Síndrome del Emperador

Falta de respeto, insultos e incluso la violencia física, son algunos de los comportamientos que muchos niños muestran hacia sus padres. De hecho, en algunas familias parece que los papeles se invierten y que son los niños los que llevan la voz cantante. Los padres ya no tienen la autoridad para establecer normas o imponer castigos, los niños se han hecho con el mando.

Por desgracia, estos comportamientos no sólo afectan profundamente la dinámica de la familia, sino que también crean una gran presión sobre los padres que no saben cómo hacer frente a este problema y casi siempre terminan sometiéndose a los deseos del niño para prevenir arrebatos emocionales.

Además, la presencia de los padres ni siquiera es útil para que los niños sean felices, porque acaban desarrollando lo que se conoce como el “Síndrome del Emperador”, que como veremos, puede tener graves consecuencias a largo plazo.

¿Qué es el Síndrome del Emperador?

El Síndrome del Emperador es un trastorno del comportamiento que afecta a niños y adolescentes, y tiene su inicio en el hogar. Básicamente, el niño empieza a desafiar a sus padres y, al ver que sale con la suya, continúa desafiando a otros adultos.

Estos niños sienten que tienen el poder. Y en efecto, es cierto que tienen la sartén por el mango, ya sea porque los padres les han otorgado privilegios desproporcionados, porque no han sido consistentes en la imposición de reglas en el hogar o porque no han podido hacer frente a tiempo a las primeras rabietas y demandas del niño.

Como resultado, el niño no sólo desarrolla una relación exigente hacia sus padres, sino que está convencido que éstos deben estar siempre disponibles para él. Cuando no cumplen con sus deseos, el pequeño se enoja y puede llegar proferir amenazas, insultos o incluso atacar físicamente a sus padres.

¿El niño tirano, nace o se hace?

Las principales características que presentan estos niños son la insensibilidad emocional, poca o nula responsabilidad de sus actos, dificultad para desarrollar sentimientos de culpa y falta de apego hacia los padres y otros adultos.

En general, se tiende a culpar a los padres de este tipo de comportamiento por ser demasiado permisivos y protectores con sus hijos, aunque también influye el medio ambiente debido a que los niños de hoy viven en una sociedad individualista, súper consumista y donde se prima el éxito material rápido y fácil por encima de todo. Por otro lado, no se puede descartar que puede haber una predisposición genética que podría explicar por qué dentro de la misma familia, y en las mismas condiciones, solamente un miembro se ve afectado.

También se ha podido comprobar que no existe un patrón definido. A veces es el hermano pequeño, otros es el mayor, puede ser un hijo único o un niño adoptado, no hay una regla básica. Eso sí, parece que ocurre más entre la clase alta y media y en los niños que en las niñas, pero las chicas están ganando terreno.

¿Cómo es el niño emperador?

Los niños con síndrome de emperador dictan y ordenan lo que se hace en la familia. No sólo deciden lo que van a hacer ellos, sino también lo que otros miembros de la familia tienen que hacer. Toda la dinámica de la familia gira en torno a sus deseos, que son a menudo fruto de sus caprichos del momento.

Detrás de este comportamiento se ocultan algunos problemas:

1. Hedonismo: El niño está en constante buscando el placer, no ha desarrollado un sentido del deber y no entiende que a veces tiene que hacer sacrificios por los demás.

2. Gran egocentrismo: Todos los niños, cuando son pequeños, son egocéntricos. Sin embargo, a medida que crecen desarrollan la empatía y aprenden a ponerse en el lugar del otro. Los niños con síndrome de emperador muestran muy pocas manifestaciones de empatía y sentimientos hacia los demás.

3. Muy baja tolerancia a la frustración: Estos niños tienen problemas para regular sus sentimientos y emociones, así que cuando sus padres no cumplen con sus deseos, por lo general experimentan una enorme frustración que en última instancia les conduce a un estallido emocional.

4. Gran manipulación: Los niños con síndrome de emperador no siempre se imponen por la fuerza, a menudo utilizan tácticas sofisticadas de manipulación emocional, conocen muy bien las debilidades de sus padres y no tienen escrúpulos usarlos a su favor.

5. Poco sentido de la responsabilidad: Estos niños nunca están dispuestos a admitir sus errores, echarán siempre la culpa a otros para no responsabilizarse de sus actos.

El principal problema es que estos niños se enfrentarán a muchos problemas más adelante en la vida, pero el mundo no va a estar siempre a sus pies, al igual que sus padres. Por lo tanto, que el egoísmo, la baja tolerancia a la frustración y la falta de habilidades sociales, terminan pasando una factura muy alta. Los niños mimados y autoritarios no son niños felices, y tampoco serán adultos felices.

¿Cómo lidiar con un niño tirano?

La frustración es un sentimiento esencial en el desarrollo del niño: los niños necesitan, a partir de cuando tienen más o menos un año, rutinas, normas y límites claros acerca de lo que pueden y no pueden hacer. De hecho, uno de sus deportes favoritos es poner a prueba constantemente a sus padres para ver hasta dónde pueden llegar.

Cuando a la edad de seis años muestran ser niños muy impulsivos, que se pelean con frecuencia, con actitudes de venganza y falta de empatía hacia los demás, parecen insensibles, con ganas de hacer el mal porque sí y se sienten poderosos… estos son niños tiranos. A los once años estos signos se pueden agudizar de forma significativa y a la edad de 15 años ya son prácticamente imposibles de manejar.

Y es que educar no es fácil, y debe incluir a ciertas dosis de frustración para equilibrar el infinito amor que sentimos por nuestros hijos. Si los padres ejercen su autoridad con cariño y constancia, los impulsos del pequeño de imponer su voluntad se van mitigando. El problema viene si no hay reacción por parte de los padres, quienes, en su afán de encontrar una explicación o excusa a su comportamiento (“el niño tiene mucha personalidad”, “lo que hace es normal a su edad”…) no se atreven a imponer la disciplina necesaria. Cuando el problema se hace cada vez mayor, llega un punto en que la familia siente que se le ha ido de las manos. ¿Qué podemos hacer entonces? Por descontado, tampoco es el mejor remedio volver a las prácticas autoritarias que se llevaban a cabo en el pasado, pero sí hay que actuar con sentido común, sin exagerar y sin violencia.

Reglas básicas para frenar los comportamientos tiranos

Os ofrecemos a continuación algunas ideas para intentar reconducir la conducta tiránica, aunque en muchos casos se necesita ayuda externa para lograrlo efectivamente:

  • Ambos padres deben ponerse de acuerdo sobre cómo quieren educar a sus hijos, en lo que será su modelo educativo y llevarlo a cabo de forma conjunta, sin grietas, porque si las hay, el niño va a ir inmediatamente aprovecharse de ellas.
  • Los padres deben ser capaces de admitir que su hijo es un tirano y no buscar circunstancias atenuantes.
  • Rutina, rutina y más rutina. El día a día del niño debe ser programado: los tiempos del para comer, para ir a dormir, los deberes… También debe tener una serie de obligaciones en el hogar, como hacer la cama, poner y quitar la mesa, etc. Y reglas muy claras sobre su tiempo de ocio.
  • No amenazar. Las amenazas transmiten inseguridad a un niño y sólo consiguen aumentar su tendencia a la negación.
  • No prohibirle todo después de haberle permitido todo. No pueden retirar todos los privilegios de golpe, es mejor actuar con calma, paso a paso y pensar antes de hablar.
  • No ponernos a altura del niño: si grita, da patadas y monta una escena, no podemos responder con gritos ni cediendo a sus demandas, debemos respirar y dejar que pase la crisis. Lo mejor es esperar a que se calme sin hacerle el más mínimo caso.
  • Dejar de dar explicaciones sin fin, el niño tirano no utiliza las palabras. En lugar de discutir, debemos recordarles cuáles son las reglas que nos hemos propuesto y que su deber de respetarlas.
  • Recuerda que los milagros no existen y la educación es una carrera de fondo. Lo más probable es que no veamos resultados inmediatos, pero a medida que crece, el niño interiorizará con éxito nuestras enseñanzas, no desfallezcamos, la clave es la persistencia.

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2 Comentarios

  1. Verdaderamente muy constructivo los temas que se abordan, nos ayudan a mejorar la relacion como familia y sobre todo educar a nuestros hijos.

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