¿En qué consiste el aprendizaje?

El aprendizaje se define técnicamente como un cambio permanente de la conducta de la persona como resultado de la experiencia. Se refiere al cambio en la conducta o al potencial de la conducta de un sujeto en una situación dada, como producto de sus repetidas experiencias en dicha situación. Este cambio conductual no puede explicarse en base a las tendencias de respuesta innatas del individuo, su maduración, o estados temporales (como la fatiga, la intoxicación alcohólica, los impulsos, etc.). Lo que de un modo amplio se conoce como patrones de conducta instintiva, quedan por tanto excluidos por definición.

Desde el nacimiento y a lo largo de la vida, se aprende mucho más de lo que son sólo los recuerdos de la memoria y que adquirir habilidades o competencias en ciertas actividades. Además, a todo esto debemos añadir las actitudes, las formas, los prejuicios, los roles y muchas otras capacidades sociales.

Aprender es un cambio perdurable en la capacidad de conducirse de una manera dada, como resultado de la práctica o de otras formas de experiencia y esto requiere el desarrollo de nuevas acciones y modificación de las presentes. El aprendizaje es una adquisición de conocimientos que alude a un cambio referido a “posesión”. Este aspecto de la definición excluye los cambios conductuales temporales. Pero, a la vez, los cambios no tienen porqué durar largo tiempo para clasificarlos como aprendizaje, puesto que existe el olvido.

Relación entre el sueño, el aprendizaje y la consolidación de recuerdos significativos

Mientras estamos durmiendo se producen dos tipos de sueño: el sueño paradójico (SP) o sueño de movimientos oculares rápidos (MOR) que hace referencia al período de sueño durante el cual se presentan brotes de ondas cerebrales rápidas en el registro electroencefalográfico, junto con movimientos oculares también rápidos. Este sueño se caracteriza por una actividad cortical muy rápida, actividad muscular esporádica e irregularidades respiratorias y cardíacas. También existe el sueño no paradójico (SNP) o no-MOR, que se refiere a todas aquellas etapas del sueño durante las cuales el sujeto está dormido pero no presenta movimientos oculares rápidos.

Se ha descubierto que complejas interacciones neurofisiológicas entre el tallo y estructuras límbicas cerebrales intervienen en la relación entre el sueño paradójico y la consolidación de la memoria. Aunque todavía no se ha aclarado el vínculo exacto neurofisiológico y bioquímico, parece que durante el sueño paradójico hay síntesis de proteínas íntimamente relacionadas con la consolidación de la memoria del individuo.

Se han realizado muchos estudios que indican que después de cierto tipo de aprendizajes complejos existe un incremento del sueño paradójico y no del sueño no paradójico. Esto se ha comprobado en estudiantes, los cuales justo después de la época de exámenes tienen un aumento significativo en el número de movimientos oculares rápidos o MOR respecto a los períodos vacacionales. También se han hecho estudios en estudiantes de otros idiomas, comprobándose que aquellos que rindieron mejor en el curso fueron los que más aumento mostraron en su porcentaje de MOR.

Por otro lado, también se ha observado que los niños superdotados muestran un porcentaje de movimientos oculares rápidos superior al de los otros niños, mientras que los deficientes mentales muestran este tipo de eventos en una proporción significativamente menor. La densidad de movimientos oculares rápidos en niños prematuros se incrementa con la estimulación sensorial. Los recién nacidos tienen un altísimo porcentaje de estos movimientos oculares, probablemente por el bombardeo de estímulos a que se hallan sometidos y que deben consolidar en su memoria. Además, el número de tormentas MOR y la prontitud con que éstas aparezcan indican el nivel de desarrollo mental del niño. Estos hallazgos se hacen extensibles al campo neuropsicológico, donde se ha determinado que pacientes afásicos incrementan el porcentaje de movimientos oculares rápidos en los períodos de recuperación del lenguaje.

El aprendizaje motor y la calidad del sueño

En cuanto a los aprendizajes motores, el ejercicio físico basado en patrones de movimientos habituales, no tienen relación significativa con la cantidad de sueño paradójico en el individuo. Sin embargo, paradigmas de aprendizaje motor que implican un cambio en las coordenadas y en los ejes de orientación intrapersonales (como el aprender a realizar saltos de trampolín), sí pueden afectar a la consolidación de la memoria. El aumento de sueño paradójico disminuye a medida que el aprendizaje progresa y desaparece cuando el sujeto domina la tarea, es decir, cuando la memorización se ha ultimado. Esta relación se observa sólo en ciertos tipos de aprendizajes complejos y significativos para el individuo, si no es así, el sueño con movimientos oculares rápidos parece no tener mayor relación sobre la posterior retención de la memoria.

Pero la relación entre el sueño paradójico y la consolidación mnésica se refiere más a eventos a largo plazo, ya que no se ha podido demostrar que afecte a la memoria a corto plazo.

Existen unas “ventanas” mientras estamos durmiendo, durante las cuales la presencia de sueño paradójico efectivamente incrementa la consolidación de la memoria y la privación e este sueño promueve claramente el olvido, y hay otros períodos en que el sueño paradójico no parece esencial en relación con la memoria.

Otros estudios han demostrado que la privación selectiva del sueño paradójico después del aprendizaje implica un elevado grado de estrés físico y comportamental en la persona. El decremento en el aprendizaje se presenta sólo si hay privación de este sueño y no si son de otras etapas del mismo. Así mismo, el alcohol (potente inhibidor del sueño paradójico) tiene el mismo efecto que la privación del sueño en las fases de movimientos oculares rápidas, decreciendo la memoria en un 20-30% respecto a individuos que se les han hecho controles sin alcohol.

Tanto en animales como en humanos el sistema visual y probablemente también el auditivo, barren los datos aprendidos durante el día en las horas de sueño. Durante la noche, el sueño con movimientos oculares rápidos indica un debilitamiento de las sinapsis menos “fuertes” que daría cuenta del olvido de muchos hechos del día tras una noche de sueño. Por otro lado, se realiza una segunda acción que es la de consolidar y acceder al almacén de largo plazo los datos que quedaron más poderosos del barrido inicial.

¿Podemos aprender mientras dormimos? mito o realidad

En cuanto al aprendizaje durante el sueño, diversos estudios demuestran que la estimulación durante el sueño actúa como reforzador de la traza de memoria aunque no se guarde memoria ulterior a la estimulación. Sobre esto hay discrepancias entre los estudios realizados por soviéticos, que sacan conclusiones más optimistas, frente a los estudios realizados en occidente. Aunque la diferencia metodológica entre los trabajos explicaría estas diferencias. En occidente se concluyó que el aprendizaje durante el sueño no es posible, si el sujeto está realmente dormido cuando se presenta el estudio, el aprendizaje es nulo o tan distorsionado que no tiene efectos prácticos. La repetición de un material previamente conocido durante el sueño no incrementa los índices de recuerdo propiamente dicho, pero no es inocua ya que actúa como estimulador de los procesos de consolidación mnésica.

Todos los estudios parecen indicar que entre las posibles funciones del sueño paradójico, una de las más aparentes es la de reprocesar activamente y consolidar trazas de memoria de aprendizajes realizados en los días o semanas anteriores. Existe, por tanto, una importancia entre el dormir bien y las horas suficientes, con el rendimiento óptimo en los estudios o en la vida cotidiana.

Sueño y aprendizaje
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