Tenemos un amigo que se llama Alberto al que le han dado la baja médica por lumbago.  Sigue cobrando mientras está en casa recuperándose. Llega el día de la revisión médica y el doctor le pide que realice ciertos movimientos. También le pregunta por el grado de dolor. Alberto no puede realizar correctamente todos los movimientos y asegura que le duele mucho. El doctor emite otro parte médico para que Alberto siga de baja. Nuestro amigo, a través de la simulación, ha conseguido estar más tiempo de baja.

La primera baja de Alberto fue real, pero se percató que estaba cómodo en casa sin trabajar y, una vez recuperado y conociendo los síntomas del lumbago, decidió simularlos en la segunda inspección médica. Se aprovechó de una situación real y la dramatizó para obtener un beneficio externo: no trabajar y cobrar al mismo tiempo. La simulación, como veremos a lo largo del artículo, todavía abarca un largo debate sobre si puede ser síntoma o no de un trastorno. ¡Profundicemos!


Simulación, ¿en qué consiste? ¿es un trastorno?

Según el DSM-V, la simulación consiste en la producción intencionada de síntomas físicos o psicológicos desproporcionados o falsos, motivados por incentivos externos como: evitar un trabajo, obtener una compensación económica, escapar de una condena criminal, obtener drogas, no realizar el servicio militar, etc”. En la simulación, supuestamente existe el conocimiento de que se está mintiendo sobre el padecimiento de los síntomas, por lo que se descartaría el trastorno o la patología. Sin embargo, hay autores que defienden que podría ser un indicador de algún tipo de trastorno mental.

El equipo de Mercedes Inda (2000), de la Universidad de Oviedo, pone sobre la mesa la cuestión de si la simulación podría ser el reflejo de algún desorden mental. Los autores afirman que “ello puede resultar bastante claro en el llamado trastorno ‘facticio’ o ficticio, en donde la persona finge síntomas físicos o psicológicos intencionadamente, con el fin de asumir el papel de enfermo”.

Los autores señalan que podría ser señal de un trastorno histriónico de la personalidad por la falta de control sobre una conducta manipuladora. También apuntan a que la exageración consciente podría formar parte de un comportamiento neurótico ya que, como afirma el equipo de Mercedes Inda, “ninguna persona en sus cabales suele llegar a esos extremos, ni escogería rutas tan tortuosas y dolorosas, para obtener posibles ganancias”.

El equipo de Inda enumera los trastornos más simulados:

  • Trastorno de estrés post-traumático.
  • Síndrome del daño cerebral post-traumático.
  • Amnesia.
  • Psicosis.

Diferencias y categorías

Resnick (1997), establece diferencias entre simulaciones:

  • Simulación pura o fingimiento de un trastorno inexistente.
  • Simulación parcial o exageración consciente de síntomas presentes o de un trastorno que ya se ha superado.
  • Falsa amputación. Consiste en la atribución errónea de síntomas reales a una determinada causa. Todo ello, debido a una interpretación incorrecta de la situación o a un engaño consciente.

Yudofsky (1985) dividió la simulación en cuatro categorías:

  1. Acontecimientos escenificados. Consiste en preparar detalladamente un episodio, por ejemplo, preparar un atropello o una caída en el lugar de trabajo.
  2. Manipulación de los datos. Modificación, alteración o contaminación de las pruebas médicas con la finalidad de simular hallazgos anormales.
  3. Simulación oportunista. A través de una herida o accidente la persona exagera los síntomas para maximizar la compensación económica.
  4. Invención de síntomas. Consiste en la invención de síntomas sin evidencias anteriores de heridas o enfermedad. Puede ir desde aspectos neurológicos como convulsiones o cefaleas, hasta aspectos psicológicos como psicosis o trastorno de estrés postraumático. Por ejemplo, los niños suelen simular dolor de barriga para no tener que ir al colegio.

Stoudemire (1989), añadió una quinta forma de simulación, la conducta autodestructiva. Se trata de una conducta de autolesión, autodestrucción y/o mutilación. El objetivo consiste en evitar alguna obligación. Por ejemplo, se pueden encontrar casos de soldados que se disparen a sí mismos para evitar entrar en combate o autolesiones de presos para salir de sus celdas.

Evaluación en la simulación

Lezak (1995), aconseja los siguientes test neuropsicológicos para detectar posibles simulaciones:

  • Test de Bender.
  • Test de Retención Visual Benton.
  • Batería de HAlstead-Reitan.
  • MMPI.
  • PICA (Porch Index of Communicative Ability).

Por otro lado, es importante realizar un examen médico y psicológico completo. Es conveniente descartar cualquier patología real tanto médica como psicológica. Algunos autores como DuAlba y Scott (1993), señalan la importancia de las diferencias culturales a la hora de valorar la simulación.

Indicadores de sospecha

Yudofsky enumeró una serie de indicadores clínicos a través de los cuales se puede sospechar que se está produciendo simulación. Sin embargo, el autor asegura que estos indicadores carecen de carácter diagnóstico porque pueden presentarse en más situaciones. Los siguientes puntos, facilitarían detectar si alguien está simulando:

  • Los datos de la historia, el examen y el diagnóstico son incongruentes con las quejas sintomáticas.
  • Los síntomas están mal definidos y son vagos.
  • Existe una excesiva dramatización de las quejas.
  • El paciente se muestra poco cooperativo en el diagnóstico.
  • Los diagnósticos favorables son recibidos con cierta resistencia por parte del paciente.
  • Las heridas parecen autoinducidas.
  • En caso de análisis, suelen aparecer fármacos o toxinas insospechados.
  • Los registros médicos han sido alterados.
  • Existencia de una historia de accidentes o heridas recurrentes.
  • Pueden apreciarse rasgos de personalidad antisocial.
  • A través del los síntomas o del trastorno se puede eludir algún procedimiento legal o un posible ingreso en la cárcel, así como evitar actividades, situaciones o condiciones de vida desagradables.
  • El paciente ha pedido fármacos adictivos.

Factores en la simulación de psicosis y otros trastornos

Resnick ofrece algunos puntos clave para detectar la simulación de psicosis y otros trastornos:

  • Evitar dejarse guiar por la confianza subjetiva en la propia agudeza diagnóstica.
  • Considerar la importancia del motivo que tiene el sujeto para engañar.
  • Para excluir la simulación, evitar basarse solamente en los resultados de la entrevista y en la exploración física.
  • Contemplar el uso de pruebas destinadas a detectar la simulación.
  • Recabar información colateral y confirmatoria.

Conclusión

La simulación es un tema que se sigue investigando en psicología. La dificultad para detectar casos de engaños, es todavía elevada, aún así, poco a poco se van obteniendo métodos para ello. Poro otro lado, algunos autores enfatizan el aspecto adaptativo de la simulación.

Aunque a lo largo del artículo se haya dibujado como un fenómeno teñido de picaresca cuya intención parece ser malévola, también existen casos donde podría estar justificada. Si sabemos que nos van a mandar a una guerra donde quizá podamos morir, ¿no nos autolesionaríamos para librarnos de una muerte casi segura? Así pues, la simulación es un tema tan interesante como controvertido.

Bibliografía

  • Inda, M., Lemos, S., López, A. y Alonso, J. (2005). La simulación de enfermedad física o trastorno mental. Papeles del psicólogo, 26, 99-108.
  • Dualba, L., y Scott, R. (1993). Somatization and malingering for workers’ compensation applicants: A cross-cultural MMPI study. Journal of Clinical Psychology, 49 (6), 913-917.
  • Lezak, M. (1995). Neuropsychological assessment (Tercera Edición). New York: Oxford University Press.
  • Resnick, P. (1997). Malingering of posttraumatic disorders. En R. Rogers (Editor), Clinical assessment of malingering and deception (pp. 130-152). New York: Guilford Press
  • Yudofsky S. (1985). Conditions not attribuitable to a mental disorder. En “Comprehensive Textbook of Psychiatry (cuarta edición)”. Editado por James, B., Alcott, V. y Ruíz, P. Evansville: Wolters Kluver.


1 Comentario

  1. Hay tanta gente simulando ser algo que no son para agradar a otros. Yo estoy feliz con quien soy sin tratar de ser nadie más.

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