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Hace unos años, una firma muy conocida de decoración, sustituyó la conocida frase del filósofo René Descartes: “Pienso, luego éxito” por la de “consumo, luego existo”. Realmente si os soy sincera, creo que es uno de los impactos publicitarios más bien trabajados en mucho tiempo, ya que aunque no lo creáis, la adicción está presente en nuestra vida diaria.

Realmente el término adicción es muy curioso. Si entendemos de donde proviene, nos permitirá entender de manera mucho más sencilla,  todo lo que la adicción significa.

El concepto de adicción proviene del latín “addictus”: término relacionado con la antigua Roma en la que vivía un personaje conocido como “Addictus”. Este personaje  era sumamente conocido por gastar con extrema rapidez todo el dinero que poseía de maneras poco aconsejables. Sus constantes derroches provocaban que nunca pudiera ahorrar, este hecho de comprar lo tenía atrapado en un comportamiento adictivo.

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La drogadicción como adicción

Como he comentado en alguna otra ocasión, en piscología hay conceptos donde las líneas que  definen los conceptos son difusas pero básicamente la drogadicción se considera un tipo de adicción. Hay muchos tipos de adicciones pero concretamente la drogadicción según la Real Academia Española se describe como: “Substancia que es introducida en el organismo vivo, por cualquier vía de administración, pudiendo modificar una o más funciones en el cuerpo, rendimiento físico o intelectual. Pudiendo  llegar a producir un estado de “dependencia psicológica”.

Según la descripción anterior y  lo que los psicólogos entendemos, podemos concretar que no solamente se consideran drogas sustancias como los  psicodislépticos (alucinantes, cannabis y drogas de síntesis), opiáceos y cocaína sino substancias cercanas y diarias como el alcohol y el tabaco.

No pretendo trazar una línea entre drogadicción y adicción. Solamente transmitir  que como seres humanos, nuestro cerebro es vulnerable, debido a la fuerte capacidad de crear nuevos aprendizajes. Podemos crear circuitos neuronales adictos a muchas cosas, algunas menos destructivas y otras como la drogadicción, más peligrosas a priori. Realmente todo tipo de adicción puede causar consecuencias muy negativas de las que siempre tenemos que ser conscientes.

¿Cómo nos volvemos adictos?

La adicción es el resultado de que un hábito se repita de manera continuada, provocando que el propio hábito (acción) se convierta en una adicción. Esta acción se realiza para aumentar el placer o disminuir el malestar. Nuestro cerebro traza una especie de “circuito neuronal” en el cual establece que si yo realizo esa acción me sentiré mejor o con menos malestar. Este circuito neuronal que se crea a base de la repetición es conocido como proceso de aprendizaje.

Una vez más no pretendo crear alarma con este artículo, pero sí que seamos conscientes de que somos vulnerables. Somos seres que constantemente interactuamos y reforzamos nuestros procesos de aprendizaje y eso evidentemente es muy positivo. El problema está cuando nuestro aprendizaje se convierte en una adicción que determina nuestras vidas y de ella depende nuestro bienestar emocional, cognitivo y conductual.

Whitney Houston fue conocida por ser una de las mejores voces de la historia, pero muchos de sus fans sabemos que uno de sus grandes titulares que dio en sus últimos años fue “Mi Marido era mi droga”. En una entrevista realizada por Oprah Winfrey, Whitney expresaba entre lágrimas y cabizbaja como su relación con las drogas y su marido Bobby Brown se habían convertido en su gran tormento personal. Ella, en sus reflexiones hizo un paralelismo entre su relación amorosa y su relación con la droga. Era doblemente adicta, siendo la drogadicción la segunda de ellas. Con qué rapidez los conceptos se entremezclan ¿no?

Somos aquello que decidimos ser

Hoy os animo a no bajar la guardia nunca con la adicción, que no permitáis que tenga un papel protagonista en vuestras vidas. Hay acontecimientos que no podemos controlar, pero hay otros en que hay que decidir y encontrar con ayuda, si es necesario psicológica, las herramientas para detectar un problema antes de que se convierta en una adicción.

Refugiarse en la soledad o en la adicción para sentirnos mejor nunca será la solución, busquemos ayuda, tomemos decisiones para un bienestar real.

En nuestras manos está el tomar una decisión y comportarnos de acuerdo a ella. El mañana, incluso el hoy, quizás no es exactamente lo que esperábamos, pero hay que vivir, decidir y esperar.

Eric Clapton en una reflexión de una entrevista expresaba: “Sencillamente me convencí de que por algún misterioso motivo yo era invulnerable y no me engancharía. Pero la adicción no negocia y, poco a poco, se fue extendiendo dentro de mí como la niebla”.

Espero con este artículo que la adicción no se convierta en vuestra niebla, somos vulnerables y en nuestra consciencia está saber construir puentes de comunicación y ayuda para no tener que negociar con adicciones destructivas.

Como he mencionado al inicio de este artículo, que la adicción no defina nuestra existencia, somos aquello que decidimos, no aquello que “consumimos”.

Soy adicto, luego existo. ¿Cómo nos volvemos adictos?
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