sexting

En el artículo de hoy vamos a hablar de una forma de relacionarse en pareja (o fuera de ella) que ha tenido un auge muy importante en los últimos años, desde que la aparición de Internet y, especialmente, de los smartphones. Hablamos del sexting y la pornovenganza asociada a él.

¿Qué es el sexting?

El sexting es la práctica de compartir imágenes y vídeos eróticos o sexuales propios con otras personas. En ocasiones, también podemos incluir dentro del sexting las conversaciones picantes en sí mismas.

Según un estudio de la Universidad Drexler en Estados Unidos, las parejas que practican el sexting tienen un mejor sexo y están más satisfechas con su relación de pareja.

Conviene tener en cuenta que el sexting es una práctica sexual de riesgo. Muchas veces pensamos que una práctica sexual arriesgada es, simplemente, tener sexo sin protección (por ejemplo), porque el riesgo se nos presenta como muy evidente.

Sin embargo, hay muchas otras prácticas sexuales que son arriesgadas, y una de ellas es el sexting, porque puede implicar riesgos asociados que afecten a la vida de la persona. El caso más frecuente es la difusión no autorizada de esos contenidos. De eso, hablamos un poco más abajo.

Una nueva forma de cortejo y de tener una relación de pareja sana, pero con riesgos…

Desde que se empezase a practicar el sexting se han hecho multitud de estudios. En ellos, se ha podido comprobar dos cosas: Que el sexting constituye una nueva forma de cortejo, y que las parejas que tienen este tipo de prácticas son más felices y tienen mejor sexo.

En cuanto a lo primero, hay que decir que no se trata de sexting explícito, claro. Enviar un vídeo masturbándote no es una forma de cortejo. Sin embargo, las fotos sugerentes sí se han vuelto parte imprescindible del cortejo y son muy frecuentes en redes sociales.

A medida que la relación se va estrechando, se va aumentando el tono de las fotografías y se pasa de las fotos en redes sociales a las fotos en Whatsapp, que es una plataforma más privada e íntima.

En cuanto a lo segundo, hay que decir que varios estudios confirman que las parejas que practican sexting tienen una mejor relación tanto a nivel emocional como sexual.

Sexting-pornovenganza

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¿Qué es la pornovenganza?

Entendemos la pornovenganza como la difusión de contenidos sexuales de una persona con el objetivo de dañarla. La motivación de este acto es la venganza, los celos o la envidia (aunque, generalmente, es lo primero, y se suele dar cuando hay una ruptura).

Uno de los casos más famosos de pornovenganza es el de Olvido Hormigos, una exconcejala del PSOE en Los Yébenes, de quien se difundió un vídeo masturbándose. Como puedes imaginar, eso supuso una auténtica tormenta mediática y el fin de su carrera política.

Existen muchos casos de este tipo y, por desgracia, están siendo demasiado frecuentes entre jóvenes (aunque no solo se da entre ellos). Es por ello que conviene ser precavido y no practicar el sexting si no se tiene plena confianza con la otra persona.

¿Cómo protegernos de la pornovenganza?

Evidentemente, la forma más eficaz para no sufrir una pornovenganza es no compartir imágenes comprometidas. Sin embargo, ya hemos visto que esta es una práctica habitual y, hasta cierto punto, saludable en la pareja.

La mejor forma de protegerse de la pornovenganza es tratando el sexting como cualquier otra práctica sexual arriesgada: Limitándonos a practicarla con aquellas personas con las que tenemos plena confianza. Y aún así, esta práctica no está libre de peligros, pues aunque confiemos plenamente en nuestra actual pareja, recuerda que ésta puede romperse, y a veces la otra persona no se comporta como desearíamos, ya sea por despecho o por celos.

Desde un punto de vista más pragmático, una buena forma de protegerse de la pornovenganza es no compartir contenido explícito si no se recibe a cambio otro contenido del mismo tipo.

De esta forma, la persona que está pensando en vengarse difundiendo ese contenido, se lo piensa dos veces, porque sabe que la otra persona puede hacer lo mismo (aunque es cierto que esto tiene sus limitaciones, porque la pornovenganza afecta más negativamente a chicas que a chicos).

El hacking también entra en juego

Sin embargo, creer que la pornovenganza es el único riesgo que entraña el sexting sería un error. Lo cierto es que el sexting implica otros importantes riesgos, como, por ejemplo, que un tercero acceda al smartphone o a los servidores donde se guardan esas imágenes y vídeos.

Esto es lo que sucedió hace ya un tiempo con Jennifer Lawrence, Selena Gómez o Kim Kardashian, las cuales reconocieron haber sufrido el robo de fotos íntimas (alguna de ellas -Kim Kardashian- aprovechando el hecho para crear el imperio que actualmente tiene).

Como puedes ver, el sexting no es malo en sí mismo, pero sí puede acabar conduciendo a que haya problemas, y la pornovenganza es uno de ellos. Conviene, por lo tanto, tener cuidado para evitar este tipo de problemas.

El sexting y la pornovenganza: cuidado con lo que compartes
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