coaching

El coaching es una disciplina nueva que nos acerca al logro de objetivos permitiéndonos desarrollarnos personal y profesionalmente. Es una competencia que te ayuda a pensar diferente, a mejorar las comunicaciones que mantienes y profundizar en ti mismo.

¿Qué es el Coaching?

Se podría decir que el coaching es el arte de trabajar con los demás para que ellos obtengan resultados fuera de lo común y mejoren su actuación. Es una actividad que genera nuevas posibilidades para la acción y permite resultados extraordinarios.

Otra forma de definir al coaching es, alianza entre tutor y cliente, es un acuerdo entre las partes, donde se establecen los objetivos a alcanzar, la forma de llevar adelante el programa, la agenda de trabajo y la evaluación de los resultados que el alumno va alcanzando.

El coaching es mucho más que una herramienta para la gestión, es un modo de ser y de hacer. Lo que lo convierte en una herramienta genial en la gestión de empresas y una herramienta de valor incalculable en el desarrollo personal para obtener metas tanto personales como profesionales.

Así pues:

  • Podemos asociar el coaching con el aprendizaje. El coach o instructor instruye al alumno o coachee y colabora con él para conseguir poner en práctica las pautas que le ha dado previamente. El coaching implica “tutoría” de principio a fin. Es decir, el tutor sienta las bases, instruye y colabora con el alumno corrigiéndole y apoyándole.
  • El coaching se basa en un diálogo entre el coach y el coachee en un ambiente propicio y orientado a los resultados. El coaching consiste en entrenar a las personas individuales para sacar lo mejor de ellas y que salga a la luz lo que saben.
  • En muchas ocasiones las personas no son capaces de hacer aflorar todos sus conocimientos. Por ello, el tutor les asiste para que encuentren respuestas, quizá a preguntas nunca formuladas. En muchas ocasiones es más importante saber que preguntas son más apropiadas, que en conocer todas las respuestas.
  • Con el coaching tratamos de descubrirnos, de reconocernos y de cambiar. Las personas están en constante cambio, y de lo que se trata es que esos cambios tengan buen fin. Por tanto, el coaching nos ayudará a enriquecernos y a cambiar hacia la dirección adecuada, sacando lo mejor de nosotros mismos, influyendo no solo sobre el conocimiento sino también sobre las emociones.

Muchos consideran que el coaching es todavía una técnica incipiente. No obstante, y después de las premisas dadas, podemos pensar que el coaching, aunque no así bautizado, existe desde el principio de los tiempos.

Desde siempre han existido tutores prestando apoyo, estímulo y planificando acciones para conseguir un objetivo determinado. En otra vertiente más formal, muchos de los principios del coaching derivan de la psicología, y la educación. Por tanto el coaching no es una disciplina nueva. Quizá lo que si se ha conseguido es que se base también en la filosofía.

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¿Qué no es el Coaching?

La base del coaching está en la psicología, concretamente en la teoría psicológica, y muchas veces en las prácticas psicológicas. El coaching se basa en la psicología humanística, una ciencia creada por Maslow y que trata de los valores humanos y de su desarrollo personal.

La tutoría implica el examen y clarificación de las necesidades y valores del individuo, y el desarrollo de objetivos que conduzcan al desarrollo personal y profesional.

El coaching no es una terapia

Aunque si podemos decir que se basa en algunos modelos de terapia.

Aunque existen muchas otras, se basa en las siguientes:

  • Terapia basada en los principios del aprendizaje constructivista. Esta terapia está considerada como un sistema de cambiar la historia de un individuo. Se emplea en las organizaciones para conducir a los individuos hacia un desarrollo personal más profundo. La persona transforma su realidad, convirtiéndose en un ser más consciente de su propia historia.
  • Terapia dirigida a la solución. Este modelo está enfocado a centrar el problema, analizándolo y proponiendo soluciones alternativas. Así se traza un plan de acción para solucionar un problema y alcanzar las metas fijadas. Se basa en la creencia de que el individuo cuenta con todas las respuestas y que solo es necesario escarbar en él para obtenerlas.
  • Análisis transaccional. Desarrollado por Eric Berne, ayuda al individuo a identificar los estados de su ego (padre, adulto y niño) y a evaluar las formas de actuar para conseguir que sean maduras y realistas.
  • Programación neurolingüística. Estudia el funcionamiento del pensamiento, lenguaje y comportamiento. Se utiliza en las organizaciones, para fomentar el aprendizaje, establecer objetivos, mejorar las relaciones y las emociones.
  • Terapia psicodinámica. Se basa en el subconsciente de los individuos. Se cree que las causas profundas de problemas actuales, casi siempre se hallan en la historia de la persona. En este caso Freud y su psicoanálisis es fundamental y en él debe formarse el coach para sacar lo mejor de su alumno. Se pone de relieve la importancia de evaluar el fondo real de determinadas conductas. No es fácil diferenciar la terapia psicoanalítica del coaching y es fundamental que los tutores no se conviertan en psicoterapeutas, pues el tiempo no les permite transformar una relación actual en una prolongación de otra anterior.

Una vez conocidos los tipos de terapia, vamos a enumerar las coincidencias y diferencias fundamentales entre terapia y coaching.

Algunas Coincidencias:

  • Se centran en el individuo, investigando sobre él y evaluándole.
  • En ambos casos de escucha y se hacen reflexiones, dialogando sobre todas las situaciones.
  • Se basa en la fijación de los puntos fuertes y débiles de cada persona.
  • En ambos casos se trata de conseguir el desarrollo personal.

Algunas Diferencias:

  • Los terapeutas casi nunca dan consejos, en cambio el coach es libres de hacer sugerencias, dar consejos y enfrentarse al individuo.
  • Los terapeutas tienden a centrarse en la solución de traumas basados en problemas pasados que han dejado huella, mientras que los tutores conocen su incidencia sobre el individuo, pero no lo exploran en profundidad. Los coach impulsan a la persona hacia la acción dejando a un lado los sentimientos.
  • La terapia suele centrarse en sentimientos asociados al pasado, mientras que la tutoría está relacionada con fijar objetivos y avanzar hacia adelante.
  • La terapia explora la resistencia negativa, mientras que el coaching intenta reconvertir las quejas en objetivos, impulsando a un individuo hacia un nivel superior de éxito.
  • La terapia está relacionada con el progreso, mientras que el coaching está asociado al rendimiento.

El coaching no es formación

La formación es un punto importante es todo el mundo. Todas las organizaciones realizan grandes inversiones para programas de formación.

De todas formas, está demostrado que sólo entre el 8 y el 12 por 100 de quienes asisten a cursos de formación, transforman las nuevas técnicas y conocimientos en una mejora medible del rendimiento. Esto se debe, a que muchos programas no permiten la puesta en práctica de las técnicas aprendidas: el individuo lo intenta, pero si se encuentra con escollos, vuelve a su comportamiento previo.

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Los programas de formación no benefician a todos, solo a algunos. El coaching, en cambio, es personalizado y está orientado a las necesidades de cada uno de los individuos.

En la formación el cambio procede del exterior, mientras que el coaching trata de clarificar los valores interiores, potenciando su motivación.

El coaching no es consultoría

La consultoría del lugar de trabajo es otra disciplina estrechamente relacionada con el coaching y que en ocasiones se confunde con ella. La consultoría del lugar de trabajo suele implicar superar una situación de bajo rendimiento mediante la solución de un problema concreto.

En ocasiones un consultor en el lugar de trabajo puede adoptar una función de coaching. No obstante existen diferencias entre el modelo tradicional de consultoría y de coaching.

La finalidad de la consultoría es conseguir que los empleados con problemas tomen consciencia de los mismos y que éstos sean capaces de reconocer que existe una diferencia entre su rendimiento actual y el rendimiento deseado. Es preciso que se desarrolle un plan para corregirlo y solucionarlo. En cambio, el coaching es un proceso de desarrollo continuo que permite a los empleados obtener las capacidades que necesitan para evolucionar profesional y personalmente, y realizar mejor sus tareas tanto en el trabajo como en la vida personal.

El coaching no es mentoring

Por mucho que mentoring parezca un sinónimo de coaching, es preciso no confundir ambas disciplinas. El mentoring, según Lewis, es “una forma natural de transmisión de conocimientos, técnicas y experiencias a los demás por parte de alguien que suele ser mayor, más erudito y dotado de experiencia en la vida y un conocimiento específico más amplio”.

Otras dos definiciones de mentoring son:

  • Según Shea: “Quien ofrece un conocimiento, reflexión, perspectiva o sabiduría especialmente útil para otra persona”.
  • Según Rolfe Flett: “Compañero de profesión que conoce a fondo tu especialidad y te aconseja y anima”.

El mentoring se basa en el “mentor”, que tradicionalmente era aquellas persona mayor de edad y más culto que transmitía su sabiduría, conocimientos y consejos a alguien más joven, pero menos experto.

Estos conocimientos se transmitían de generación en generación. Sin embargo, las modernas relaciones de mentoring se basan en una alianza de aprendizaje más mutua, igual y de colaboración. Estas características también se aplican a la relación de coaching.

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