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La satiriasis la podemos definir como la adicción al sexo o hipersexualidad masculina. En su versión femenina se la conoce como ninfomanía. Es una conducta claramente compulsiva en la que queda en el sujeto que la sufre una abrumadora sensación de insatisfacción.

Definición

La adicción al sexo supone el desarrollo de conductas sexuales irrefrenables utilizadas para producir autogratificación.

Se trata de conductas estereotipadas que escapan del control del individuo, que interfieren en su vida diaria y que no pueden dejar de practicar pese a los aspectos negativos implicados. Incluye además, conductas, pensamientos y fantasías sexuales recurrentes, y una urgencia por llevar acabo conductas sexuales. El catedrático de Psicología Clínica y experto  en el estudio de las adicciones Enrique Echeburúa insiste que el “adicto al sexo es como un alcohólico que se caracteriza por una hipersexualidad que, al no saciarse, está permanentemente presente en el sujeto, que prescinde por completo de la ternura en la relación íntima y que manifiesta una pérdida de control”.

Del orgasmo a la insatisfacción

En las personas con adicción al sexo, este se convierte en un remedio para reducir el malestar emocional, la actividad sexual se transforma en algo morboso y obsesivo. El sexo es utilizado como una estrategia de afrontamiento del malestar psicológico.

Esta adicción se puede manifestar de múltiples formas: desde la masturbación compulsiva, las relaciones promiscuas breves con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, los encuentros sexuales con personas desconocidas o la frecuencia habitual de prostíbulos, hasta el uso de la pornografía (cibersexo o líneas calientes)

La persona afectada pierde varias horas todos los días en la búsqueda del objetivo sexual. El orgasmo genera insatisfacción y este, a su vez, la búsqueda compulsiva del placer. Finalmente esta persona se enfrentará a consecuencias negativas como la pérdida de pareja, riesgo de enfermedades de transmisión sexual, problemas legales y trastornos mentales comórbidos (depresión o intentos de suicidio).Todo ello asociado a una alteración del cuidado general de la salud y a un detrimento en su funcionamiento social, académico, familiar o laboral

Etiología

Las causas de este trastorno no están del todo definidas. Algunas personas con adicción al sexo presentan antecedentes de abuso sexual infantil y de infancias complicadas. No obstante, en otras personas es el fracaso  de una relación afectiva lo que actúa como desencadenante. Entre los factores de riesgo se encuentra la autoestima baja, insatisfacción con la autoimagen, disfunciones o alteraciones sexuales o tener relaciones de pareja insatisfactorias.

Definir la adicción al sexo es un problema al no existir consenso general en la comunidad científica sobre lo que es y en consecuencia como debe de ser tratada. No ha sido incluida en los catálogos de enfermedad mental DSM-V ni CIE10 al no ser considerada como adicción. Aun así, la presencia de personas con adicción al sexo en la práctica clínica y el sufrimiento que les genera a dichas personas ha hecho que muchos profesionales (médicos, psicólogos y sexólogos) estén investigando sobre el tema.

Satiriasis y ninfomanía

Desde el XIX, muchos investigadores de la sexología humana han descrito múltiples comportamientos sexuales con innumerables ejemplos de hombres (y mujeres) cuyo apetito sexual era excesivo e inadaptado.

Los ejemplos clínicos descritos por estos investigadores fueron los precursores del Don Juanismo o satiriasis en los hombres y la ninfomanía en las mujeres. En el caso de los hombres, expertos señalan que en nuestra cultura se tiende a invisibilizar este tipo de comportamiento adictivo, ya que muchas veces al hombre le es permitida cierta adicción al sexo por considerarla “propia de su género”.

En 2010, el psiquiatra norteamericano Martin Paul Kafka propuso los criterios diagnósticos de una nueva entidad clínica (el trastorno de hipersexualidad), con algunas características definitorias propias de las conductas adictivas, lo que ha replanteado la posible existencia de una adicción al sexo.

Si bien su propuesta no fue finalmente incorporada en el DSM-5, como se mencionó previamente, la misma ha servido de base de diversas investigaciones y es utilizada por psiquiatras y sexólogos en su trato diario con los pacientes.

La adicción al sexo es más frecuente en hombres que en mujeres. A partir de varias investigaciones, sólo en Norteamérica, se estima que hay una incidencia de entre el 3 por ciento y el 6 por ciento de la población que sufre la sufre en alguna de sus formas (masturbación compulsiva, múltiples affaires extramaritales, excesivo uso de la pornografía)

Internet parece que ha facilitado la incidencia de casos. No se trata sólo de las webs de pornografía, sino que facilita los encuentros con personas desconocidas.

Tratamiento y perspectivas

Actualmente, las estrategias de tratamiento de personas con adicción al sexo incluye la psicoterapia cognitivo-conductual, programa de 12 pasos y terapia basada en la solución de problemas. También es habitual el uso de fármacos. Por supuesto, el terapeuta desarrollará una escucha activa y evitará caer en discusiones sobre la moralidad.

Finalmente es necesario que se desarrolle más investigación. Al fin y al cabo, lo deseable es que el paciente establezca un equilibrio entre sus conductas sexuales y su contexto, a fin de que pueda restablecerse una sexualidad plena, responsable y sobretodo sana para sí mismo y para los demás

Referencias

  • Echeburúa, E. (1999). ¿Adicciones… sin drogas? Las nuevas adicciones (juego, sexo, comida, compras, trabajo, Internet). Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Echeburúa, E. (2012). ¿Existe Realmente La Adicción Al Sexo? Adicciones, 24(4), 281–285. https://doi.org/10.20882/adicciones.77
  • Kafka, M. P. (2010). Hypersexual disorder: A proposed diagnosis for DSM-V. Archives of Sexual Behavior, 39(2), 377–400. https://doi.org/10.1007/s10508-009-9574-7
Satiriasis o la adicción al sexo masculina
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