detrás de la relación entre postureo y suicidio!

Postureo y disonancia cognitiva

En las redes sociales se ha puesto de moda un concepto llamado «postureo». Se trata de un término cuyo significado es «aparentar». El objetivo de la conducta es ofrecer una imagen para obtener la aprobación de los demás. Una actitud de «postureo» intenta aparentar algo en redes sociales que no se corresponde en su totalidad con nuestro día a día. Si hacemos un viaje, colgamos fotos para que las vean; si nos compramos un coche caro, lo enseñamos para que lo admiren.

Este tipo de conducta puede llevarnos a crear un «alter ego» en redes que no se corresponda con lo que realmente somos. Pero, ¿qué peligro entraña? Aunque pueda parecer una conducta sin riesgo, detrás puede esconderse un proceso que se conoce como disonancia cognitiva. Este proceso consiste en el malestar que siente una persona cuando dos pensamientos entran en conflicto. En este caso, el conflicto estaría creado por la vida que pretendemos mostrar y por la vida real que llevamos.

Esta disonancia puede ser tan grande que puede provocar un gran malestar en la persona. Al ser conscientes de la vida virtual que nos hemos construido y compararla con nuestro día a día, puede provocarnos una crisis nada agradable. Al comparar ambas realidades, podemos darnos cuenta de que nuestra vida real no nos satisface como nos gustaría y ahí es donde cuestionamos qué estamos haciendo con nuestra existencia.

Una vida idílica que no es

Cuando se produce la disonancia cognitiva y otros aspectos como la comparación con los demás, entra en juego la posibilidad de sufrir síntomas depresivos. El hecho de no acabar de encontrar una identidad propia, sumado a otra serie de posibles problemas como una frágil autoestima, pueden suponer unos ingredientes que lleven al suicidio. Nos construimos un «alter ego», que poco o nada tiene que ver con nosotros para aparentar una vida que no tenemos. Nos comparamos con los que tienen más, con los que tienen mejor cuerpo… Todo ello puede crear importantes problemas en nuestra propia identidad.

Es por ello, que al ver que nuestra vida real no «llega» a esa vida idílica que pretendemos mostrar, puede provocar que el adolescente acabe por quitarse la vida. Aún así, los motivos que pueden llevar a alguien a quitarse la vida son multifactoriales, por eso, y aunque algunos aspectos puedan destacar más que otros, es importante tener en cuenta el fomentar una buena salud psicológica desde que somos pequeños.

Apariencias perjudiciales

Las redes sociales se han convertido en un caldo de cultivo de conflictos emocionales y psicológicos. Sí es cierto que no se las puede apuntar con el dedo y demonizar solo y única exclusivamente a ellas, pero han irrumpido en la sociedad con mucha fuerza. La exposición pública de vidas idílicas se ha convertido en fuente de sufrimiento para algunas personas. ¿Por qué? Por el proceso de comparación. Al observar las supuestas vidas idílicas de famosos y no famosos tendemos a compararnos con ellos. Y ahí es cuando nos venimos abajo.

«¿Por qué no tengo esa vida? ¿Por qué no tengo tantos seguidores? ¿Por qué no estoy tan fuerte? ¿Por qué no tengo esos pechos?»… Son preguntas que, sin duda, a muchos y muchas pueden pasarle factura. La irrealidad que se desprende de las redes sociales puede llevar a estas comparaciones tan perjudiciales. De hecho, a raíz de los problemas que están surgiendo, muchas caras conocidas han decidido luchar en contra del uso de filtros fotográficos o de retoques estéticos informáticos para crear un cuerpo «ideal e irreal».

Por todas estas razones, es necesario arrojar luz sobre este tema que, sobre todo, en el ámbito adolescente donde puede causar tanto dolor. Las redes sociales se han convertido en parte de nuestro día a día, por lo que es importante ofrecer una buena educación desde pequeños. Una educación basada en una autoestima sana y no en una autoestima dependiente de lo que los demás valoren de nosotros.

Conclusión

Las redes sociales han revolucionado la forma que tenemos de comunicarnos y relacionarnos, sin embargo, hemos caído en el peligroso juego de exponernos demasiado. Una exposición que suele esconder la búsqueda de la aprobación ajena y la creación de una realidad paralela. De esta forma, será fundamental mantener una relación de equilibrio con las redes sociales y preguntarnos hasta qué punto nos afecta la repercusión que tiene lo que colgamos en ellas y lo que vemos de los demás.

Si descubrimos que una parte de nuestra autoestima se ve afectada por las redes sociales, entonces será el momento de hacer un cambio. Un cambio que implique un uso más moderado y racional, o incluso, en algunos casos, dejar de usarlas. Por esa razón, cada vez más psicólogos están alzando la voz hacia un uso moderado y racional de estas herramientas, ya que algunas veces, puede pasar una factura demasiado costosa.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Granada. Psicólogo Sanitario. Máster en Inteligencias Múltiples por la Universidad de Valencia. Instructor en Meditación Budista por el Centro Internacional de Estudios Budistas.

Deja un comentario