La palabra secta suele despertar interés y temor al mismo tiempo. Por una parte, se trata de un interés teórico. Saber qué se esconde detrás de las sectas fascina a mucha gente. A nivel general, las creencias populares sobre las sectas suelen ser que nos lavan el cerebro, que se quedan con todo nuestro dinero, que una vez que entramos es muy difícil salir, incluso que planean suicidios colectivos. Pero, ¿qué hay de cierto detrás de todo esto? ¿Puede una secta cambiar tanto a una persona? ¿Puede una secta incluso llegar a inducir al suicidio a cientos de personas?

A lo largo del artículo profundizaremos en el concepto de secta. Observamos que no es tan fácil definirlo como puede parecer a primera vista. También indagaremos en los diferentes tipos de sectas. Por último, describiremos en qué consisten las sectas destructivas y las características de aquellas personas más vulnerables a ser captadas.

Sectas, ¿qué son?

Describir qué es una secta no es sencillo. A lo largo de muchos años, este concepto se ha ido convirtiendo en sinónimo de algo malvado. Como describen González, Ibáñez y Muñóz (2000), «el sentido general, a pesar de todos los esfuerzos, que se da a la palabra secta, es claramente peyorativo, porque evoca fanatismo, intolerancia, peligrosidad social y todo lo que pueda contribuir a amenazar las estructuras de la sociedad, dando una imagen espectacular y dramática».

Albert Samuel (1990), afirma que la etimología del concepto es difuso, puede provenir de secare y sequi. En este caso, una secta sería una «sección, un sector separado de un conjunto más amplio y el grupo que ha seguido a un maestro, precisamente en el origen de esta separación». Por otro lado, Pepe Rodríguez (1984), la define desde el término «sectum», esto es «lo cortado, separado, desgajado».

Rodríguez las describe como un «grupo de personas aglutinadas por el hecho de seguir una determinada doctrina y/o líder y que, con frecuencia, se ha escindido previamente de algún grupo doctrinal mayor, respecto al cual, generalmente, se encuentran críticos». Un dato que nos ofrecen González, Ibáñez y Muñóz es que «el propio cristianismo fue considerado como una secta del judaísmo. El budismo lo sería del hinduismo y son también numerosas las sectas derivadas del Islam».

Por otro lado, Pilar Salarrullana (1990), las define como un «grupo convencional de gentes que participan de las mismas experiencias, aportándoles diferentes factores: de seguridad y certeza, afectivo y rigorismo doctrinal, disciplinar y moral». Como vemos, hasta el momento el concepto de secta no posee ninguna connotación negativa, simplemente se trata de un grupo de personas que piensan de otro modo y poseen unas creencias diferentes. Así pues, ¿de dónde viene la connotación tan peyorativa? Lo descubriremos un poco más abajo.

Tipos de sectas

El sociólogo Bryan Wilson (1970) identifica diferentes tipos de sectas:

Conversionitas

Se trata de sectas características de fundamentalismo cristiano evangélico. Aseguran que el mundo exterior está corrompido. Ejemplo: las Asambleas de Dios, Iglesias del Evangelio Cuadrangular, etc.

Revolucionarias

Movimientos escatológicos de la tradición cristiana. Su intención es destruir el orden social en el momento apropiado. El fin justifica los medios, esto es, si hiciera falta, harían uso de la fuerza. Los miembros esperan un nuevo orden bajo la dirección de Dios y son hostiles hacia las reformas sociales. Ejemplos: Adventistas, Cristadelfianos, etc.

Introversionistas

Consisten en retirarse del mundo para gozar de la seguridad a través de la santidad personal. No esperan la conversión de la población ni la destrucción del mundo. Las reformas sociales les son indiferentes. Ejemplos: Hutterianos, Mennomitas, Amish, etc.

Manipulacionistas

Hacen hincapié en un tipo de conocimiento diferente y particular. Wilson afirma que «su Dios no es un Dios redentor, sino una idea abstracta de un poder extraordinario que los hombres pueden aprender a utilizar para su propio provecho en el mundo presente». Ejemplo: Teosofía, Antroposofía, Cienciología…

Taumatúrgicas

Defienden que los hombres tienen la capacidad de experimentar al efecto extraordinario de lo sobrenatural en sus vidas. Los espiritistas serían un ejemplo de ello. Su objetivo es buscar mensajes personales de los espíritus para obtener curaciones o milagros.

Reformismas

Son grupos un tanto revolucionarios. Consideran que «la salvación se obtiene transmitiendo una ética mediante la cual puedan vivir los hombres«. Su comportamiento con la sociedad es una actitud alejada, pero no es ni indiferencia ni hostilidad. Ejemplos: los cuáqueros.

Utópicas

Al mismo tiempo que se retiran un poco del mundo también desean cambiarlo. Proponen la reorganización social a través de estamentos comunitarios. Ejemplos: Comunidad de Oneida, movimiento llamado Bruderhoff y la Fraternidad de la Nueva Vida.

Sectas destructivas

En este punto se tratará el tipo de sectas que, a nivel general, es el que una gran mayoría de personas asocia a este concepto. Uno de los ejemplos más claros es la secta El Templo del Pueblo, liderada por Jim Jones y cuyo final consistió en el suicidio colectivo de 918 personas. Pepe Rodríguez (1994), establece varios criterios que caracterizan a las sectas destructivas:

  1. Utiliza técnicas de persuasión para la captación y adoctrinamiento que favorece la desestructuración la personalidad del adepto o lo dañan severamente.
  2. Provoca la destrucción total o grave de los lazos afectivos y de comunicación del sujeto con su entorno social habitual y consigo mismo.
  3. Conduce a la destrucción derechos jurídicos inalienables en un estado de derecho.

Rodríguez define estas sectas como «todo movimiento totalitario con una estructura jerarquizada en el que se presta absoluta devoción a una persona, doctrina o idea, en el que se utilizan técnicas de manipulación, persuasión y control». Además, añade que los objetivos son «el poder y/o el dinero, y que origina en los adeptos una dependencia del grupo en detrimento de su entorno familiar y social».

Según el autor, existen algunos aspectos en los que fijarse para saber si se trata de una secta destructiva:

  1. En manos de quién reside el poder.
  2. Grado de respeto del líder hacia sus adeptos.
  3. Si su estructura respeta la libertad individual y la vida familiar.
  4. El origen del grupo.
  5. La utilización y el control de las finanzas.
  6. Técnicas de captación de adeptos.

Características de los sujetos seducidos por sectas

González, Ibáñez y Muñóz (2000), defienden que cada sujeto es un mundo, sin embargo, a nivel de seducción por parte de las sectas, se puede identificar un perfil más o menos general. Los autores los describen en una serie de puntos:

  1. El contenido y la forma del mensaje están en la misma sintonía que los esquemas mentales, necesidades, intereses y valores existenciales del sujeto. En general, son personas descontentas con las opciones que tienen a su alrededor y buscan nuevos estados.
  2. La proximidad del maestro o «reclutador» es importante. Si el «reclutador» despierta respeto y confianza, el sujeto será seducido más fácilmente.
  3. Si el sujeto está atravesando una crisis, es más fácil ser captado. El malestar del sujeto puede hacer que busque alivio en cualquier parte, lo que le lleva a ceder el control de sí mismo al grupo.
  4. Cuando la identidad del «captado» todavía está en fase de desarrollo por su juventud, aumentará la probabilidad de ser captado. El sujeto es más receptivo y se verá más atraído hacia aquellas ideas y conductas que sean claras y rápidas.
  5. Si la persona viene de una familia desestructurada la probabilidad de ser captado es mayor. Se necesitará cubrir la necesidad de afiliación o pertenencia.
  6. Desconocer las estrategias de manipulación es un aspecto que favorece la captación.
  7. Una educación pobre puede llevar al sujeto a no adaptarse con éxito en la sociedad, por lo que en una secta puede encontrar la estabilidad que necesita.

Bibliografía

  • González, J., Ibález, J., Muñóz, A. (2000). Introducción al estudio de las sectas. Papeles del Psicólogo, 76, 51-56.
  • Salarrullana,P. (1990). Las sectas. Madrid: Temas de Hoy.
  • Samuel, A. (1990): Las religiones de nuestro tiempo. Navarra: Ediciones Verbo Divino.
  • Rodríguez, P. (1989): Diccionario de las religiones. Madrid: Alianza Editorial.
  • Rodríguez, P. (1990). El poder de las sectas. Barcelona: Ediciones B.S.A
  • Wilson, B. (1970). Sociología de las sectas religiosas. Madrid: Ediciones Guadarrama.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here