La aplicación de la Ley como ejercicio coercitivo no es la única opción. En algunas ocasiones puede sustituirse, por negociaciones pacíficas que permitan un ajuste entre las necesidades individuales y el respeto a la norma. ¿Cuál es el papel del psicólogo en la resolución de conflictos?

El papel del psicólogo en la resolución de conflictos

Las personas que están en conflicto disponen de diferentes opciones para resolverlo: evitar, negociar, mediar, someterse a un tercero privado, someterse a la autoridad judicial o recurrir a la violencia.


Cada una de estas opciones varía en base a la formalidad o no del proceso. También, a su carácter público o privado y al mayor o menor poder ejercido por las partes sobre el resultado.

La evitación como forma de encarar el conflicto

En un extremo está la evitación, ya que, muchas veces, la gente no cree en la posibilidad de un cambio para mejorar o, simplemente, lo evita porque piensa que el tema no es tan importante.

En este lado están representadas las opciones más privadas e informales, donde las partes tienen un gran protagonismo. Le siguen otras opciones que van incorporando formalismo al proceso, que dan una mayor intervención al tercero, restándoselo a las partes, y promueven un aireamiento público de los conflictos, para concluir con la opción más drástica, que es el uso de la violencia para someter al otro.

Recurrir a la ley como estrategia en la resolución de conflictos

Recurrir a la ley, con la esperanza de objetividad y justicia, es un proceso público donde las partes cuentan con sus abogados, que se encargan de argumentar sus respectivas propuestas ante un tercero imparcial, un juez.

El juez emite su decisión, fundada en los antecedentes y normas legales, y el resultado está basado en la fórmula gana/pierde

Además, la decisión del tercero tiene carácter obligatorio y ejecutable, y las partes deben aceptar tal decisión. Supone tener en cuenta los siguientes aspectos: gastos, tiempo y el desacuerdo con los resultados.

Perito público o privado

Cuando hablamos de la actuación del psicólogo como perito, bien desde cualquiera de los equipos de la Administración de Justicia, bien desde el ámbito privado, el contexto en el que actúa es el procedimiento judicial antes mencionado.

Con lo cual, él está en calidad de experto impuesto. El peritaje adquiere la forma de una investigación encaminada a esclarecer los hechos en base a la verdad, como ocurre en los procesos penales, o a demostrar los hechos en base a la razón, en los procesos civiles.

Otra forma de solucionar los conflictos es recurrir a un tercero de carácter privado. Esta fórmula comparte con la anterior el poder mermado de las partes y el compromiso de los factores externos de decisión, además de seguir el esquema gana/pierde.

La resolución administrativa de una disputa intenta establecer un cierto equilibrio entre las necesidades de la organización y las individuales.

El experto asesor

Cuando hablamos de arbitraje, un tercero es solicitado por las partes, que adoptan el compromiso de respetar la decisión del árbitro si ellas no llegan a un acuerdo. Aquí el psicólogo puede intervenir como experto, pero no impuesto, sino como conocedor de la materia a discutir y contando con el consentimiento de las partes para que informe sobre la materia objeto de estudio. Esta función es la que se conoce como experto asesor.

La colaboración

Finalmente, existe otra forma de resolver los conflictos cuya base es la colaboración. A través de ésta, las partes mismas toman decisiones, bien negociando entre ellas los desacuerdos, bien utilizando representantes.

También, pueden utilizar un tercero elegido de común acuerdo que les ayude en el proceso de negociación. La primera de estas fórmulas es la negociación. Las partes tratan de resolver sus diferencias directamente entre ellas.

Algunas veces es una empresa difícil, ya que las emociones intensas dificultan la comunicación y conducen a percepciones equivocadas que agudizan los desacuerdos. Sólo si la intensidad emocional de las partes es baja, podrán resolver sus diferencias utilizando la racionalidad.

Aquí el psicólogo puede actuar de experto colaborador con el abogado, y aunque es un fórmula que da más protagonismo a las partes, los profesionales siguen ocupando el lugar principal.

La mediación como estrategia para la resolución de conflictos

La segunda fórmula es la mediación, en la cual, un tercero elegido de común acuerdo escucha sus posturas, hace reuniones privadas y conduce a acuerdos. Se inicia la mediación cuando las partes ya no creen que puedan resolver el conflicto por sí mismas a través de la negociación.

Con la mediación las partes resuelven sus propios conflictos y toman decisiones que las convierten en protagonistas de todo el proceso

Las distintas opciones para resolver los conflictos indican una diferente participación de los propios interesados en su resolución. A medida que aumenta esta participación, disminuye el protagonismo de los profesionales.

Roles del psicólogo en la resolución de conflictos

Si nos fijamos en los roles ejercidos por el psicólogo, podemos observar que su actuación se va modificando. Esto es, va disminuyendo su intervención en función del aumento experimentado por las partes, en cuanto a su participación.

Cuando hablamos del rol del perito o del experto asesor, el objetivo de la evaluación realizada se dirige no a las personas evaluadas, sino a servir de apoyo al tercero, que va a juzgar su caso, o al abogado de una parte, que trata de obtener elementos que justifiquen sus argumentos.

El trabajo del psicólogo colaborador adquiere cierta diferencia respecto a los anteriores. Combina sus conocimientos con los del abogado y colabora en el análisis de la situación conflictiva. Igualmente, en la búsqueda de las posibles alternativas, y de sus efectos en todos los implicados y en la elección de aquella que resulte más viable.

Su papel es menos evaluador, ya que intercambia sus conocimientos con los de los interesados, a la vez que éstos adquieren un papel más relevante. El motivo último de esta actuación se dirige directamente a las partes (o a una de ellas) en conflicto con el objetivo de prepararlas para afrontar los procedimientos judiciales y que éstos les afecten lo menos posible.

resolución de conflictos

La mediación y la resolución de conflictos: a modo de conclusión

Finalmente, el rol de mediador se distancia de los anteriores, ya que su actuación está orientada a impulsar la participación de los implicados en su resolución, y se pone al servicio de las partes implicadas para conseguir preparar un terreno propicio en el que se desarrollen las negociaciones, mejorando la comunicación entre ellas y cambiando la manera de ver el conflicto.

Su objetivo es ayudar a los propios interesados para que éstos encuentren una manera de salir de la situación conflictiva, convirtiéndose las partes en los verdaderos protagonistas del proceso. Así, reciben la información necesaria, aclaran sus posturas, conocen sus intereses y los del otro, proponen diferentes alternativas y acuerdan soluciones aceptables para ambas partes.

Por la tanto, bajo la bandera de la mediación obtenemos una mayor satisfacción, al hacer partícipe a las partes en la búsqueda común de la solución. Por último, decir que a diferencia de los procesos gana/pierde, el esquema de la mediación es gana/gana. Sin duda, es una de las mejores técnicas cara a la resolución de conflictos (si no la mejor de la que disponemos).

Referencias

  • Cantón, E., Gistain, C., Checa, I., & Eva, L. E. Ó. N. (2011). Programa de mediación psicológica con árbitros de fútbol. Revista Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, SOCIOTAM21(2), 27-38.
  • Parkinson, L. (2005). Mediación familiar. Teoría y práctica: principios y estrategias operativas. Barcelona, España: Editorial Gedisa.
  • Serrano, G., Lopes, C., Rodríguez, D., & Mirón, L. (2006). Características de los mediadores y éxito de la mediación. Anuario de psicología jurídica16, 75-88.
  • Serrano, G. (2008). Eficacia y mediación familiar. Boletín de psicología92, 51-63.
Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here