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El sexo es una parte muy importante en la vida de la mayoría de personas, es uno de los mayores goces y placeres que tiene la humanidad, y sus formas de experimentarlo son muy variadas. Por desgracia, no todo el mundo es capaz de poder practicarlo, dar y recibir placer por igual, de forma saludable, equilibrada y recíproca.

La sexualidad hoy en día

Hoy en día, tener relaciones sexuales es algo que puede obtenerse con facilidad y de diversas formas. Podemos conocer a alguien a través de amistades, si salimos a alguna fiesta, muchas veces puede darse en el trabajo, compartiendo aficiones, en cursos y, por supuesto, navegando por la red. Ya no importa si es el hombre o la mujer quien toma la iniciativa, en general, hay bastante libertad sexual hoy en día en la sociedad occidental, y ¿a quién no le gusta sentirse deseado y compartir una experiencia placentera con quién le atrae? Quizás, tal vez, no sea ocasional, y sea algo que se dé con más probabilidad de la que pensamos.

Lamentablemente, no siempre, por mucho deseo que sintamos, las personas son éticas, y surgen muchos casos en los que la finalidad, inicialmente suscitada por un interés y deseo sexual, acaba provocando situaciones peligrosas que pueden acabar en desenlaces, sentimientos diferentes a los esperados. Muchas juegan con el deseo de los demás, sólo por placer propio, para ocultar su baja autoestima personal, y así sentirse querido, aunque no desee nada con la otra persona. Siempre que la situación no se haya comentado, o haya habido malinterpretaciones, entre otros.

Diferentes expectativas

Hay personas que no entienden que sus intenciones o sentimientos no son las mismas, que no sienten ni quieren algo con alguien que no les atrae, y son objeto de injurias y calumnias por parte del rechazado/a, proporcionando dolor y tal vez más rechazo hacia la persona que no les desea, suscitando sentimientos de adversidad por la otra parte, especialmente cuando se trata de compañeros de trabajo o profesionales del mismo ámbito, pudiendo desencadenarse así una “guerra” cuya función no es más que ocultar el deseo que se siente por estar con la persona amada. Peores casos son los que un subordinado se niega a mantener relaciones con un superior o superiora, ya que muchas veces el empleado/a acaba siendo despedido/a por no cumplir las expectativas sexuales depositadas.

Es muy triste escuchar también que hay personas que, aburridas de su relación de pareja, encuentran satisfacción a través de correos, chats y redes sociales, ocultándoselo así tanto a la pareja como a las personas con las que flirtea (como mínimo), así como las personas que, sabiendo que se están interponiendo en familias, matrimonios o parejas ya establecidas, sin importarles las posibles consecuencias que puedan desembocarse, sólo por puro deseo carnal. Un ejemplo visual de ello son las películas “Infiel” con Richard Gere, y ya más drástica y menos irreal quizás, “Match Point” de Woody Allen, que nos cuenta la tremenda pasión de un hombre casado hacia su ex cuñada, y su terrible final. Está claro que en estos casos no se incluyen aquellas relaciones abiertas en las que se pacta la permisividad de ambos miembros de pareja a mantener relaciones con otras personas, pactadas de mutuo acuerdo.

La falta de comunicación sincera

Otras situaciones son aquéllas en las que se ocultan las verdaderas edades para estar con alguien, siendo especialmente complicado en caso de menores que mantienen relaciones sexuales con adultos. También hay que tener en cuenta que no siempre dos personas se hayan en el momento adecuado para tener relaciones sexuales, ya que a veces, medicamentos, situaciones de enfermedad o estrés personal u otros, hacen que la situación no sea la idónea para estar con alguien, y muchas veces, por falta de comunicación, la otra parte se siente rechazada, sin ser realmente la situación lo que puede parecer al otro/a.

Casos menos graves pero que suelen darse en muchas parejas son peleas por la desmotivación sexual, la aparición del deseo en diferentes tiempos, el volverse demasiado egoísta de forma personal, o, especialmente, la infidelidad. Cómo no, tener también en cuenta que, aunque a veces el deseo puede ser mutuo, si alguna de las partes sobrepone su propio ego u orgullo ante la persona deseada, ésta puede malinterpretar la situación y generar un fuerte conflicto, así como aquellas personas que no expresan claramente sus deseos hacia la otra parte de forma directa y personal. También hay casos en los que si son terceras personas las que intentan mediar entre dos, puede que los mensajes sean malinterpretados o la información incorrecta, con lo que se debe ir con cuidado con el mediador y saber si se dirigirá correctamente al otro.

Y estos, así como otros muchos casos más, son situaciones que las personas deberían tener en cuenta conjuntamente al tener una relación, ya que el sexo a veces deriva en consecuencias que muchas veces no se tienen en cuenta, y que deben valorarse previamente, así como, si es necesario, tratar con algún Sexólogo o Sexóloga, siempre que sea necesario.

Sexo, deseo y falta de comunicación
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