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El sexo anal es una alternativa durante el encuentro sexual. Incluye desde besos y caricias alrededor del ano hasta la penetración del recto por los dedos, juguetes sexuales o pene. En la actualidad el sexo anal es una de las prácticas sexuales más extendidas tanto en parejas heterosexuales como homosexuales, siendo la práctica más común tras el sexo vaginal y oral.

¿En qué consiste el sexo anal?

El sexo anal es una práctica desconocida y rechazada por muchos, pero si se conocen sus misterios puede ser tan placentero como el sexo vaginal ya que la región anal es una de las más sensibles del cuerpo humano. Hoy por hoy todavía es una práctica con bastantes tabúes en nuestra sociedad; al ser el ano el lugar por donde se excretan los desperdicios del sistema digestivo, se suele asociar a una zona del cuerpo sucia y contaminada, es por eso por lo que para algunas personas esta experiencia sexual se sale de lo normal y aceptable, aunque para otras sin embargo es una práctica habitual y placentera dentro de su repertorio sexual. Todo dependerá de los valores y creencias de la persona.

La estimulación del ano puede ser muy placentera ya que es una zona con múltiples terminaciones nerviosas. Podemos estimularlo a través del recto, el punto G y el clítoris en las mujeres y la próstata en los hombres.

Hay gente que piensa que no es placentero ni que pueden existir orgasmos, pero se ha averiguado y comprobado científicamente que sí, ya que en las ramificaciones nerviosas del ano, siempre con sumo tacto y delicadeza, existe el llamado punto P que puede producir orgasmos placenteros. También antes, por falta de higiene, solía ser una práctica atribuida sólo a parejas estables, algo que hoy en día cualquiera realiza con personas que sean su pareja estable amorosa sexual o en un coito casual.

Dentro de los juegos anales se incluye la penetración, esta la puede realizar tanto el hombre como de la mujer. Aunque solemos asociar a la mujer con un papel pasivo en la penetración, una mujer puede penetrar analmente a un hombre o a otra mujer por medio de un dildo sujeto a su pubis por medio de un arnés. Esta variante sexual recibe el nombre de pegging.

El sexo anal en la historia

Es una práctica que era habitual en Grecia y Roma, en caso de los griegos era muy habitual la penetración por atrás en las prácticas heterosexuales tanto con el sexo anal como vaginal, aunque en la actualidad cuando se hace referencia “al griego” hablamos de la penetración anal. En la antigua Roma el coito anal era habitual entre ciudadanos romanos varones y esclavos.

Durante la Edad Media el sexo anal fue rechazado por la Iglesia como todas aquellas prácticas sexuales que no tenían finalidad reproductiva. Ya a principios del siglo XX Freud lo clasificó dentro de las perversiones sexuales, lo que todavía ayuda más a afianzar el estigma del sexo anal como una práctica desviada. Esta estigmatización nos ha llegado hasta nuestros días.

Consejos para disfrutar de esta práctica

El sexo anal es, como toda práctica sexual, una opción y solo se debe practicar si realmente apetece hacerlo y no para complacer a nadie. Si al final la persona se decide a practicarlo le ayudará a enriquecer su vida sexual pero también hay quienes siempre serán reacios a practicarlo y su decisión ha de ser respetada. Si se decide probar o iniciarse hay una serie de consejos básicos a tener en cuenta:

Limpiar la zona

La zona anal debe de estar lo más limpia posible, sobre todo si ese día no se ha ido al baño. Un enema o limpiar el interior con una toallita húmeda y los dedos en principio será suficiente. De todos modos, es bueno tener toallitas húmedas cerca por si ocurriera un percance. Es muy recomendable usar métodos de protección de barrera como el preservativo, tanto si la penetración es con el dedo como si es con el pene a fin de evitar el contacto con la materia fecal y una posible infección además esto protegerá contra enfermedades de transmisión sexual. No se recomienda tras la penetración anal realizar el coito vaginal a no ser que el pene se lave a conciencia (incluso aunque se haya usado preservativo) ya que el riesgo de infección vaginal es muy elevado.

También recordar que al pasar de una penetración anal a una bucal o vaginal cambiar de preservativo debería ser una norma de higiene recomendada y practicada lo máximo posible, e incluso, puede dar juego a nuevas diversiones saludables. Por ejemplo, usamos el preservativo extra fino en la penetración anal y luego nos ponemos el preservativo de sabores para la práctica de sexo oral, siempre y cuando se pueda… Por supuesto, la estimulación previa e incluso durante o posterior a la penetración es necesaria, somos humanos y no robots, y más en una zona como ésta.

Relajarse en fundamental

Para disfrutar del sexo anal es necesario relajarse y empezar poco a poco debido a que el esfínter anal es muy fuerte cuando está saludable y no existe incontinencia. Por eso es importante comenzar a dilatar de manera muy delicada ya que si no estamos acostumbrados el solo hecho de tocar el esfínter puede desencadenar un fuerte reflejo de contracción. Una buena técnica es acariciar toda la zona con mucha suavidad, empezando por el perineo con los dedos para luego acariciar el exterior del ano.  Si las caricias resultan agradables entonces se puede empezar a introducir con lentitud el dedo meñique e ir avanzando con cuidado hacia dentro.

La comunicación con la pareja es fundamental en este momento para que sepa si necesita que pare porque resulta doloroso o molesto. Si se hace correctamente la sensación inicial de incomodidad pronto se convertirá en placer.

Cuando el ano se haya acostumbrado a la penetración con los dedos se pueden empezar a utilizar dildos y juguetes diseñados para el sexo anal. Es muy importante utilizar únicamente juguetes diseñados para tal fin ya que estos llevan un tope con lo que nunca llegan a entrar totalmente dentro del cuerpo y hace muy fácil sacarlos, tenemos que tener en cuenta que a diferencia de la vagina el ano no tiene fondo y el juguete podría acabar entrando en el intestino.

Una vez acostumbrado el ano a la penetración con juguetes, entonces se puede penetrar con el pene. Esta penetración se hará con un ano muy relajado y con muchísima suavidad y una lubricación generosa será fundamental. La pareja se podrá ir estimulando el clítoris o pene para aumentar la excitación.

Posiciones sexuales recomendadas

Hay múltiples posiciones para practicar este tipo de coito, es bueno adoptar posturas en las cuales la pareja receptiva puede controlar los movimientos y se sienta menos vulnerable, por ejemplo la del misionero pero con la persona penetrada arriba o sentados en una silla. Lo importante es que la postura sea cómoda para ambos y que permita disfrutar de esta práctica sexual.

Las posturas de la práctica del sexo anal pueden ser similares o las mismas que algunas que usamos en coitos vaginales, como el perrito, la silla, el misionero, desde atrás, o la cuchara suelen ser las mejores para alcanzar buenos orgasmos.

Otras formas de sexo anal

Hemos de saber que no sólo existe la penetración, también hay otras técnicas conocidas como el beso anal o annilingus y la masturbación. En lo que es el beso anal, puede ser muy estimulante y recordar que allí sí que los mordiscos no suelen ser bien recibidos, pero el hecho de besar el ano sí que aumenta el riesgo de infecciones venéreas, quizás mucho más que la penetración, aparte de que puede haber accidentes un tanto no deseados en dicha práctica (olores, problemas gastrointestinales, etc.). Y no, no todo el mundo que realiza el annilingus lo hace por amor verdadero, sino por placer, a veces por morbo y a veces por probar. Como otras prácticas, ni todo el mundo está abierto a ello, ni todo el mundo repite, ni se es más por hacerlo, ni se es menos.

Reflexiones finales

Hoy en día existen una serie de juguetes como vibradores, dildos, anillos, lubricantes, cremas específicas, y otro tipo de productos que pueden ser divertidos introducir en la variedad de sexo anal.

Hay que recordar que el consumo abusivo de laxantes puede ser dañino para el ano, ya que es algo que mucha gente usa para poder tener relaciones sexuales anales, y recordar que existen alternativas en la dieta más saludables. También hay que tener cuidado con los desgarros anales, ya que no es difícil sufrir un accidente sexual.

Pero como todo, en la variedad está el gusto.

Referencias

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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