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El suicidio es un grave problema social,  existen muchas personas que viven en distintos tipos de cautiverios, acompañados de un  terrible sufrimiento emocional, esas “jaulas de hierro”, muchas veces surgen ante el “desencantamiento del  mundo”, como decía Max Weber.  Los cautiverios pueden ser físicos, otras veces son mentales, también los hay espirituales o una combinación de todos ellos lo que resulta en: un amargo y letal cóctel. La OMS (Organización Mundial de la Salud)  estima que alrededor de 800 mil personas cometen suicidio cada año en el mundo; por cada acto consumado, calculan que existen de 20 a 30 intentos de suicidio más: el factor de riesgo más importante es, precisamente un intento de suicidio no consumado, cada 40 segundos una persona puede acabar con su vida de esa manera, por lo que es de ‘vital’ importancia identificar a los grupos en riesgo y conocer las señales de alerta ante un posible suicidio.

Categoría suicida

El suicidio representa la segunda causa de muerte entre el grupo etario comprendido entre los 15 y 29 años y la tercera causa entre las personas de 15 a 44 años de edad ¿Son los suicidios un acto meramente egoísta? Émile Durkheim clasificó los suicidios en cuatro categorías:

1) Altruista: sucede cuando el individuo cree que su familia o algún grupo social (colectividad) estaría mejor sin ellos, puede ser agudo, obligatorio o facultativo, aquí se incluyen los suicidios asociados con actos terroristas.

2) Egoísta: cuando los vínculos afectivos no son suficiente motivo para vivir.

3) Anómico: falta de normas o incapacidad de la estructura social para proveer a los individuos lo necesario para que logren metas de la sociedad, puede ser debido a fuertes problemas políticos y sociales.

4) Fatalista: la “jaula de hierro” es tan férrea que la persona se encuentra en una situación en donde no puede concebir la posibilidad de escape.

Epigenética y suicidio

La genética y la epigenética también juegan un papel importante sobre las tendencias suicidas: “Nuestro medio ambiente afecta nuestra expresión genética”, a grosso modo, a esto se le denomina epigenética. Científicos  de la Universidad de Uppsala en Suecia, del Instituto Karolinska y de la Universidad de Umea observaron que modificaciones epigenéticas en el gen CRH, producidas por la liberación de ciertas hormonas cuando hay exceso de estrés, se asocian con padecimientos psiquiátricos en adolescentes e incrementa el riesgo de ideación suicida en adultos (2018).

Ideación suicida

¿Cuáles son algunos de los pensamientos que tienen las personas que desean terminar su vida? Muchos de ellos guardan dentro de sí un profundo sentimiento de que el mundo o su familia estaría mejor sin ellos; otros, se sienten tan invisibles que creen no hacen falta, hay los piensan que nadie extrañará su ausencia, aquellos que están tan hartos de ser tan “visibles”, que por diversos motivos su más grande anhelo es dormir y no despertar jamás, piensan que: “el día más feliz de su vida, será el que no tenga un mañana”, como afirmaba Kurt Cobain. Lujo, glamour, belleza y fama, aquello que muchos desean, es también una carga pesada, algunas coronas pueden ser pesadas de llevar.

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Cadena de lágrimas

Las personas que pierden a alguien querido de ese modo, generalmente sienten culpa y un profundo pesar, aunado a que la falta de comprensión y el “dedo de escarnio” de muchos que se apresuran a señalarles, por lo que prefieren evitar el tema, esto lejos de ayudar, a menudo hace que incremente el malestar y los conflictos. Es preciso que se hable de suicidio con las personas adecuadas, aquellas que puedan ayudar a superar la terrible pérdida o al menos a aliviar un poco su dolor.

El sufrimiento que parece interminable, aquel que resulta para la persona intolerable, al punto de querer terminar con su vida, atiende a una condición psicopatológica que debe ser atendida, no se trata sólo de “echarle ganas”, ni de “ser positivos o dejar de ser negativos”, la verdad es que muchos de ellos tienen la sensopercepción de que nadie ni nada podrá ayudarlos a superar ese dolor, muchos, lo han intentado sinceramente “todo o casi todo”,  cuanto estuvo en sus manos para cambiar ese fatídico destino:

Sintiendo mi camino a través de la oscuridad, guiado por mi corazón que late, todo este tiempo me estaba encontrando a mí mismo… Y no sabía que estaba perdido. …He intentado llevar el peso del mundo. Pero sólo tengo dos manos… No tengo miedo de cerrar los ojos”. Avicci, Wake Me Up

Percepción de ‘sentimiento de carga’

Muchos suicidas tienen la “percepción de sentimiento de carga” como lo denomina Thomas Joiner, investigador y experto en el tema de suicidios; algunos piensan: “¡Ya no los molestaré o los afectaré nunca más!” “Estarán mucho mejor sin mí” “Sólo soy un estorbo en su vida”, son ejemplos de la típica ideación suicida, la realidad que las estadísticas nos muestran, es que no es como pensaban, pues por cada persona que muere de este modo, aproximadamente otras 6, en promedio, salen afectadas de alguna manera, ¿por qué, cuando muchas de ellas pretendían sinceramente justo lo contrario con su muerte? Debido a que los seres humanos, somos entes sociales, nuestras acciones repercuten en la vida o a veces incluso en la muerte de nuestros semejantes: “homo homini lupus”…

‘El hombre es el lobo del propio hombre’, frase atribuida al ilustre Thomas Hobbes y a Plauto ¿Es acaso tan abismal esa diferencia genética de menos del uno por ciento entre nosotros, como seres humanos, que a lo largo de la historia nos ha dividido y a veces tratado de “diezmar” como especie?

Los números, nos muestran que lo más seguro es que hay más de una persona a la que le importas en el mundo o le puedes llegar a importar. Por si acaso llegaras a ser tú alguno de ellos, si sientes deseos sinceros de morir, o por si conocieras a alguien que aprecies quien se encuentra en similar situación: un poco más de resiliencia te pido, “escucha el suspiro en el viento, el tiempo cambia todo, pero tienes que esperar” (Lacrimosa).

No tengas miedo a la vida, piensa que vale la pena vivirla, y creer esto te ayudará a que se haga realidad”. William James

Estigma de las enfermedades mentales y el suicidio

La OMS advierte acerca de que las estimaciones estadísticas de los suicidios pudieran estar por debajo de la realidad, al ser un tema rodeado de estigmas, infieren que algunos casos que se presentan como “defunciones”, fueron también suicidios. Eduard Punset comentó que llegaron a la conclusión de que entre el 40 y el 44% de las personas que tienen a un familiar o persona cercana en afecto que cometió suicidio, mentirían respecto sobre las causas de su muerte.

Los trastornos mentales han sido estigmatizados a lo largo de nuestra historia, en parte porque a veces “tememos a lo diferente” y por la falta de cultura en general acerca de ellos así como de sus posibles tratamientos. Hoy día, cada vez más personas se están sumando a la campaña, muchos famosos con trastornos mentales, empiezan a hablar de esto, para tratar de sensibilizar a la población, “así como el cuerpo puede enfermar, también la mente lo hace”, muchos de éstos padecimientos tienen una base biológica, le puede pasar incluso a una persona que “parece” tenerlo todo como ellos, son enfermedades que precisan tratamiento.

Señales de un posible suicidio

La primera y más importante es: tener intentos de suicidio previos.

La investigación en adolescentes nos muestra que de aquellos que se autolesionan, aproximadamente el 70% cometen un intento de suicidio. Así que no es muy preciso decir que lo hacen para sólo para “llamar la atención”, pues de todos modos requieren atención profesional. Algunas situaciones de autolesión pueden ser: cortarse, quemarse, morderse, rascarse hasta sangrar, pellizcarse, fracturarse o “tener accidentes frecuentemente”. Otras maneras de autodestruirse  es evitando comer o vomitando lo que ingieren, son conductas que puede tener también letales consecuencias, sucede con los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia.

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Los seres humanos somos seres sociales, se precisa más información, cohesión, conectividad inclusiva, constructiva y menos destructiva: un factor de protección es fortalecer los vínculos afectivos y sociales, para que actúen como “redes” de apoyo.

Mantente firme, aunque sepas que estás cayendo,  tal vez lo estés, pero todavía sigues vivo. ¡Prepárate! Avicci

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Factores desencadenantes del suicidio

¿Cuáles son los factores desencadenantes que llevan a las personas a tomar la decisión de cometer suicidio? Los estudios muestran que las rupturas amorosas y la separación de la pareja son uno de los ‘motivos aparentes’ que más predominan, con un 44% de los casos de suicidios consumados, algunos otros son: maltrato, violencia, abuso sexual, malas notas académicas, el ser despedido de un trabajo, crisis económica, comorbilidad con enfermedades físicas de larga duración donde coexista dolor crónico, problemas sociales como la discriminación, problemas financieros, cuando no se puede superar la muerte de un ser muy querido, al experimentar cambios hormonales propios de las etapas del desarrollo, ante crisis vitales como “el síndrome del nido vacío”, entre otros. Los trastornos del estado son algo común y deben ser tratados adecuadamente para evitar las complicaciones más fatales como el suicidio.

Es necesario educar a las nuevas generaciones en temas de neurociencias, enseñarles a gestionar sus emociones y fomentar la tolerancia y el respeto, hacia sí mismos y hacia los demás, el incremento de la violencia escolar y el cyberbullying, son cuestiones que deberían llamar nuestra atención como padres, tenemos casos de niños, jóvenes y adultos que habían sido acosados y molestados por estos medios durante años, antes de tomar una fatídica decisión, muchos acosadores lo hacen a través de falsos perfiles.

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Apego de autoconservación vs. Suicidio

¿Por qué algunas personas son capaces de vencer su apego a la autoconservación? ¿Por qué pierden cierto miedo a la muerte y al dolor? Es común en situaciones de violencia y otros cautiverios en donde  las personas se sienten atrapadas, en medio de las lágrimas y el dolor que parece no terminar van perdiendo el miedo a morir,  los que se suicidan generalmente han acariciado, nutrido y evolucionado en estas ideas durante meses o incluso años, por lo que empiezan a habituarse, muchos comenzaron autolesionándose o con conductas altamente autodestructivas, como el consumo o el abuso de alcohol y otras sustancias.

Sin duda la dependencia a personas, a sustancias y a conductas, son factores de gran peso en la “balanza” a la hora final. Aunque pueden existir muchos elementos desencadenantes para cometer suicidio, a menudo son como la ‘punta de un iceberg’, en la mayoría de los casos, la problemática es mucho más profunda y densa, implica psicopatologías complejas, como el trastorno depresivo mayor o el bipolar, a menudo éstos son ‘alimentados’ por meses o años, si le sumamos el estrés desmesurado, que es una amenaza importante para la salud, los riesgos de generar ideación suicida se multiplican.

Sospecho que alguien se quiere suicidar…

¿Conoces a alguien así? Si te comenta que desea terminar con su vida, el comentario debe ser tomado en cuenta, hacer lo posible por tratar de escuchar, comprender y contener a la persona. A veces es difícil saber reaccionar ante esto, especialmente cuando sabemos que son capaces de ello, por lo que tratamos de apresurarnos a “tratar de dar ánimos” o “distraer a la persona”, el evitar hablar del tema o salirnos de él con algún chiste, tampoco ayuda mucho, especialmente cuando hay claras señales de que está decidido.

¿Qué puedo hacer cuando creo que alguien puede suicidarse? Lo más aconsejable es tratar de hacer que postergue su decisión durante un tiempo y que busque ayuda profesional lo antes posible, no es bueno que trates de cargar con una situación que se puede salir de tus manos en cualquier momento, se precisa ponerte en contacto con personas de confianza que le puedan ayudar, ellos requieren tratamiento psicoterapéutico y psicofarmacológico a la mayor brevedad posible, recuerda que está en juego la vida de la persona. Se han mostrado resultados y pronósticos  alentadores cuando se combinan ambos tipos de intervención.

El tratamiento psicoterapéutico debe ser indicado por psiquiatras o médicos capacitados, no es aconsejable la automedicación, ya que la farmacodinamia y la farmacocinética de los medicamentos en cada organismo es distinta, algunas medicinas de uso común para padecimientos también comunes, así como su interacción, generan como efecto secundario: precisamente ideación suicida, por lo que se podría complicar la situación en vez de mejorarla. El medicamento de éste tipo suele actuar de manera distinta, por lo que el paciente tendrá que pasar por un periodo de ajuste, en caso de sentirse mal, puede volver a consultar a su médico o buscar otra opinión médica, recuerde que es su derecho como paciente.

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Suicidio: factores desencadenantes y señales de alerta
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Miryam Gomez Obregon
Psicóloga NeuroEducativa/ Freelance. Diseño de programas y gestión del tiempo mediante el mejoramiento de habilidades y competencias. Técnicas de programación y sugestión en Nivel Alfa, de Respiración y Relajación Profunda. Promoción de estilos de Vida Saludables a través de las Tecnologías Educativas. Musicoterapia. Redacción de contenido especializado.

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