“La enemistad a veces es un absurdo capricho fruto de casualidades absurdas”.

Seguro que si te preguntáramos con cuantas personas no te hablas o tienes una mala relación, podrás enumerarme como mínimo una. Muchas de estas relaciones “bloqueadas” seguro que no tienen razón de ser a pesar de que pienses lo contrario, pues se deben a rencillas o malentendidos sin discrepancias de fondo. En este apartado vamos a ver cómo evitar tener enemigos, es decir vamos a aprender a procurarnos relaciones positivas. Si quieres gozar de cierta tranquilidad, no infravalores ninguna enemistad, ni tan sólo la enemistad de personas en apariencia poco influyentes para ti. No olvides que la memoria es el arma de los débiles.

Podemos procurarnos enemigos de diferentes maneras:

  • Por comentarios inapropiados sobre terceros.
  • Por ofender gratuitamente.
  • Por desautorizar públicamente.
  • “Perdonavidas”
  • Comunicación y malentendidos.
  • Formas de ser.
  • Amor propio.
  • No cuidando los mínimos detalles de una relación interpersonal.
  • No reconociendo méritos.
  • Dejando de hablar con una parte de las personas que forman el equipo no por antipatía sino por falta de costumbre. Poco a poco se va abriendo una distancia afectiva que fácilmente deviene enemistad.

Si a pesar de todos nuestros esfuerzos por evitar procurarnos enemistades, tenemos relaciones interpersonales bloqueadas ¿Cómo actuaremos ante ellas?

Una relación interpersonal bloqueada es aquella en la que tanto por un lado como por otro se evitan interacciones amistosas. 3 pasos serán necesarios para prevenir bloqueos:

  1. Objetivación del conflicto
  2. No admitir el bloqueo
  3. Contracaricias

En la objetivación del conflicto, se hace aflorar el conflicto en cuestión para que, teniéndolo ambas partes en cuenta, nos percatemos de que no es tan importante como para generar enemistad. Por ejemplo decir: “nos separa esto y esto, pero podemos continuar siendo amigos, o en todo caso, tratarnos con cordialidad”.

Cuando una persona inicia el juego de no saludarnos o lo notamos agresivo con nosotros, debemos ignorarlo y seguir tratándolo exactamente igual. Esto es lo que llamamos no admitir el bloqueo. Inclusive si esta persona nos perjudica a sabiendas, reaccionaremos con extrañeza y le diremos ¿por qué razón hiciste tal cosa?.

Finalmente una contracaricia es aprovechar una amonestación para dejar muy claro las cualidades positivas de esa persona. Es lo que a veces llamamos “dar una de cal y otra de arena”. Por ejemplo: Juan aplica una contracaricia a Miguel después de explicarle que le han quitado ciertas responsabilidades: No intentaré convencerte de que es algo que nada tiene que ver contigo, porque lo único que conseguiría es todo lo contrario, pero al menos deja que te diga una cosa: personalmente aprecio mucho tu profesionalidad.

Pero si a pesar de todas estas precauciones tenemos enemigos, ¿cómo abordarlo?

  1. Caricias simples: Las caricias pueden ser verbales o no verbales (la mirada y la sonrisa).
  2. Regalos inesperados: significa darle al oponente algún documento, objeto u oportunidad que piense le iba a ser negado por la propia dinámica del bloqueo. Por ejemplo si sabemos que dicha persona está especializada en un tema le haremos llegar un artículo o libro reciente “por si fuera de tu interés”.
  3. Poner las cartas encima de la mesa: será decir “Quiero hablar contigo, aprovechando que estamos solos, porque desde hace un tiempo noto que tu relación conmigo,…” Siempre esta reflexión se producirá a solas y bajo la consideración de que pueda recibirse de manera positiva por parte del interlocutor.
  4. Descongelar pasivamente: se refiere a que no hacemos nada para mejorar la relación aparentemente, pero permitimos que nuestros comunes amigos nos lancen puentes.

Es necesario evitar los siguientes errores:

  • Prodigarse en las caricias. Cada paso en una dirección debe corresponderse a un paso de nuestro oponente. Hay que esperar la reacción que tiene en nuestro oponente los “mensajes” enviados.
  • Perder la dignidad o la autoridad al proporcionar una caricia que es rechazada.
  • Escaso dominio emocional. En tales casos mejor mandar mensajes a distancia.
  • Tendencia excesiva al rencor. No perdonar y cebarnos en la venganza por encima de cualquier otra consideración.
  • Oscilaciones bruscas en la “simpatía” demostrada a los demás que en realidad demuestran la inestabilidad de carácter, pero que son tomadas por la otra persona como señales de que nuestras intenciones no son sinceras.
  • Para conseguir un buen clima de equipo hay que saber cuidar de las personas individualmente.

David Cortés
Coach

Relaciones de calidad en el trabajo
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